La farsa que refresca

La farsa que refresca
Carlos Monsiváis
“¿Qué se le puede creer a un partido que lleva 70 años trabajando contra la democracia?” Palabras más, palabras menos, esto respondió Humberto Roque Villanueva, expresidente del PRI y uno de los actores de la costosísima historieta Los 4 Fantásticos “¡Llamas a mí!” Algo se le podrá creer al PRI, al menos su vocación de entretenimiento, y la incapacidad histórica de extraer conclusiones de sus palabras Se culpan unos a otros de prácticas viciadas y se abrazan para la foto, señalan con alarma el fenómeno de la cargada y rematan: “Le creo al presidente Garantiza Zedillo elección limpia” (Manuel Bartlett) Y Roque no traiciona al Preciso, su brody: “Labastida no es candidato de Zedillo, es del sistema Estoy convencido, Zedillo no tiene favorito” Y Roberto Madrazo salva al presidente antes de que, visto desde lejos, lo confundan con el sistema: “Zedillo no tiene favorito Abusa Labastida de la buena fe del presidente para proclamarse candidato oficial” Y ante la duda de si salvar o no a don Ernesto de su candor (¡Pobre! Es neutral y lo engañan), Madrazo se decide: “El presidente sabe muy bien que yo pienso que el candidato oficial se está aprovechando del sistema y se apoya en las estructuras que resisten al cambio” Enterado Zedillo del pensamiento de Madrazo ya puede gobernar en paz
Con lujo de lógica, Francisco Labastida aprovecha las cortesías de sus rivales: “Si no hay candidato oficial, si el presidente no tiene candidato, pues entonces, obviamente, no hay candidatura oficial de Labastida” Los otros no alegaron la inexistencia de un candidato oficial, redimieron de sus culpas al presidente, porque el sistema y el presidente son dos cosas distintas, uno gobierna y otro ejerce el poder, o al menos eso creí entender Pero esto es bizantismo del tipo de cuántos cientos de miles de votos caben en un ánfora, y una campaña del PRI, la primera en su historia en contra de verdaderos enemigos, los internos, no consiste en sofistiquerías, sino, como Labastida expresa, en el atisbar el ancho mundo de la sorpresa A las acusaciones de la cargada a su favor, Labastida contesta:
Me parece que si se manifiestan líderes de sindicatos o miembros del sistema político mexicano y éstos forman parte de las reglas que los propios precandidatos formamos junto con el partido, está dentro de las normas que el partido dispone Entonces, simplemente estamos comportándonos y moviéndonos y haciendo actividad política con las normas que los cuatro precandidatos vimos junto con el partido
No es fácil llegar a la verdad si se ha de atravesar sin guía ni provisiones la inmensidad de la prosa priísta, pero, a lo que intuyo, el exsecretario de Gobernación quiere decir: a) Ya todos sabemos las reglas; b) ¿De qué se quejan?; c) Los que saben las reglas hacen lo conducente Los demás se arriesgan a que el candidato de todo el sistema, menos Zedillo, “se las explique” Entendido Fin de este mensaje Mientras, el afán mayúsculo de los medios se concentra en hallar las claves del enigma: ¿Se produce o no la ruptura, abandona o no Madrazo el PRI, crece la dignidad como la hierba? Pero quién es uno para discernir, si ya Roque Villanueva sentenció: “¿Quién nos garantiza que en estos momentos no hay dinero del Fobaproa en las campañas del PRI?” Algo semejante del Fobaproa asegura Madrazo que, con otras palabras, refirió cómo alguna vez, siendo niño, vio al defraudador Carlos Cabal Peniche en la calle y desde entonces no tiene noticia de sus actividades
En la campaña de los Pre, se insiste sin recato, lo noticioso han sido los “trapos sucios” Según Bartlett, la actuación de don Fernando Gutiérrez Barrios fue “ciega y sorda” De acuerdo con Alfonso Martínez Domínguez, el proceso interno ni es democrático ni sirve para fortalecer al partido “Creo que deben unificarse los cuatro candidatos en uno solo a sabiendas de que sólo uno va a ganar” (Proceso, 2 de octubre de 1999) Reflexión diamantina: todos los mexicanos deberían nacer siamésicos a sabiendas de que sólo uno será presidente de la República Y el dirigente de la CROC, Alberto Juárez Blancas, que realizó más mítines a favor de Bartlett que el total de mítines de esa precampaña, le restituye anatomía a los mutilados: “Con la consulta directa se terminó definitivamente con el dedazo y ahora los integrantes del PRI tendremos cinco dedos de nuestra mano para elegir” (La Jornada, 28 de abril de 1999) Las declaraciones son la retaguardia del pensamiento, y por eso conviene tomarlas muy en cuenta: “El que no es leal es traidor”, apostrofa el líder José Antonio González Fernández, y él a todas luces no es traidor: “Los priístas sinaloenses han desbordado su ánimo por Labastida, como no se ha visto con otros aspirantes en el resto del país, lo que es obvio y lógico” (La Jornada, 18 de abril de 1999) Y cuando Zedillo todavía lo veía como su candidato, es decir, antes de la campaña, Labastida conoció la duda: “A mí me preguntaron si quería ser candidato Y ser candidato no significa que tome decisión de contender” (La Jornada, 21 de abril de 1999)
Los priístas se han preparado para ganar e incluso para manejar con donaire la revisión de su pasado Así, la secretaria general del PRI, Dulce María Sauri, define la cargada: “En el PRI, como en otros partidos, es una forma de manifestar solidaridad”, y le tupe a la anatomía selectiva: “Yo creo que el dedazo, como procedimiento para tomar decisiones dentro del PRI, cumplió su función y se acabó, ya no es funcional Los dedos en una mano sirven para muchas cosas, para contar, para señalar, y lo único que queremos ahora es que el dedo no sirva para decidir” (El Financiero, 30 de mayo de 1999) Lo dicho, el acierto metafórico es lo propio del sistema y en esta campaña de los Pre se han esmerado en hacérnoslo notar, aunque no con tanta generosidad como aquel expresidente del PRI y exgobernador que en los años sesenta alcanzó el cielo alegórico afirmando: “El PRI llega a los lugares donde la mano de Dios no ha puesto el pie”, o el dirigente juvenil de la CTM (por cerca de 40 años), que en un arranque doctrinario se jactó: “En la CTM somos más marxistas que el Papa”
“El PRI es el partido que está cerca de ti, pero no te asustes”
Desdichadamente, el PRI no es pintoresquismo, aunque exista el hábito de considerar “pintorescos” a sus representantes productos para en algo asimilarlos (Nadie vive al lado de la fábrica de catástrofes sin aficionarse al humor involuntario) En la campaña de los Pre, la autocrítica, reelaborada como ingreso de Daniel al foso de los leones (o alguna comparación menos incomprensible y antigua, tal vez como la llegada de Luke Skywalker al reclusorio de Villahermosa), nos ha permitido asomarnos al paraíso de las revelaciones Confiesa Madrazo: “Luchamos contra 70 años de cultura lineal/ No podemos seguir apostándole a un modelo (económico) que ha agotado los recursos y empobrecido al pueblo de México/ A veces me siento como candidato de la oposición, con todo en contra” (En “Masiosare” de La Jornada, 31 de octubre de 1999)
De la virulencia se pasa a la gesticulación atrincherada en las cifras Los madracistas, una causa sustentada en el despilfarro, acusan a Labastida de usar los recursos oficiales, no nada más en el caso del gobernador de Chiapas, Roberto Albores, al que unos, por no quererlo, le dicen el Croquetas, y otros, por protegerlo, le dicen igual, sino en otros sitios, en Yucatán y Quintana Roo, por ejemplo Jorge Canedo Vargas, representante de Madrazo en la Comisión de Fiscalización del PRI (que prometió estar vigilando, pero “no ser inquisidores”), señala: “Hemos podido detectar viejos y renovados vicios de querer aplicar beneficios y respaldos a Francisco Labastida, a quien por cierto no benefician, pues por el contrario le crean una situación de oficialidad” (Proceso, 2 de octubre de 1999) Algo que no ha perjudicado a ningún político de ese partido, hasta ahora, donde ser “oficial” es lo peor del mundo después de no serlo
El pleito interno se agiganta porque no hay costumbre de querella en la cumbre Por lo demás, esta disputa sólo se produce cuando se quiere robar una porción del pastel de la credibilidad, y cuando la cumbre ha perdido casi todos sus dones mágicos, salvo la solidaridad presupuestal Y los mismos Pre, al concederse a sí mismos la oportunidad del desenfado, se muestran muy al tanto de un hecho social: se ha perdido el registro de “lo inconcebible”, no hay manera de convertir el ridículo en argumento en contra de quien lo protagoniza, y lo fundamental: es tan fuerte el influjo de la televisión (y además se lee tan poco), que no hay tal cosa como la memoria política Instalada en esa confianza, la sociedad ve la política como un programa de televisión que al instante se olvida Roberto Madrazo se presenta como un “joven rebelde”, enemigo de las estructuras de poder orientado por esa fe en la amnesia Labastida critica el programa económico del gobierno que concentra innoblemente el capital; seguros de que, por ser políticos, todos los ven pero nadie los oye, Bartlett y Roque son felices reestructurando su trayectoria, y borrándola, en función de la severa crítica al presente
Ser político en la era de la televisión es casi ser un video-clip Por supuesto, los acontecimientos no son tan dóciles como las premisas, pero las atmósferas del olvido omnipresente favorecen al PRI, amparado en la ignorancia y la desmemoria generalizada Nada hace más feliz a un priísta que la desinformación general, y por eso, según denuncia Luis Felipe Bravo Mena, dirigente del PAN, la Secretaría de Gobernación les reclamó la campaña en donde los panistas acuden, sectorialmente, a la memoria colectiva (les falta poner, en el caso de Salinas, a la concertacesión, y en el caso de Zedillo, el apoyo compartido al Fobaproa) Pero el PAN tiene razón en un punto básico: La memoria política es vindicativa por naturaleza, y voto que en alguna medida no es vindicativo es certificado de amnistía De eso huyen los priístas, del ejercicio de los recuerdos, y por eso, con la gana de confundir a las nuevas generaciones, tan decisivas en lo electoral y tan entrenadas en el monitoreo, usan el discurso de sus contrincantes, muy especialmente el perredista, para mostrarse como recién nacidos en la contienda, y por eso mismo enormemente críticos Es curioso: la autocrítica priísta toma siempre la forma de crítica al otro, de otra realidad, a otra tradición histórica El nuevo PRI que anuncian no tiene, efectivamente, que ver con el anterior, porque el anterior, en lo básico, memorizaba al menos su lenguaje discursivo, sus héroes, su gratitud para con el pasado inmediato El nuevo PRI es, para todo efecto memorioso, tributario de la generación espontánea
“La política es el arte de filtrar en los segundos que dura un anuncio, el proyecto muy detallado de nación”
El salto de la publicidad aburrida o histérica a la publicidad vertiginosa o solícita (el PRI renunció a la propaganda hace por lo menos 50 años), no los favorece por ahora Hay destreza técnica la minoría de las veces, y sujeción a las peores fórmulas mercadotécnicas por lo común (no que los otros partidos estén mejor) Y el viaje de candidato a producto tampoco ha sido muy afortunado Los candidatos se desplazaban con la soltura del poder en sus manos; los productos ya no le sonríen a las personas en torno suyo, sino a la Gente, esa que si no se convence de la efusividad del mensaje publicitario, puede cambiar de canal, sinónimo de muerte en vida Y el Producto piensa el día entero en El Mercado que, todavía en el siglo XIX, los liberales llamaban La Nación Y al pensar en El Mercado descalifican a los otros Productos; como hace Labastida con Madrazo:
Lo que no se puede es tratar de engañar a la gente con publicidad, con spots, en lugar de reconocer una realidad y los muy malos resultados que su gobierno dio Le resultó más caro el caldo que las albóndigas
En cambio, Labastida, en uso coherente de la publicidad, reparte por cientos de miles un comic, Una vida ejemplar, en la que ya a los 8 o 10 años de edad, el Producto reflexiona viendo a un campesino con su arado:
Comentario: Ya en esa época se despertaron en él serias inquietudes
Niño Francisco Labastida: Quisiera hacer algo para que toda la gente que trabaja de veras duro, ganara lo justo
Y a fe del comic que cumplió su promesa, y la cumplirá aún más Todo niño de 8 años sabe a qué se enfrentará programáticamente 30 años después ¿O conocen a alguien que ya cuarentón decida por vez primera ser presidente de la República? ¿Y qué distancia hay entre este manejo responsable de la publicidad y los exabruptos de Roque Villanueva: “Mis rivales en el PRI son un trío de cínicos, ladrones, mentirosos, corruptos, mediocres, pusilánimes y maniquíes entrenados por extranjeros para hablar y sonreír” (“Masiosare”, 31 de octubre de 1999) ¡DURO, DURO!!! La probadita de contienda democrática atraviesa asperezas pero las resuelve con anuncios espectaculares donde los cuatro mosqueteros miran con placidez el porvenir armónico, donde la unidad equivale a la reconciliación y el perdón es la forma más beligerante del olvido
Que gane el mejor, aunque tengan que traerlo de otro lado