La “nomenklatura” de regreso, para controlar a Salinas

La “nomenklatura” de regreso, para controlar a Salinas
Con la marca de la represión a cuestas, Gutiérrez Barrios regresa para ejercer el control de la sucesión de Zedillo
Elías Chávez
Hombre leyenda” y miembro de la nomenklatura en cuyo descontento tuvo su origen, según Carlos Salinas, el asesinato de Luis Donaldo Colosio, Fernando Gutiérrez Barrios regresa a la palestra convertido —en la mejor tradición de su principal tarea en la vida pública del país— en una especie de policía de la “democracia” priísta
Dos serán sus tareas fundamentales, una de ellas explícita: Vigilar el proceso en el que el Partido Revolucionario Institucional (PRI), mediante el voto directo y secreto de sus militantes y simpatizantes, pondrá fin —dicen— a 70 años de dedazo Y otra implícita: Evitar que el expresidente Carlos Salinas meta las manos en el proceso
Cancerbero del sistema, sereno y terso en el trato —”policía caballero” lo definió Fidel Castro, uno de sus presos—, desde siempre Gutiérrez Barrios ha mostrado dos caras: mano dura y palabra fuerte, por un lado, y concertación y discurso tolerante por el otro
El capitán Gutiérrez Barrios inició en 1952 su carrera como jefe de Control Político de la Dirección Federal de Seguridad (DFS), organismo policíaco del que fue director hasta 1970, cuando Luis Echeverría lo designó subsecretario de Gobernación, cargo en el que continuó, ratificado por José López Portillo, hasta 1982
En 1984, un dedazo del presidente Miguel de la Madrid lo hizo gobernador de Veracruz Pidió licencia en diciembre de 1988, para asumir, por designación del presidente Salinas, la titularidad de la Secretaría de Gobernación, cargo del que el propio Salinas lo destituyó ignominiosamente
Dueño de los secretos de los políticos mexicanos, Gutiérrez Barrios conoce a la perfección a Francisco Labastida Ochoa, a quien también un dedazo convirtió en gobernador de Sinaloa y que el viernes 21 renunció a la Secretaría de Gobernación para “contender en un marco democrático en la más profunda reforma que se ha realizado en el partido al que pertenezco, el Revolucionario Institucional, en una contienda equitativa, justa y democrática” por la Presidencia de la República
Sustituyó a Labastida uno de sus colaboradores más cercanos, Diódoro Carrasco, también beneficiado por un dedazo en 1992, cuando el presidente Salinas lo designó candidato a gobernador de Oaxaca
Otros integrantes del equipo de Labastida son Guillermo Jiménez Morales, que ha sido gobernador de Puebla, coordinador de la diputación priísta y embajador en El Vaticano; Fernando Solís Cámara, Adolfo Oribe Alva, Emilio Gamboa y Guillermo Ruiz de Teresa
En cuanto a los dos últimos, Gutiérrez Barrios sabe de las muchas “mulas de seises” que, junto con Andrés Massieu y Genaro Borrego, se ahorcaban unos a otros en la jugada de dominó, en un edificio cercano a Los Pinos, en la Avenida Constituyentes El ahorcadero de mulas no los hacía perder la amistad
Al contrario, los cuatro se volvieron amigos entrañables, y Emilio Gamboa Patrón, Andrés Massieu y Guillermo Ruiz de Teresa iniciaron lo que parece una tradición: el primero fue secretario particular del presidente Miguel de la Madrid, el segundo lo fue de Carlos Salinas, y el tercero lo es ya del precandidato presidencial Francisco Labastida
Tres secretarios particulares poderosísimos, principalmente Gamboa, de quien se decía, en 1987, que no podía ser candidato presidencial porque está prohibida la reelección
Gutiérrez Barrios sabe que Gamboa y Salinas se aliaron en 1982, y que esa alianza ayudó a Salinas a obtener la candidatura presidencial en 1987
Durante más de 40 años, Gutiérrez Barrios ayudó a reprimir movimientos políticos y sociales, como el de 1952, que culminó violentamente, el movimiento magisterial encabezado por Othón Salazar, el movimiento ferrocarrilero que encabezaron Demetrio Vallejo y Valentín Campa, el llamado “problema médico”, la caída del rector Ignacio Chávez en 1966, el movimiento estudiantil de 1968
Una de las personas que sufrió represión, el ingeniero Heberto Castillo, escribió:
“Fernando Gutiérrez Barrios se involucra en los acontecimientos más dolorosos de la historia reciente de nuestra patria Desde la represión contra los maestros y los ferrocarrileros en 1958-59, pasando por el hostigamiento de los médicos en 1965, los sangrientos hechos de 1968, la lucha contra los guerrilleros de la década de los setenta, la matanza de jóvenes el 10 de junio de 1971, hasta los últimos días del gobierno de José López Portillo Gutiérrez Barrios posee el archivo más completo y sofisticado, conteniendo los pormenores de la vida pública y privada de todos los que hemos militado en la oposición () Dirigió la aprehensión de todos los que fuimos a la cárcel por nuestra participación política en los años que van de 1953 —quizá antes— hasta 1982 en que dejó la Subsecretaría de Gobernación encargada de vigilar paso a paso la acción de los disidentes del sistema, fuera y dentro del gobierno Los teléfonos de los principales dirigentes políticos de México, de la oposición y del gobierno, estuvieron controlados siempre por él”
A su vez, Rosario Ibarra de Piedra, dirigente del Frente Nacional contra la Represión, dice que Gutiérrez Barrios es el hombre que más sabe del problema de desaparecidos y perseguidos políticos
Refugiados y expulsados
Pero no obstante su biografía policíaca y su fama de represor, Gutiérrez Barrios mantiene hasta la fecha una relación amistosa con el presidente de Cuba, Fidel Castro, quien reconoce que gracias al entonces agente del DFS que lo arrestó, obtuvo su libertad y pudo embarcarse en el Granma para iniciar su revolución
Usufructuario de la gratitud de Castro, en 1975 Gutiérrez Barrios se fotografió en La Habana con el líder cubano, que le dedicó la foto: “Con un abrazo de la Revolución Cubana En la historia de nuestro país, junto a nosotros, tienes tu lugar”
En 1981, en declaraciones a Proceso, el entonces subsecretario de Gobernación habló de la institución del asilo y se manifestó defensor de los perseguidos políticos:
“Si México aspira a ser una patria libre para sus hijos, pretende serlo también para sus hermanos en una desgracia circunstancial Hay principios que no admiten desviación Uno de ellos es el trato de los refugiados políticos, sin que importen nacionalidad ni circunstancias El asilo es una bella, quizás la más bella expresión de la solidaridad humana”
Pero así como defendía a los asilados, también llegó a desterrar a algunos mexicanos Dos casos: En 1991 hizo que el escritor y periodista yucateco Rafael Loret de Mola emprendiera un exilio de tres meses por Europa Lo “invitó” a salir del país, junto con su familia, y le entregó boletos de avión y 12 mil dólares
De esta manera acalló a Loret de Mola, que como candidato del PARM había contendido por la alcaldía de Mérida e impugnaba la imposición de la gobernadora interina Dulce María Sauri Riancho, actual secretaria general del PRI
En una entrevista publicada en Proceso, Manuel Becerra Acosta dijo en agosto de 1989, en Madrid, que en nombre del presidente Salinas, Gutiérrez Barrios lo conminó a aceptar un millón de dólares a cambio de la dirección y propiedad del diario Unomásuno, y del acatamiento de un castigo excepcional: el destierro
Cuando Gutiérrez Barrios asumió la Secretaría de Gobernación, el presidente Salinas le ordenó, como primer y urgente trabajo, acabar con el imperio de uno de los caciques más poderosos en la historia de México: Joaquín Hernández Galicia, La Quina
Gutiérrez Barrios hizo honor a su fama de hombre terrible y eficiente: Acabó con el imperio quinista y envió a prisión a su antiguo aliado, Hernández Galicia
Cuatro años después, el 4 de enero de 1993, el mismo que lo nombró, Salinas, destituyó a Gutiérrez Barrios y lo mandó a su casa de manera ignominiosa En su renuncia decía:
“La vida me ha enseñado que lo más importante para un ser humano y, principalmente para un político, es saber retirarse a tiempo Retirarse con dignidad, decoro y con tranquilidad de conciencia de haber cumplido con su deber y de haber entregado lo mejor de sí mismo”
Todo mundo sabía, sin embargo, que el poderoso Gutiérrez Barrios, a quien ya empezaban a mencionar como precandidato a la Presidencia de la República, había sido destituido fundamentalmente por dos motivos:
Por ser representante del priísmo tradicional y constituir un obstáculo para el proyecto político y económico de Salinas, y por presiones de dos personajes: el entonces jefe de la Oficina de la Presidencia, José Córdova Montoya, y Patricio Chirinos, quien en diciembre de 1992 asumió la gubernatura de Veracruz en sustitución de Dante Delgado, identificado, en ese tiempo, como heredero político de Gutiérrez Barrios, pero que renunció al PRI, fue encarcelado y luego formó su propio partido
Desde entonces, Chirinos —ahora director de Aeropuertos y Servicios Auxiliares (ASA)— fue ubicado en el llamado “sindicato de gobernadores salinistas”, al lado de Víctor Cervera, de Yucatán, y de los ahora ya exgobernadores Mario Villanueva, de Quintana Roo, Manuel Cavazos, de Tamaulipas; Otto Granados, de Aguascalientes
Sobresalían en ese “sindicato” dos gobernadores: Roberto Madrazo, de Tabasco, y el ahora ya exgobernador de Puebla, Manuel Bartlett, ambos aspirantes a la candidatura presidencial del PRI, también conocidos perfectamente por Gutiérrez Barrios
El incómodo Zorrilla
La DFS dejó de existir después de que uno de sus últimos directores, José Antonio Zorrilla, fue acusado de inmiscuirse en el narcotráfico y de haber ordenado el asesinato del periodista Manuel Buendía En el más reciente libro de Jorge G Castañeda, La Herencia, el expresidente Miguel de la Madrid dice que fue su secretario de Gobernación y ahora precandidato presidencial, Bartlett, quien le propuso a Zorrilla para director de la DFS
Interrogado al respecto, Bartlett explica:
“A Zorrilla lo nombró José López Portillo Inclusive él así lo dice en Mis Tiempos, donde el expresidente dice: ‘Removí al director de la Federal de Seguridad, secuencia de la renuncia de J García Paniagua; lo sucede el licenciado Zorrilla, gente de Fernando Gutiérrez Barrios, con lo que quedo en sus manos Pensé en dárselo a gente del general Godínez, pero hubiera habido una rivalidad con la Secretaría de la Defensa Preferí una persona inocua e institucional que era el secretario de gobierno de Guillermo Rosell’ Eso es literalmente lo dicho por López Portillo
“Cuando yo llego a la Secretaría de Gobernación —continúa Bartlett— y le planteo al presidente (De la Madrid) una serie de sustituciones, le sugerí a varias personas para distintos cargos, con el ánimo de que él eligiera bien, y le comenté que Gutiérrez Barrios no quería quedarse en Gobernación Me había dicho que deseaba otra posición Y a mí me pareció muy adecuado En lugar de Gutiérrez Barrios, que era y fue el responsable de la DFS durante 30 años, como director y como subsecretario, propuse a un amigo de Miguel de la Madrid, a Jorge Carrillo Olea, para que se hiciera cargo del área de seguridad Qué mejor que una persona que tenía una relación estrecha con De la Madrid, no conmigo Fueron subsecretarios juntos en Hacienda y tenían una gran amistad Sabiéndolo yo y siendo él un militar experto en seguridad, se lo sugerí al presidente y a él le pareció una buena sugerencia Y en cuanto a la DFS, en efecto yo le sugerí que se quedara quien ya estaba, como ocurre en los puestos donde hay una presencia profesional Gutiérrez Barrios estuvo tres períodos ahí, y que el otro, Zorrilla, ya estaba ahí cuando yo llegué Los que estuvieron ahí eran todos de esa casa Por lo tanto era absolutamente normal que un director que ya estaba nombrado por José López Portillo y que venía de la propia casa y era un profesional, se quedara Insisto: Gutiérrez Barrios se quedó 30 años Y el que le seguía también se quedó Se corría el escalafón y todos se quedaban, como se quedan en Hacienda y en Comunicaciones y en muchos sitios los profesionales de las áreas”
Las trampas de las reglas
Diferencias aparte, el hecho es que la temida ruptura no se produjo en el PRI, al menos por el momento Los precandidatos considerados “factores de riesgo”, Bartlett y Madrazo, aceptaron —no sin reclamos en diversos tonos— las reglas que el lunes 17 aprobó el Consejo Político Nacional para seleccionar, en consulta abierta y mediante voto secreto, al candidato presidencial
También aceptaron que Gutiérrez Barrios, convertido en policía de su “democracia”, presida la comisión que mañana lunes quedará formalmente instalada para vigilar el desarrollo de la contienda interna
El Consejo Político estuvo integrado por 353 consejeros De esa cantidad, tres permanecieron tapados y sus nombres se conocieron hasta el último momento: Gutiérrez Barrios, Sergio García Ramírez y Felipe Solís Acero
No obstante su historia de represor, Gutiérrez Barrios representa, para muchos priístas, la institucionalidad Lo ven más como un hombre del sistema, como un hombre de Estado al que no identifican con ninguno de los ocho presidentes a los que ha servido en casi medio siglo
Sin embargo, Gutiérrez Barrios sufrió quizá su mayor vergüenza en diciembre de 1997, cuando fue víctima de un secuestro aún no suficientemente aclarado
Era increíble El guardián insustituible del sistema político mexicano, el especialista en seguridad nacional, desapareció el 9 de diciembre en el sur de la Ciudad de México Miguel Nazar Haro, exdirector de la Federal de Seguridad, y el capitán Luis de la Barreda, padre del presidente de la Comisión de Derechos Humanos del DF, negociaron y lograron la liberación de Gutiérrez Barrios, el 15 del mismo mes, tras el pago de 65 millones de pesos
Ahora, en su labor de réferi de la contienda interna del PRI, Gutiérrez Barrios será auxiliado por Sergio García Ramírez —exaspirante presidencial y entrañable amigo del dirigente del PRI, José Antonio González Fernández—, y por Solís Acero y Carlos Almada, expertos en ingeniería electoral y exfuncionarios del Instituto Federal Electoral
Ambos, Solís y Almada, diseñaron buena parte de las reglas, en las que se establece que el candidato presidencial del PRI será quien gane mayor cantidad de distritos electorales, no mayor número de votos
Las reglas establecen que cada precandidato va a pagar su campaña El más afectado por esta disposición es Bartlett: Ha dicho que de los cuatro aspirantes que quedan, él tiene menos dinero
Otra regla indica que se establecerán límites a los gastos de campaña y deberá ser transparente el origen de los recursos Aquí el afectado es Madrazo, quien cuenta con el apoyo de poderosos grupos económicos
Así, de manera sutil, las reglas limitan a los dos precandidatos que “no son del presidente” Y puesto que Miguel Alemán y Esteban Moctezuma decidieron no competir, las reglas dan la impresión de que fueron elaboradas para beneficiar a Francisco Labastida
Para muchos priístas, la designación de Gutiérrez Barrios como árbitro del proceso implica, además, la decisión de impedir que Salinas intervenga
Gutiérrez Barrios ha sido doblemente agraviado por Salinas Primero, cuando lo destituyó de la Secretaría de Gobernación, y más recientemente, hace seis meses, cuando Salinas, en un artículo publicado por la revista Newsweek, habló de la nomenklatura mexicana, que —según él— aglutina a “enemigos poderosos” de las reformas sociales y económicas impulsadas en su sexenio
Movida por “resentimientos” y “deseo de venganza”, esa nomenklatura ha “envenenado la atmósfera de nuestros procesos políticos y la procuración de justicia”, dijo el expresidente
Desde mayo de 1996, Salinas había especulado, en conferencias informales en Harvard, que la nomenklatura mexicana asesinó al candidato presidencial Luis Donaldo Colosio, para evitar que el PRI fuera sustituido por el Programa Nacional de Solidaridad (Pronasol)
En esa ocasión, Salinas no identificó a los miembros de la nomenklatura, pero ocho meses después sí lo hizo el catedrático e historiador John Womak, alguna vez profesor y amigo de Salinas desde hace una veintena de años
Según Womak, la nomenklatura denunciada por Salinas está integrada por “los jefes del PRI”, entre quienes se encuentran Gustavo Carvajal Moreno, Ignacio Pichardo Pagaza, Fernando Ortiz Arana, Augusto Gómez Villanueva, el reaparecido Fernando Gutiérrez Barrios y el ahora precandidato presidencial, Francisco Labastida Ochoa