Denuncian torturas contra el “comandante Antonio” y su esposa
Señor director:
Los familiares de Jacobo Silva Nogales (Comandante Antonio) y de Gloria Arenas Agis (Coronel Aurora) queremos hacer algunas aclaraciones
La primera de ellas, que no fueron detenidos en Chilpancingo, Guerrero Jacobo fue detenido en el Distrito Federal el 19 de octubre de 1999, sin orden de aprehensión y con lujo de violencia (fue vendado de los ojos, colgado de pies y manos y golpeado durante varios días; parece que tiene una costilla fracturada, pues aún presenta dolor, y no fue atendido con el argumento de que no existen huellas de tortura)
Al ser detenido, inmediatamente se le condujo a lo que probablemente es una base militar, donde comenzaron las torturas Luego, el día 21, se lo llevaron en avión a San Luis Potosí y allí lo obligaron a revelar la dirección de su domicilio, donde fue aprehendida su esposa Gloria Arenas Agis En la madrugada del día 22, cuando se hallaba en una camioneta, se dio cuenta de que subieron a Gloria y de que también la interrogaban
Más tarde, en avión, los trasladaron a lo que probablemente es una base militar de la Ciudad de México Las torturas contra ambos continuaron hasta el día 24, fecha en que se les condujo al penal de máxima seguridad de Almoloya de Juárez Fue allí donde Jacobo vio al matrimonio Gatica Padilla, a quienes no conocía, como tampoco su esposa Gloria Desde el 11 de noviembre, Jacobo permaneció solo, incomunicado y monitoreado día y noche, sin derecho a visita ni a hablar por teléfono La visita por sala se reanudó el 27 de noviembre
Dado que todo lo anterior es injusto, y en virtud de que los ideales de Jacobo son a favor de los pobres y marginados, pedimos que se le respete y se le dé el trato adecuado a su condición de preso político Así mismo, hemos solicitado la intervención de organismos de derechos humanos para que verifiquen el respeto a las garantías de nuestros familiares y para que den seguimiento al caso, pues ha habido falsas informaciones y no han sido certificadas las huellas de tortura que presentan Jacobo y Gloria, quienes fueron obligados a firmar documentos y a poner en ellos sus huellas digitales mientras eran sometidos a torturas y tenían los ojos vendados (Carta resumida)
Atentamente
Elizabeth Juana Silva Nogales
Distrito Federal








