El exlíder estudiantil relata el encuentro al que lo convocó el rector

El exlíder estudiantil relata el encuentro al que lo convocó el rector
Barnés a Imaz: “Hay alguien atrás de todo esto”; Imaz a Barnés: “Tú eres el responsable
Raúl Monge
Dos semanas antes de que estudiantes inconformes con el nuevo Reglamento General de Pagos de la Universidad Nacional Autónoma de México colocaran banderas rojinegras en la mayor parte de las instalaciones universitarias —después de 11 años sin que se registrara una huelga—, el rector Francisco Barnés buscó a Carlos Imaz Gispert para conocer su punto de vista sobre el conflicto
Ahora Imaz —fundador en 1986 del Consejo Estudiantil Universitario (CEU) y actual presidente del PRD en el Distrito Federal— reconstruye ante el reportero lo que sucedió en esa reunión, “a partir de la cual esperaba que Barnés encontrara la salida al problema y no que, con sus actitudes posteriores, él mismo construyera y fortaleciera al movimiento estudiantil”
Cuenta que, mediante un amigo común, el rector le mandó una tarjeta con su número de teléfono celular, con el mensaje de que lo buscara lo antes posible
Ese mismo día, Imaz habló con Barnés En ese momento no pudieron fijar fecha y hora del encuentro porque la esposa del rector estaba a punto de entrar al quirófano Pero Barnés le reiteró:
“Me interesa mucho conocer tu opinión sobre el conflicto en la Universidad”
Roto el diálogo con el movimiento estudiantil, polarizadas cada vez más las posiciones y la amenaza de huelga en puerta, Barnés cumplió su palabra y, un par de días después, citó a Imaz en una casa propiedad de la UNAM, localizada cerca de la avenida Copilco
“Derechito a la huelga”
Delante de Francisco Ramos, director de Asuntos Universitarios, único testigo del encuentro que hasta ahora se había mantenido en secreto, el rector le preguntó a Imaz cómo veía la situación en la UNAM
“Como llevan las cosas, van derechito a la huelga; no veo que estén construyendo ninguna salida”, respondió el líder del movimiento estudiantil que hace 12 años impidió —con movilizaciones y una huelga de 20 días de duración— que el rector Jorge Carpizo pusiera en marcha un proyecto de excelencia académica, dentro del cual se incluía, como ahora, modificar las cuotas de inscripción
La respuesta de Barnés sorprendió a Imaz:
“Estoy dispuesto a ir a una huelga larga”
El dirigente del PRD le respondió:
“No me parece correcto que un rector piense en esa forma Creo que equivocas la estrategia, porque no estás pensando en la Universidad, sino en tu posición política personal Oyéndote hablar así me parece, más bien, que ustedes lo que no quieren es resolver el problema”
Barnés se refirió entonces a la actitud asumida por los estudiantes y cuestionó su comportamiento, su rebeldía, y estableció que con ese tipo de conductas era muy difícil buscar alguna salida
Imaz le replicó:
“Tú eres el responsable de todo esto Tu primer error fue haber aprobado, sin el consenso de la comunidad estudiantil, el Reglamento General de Pagos y, luego, haber claudicado en tu ofrecimiento de aplazar su entrada en vigor y no buscar espacios de discusión democráticos
“De nada sirve ahora estar lamentándose Lo que tienes que hacer de inmediato es enfrentar la nueva situación, el nuevo escenario político”
El rector le explicó que, según sus cálculos, había un equilibrio entre las fuerzas estudiantiles: 30% de la comunidad universitaria estaba con él, cerca de 40% no iba a tomar partido y sólo 30% estaba en contra de las cuotas
Imaz, a su vez, le dio otra explicación: los cálculos podrían ser ciertos —”de eso no puedo opinar, porque no tengo en este momento la sensibilidad, el pulso de la Universidad”—, pero conforme un movimiento social evoluciona, la percepción de la comunidad puede cambiar rápidamente, y más tratándose de un movimiento estudiantil
Afable, cordial, relata Imaz, el rector Barnés desestimó la organización y la fuerza real de los grupos inconformes e insistió en que no se trataba de un movimiento natural, legítimo: “Hay alguien detrás de todo esto”
Pero Imaz volvió a rebatir:
“Lo único que hay son las cuotas, hermano, las cuotas Por favor no le busquen más En la medida en que no les caiga el veinte, no van a encontrar la salida”
Recordó que, en 1987, en medio de la huelga y suspendidas las negociaciones con la Rectoría, lo que destrabó la situación fue, en primer lugar, que se reconoció al CEU como interlocutor y, en segundo, la construcción de puentes de negociación que, al final, se tradujeron en un diálogo público, abierto, con la participación de autoridades y estudiantes
Y recriminó:
“Ustedes no han hecho nada de eso No veo que estén generando, buscando, ningún espacio de diálogo, y esa actitud parte de un hecho concreto: La negación a reconocer la existencia de un movimiento social, propio, dentro de la Universidad
“En lugar de limpiar el camino, están envenenando el agua y eso no ayuda en nada”
Insistió en que los mensajes que el rector estaba enviando al movimiento estudiantil iban en dirección contraria al diálogo, la concertación, la solución del conflicto
Y habló de dos casos: La forma en que algunos consejeros universitarios fueron marginados de la sesión del Consejo realizada el 15 de marzo, en la que se aprobaron las reformas al Reglamento General de Pagos, y la reinstalación del Tribunal Universitario que había desaparecido en 1997 por acuerdo del Congreso Universitario
“¡Eso es una barbaridad! No cuidaron la institucionalidad y eso es muy riesgoso para la Universidad”
La educación gratuita
Barnés e Imaz discutieron luego sobre la gratuidad de la educación El rector defendió su postura de incrementar las cuotas, con el argumento de que el esquema que se propone parte de un principio de equidad: el que pueda pagar, que lo haga; los demás no tienen la obligación de hacerlo
Imaz manifestó que la letra y el espíritu del artículo 3¼ de la Constitución son muy claros al establecer que “toda” la educación que imparta el Estado será gratuita
“Y ustedes quieren interpretar ese concepto en el sentido de que dice ‘casi toda’, no toda (la educación), debe ser gratuita En eso, definitivamente, no nos vamos a poner de acuerdo”
Barnés dio por terminada la reunión e invitó a Imaz a sostener otra en breve Lo acompañó hasta su automóvil Imaz se despidió:
“Encantado de la vida de platicar siempre, pero creo que tienen que serenarse; los veo muy acelerados”
De interlocutor a acusado
Menos de una semana después del encuentro y en vísperas de que se iniciara la huelga, las autoridades universitarias comenzaron a repartir culpas e Imaz apareció entre los presuntos colaboradores del jefe de Gobierno del Distrito Federal, Cuauhtémoc Cárdenas, acusado de meter la mano en los asuntos de la UNAM
El jueves 15, en Acapulco, Barnés aseguró que existían grupos externos que buscaban un beneficio político con las movilizaciones contra el incremento de cuotas y, sin mencionar su nombre, señaló que entre ellos había algunos colaboradores y excolaboradores de Cárdenas
—¿Esto incluye a Cuauhtémoc Cárdenas? —se le preguntó
—No ha sido el caso particular del jefe de Gobierno del DF, lo cual mucho agradecemos
En la entrevista con Proceso, Imaz lamenta las acusaciones, y más todavía que las autoridades universitarias finalmente hayan apostado más al enfrentamiento que al diálogo
Pero aclara que no le sorprende, porque en la reunión con el rector no encontró ningún signo que le hiciera pensar que estaba dispuesto buscar una salida negociada al problema
Cuenta:
“Cuando lo tuve enfrente, vi a un hombre sin rumbo, sin saber realmente lo que estaba pasando a su alrededor y sin saber cómo encarar la situación”
—¿Cómo reaccionó Barnés cuando usted le dijo que en lugar de construir puentes los estaba destruyendo?
—Me resulta difícil describir el lenguaje corporal de alguien cuando no lo conoces bien; no conozco a Barnés bien Pero no sentí que sea una persona muy perceptiva
—¿No le inquietó saber por qué lo buscó el rector?
—Soy muy conocido en la UNAM Fui militante de un movimiento estudiantil y tengo conocimiento de su dinámica, amén de que es parte de mi área de estudio Aunque creo que fue por mi referente político en la UNAM
—¿Consultó con Cuauhtémoc Cárdenas antes de reunirse con el rector?
—No, para nada En lo personal, no le di ninguna connotación política al encuentro Me pareció, más bien, que el rector quería oír otras voces y eso me pareció bien El problema es que no lo vi receptivo y eso me preocupó
—¿Le pidió ayuda?
—No, nada de eso Ni siquiera tocamos ese punto Pero fue insistente en su visión de menospreciar el movimiento estudiantil, a pesar de los antecedentes que hablan de una tradición de lucha en la UNAM
“En todo momento sostuvo la tesis de que no se trataba de un movimiento legítimo, sino fabricado artificialmente por fuerzas externas”
Imaz proporciona un dato que considera que refleja claramente la intención de las autoridades universitarias de polarizar el conflicto: La solicitud formal de la UNAM a la policía capitalina para resguardar la seguridad de las instalaciones
El lunes 19, Cárdenas, en una entrevista radiofónica, se refirió al tema: “La policía del DF tiene instrucciones de estar fuera de los recintos universitarios Están en ciertos lugares porque así fue requerido por el abogado general de la UNAM, Gonzalo Moctezuma Barragán Lo único que la policía está haciendo es cuidar que no se vayan a producir bloqueos indebidos en la vía pública, pero en ningún caso intervendrá en un conflicto que sólo corresponde a los universitarios resolver”
—Y si la UNAM pide al gobierno de la ciudad que desaloje los planteles tomados, ¿cuál será su postura, ingeniero? —le preguntó Abraham Zabludovsky
—Bueno, la Universidad tiene elementos de seguridad internos para hacerlo; hay una policía dentro de la propia Universidad y a ellos correspondería, en todo caso, intervenir, no a la policía capitalina
“¡Esa solicitud fue una barbaridad!”, reprocha el dirigente capitalino del PRD Sostiene que eso es una prueba más de que Barnés “busca escalar el conflicto, no solucionarlo”
La huelga
Ante la inminencia de la huelga que se inició el martes 20, las autoridades universitarias incrementaron las acusaciones contra funcionarios capitalinos de entrometerse en asuntos propios de la UNAM
Uno de los citados, Oscar Moreno, exceuísta y actual coordinador general de Participación Ciudadana y Gestión Social, aclara:
“Es falso, es una acusación irresponsable Un clip, una hoja de papel, una fotocopia no ha salido de esta oficina para apoyar a los muchachos No estamos locos, somos respetuosos de la autonomía universitaria”
A raíz de los señalamientos públicos dirigidos contra funcionarios del DF, la secretaria general de Gobierno, Rosario Robles, dio instrucciones para que ningún servidor público de esa área haga acto de presencia en la Universidad, y el jueves 23 ordenó a los delegados políticos que por ningún motivo faciliten instalaciones oficiales a las autoridades universitarias para clases extramuros
Bernardo Bolaños, consejero por la Facultad de Filosofía y Letras y asesor legal de la jefatura de Gobierno del DF, dice que aunque por su calidad de consejero tiene derecho a intervenir en la vida de la UNAM, la andanada contra el gobierno capitalino lo “desmovilizó”
El lunes 19, varias escuelas preparatorias amanecieron tomadas por grupos de estudiantes Barnés hizo un último intento por evitar la suspensión de labores:
“Nos encontramos en un momento de definición en el futuro de la Universidad ante la amenaza de una inminente suspensión de actividades El pretexto para ello es la actualización del Reglamento General de Pagos que aprobó el Consejo Universitario el 15 de marzo pasado, con el respaldo de una mayoría de universitarios convencidos de que la Universidad debe ser gratuita sólo para quienes no pueden pagar una módica colegiatura y, por equidad, quienes sí pueden hacerlo deben contribuir a que la institución pueda brindar mejores servicios educativos a todos los estudiantes”
E insistió en que los promotores del conflicto son “grupos que siempre han estado a la espera de cualquier oportunidad para fracturar el marco institucional vigente” y “actores externos” que, “a cambio de financiar y canalizar recursos de diversa índole al movimiento estudiantil opositor, buscan sacar provecho político”
Y sentenció: “A todos los grupos que pretenden convertir la institución en vehículo de intereses particulares, les reiteramos que la Universidad no cederá ante amenazas ni presiones de ninguna especie”
A la media noche del martes 20, los estudiantes inconformes colocaron la bandera rojinegra en 27 de las 36 centros educativos, en medio de incidentes violentos en algunos casos, y, horas más tarde, académicos y estudiantes efectuaron una marcha silenciosa en la explanada de la Rectoría, en contra de la huelga
Paralizadas las actividades en la UNAM, el rector decidió, el jueves 22, dejar el campus universitario, no sin antes dirigir un nuevo mensaje:
“Hoy ha concluido el despojo de los planteles docentes de la Universidad Nacional Autónoma de México Por más de una semana, un grupo de estudiantes ha venido apropiándose por la fuerza de edificios, bibliotecas, aulas, laboratorios y centros de cultura de la institución
“De nada ha valido la voluntad expresa de la mayoría de los universitarios de no recurrir a la suspensión indefinida de labores, de utilizar el conocimiento, la razón y el respeto mutuo para dirimir diferencias”
Y a “los grupos que, con diferentes intereses, pretenden imponernos un modelo de universidad sin límite de permanencia, en la que en el bachillerato no cuenten ni las calificaciones ni el número de años en que concluyan sus estudios para tener derecho a ocupar un lugar en la licenciatura, les decimos que no cederemos, sin importar las pretensiones o amenazas a las que nos veamos sometidos”
“Lo van a dejar colgado”: Carpizo
El martes 20, casi al mismo tiempo que los estudiantes se prestaban a izar la bandera de huelga en el astabandera de la explanada de la torre de Rectoría, en la casa de Jorge G Castañeda, en San Angel, intelectuales y políticos felicitaban al anfitrión por la presentación pública de su libro La Herencia
Ahí, en medio del barullo, se encontraron Jorge Carpizo y Carlos Imaz, dos de los principales protagonistas del movimiento de huelga en la UNAM, en 1987
El exrector de la UNAM, expresidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, exprocurador general de la República y exsecretario de Gobernación, bromeó, delante de los invitados, con el fundador del CEU
Luego, apartados del resto de los asistentes, platicaron sobre el reciente conflicto universitario Testimonios de testigos de ese fortuito encuentro permiten reproducir fragmentos del breve diálogo que ambos sostuvieron:
Carpizo externó su preocupación por la evolución del conflicto y lo comparó con el que enfrentó entre 1986 y 1987 “Entonces no hubo golpes, no hubo violencia, no hubo conspiraciones, no operó el Tribunal Universitario, y sí, por el contrario, imperó el diálogo”
Siguió con su análisis y confió a su interlocutor que Barnés es un “hombre inteligente”, pero que su problema consiste en que está rodeado de tecnócratas
Y aseguró que si el rector espera que el gobierno federal salga en su auxilio, está equivocado:
“Lo va a dejar colgado del alambre”