Sometidos a procesos, decenas de militares rompen con la disciplina
El Ejército Mexicano ve brotar de sus entrañas un movimiento disidente
Carlos Marín
Estimulado por la llegada a la presidencia de Venezuela del general golpista Hugo Chávez, un teniente coronel médico cirujano, que admira al subcomandante Marcos y se dice decepcionado por el presidente de Cuba, Fidel Castro —”ya no es mi ídolo”—, a la cabeza del Comando Patriótico de Concientización del Pueblo, abrió una sorpresiva guerra declarativa contra normas, prácticas y mandos de su propia institución, el Ejército Mexicano y, desde la clandestinidad, lanza proyectiles verbales con afirmaciones como éstas:
—El secretario de la Defensa Nacional (con la Procuraduría General de Justicia Militar como instrumento) maneja a su antojo a las Fuerzas Armadas
—El secretario de la Defensa Nacional “debe ser destituido”
—El nuevo secretario debe ser nombrado mediante “consulta” con “todos los generales en activo” y no “de manera vergonzante” por el presidente de la República
—”Los cambios que el Ejército necesita deben gestarse desde el interior”, sin la intervención de “los civiles, que desconocen nuestra problemática”
—Dos exsecretarios de la Sedena y doce divisionarios más son deshonestos y “están castrados”
—Las matanzas de Tlatelolco, de Acteal y de El Charco son “crímenes de Estado” cometidos por el Ejército
El dirigente de este movimiento de protesta es el teniente coronel Hildegardo Bacilio Gómez, quien propone la desaparición del fuero militar (como razón de la observancia de la disciplina), previsto en la Constitución vigente
Los militares disidentes —todos sujetos a procesos judiciales de carácter penal— responsabilizan de su integridad física al presidente Ernesto Zedillo; a los secretarios de la Defensa, Enrique Cervantes Aguirre, y de Gobernación, Francisco Labastida, así como al procurador general de la República, Jorge Madrazo
Para intercambiar información, el Comando abrió una página en Internet y ya recibió sus primeros apoyos:
—Del Frente Zapatista de Liberación Nacional:
“Saludamos el hecho de que miembros en activo del Ejército Mexicano den la lucha por devolverle el carácter popular y de defensa de la Patria que debe tener”
—De los comités de base del Partido de la Revolución Democrática en Michoacán:
“por retomar los ideales de igualdad del subcomandante Marcos”
—De la Asamblea de Barrios del Distrito Federal:
“No importa que estén sujetos a procesos penales ni que hayan cometido delitos No es trascendental que les imputen faltas a un reglamento militar arcaico Aunque sean soldados, tienen derecho a manifestarse y a que se respeten sus derechos fundamentales”
En una entrevista clandestina con reporteros de Reforma y La Jornada —el miércoles 23 de diciembre, muy cerca del Quinto Tribunal Militar, donde se le sigue proceso por desobediencia e insubordinación—, Hildegardo Bacilio Gómez afirmó:
“Yo me siento indisolublemente atado al Ejército Yo, lo que soy, se lo debo al Ejército, y me voy a morir con las botas puestas, aunque traiga un casimir o un esmoquin”
La Procuraduría General de Justicia Militar, a partir del viernes 18 —cuando salió a la luz este Comando— inició la averiguación previa de los nuevos delitos por los que Hildegardo Bacilio y sus seguidores serán eventualmente sujetos de nuevas acusaciones
Los efectos de la aparición de este grupo y la admiración que le profesa Hildegardo Bacilio (manifestó su intención de viajar a Venezuela) a su colega en rango, el presidente electo Hugo Chávez, suscitó un deslinde por parte de éste, quien viajó a México de manera repentina para entrevistarse con el presidente Zedillo, la mañana del lunes 21 de diciembre:
“No sé de qué se trata y, en todo caso, aun sabiéndolo, no puedo opinar al respecto porque es un asunto de la soberanía de México y forma parte del respeto inmenso que tengo por el Estado mexicano, por el pueblo y su soberanía”
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Con paso inevitablemente marcial, unos 50 oficiales, clases y tropa del Ejército Mexicano habían realizado el viernes 18 de diciembre una insólita marcha de protesta —no hay precedente— por Paseo de la Reforma
Desfilaron con sus uniformes galonados y luciendo las insignias, con un estandarte de la Virgen de Guadalupe como divisa de batallón, abanderado al frente portando la enseña nacional y comandados por el superior de rango y dirigente del movimiento, el teniente coronel Hildegardo Bacilio Gómez
Tradicionalmente incuestionado en los medios, el Ejército ha sido sujeto de denuncias y debate a partir de su participación en acciones de carácter judicial en el ámbito civil, recientemente, sobre todo, por lo que se refiere al narcotráfico, pero con tendencia creciente desde que, en los años cincuenta, intervino en las represiones de los movimientos ferrocarrilero y de maestros; en los años sesenta, con su intervención en movimientos populares y particularmente la represión del movimiento estudiantil de 1968; en los setenta desbordó sus funciones en el combate a las guerrillas de Genaro Vázquez Rojas y Lucio Cabañas; en los ochenta hizo otro tanto con el aniquilamiento de la guerrilla urbana, y coordinó las operaciones ilegales de la Brigada Blanca (documentada en Proceso) En en los noventa, ha sido acusado por arbitrariedades en contra de la población en Chiapas, en la secuela del levantamiento zapatista
En 1995, uno de los cuerpos de élite del Ejército, el Estado Mayor Presidencial, fue tocado en algunos de sus integrantes —varios están encarcelados—, como resultado de las cuestionables averiguaciones del exfiscal especial Pablo Chapa Bezanilla sobre los homicidios de Luis Donaldo Colosio y José Francisco Ruiz Massieu
En febrero de 1997, el propio secretario de la Defensa —Enrique Cervantes Aguirre— dio a conocer lo inaudito: su hasta entonces respetado general Jesús Gutiérrez Rebollo —de los más reconocidos en su carrera—, a quien otorgó licencia para que dirigiera el desaparecido Instituto Nacional de Combate a las Drogas, representaba, según la acusación, los intereses del narcotraficante Amado Carrillo
A finales de julio del mismo año, Proceso reveló documentos probatorios de pesquisas militares de los años ochenta que fueron mantenidas en secreto, acerca de la penetración del narcotráfico en la institución, y que alcanzaron los más elevados mandos de la Quinta Región Militar, asentada en Jalisco La información, en disquete, fue sustraída por un capitán escribiente de la Secretaría Particular del secretario de la Defensa y entregada a un coronel Ambos están encarcelados y sujetos a proceso
En las vísperas del 30 aniversario de la matanza del 2 de octubre, el debate en torno de las Fuerzas Armadas se reavivó y Cuauhtémoc Cárdenas exoneró de responsabilidad al Ejército como institución
Hoy, la discusión acerca de las normas y prácticas militares ha surgido desde el interior mismo del Ejército pues, aunque los integrantes del Comando Patriótico de Concientización del Pueblo enfrentan procesos judiciales en los tribunales militares, siguen perteneciendo —de acuerdo con la legislación actual— a las Fuerzas Armadas
En opinión del procurador general de Justicia Militar, general Rafael Macedo de la Concha, “con el fuero militar como instrumento que asegura el mantenimiento de la disciplina”, el Ejército garantiza “la existencia misma del Estado”
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En la jerga militar, los integrantes del Grupo de sueltos (como se les dice a los aproximadamente 70 militares sujetos a proceso en el Valle de México) llegaron hasta el cruce con Bucareli, donde se levanta la Torre del Caballito, en que se encuentran las oficinas del Senado Los legisladores perredistas Amalia García y Juan José Quirino escucharon sus demandas de desaparición del fuero militar, respeto a los beneficios de la libertad bajo fianza, inclusión de la Comisión Nacional de Derechos Humanos en la Constitución con autoridad ejecutiva de sus recomendaciones, y la intervención de la Cámara de Diputados en la revisión de los expedientes penales de militarse sujetos a proceso, así como atención a las “condiciones de miseria” en que se encuentran los integrantes del Comando
Ante la petición de Hildegardo Bacilio y sus seguidores de viajar a Venezuela, los senadores los acompañaron a la Secretaría de Gobernación, para que hablaran con el director general de Gobierno, Sergio Orozco, quien informó haber turnado las peticiones a las instancias correspondientes, pero negó haber prometido la salida del país a nadie
En uno de tres documentos que los disidentes dieron a conocer, titulado Manifiesto al pueblo de México, los militares acusaron al gobierno federal de la pobreza generalizada que se padece en el país, así como del desempleo, la delincuencia creciente y la injusticia, e hicieron un llamado a la “resistencia civil pacífica”
Un segundo documento contiene una iniciativa de decreto para modificar el artículo 13 de la Constitución, a fin de eliminar el fuero de guerra
El artículo establece:
Nadie puede ser juzgado por leyes privativas ni por tribunales especiales Ninguna persona o corporación puede tener fuero ni gozar más emolumentos que los que sean compensación de servicios públicos y estén fijados por la ley Subsiste el fuero de guerra para los delitos y faltas contra la disciplina militar; pero los tribunales militares, en ningún caso y por ningún motivo, podrán extender su jurisdicción sobre personas que no pertenezcan al Ejército Cuando en un delito o falta del orden militar estuviese complicado un paisano, conocerá del caso la autoridad civil que corresponda
La propuesta —sustentada en una argumentación que interpreta fuero como privilegio— recomienda la desaparición de la segunda parte, a partir de la palabra Subsiste, para quedar únicamente:
Artículo 13- Nadie puede ser juzgado por leyes privativas ni por tribunales especiales Ninguna persona o corporación puede tener fuero ni gozar más emolumentos que los que sean compensación de servicios públicos y estén fijados por la ley
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El 20 de diciembre, el Comando difundió una proclama, dirigida “a los generales de México”, en la que afirma que llegar a ese rango “es el más alto honor” a que aspira un militar “en cualquier parte del mundo”; pero que entre ellos no hay un Francisco Villa, un Emiliano Zapata, un Felipe Angeles y que, por el contrario —afirma—, “el grado de general se haya degradado tanto”
En el Ejército —dice el escrito— señorean “los espíritus dictatoriales” de Victoriano Huerta y Antonio López de Santa Anna
Con el lema “Nadie tiene derecho a lo superfluo mientras alguien carezca de lo estricto”, firma el texto el teniente coronel Hildegardo Bacilio Gómez, cuya desventura judicial empezó el 1 de septiembre de 1997, cuando —según el expediente de su proceso— abandonó su puesto en el Hospital Central Militar para atender a una señora en la Clínica Lomas Verdes (Cristóbal Colón 66, en Naucalpan), de su propiedad
Catorce generales de división de la crema y nata del Ejército, entre quienes se encuentran los exsecretarios de la Defensa Juan Arévalo Gardoqui y Antonio Riviello Bazán, así como los responsables de la Inspección General, las fábricas de la Defensa Nacional, la Comandancia Regional del área Centro de la República, el Primer Cuerpo del Ejército y el Archivo Histórico de las Fuerzas Armadas, reprobaron —en carta dirigida al titular de la Sedena— “la indebida conducta” de los seguidores de Hildegardo Bacilio
Compromisos tales como la subordinación, la obediencia, la lealtad y la abnegación —dicen los divisionarios— constituyen “el único camino” para los militares que tienen “conciencia de su dignidad”
El martes 22 de diciembre, desde la clandestinidad y con una orden de aprehensión en su contra por el delito de deserción (no se presentó sábado, domingo y lunes a cumplir las cinco horas de deberes que marca el reglamento respecto de quienes están sujetos a proceso), Hildegardo Bacilio llamó al programa radiofónico de Javier Solórzano:
“Mis generales están castrados, señor licenciado Y están castrados por el secretario; pero están castrados por el dinero que les dan Están comprometidos con el sistema Yo quiero pedirles que sean honestos; yo quiero pedirles que piensen que están emitiendo un juicio por su grado, están emitiendo un juicio que no es la verdad que está sufriendo el soldado Vamos a quedar en el riesgo, mis generales y el secretario, en que vamos a tener puros pelotones de generales, la tropa se va a ir La tropa es la base del Ejército, son cientos de miles de soldados que trabajan diariamente, que sudan el fusil
“Qué malo que exsecretarios de la Defensa, que de alguna manera habían trabajado para el Ejército, habían tenido ascendencia, al menos dentro del Ejército, desconocemos (sic) su problemática real que ellos traigan; desconocemos en qué problemas se hayan metido cuando fueron secretarios y además como militares Por el momento, no nos interesa Ellos tuvieron ascendencia con la base, que son los soldados En nombre de esos soldados, les pido que no manipulen la información No estamos en contra de México, no estamos en contra del Ejército El Ejército es una institución noble; quizá los que hemos fallado somos los que estamos adentro”
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El martes 22 de diciembre, 19 de los integrantes del Comando Patriótico de Concientización del Pueblo declararon ante la fiscalía militar 11 se negaron a responder las preguntas del Ministerio Público y ocho afirmaron que lo que Hildegardo Bacilio les dio a firmar fue “una petición de nuevos uniformes”
A las seis de la tarde de ese día, la senadora Amalia García y visitadores de la Comisión Nacional de Derechos Humanos atestiguaron algunos interrogatorios, ante la presencia de un defensor militar de oficio y un médico que certificó el correcto estado de salud del compareciente:
“Se realizaron en forma correcta —dijo después la senadora—; es lo que puedo decir de manera objetiva Se les hizo un examen médico, se les dijo que podían tener una persona de su confianza, se les asignó un defensor de oficio, e inclusive se les dio a conocer que tenían derecho a no responder y a reservarse su opinión”
La Sedena sostiene que todos quienes firmaron o marcharon en apoyo de Hildegardo Bacilio, excepto éste, se han presentado a cumplir sus “deberes habituales”
El procurador de Justicia Militar, general Rafael Macedo de la Concha, dice a Proceso que, por más que a los civiles pudieran parecer leves las faltas que motivaron la instrucción de procesos penales a los del Grupo de sueltos (dado que todos gozan de libertad bajo fianza o de un amparo judicial), en términos de la justicia militar “están consignados ante los juzgados por haber cometido delitos: unos por indisciplina, otros por robo; igual quienes se emborracharon fuera de servicio, pero portando uniforme, o extorsionaron 200 pesos, que quienes abusaron sexualmente de una subordinada o defraudaron gasolina por muchos miles de pesos, o falsificaron documentos de la Secretaría de la Defensa Nacional”
De las faenas que están obligados a cumplir los militares en proceso judicial, Macedo de la Concha dice —muestra códigos y reglamentos actualizados en 1994 y 1996— que “la ley establece que los militares en servicio, como son aún los consignados ante los jueces militares, están obligados a cumplir distintas comisiones, normalmente de siete a doce del día, y con el salario reducido a la mitad o a una tercera parte En caso de resultar absueltos, se les restituye el resto de sus salarios”
Acerca de la acusación contra él, en el sentido de que actúa por consigna del secretario Enrique Cervantes Aguirre, Macedo de la Concha expresa:
“Es falso que la Procuraduría General de Justicia Militar acuse a nadie Siempre se basa en denuncias de subordinados o jefes que señalen la comisión de un delito y, en ocasiones, al presunto o a los presuntos responsables Lo que hace la Procuraduría es integrar una averiguación previa, como lo establece un Estado de derecho, y, de hallar elemento, consignar el caso y/o al indiciado ante un juez”
Un excapitán del Ejército, Alberto Henríquez del Valle, aparente segundo en el mando de la organización que comanda Hildegardo Bacilio, está acusado de haber desertado cuando era jefe de la Sección Primera de la 34 Zona Militar, en Chetumal
Henríquez fue interrogado sobre las afirmaciones que hizo el viernes 18, a propósito de presuntos nexos de militares con narcotraficantes, porque, en la lógica legal del Ejército, lo debió haber denunciado cuando estaba en servicio
Dada la repercusión que tuvo la exigencia del Comando respecto de la desaparición del fuero militar, el general Macedo de la Concha reafirma su convicción de que los ejércitos de todos los países, con el signo político de la ideología que sea, y aun los movimientos armados contrarios a cualquier gobierno, aplican un fuero semejante
“Es la única manera de garantizar la disciplina, y la legislación militar prevé que ninguna orden se acate si, a la luz de la Constitución y sus leyes derivadas, puede constituir un delito o atenta contra los derechos humanos”
Titulado con la tesis Análisis jurídico constitucional de las Fuerzas Armadas Mexicanas, el procurador general de Justicia Militar no titubea cuando responde qué tiene más importancia para la Sedena: el fuero militar o la Constitución:
“Por supuesto que la Constitución De ella proviene el Estado de derecho y a ella se sujeta y debe sujetarse el Ejército”








