“Triste experiencia” en un curso de la UNAM

“Triste experiencia” en un curso de la UNAM
Señores:
Les solicito publicar los siguientes comentarios sobre mi triste experiencia en el Centro de Estudios para Extranjeros en la Universidad Nacional Autónoma de México —soy profesora de idiomas titulada por la UNAM y por la Universidad de Cambridge—, con el único fin de que las autoridades correspondientes se sensibilicen un poco y tomen una actitud más humana y, sobre todo, apropiada hacia los estudiantes, tanto mexicanos como extranjeros
Debido a que desde mi primer contacto con el centro (junio de 1997), el trato que recibí de la profesora Carmen Koleff fue de prepotencia y autoritarismo, me quejé por escrito ante el director del centro, licenciado Ricardo Ancira, quien me contestó muy amablemente, pero los problemas, en lugar de resolverse, empeoraron
El caso es que los inscritos en el Curso de Formación de Profesores de Español no podíamos pagar en pesos: tenía que ser en dólares (300 por módulo); los profesores llegaban tarde, no entregaban trabajos o calificaciones a tiempo y, en ocasiones, no se presentaban el día del examen con el pretexto de que eran personas muy ocupadas, en tanto que los estudiantes rara vez faltábamos, pues había rígidos criterios de asistencia y de cumplimiento estudiantil
Para conseguir el diploma, los alumnos necesitábamos un promedio de 85; en cambio, al hacer una evaluación del desempeño del profesorado, obtuvimos resultados de hasta 56 porque el profesor o la profesora no dominaba su materia, improvisaba, no entendía ni los textos que dejaba de tarea para leer, etcétera
Fue justamente después de entregar estos resultados a la coordinadora, profesora Carmen Koleff, que los autores de la evaluación fuimos sometidos a burlas, indiferencia y hasta amenazas en la clase de ella Hubo entonces favoritismos en el grupo para quienes no se quejaban, mientras que la mayoría nos sentíamos frustrados y desmotivados por los maestros que se consideran vacas sagradas, infalibles, quizá como un reflejo de su falta de preparación, inseguridad y hasta ignorancia, porque se toparon con un grupo muy preparado y exigente
Hablé con profesores y alumnos (extranjeros) de otros cursos del centro, y tienen la misma opinión, pero no la expresan por miedo (los profesores necesitan el trabajo, y los alumnos el “papelito”) En nuestro caso, muchas veces se nos dio a entender que como ése es el único lugar donde se imparte este curso, pues los maestros tenían la sartén por el mango
En ese ambiente pesadillesco, lo rescatable fue la clase de la profesora Alejandra Vigueras, quien no sólo nos enseñó morfosintaxis, sino que nos dio clases de didáctica y metodología (propósito que no cumplió la titular de esta materia: Carmen Koleff) Todos los demás maestros fueron mediocres (María Reyes y José Carlos Escobar) o improvisados (Érika Ehnis) o arrogantes (María Eugenia Herrera Lima y Cristina Simón) o favoritistas (Rosa Esther Delgadillo) o autoritarios y amenazadores (profesora Carmen Koleff)
El centro rara vez cumplió sus funciones de asesoría y estímulo, en la interacción y retroalimentación Por el contrario, nos motivaban a tener siempre presente el examen, al grado de la que se nos sugería memorizar para sacar el 85 aunque no entendiéramos, como lo hizo la profesora Rosario Gutiérrez
Todo lo anterior y los protagonismos insufribles fueron una constante durante el año que estuvimos allí Y aunque tengo pruebas de cada uno de los casos que menciono, mis excompañeros no quisieron firmar la presente porque no creen que una carta pueda cambiar las cosas Mi ingenuidad insiste en que de algo puede servir (Carta resumida)
Atentamente
Profesora Regina Gómez Dantés
Calle Reyna 92 Colonia San Angel
Distrito Federal