12 de enero de 1994: Zedillo llamó a Cabal y lo envió con Espinosa Villarreal para financiar al PRI

12 de enero de 1994: Zedillo llamó a Cabal y lo envió con Espinosa Villarreal para financiar al PRI
Carlos Acosta Córdova y Raúl Monge
Apenas el exbanquero preso en Australia, Carlos Cabal Peniche, dio a conocer a principios de junio que otorgó 5 millones de dólares, en 1994, para la campaña electoral de Ernesto Zedillo —adicionales a los 20 millones que facilitó para las campañas de Luis Donaldo Colosio y Roberto Madrazo—, la Presidencia de la República pretendió desmentirlo:
* Que el hoy presidente nuca supo —ni cuando era coordinador de la campaña de Luis Donaldo Colosio ni cuando él mismo fue candidato presidencial priísta— de aportación alguna de Cabal para las campañas presidenciales del PRI;
* Que Cabal miente, pues “se ha comprobado” que no aportó un solo centavo durante los meses en que Luis Donaldo Colosio fue candidato, y
* Que la única cantidad ofrecida por el entonces banquero fue de 1 millón de pesos, que llegaron a la Secretaría de Finanzas del PRI, el 24 de mayo de 1994
Un mes después de lo afirmado por la Presidencia —en carta enviada por el vocero Fernando Lerdo de Tejada a The Miami Herald el 6 de junio y difundida por los medios mexicanos—, y que sostiene hasta la fecha, Carlos Cabal Peniche aporta pruebas que ponen en entredicho la versión oficial
Con documentos, comentarios y observaciones por escrito —enviadas a Proceso a través de su vocero Michael Smith, presidente de IPR Shandwick Pty Ltd, la firma más grande de relaciones públicas de Australia—, Cabal desmiente al presidente Ernesto Zedillo y a su partido:
* Que Zedillo siempre estuvo enterado de los donativos
* Que sí hubo aportaciones mientras Colosio fue candidato, y
* Que la campaña del candidato Zedillo fue financiada por los bancos de Cabal —Unión y Cremi— con, efectivamente, cerca de 5 millones de dólares y no sólo el millón de pesos que ahora se reconoce
Durante la semana pasada, Cabal hizo declaraciones a Reforma, The New York Times y a la agencia Reuters, en las que ratifica que del fideicomiso instituido en Banco Unión salieron 472 millones de pesos para las campañas priístas, de los cuales unos 15 (equivalentes a 5 millones de dólares al tipo de cambio de entonces) fueron expresamente para la de Ernesto Zedillo, y de ese monto, una parte salió cuando Cabal presidía los bancos y otra cuando éstos estaban intervenidos
En uno de los múltiples escritos enviados a Proceso, el exbanquero que carga a cuestas en México con 19 procesos penales, 17 órdenes de aprehensión y dos más en proceso de integración por los delitos de fraude fiscal, a particulares, instituciones bancarias y lavado de dinero —según la PGR—, detalla:
“La intervención administrativa de los bancos sucedió el 26 de julio de 1994 Entre mayo y agosto, 14 millones 619 mil 965 (de pesos) fueron pagados al PRI y a proveedores del PRI luego de recibir presión por parte de funcionarios del PRI Aproximadamente la mitad (de esa cantidad) fue pagada antes de la intervención y la (otra) mitad después de esa fecha Los 146 millones de pesos incluyen el millón de pesos que doné en lo personal a la Cuenta del Fideicomiso del PRI número 1718-0 de Banca Cremi Durante junio, julio y agosto, el Banco Unión pagó 5 millones 172 mil 49 pesos y Banca Cremi 7 millones 41 mil 178 pesos al PRI, a grupos del PRI y a proveedores del PRI Otro millón 406 mil 708 pesos fue pagado en junio y julio luego de solicitudes hechas por Carlos Salomón, quien era entonces asesor de prensa del (actual) presidente Esto fue para pagar relojes, llaveros, agendas, portaplumas, reglas y destapadores del PRI”
Al detallar las presiones que el partido y el gobierno ejercieron sobre su persona para que entregara el dinero, Cabal apunta que el propio Zedillo lo invitó a conversar con él el 12 de enero de 1994, en las oficinas del PRI a la una y media de la tarde, y de inmediato lo remitió con Oscar Espinosa Villarreal para que acordaran los términos en que se entregarían los 5 millones de pesos para la campaña presidencial Cabal prometió el dinero para los próximos meses Sucedió el asesinato de Colosio y Cabal dice que perdió el interés en seguir financiando al PRI porque “Zedillo no era de mi preferencia política” Y como el dinero no llegaba a las arcas del PRI, “funcionarios de la oficina de Espinosa comenzaron a llamar a los gerentes del banco para presionar a que se entregaran los recursos”
Agrega: “Como dije arriba, la gente que hacía las llamadas era de la oficina de Espinosa Mencioné antes la presión que ejerció Carlos Salomón Pero también los principales funcionarios de la Comisión Nacional Bancaria ejercían presión sobre las supuestas irregularidades bancarias; entre ellos Eduardo Fernández (presidente de la CNB); el vicepresidente jurídico de esa Comisión, Pedro Zamora, y el jefe del grupo auditor, de apellido Camargo Yo sentía que era un movimiento de pinzas, con presión creciente por parte de los auditores y de los funcionarios del PRI para entregar el dinero”
Más: “La mayor parte de los ‘5 millones de Zedillo’ fue pagada por los bancos después de la intervención —que por órdenes del subsecretario Guillermo Ortiz se ocultó durante varias semanas para no dañar la imagen del PRI antes de las elecciones presidenciales de ese año Ahora creo firmemente que la presión que se me aplicó para los ‘5 millones de Zedillo’ pudo haber sido deliberada y planeada con meses de anticipación Creo que muestra que las intervenciones de Banco Unión y Banca Cremi pudieron haber sido hechas con el propósito de facilitar al gobierno un acceso directo a los fondos de los bancos”
Más allá de las palabras, Cabal exhibe pruebas Envió a los reporteros copia del contrato mediante el cual el PRI instituye en Banco Unión el Fideicomiso 2929-4, del que salieron, entre el 22 de julio de 1993 y el 8 de agosto de 1994, 47 millones 178 mil pesos, cantidad que, sumados los intereses y restados los honorarios y el IVA sobre éstos, dan 50 millones 72 mil 717 pesos
En un cuadro oficial de Banco Unión (el título: “Aplicación de recursos Partido Revolucionario Institucional Fideicomiso 2929-4 Del 22-07-93 al 08-08-94”) se da cuenta de cómo se repartieron los recursos del fideicomiso: a la Tesorería General del CEN del PRI, 10 millones de pesos, el 04-10-93; a la Secretaría de Finanzas, 15 millones de pesos, el 05-11-93; a la Tesorería General del CEN del PRI, 15 millones, el 03-12-93
Es decir, antes y durante la campaña de Luis Donaldo Colosio: 40 millones
Y mientras Zedillo fue candidato: a la Secretaría de Finanzas, 9 millones, el 12-05-94, y, también a la Secretaría de Finanzas, 1 millón de pesos, el 31-05-94 Total: 10 millones
Todo eso, sólo en Banco Unión La suma total fue distribuida en 60 cheques, de los que Cabal allega información sobre montos y números de cheque
El propio Cabal explica a Proceso el funcionamiento del fideicomiso:
“El Fideicomiso del PRI, como una entidad legal independiente, fue creado con la participación del PRI, como fideicomitente y beneficiario, y Banco Unión como fiduciario El fideicomiso tenía su propia cuenta bancaria en Banco Unión, SA (El contrato fue firmado, el 22 de julio de 1993, por Fernando Ortiz Arana, presidente del CEN del PRI, y por Carlos Enrique Sales Gutiérrez, secretario de Finanzas del CEN; y de parte del banco, por Guillermo Juan López) El fideicomiso arrancó en esa fecha con una aportación inicial del PRI de mil pesos
“Las cláusulas 5 y 6 del contrato de fideicomiso prevén que todas las decisiones para el desembolso del dinero sean tomadas por el Comité Técnico Este Comité es encabezado por el presidente nacional del PRI y otros cuatro miembros designados por el PRI, incluyendo el secretario de Finanzas del partido, así como un miembro designado por el Banco fiduciario (Banco Unión)”
En efecto, en el Comité Técnico del fideicomiso, según la información del preso en Port Phillip, aparecen como propietarios los siguientes: presidente, Fernando Ortiz Arana (hoy senador); vicepresidente, Carlos Sales Gutiérrez (hoy director de Nacional Financiera) Y como vocales: José Antonio González Fernández (entonces diputado federal y actualmente presidente del CEN del PRI); Benjamín Hedding Galeana (quien sería director de Servicios de Transportes Eléctricos durante la administración de Oscar Espinosa Villarreal en la regencia capitalina); y Luis Octavio Martínez Aguilar
Continúa Cabal:
“El dueño legal de los montos es, de hecho, el fideicomiso en sí mismo, pero el PRI ejercía control sobre los montos desde el momento en que eran depositados Cada vez que el Comité Técnico lo decidía, algunos montos eran tomados de la cuenta del Fideicomiso del PRI en Banco Unión y los cheques emitidos a favor de la Tesorería General del Comité Ejecutivo Nacional del PRI
“En resumen, el PRI controla los fondos en un Fideicomiso del PRI desde el momento en que son depositados Pero la pertenencia legal de los fondos no se aplica hasta que son transferidos a los destinatarios finales por instrucción de los controladores de la cuenta del fideicomiso”
Según Cabal, la dirigencia del PRI decidió retirar la mayor parte del monto depositado en el fideicomiso, mediante cinco instrucciones Antes y durante la campaña de Colosio, quien dio las instrucciones para canalizar los recursos al PRI fue Sales Gutiérrez: una, por 10 millones de pesos, el 30 de septiembre de 1993, “al mediodía”; otra, por 15 millones, el 3 de noviembre de 1993, “a las 10 AM”; y la última, por 15 millones, el 30 de noviembre de 1993
Para la campaña de Zedillo, las instrucciones para hacer uso de los recursos del fideicomiso fueron giradas por Oscar Espinosa Villarreal: la primera, por 9 millones de pesos, el 9 de mayo de 1994, “a las 6 PM”, y la segunda, por un millón, el 26 de mayo de 1994, “a las 10 AM”
En estas dos últimas ocasiones, según copia de los acuerdos que ofrece Cabal, en papel oficial del PRI, las instrucciones están firmadas también por Manuel Merino García, quien fue, en la regencia de Oscar Espinosa, oficial mayor del DDF; luego, también oficial mayor en la Secretaría de Turismo (cuyo titular es hoy el propio Espinosa) Merino fue acusado por la Contraloría General del Gobierno del Distrito Federal (ya con Cuauhtémoc Cárdenas al frente) por un presunto quebranto patrimonial por 80 millones de pesos Hoy es, según la Procuraduría capitalina, prófugo de la justicia
Luego del detalle de las instrucciones —fecha, hora, montos— para la salida de los recursos que cubrirían los gastos de las campañas, Cabal Peniche asienta:
“Como puede verse fácilmente, el uso específico de estos donativos fue decidido formalmente por la jerarquía del PRI en diferentes momentos que parecen ofrecer explicaciones claras sobre qué sucedió y a las campañas de qué candidato o candidatos debían beneficiar”
Concluye:
“Esto ayuda a explicar que incluso si el propósito general de los donantes era apoyar a Colosio, algunas cantidades fueron aplicadas a la campaña de Zedillo”
El dirigente del PRI, José Antonio González Fernández —quien, como quedó asentado, fungió como vocal propietario del Comité Técnico del Fideicomiso en Banco Unión— reconoció el jueves que Cabal sí aportó más de 47 millones de pesos pero sólo en 1993, e insistió, como la Presidencia, en que en 1994, sólo dio 1 millón de pesos
Pero el PRI y la Presidencia, sin embargo, no hallan reposo Apenas el martes pasado se supo que, por lo menos, otro millón 659 mil 500 pesos del Banco Unión fueron a parar a las arcas del partido oficial, en apoyo del abanderado priísta, Ernesto Zedillo, en 1994
Con pruebas que el propio Cabal Peniche les hizo llegar —copias de cheques y sus respectivas fichas de registro—, los diputados Marcelo Ebrard, independiente; Dolores Padierna y Jorge Silva, del PRD, y Gustavo Pedro Cortés, del PT, revelaron ese día que “no sólo el presidente, sino el PRI y los voceros de la Presidencia, mienten cuando afirman que sólo obtuvieron de Cabal Peniche un donativo de 1 millón de pesos
Y para demostrarlo, exhibieron copias de dos cheques salidos del Banco Unión: uno, del 23 de junio de 1994, con número 0329453, por un millón 11 mil 500 nuevos pesos; y otro, del 29 de julio del mismo año, con número 0330174, por 648 mil nuevos pesos Ambos están girados a favor del Partido Revolucionario Institucional
Los dos suman un millón 659 mil 500 nuevos pesos adicionales al millón de pesos que reconocen PRI y Presidencia, y a los 9 millones que se canalizaron a la Secretaría de Finanzas el 12 de mayo de 1994, a través del fideicomiso, y que aún niegan
En la documentación que los legisladores hicieron pública el martes destacan las fichas de registro bancario Hay dos de estas para el cheque de la suma más alta Una parte de ese dinero —506 mil 300 nuevos pesos— fue “para la publicidad y/o venta de espacios publicitarios en la gira de ‘Mijares'”, (el popular cantante Manuel Mijares), según se asienta en la ficha de registro La otra parte —505 mil 200 nuevos pesos— fue para el mismo concepto, pero ahora para el caso de la cantante “Yuri”
El otro cheque, por 648 mil nuevos pesos, fue para cubrir los gastos de “publicidad y/o venta de espacios publicitarios en la conferencia “Retos Actuales y Futuros de la Banca”
Todos esos eventos, junto con los de corte deportivo, cultural “y otros”, fueron organizados por la Comisión Nacional de Financiamiento y Fortalecimiento Patrimonial del PRI Todos los recibos provisionales que amparan las aportaciones del banco de Cabal Peniche están firmados de recibido por Andrés Viesca Marín, secretario general, entonces, de esa Comisión
Es decir, no sólo por vía del fideicomiso, sino también a través de pagos directos de Banco Unión, se canalizaron recursos al PRI
La CNBV sabía todo
Uno de los mecanismos más usados por Carlos Cabal para allegarse de recursos, que lo mismo empleó para hacerse de Banca Cremi y satisfacer sus fiebre compradora de empresas que para desviar recursos al PRI, fueron las llamadas empresas “canalizadoras” A través de ellas —unas 50, que consumieron créditos totales por 2 mil 175 millones de dólares y casi 8 mil millones de pesos, entre julio de 1993 y mediados de 1994—, Cabal y su equipo destinaban recursos para: liquidar créditos a cargo de otras firmas del mismo grupo, beneficiarse directamente —según la Comisión Nacional Bancaria—, apoyar empresas de su propiedad, o personas y empresas con las que estaba relacionado y financiar las campañas del PRI
Las canalizadoras operaban, según la versión de exempleados del Banco Unión, en el área de Auditoría Interna —que solicitan omitir su nombre debido a continuas amenazas del vicepresidente jurídico de la CNBV, Pedro Zamora—, de la siguiente manera: normalmente se constituían con todas las formalidades de ley, con capitales iniciales de cuando mucho 500 mil pesos —-algunas, con apenas 50 mil pesos—, pero a los dos meses de constituidas ya tenían créditos del Banco Unión de hasta 80 millones de dólares cada una
Los préstamos, dicen los entrevistados, se hicieron fuera de toda norma bancaria En todos los casos se trató de créditos quirografarios, que son de corto plazo —máximo 180 días— y sin más garantía que la de su firma Nunca se indagó sobre su solvencia, operatividad, sus flujos de efectivo, sus estados financieros nada
Una vez que se les otorgaba la línea de crédito empezaban a disponer a través de una cuenta de cheques Con los cheques en la mano, luego hacían toda suerte de maquinaciones y simulaciones Por ejemplo, hacían operaciones de compra de giros sobre el extranjero que luego, de inmediato, cancelaban Eso les permitía disponer libremente del dinero, que usaban, algunas veces, para pagar créditos que el banco les había dado antes; o bien, para canalizar recursos a otras empresas del grupo, comprar dólares, abonar a sus cuentas, pagar impuestos, comprar acciones del propio banco, cubrir deudas de los accionistas y facilitar recursos al PRI Gráficamente: “La empresa ‘A’ era la que recibía el crédito, pero quien otorgaba los recursos al PRI ya venía siendo la empresa ‘D’, a través de toda esa ingeniería
Los entrevistados —con más de 15 años de experiencia en auditoría— hacen una acotación: las autoridades de la CNBV dicen que apenas intervinieron administrativamente el Banco Unión, y en 15 días ya habían detectado todas esas irregularidades “Eso es imposible; una ingeniería financiera de ese tipo no se detecta en tan poco tiempo O son unos supergenios o es lo que ya se descubrió: que los interventores de la CNBV supieron siempre de todas esas irregularidades” El propio Cabal Peniche insiste públicamente en que las autoridades estuvieron al tanto de todas las operaciones
Refieren que, en efecto, personal de la Comisión Nacional Bancaria estuvo en el banco desde el momento en que Cabal Peniche tomó las riendas, en noviembre de 1991 Aunque, oficialmente, en mayo de 1994 —cuando Cabal reinicia las aportaciones luego de las presiones que le aplicaron gobierno, partido y autoridades financieras, según él mismo— se descubren las irregularidades; en julio se interviene administrativamente el banco; en septiembre se da la intervención gerencial y al mes siguiente se reclasifican los créditos de las canalizadoras en una cuenta que llamaron Deudores en Trámite de Recuperación o Liquidación
Pero nunca se recuperó nada, pues los créditos se les habían otorgado a sabiendas de que nunca pagarían “Era ilógico dar un crédito de 80 millones de dólares a una empresa con apenas dos meses de existencia, de la que nada se sabía, y muchas de las cuales nada hacían, salvo servir de instrumento para desviar recursos”
En diciembre del 94, es decir, a tres meses de la intervención gerencial, la Comisión Bancaria decidió —sin exigir nada a cambio, sin reclamar pago alguno, sin demandar judicialmente nada— tapar el hoyo que dejaron las canalizadoras: quebrantó sus adeudos, por 3 mil 662 millones de pesos Curiosamente, de acuerdo con información oficial, el primer apoyo del Fobaproa para la capitalización del Banco Unión, en 1995, fue por 4 mil 400 millones de pesos Es decir, los créditos que no pagaron las canalizadoras fueron a parar al Fobaproa, y entre ellos están los recursos desviados al PRI
—El PRI y el gobierno dicen que los apoyos al partido, vía Banco Unión, no causaron quebrantos a la institución porque fueron hechos por terceros
—Con la ingeniería financiera encubrieron todo El caso del millón de pesos que se transfirió en enero de 1994 al fideicomiso No 2939-1 del comité del PRI en Tabasco ilustra la mecánica: la empresa canalizadora Grupo Corporativo de Comercio Exterior se constituyó el 16 de diciembre de 1993 A los 40 días Banco Unión le autorizó un crédito por 80 millones de dólares, del que efectuó ocho disposiciones, entre el 2 de febrero y el 30 de agosto
“El 16 de febrero, es decir, 22 días después de otorgado el primer crédito —que aún no terminaban de disponer—, Banco Unión les otorga otro por 20 millones de dólares, que abonó a cuentas de otras cuatro empresas canalizadoras Una de ellas, San Carlos World Trade México, recibió 765 mil 000 dólares, de los cuales depositó en su cuenta de cheques No 966084-4 la cantidad de 500 mil dólares De esa cuenta dispuso 1 millón de pesos, mediante el cheque No 6021253, a favor del fideicomiso 2939-1 del PRI estatal de Tabasco”
Todo ello consta en los resultados de una auditoría practicada al banco en enero de 1995, de la que fue enterado el vicepresidente jurídico de la CNBV, Pedro Zamora Y de todas las operaciones de ese tipo supo desde un principio la Comisión Nacional Bancaria
Por lo menos en la matriz y en las sucursales de la Ciudad de México, siempre hubo gente de la CNB supervisando, desde que Cabal empezó a dirigir el banco “Pedían el expediente de cada crédito autorizado Conocían de las operaciones diarias”, concluyen los exauditores internos de Banco Unión y hoy asesores de la fracción parlamentaria del PRD en la Cámara de Diputados”
Curiosamente, de manera oficial la Comisión Nacional Bancaria nunca encontró al PRI como destinatario de los recursos desviados por las empresas canalizadoras En un expediente sobre Carlos Cabal, afirma: “Sobre cada una de dichas empresas se realizaron trabajos especiales de investigación, elaborándose 395 flujogramas que muestran de manera gráfica cada uno de los pasos que siguieron los recursos, desde su origen hasta su destino final, recabando toda la documentación comprobatoria, habiéndose integrado expedientes individuales por cada canalizadora”
Más complicidades
Y si la CNBV no vio recursos desviados al PRI, el auditor del Fobaproa, Michael Mackey, no sólo no vio eso, sino que nada irregular —por lo menos lo relevante— en Banco Unión Y es que con todos los detalles sobre el financiamiento a las campañas priístas —que le hicieron llegar legisladores de oposición, producto de sus investigaciones propias y de los materiales filtrados por Cabal Peniche— solicitó la información respectiva a los interventores del Banco Unión, a las autoridades de la Comisión Bancaria y a la propia Secretaría de Hacienda pero todos y cada uno, de manera persistente y rotunda se la negaron
Mackey terminó la auditoría y entregó la semana pasada un informe final preliminar en el que apenas encontró irregularidades por 35 mil millones de pesos —de un rescate bancario que ya suma 800 mil millones—, y de Banco Unión nada mucho menos lo relacionado con el financiamiento a las campañas del PRI
Dolores Padierna, del PRD, y Marcelo Ebrard, independiente —dos de los diputados que más han impugnado el rescate bancario— coinciden en señalar que “es obvia” la negativa oficial de dar información completa sobre las operaciones del Banco Unión: “Tienen miedo de que salga a relucir el modus operandi de la relación entre el gobierno y los banqueros, de que se conozca toda la historia negra del financiamiento al PRI y la verdad de lo recibido por Ernesto Zedillo”
“Las pruebas son irrefutables”, dice Ebrard, quien fue prácticamente echado del Comité Técnico de Seguimiento a las Auditorías al Fobaproa por su tenaz exigencia de que se diera toda la información sobre el Banco Unión: “Si el presidente dice que no sabía de las aportaciones de Cabal al PRI y sólo reconoce que recibió 1 millón de pesos, ahora sabe que por vía del fideicomiso se cubrieron gastos de su campaña por 9 millones de pesos, y por vía directa —el pago de las giras de Yuri y Mijares, y el foro sobre la banca— otro millón 650 mil pesos”
Si sabe eso, pero insiste en que sólo recibió 1 millón, “está de por medio su palabra” Termina: “Si se permite que las auditorías de Mackey no incluyan las operaciones del Banco Unión, se le estará dando un indulto a Zedillo”
Dolores Padierna, por su parte, denuncia que el auditor Mackey ha sido víctima de presiones de parte del presidente de la Comisión Nacional Bancaria, Eduardo Fernández, para no insistir en la información sobre Banco Unión Inclusive, dice, recibe también presiones del propio diputado panista Fauzi Hamdan —presidente del Comité Técnico de Seguimiento a las Auditorías al Fobaproa—, quien “se ha aliado al PRI y a la CNBV, y hace trampas, arreglos oscuros, para convalidar un hecho ilegal y facilitar el fraude Fauzi se va por la libre; amenaza, presiona y permite que las autoridades maquillen el informe final de Mackey”
Finalmente acusa: “Si el presidente Zedillo también se niega a dar instrucciones para que se abra la información completa sobre el Banco Unión, es porque se está protegiendo a sí mismo Y si insiste en que sólo recibió 1 millón de pesos para su campaña en 1994, le está mintiendo al Congreso y a la nación, y está impidiendo que se cumpla un mandato soberano, de un poder del Estado, que es el de investigar a fondo el rescate bancario que tanto ha costado y va a costar a millones de mexicanos”
Las maniobras de Cabal
Mientras tanto, Carlos Cabal Peniche, desde su encierro en Port Phillip, en Melbourne, Australia, mueve sus hilos, cada vez más, a medida que se acerca el inicio del juicio de extradición, el 19 de este mes:
* Declara a la prensa, nacional y extranjera, en una bien orquestada campaña para dar otra imagen de sí; es selectivo; él mismo elige los medios de mayor impacto, y se presenta siempre como “víctima del sistema”, y
* Filtra información a legisladores, revela nuevos datos sobre el financiamiento a las campañas electorales del PRI y desquicia a las autoridades: cada vez que habla, suscita reacciones en el gobierno
“¡Ya basta!”, dijo el presidente del PRI, José Antonio González Fernández, mientras que el procurador general de la República, Jorge Madrazo Cuéllar, llamó a “no hacerle gordo el caldo” al exbanquero Lo acusó de basar su defensa en el argumento de ser un perseguido político:
“Eso es falso”, dijo Madrazo “Lo perseguimos porque, para nuestra convicción, es un presunto responsable de distintos delitos que fueron cometidos también en Estados Unidos, en Argentina, en Uruguay, y que desde luego no se puede pretender que esos también tengan una connotación política
Cabal, sin embargo, no se arredra Hiperactivo, moviliza a todo un ejército de abogados, excolaboradores, amistades y exsocios para hacer sentir su presencia y dirigir personalmente su defensa
A través de sus enlaces en México, ha establecido contacto con legisladores de la oposición que puedan serle útiles a su propósito de exhibir “cómo operan las élites del poder”
Se da tiempo, inclusive, para organizar un foro, en Melbourne, al que invitará a intelectuales, politólogos, académicos, para que —en apoyo de su defensa contra la extradición solicitada por el gobierno mexicano— “desnuden al sistema político” y “muestren la otra cara de México y su presidencialismo asfixiante” y se entienda “por qué no puedo regresar”
“Soy un perseguido político y no quiero morir en el viaje”, confió a la diputada Dolores Padierna, vía telefónica