Políticos y empresarios, amigos de Raúl y Carlos
Beneficiarios del salinismo se endeudaron en dólares, y en la insolvencia, Bancomext les aceptó terrenos sobrevaluados
Antonio Jáquez
Al igual que con el Grupo Gutsa —en el caso del World Trade Center—, el Banco Nacional de Comercio Exterior (Bancomext) fue generoso con prominentes empresarios de Monterrey, a los que primero les prestó millones de dólares y, cuando no pudo recuperar el crédito, les recibió en “dación de pago” terrenos sobrevaluados
Según documentos obtenidos por el reportero, se trata de un grupo integrado por el senador Alberto Santos de Hoyos, el empresario-político Enrique Regules Uriegas y, entre otros, el dueño de varios medios de comunicación Francisco Antonio González Sánchez, quienes se asociaron en 1992 para constituir Cítricos de Tamiahua
Los socios tienen, además, en común su relación con la familia presidencial del sexenio pasado, en particular con Raúl Salinas de Gortari, con quien de hecho habían sido vinculados en la misma historia de Cítricos y en oscuros negocios inmobiliarios como el de la empresa Mesopotamia y —en el caso de Santos— el desarrollo turístico de Punta Diamante en Acapulco
Regules ha sido señalado reiteradamente como uno de los enlaces clave de Raúl Salinas en Nuevo León y destacó también como responsable del comité de finanzas estatal del Partido Revolucionario Institucional en la campaña de 1994, posición a la que llegó por sus nexos con Luis Donaldo Colosio y con el propio hermano incómodo
Se trata, pues, de otro capítulo de la larga historia de negocios al amparo del poder en los sexenios de Salinas y Zedillo
El comienzo
Cítricos de Tamiahua se constituyó como sociedad anónima el 5 de marzo de 1992, con el objeto de “instalar, operar, explotar o administrar unidades, conjuntos o entidades de producción agrícolas o ganaderas”; se estableció un capital social mínimo de 7 millones de pesos (viejos), aportado en la misma proporción por los socios Regules Uriegas, Fernando Padilla Villarreal, González Sánchez, los hermanos Alberto e Ignacio Santos de Hoyos, Jorge Gerardo Salinas González y Héctor Manuel Cruz Ponce
Cuatro meses después, el 3 de julio, la empresa adquirió ocho predios del rancho El Setenta —uno de los más grandes del estado de Veracruz, ubicado en el municipio de Tamiahua— en 680 millones de pesos (viejos) Los lugareños le atribuían la propiedad del rancho a la familia Salinas, en parte por las visitas de Raúl Salinas Lozano, el patriarca del clan, quien llegaba a veces en compañía del gobernador Dante Delgado Rannauro (Proceso 1013)
En octubre de 1992, Alberto Santos de Hoyos y Regules Uriegas fueron designados apoderados de la sociedad Al mes siguiente, Cítricos de Tamiahua obtuvo un crédito de Bancomext por 5 millones 170,000 dólares
José Luis Valdés, alcalde de Tamiahua, contó a este reportero —en abril de 1996— que la empresa de origen regiomontano no rindió frutos:
“Que yo recuerde, el rancho tenía como 300 empleados y sembraron algunos árboles, sin embargo jamás han concretado el ambicioso proyecto de producir cítricos Es una empresa fantasma, cuyas tierras siempre han estado ociosas”
Con todo, en mayo de 1997, Regules Uriegas adquirió a nombre de Cítricos 190 hectáreas dentro del Ejido Ciénega de Flores, en el municipio neolonés del mismo nombre —próximo a la zona metropolitana de Monterrey—, del que se han venido adueñando empresarios de la región, en operaciones no siempre claras, según denuncias en la prensa local
Según la escritura pública, las partes fijaron como precio de la operación de compraventa la cantidad de 786 millones de pesos, “suma que confiesa tener recibida de conformidad la parte vendedora —varios particulares, la mayoría campesinos— con anterioridad a este acto”
En el mismo documento, fechado el 23 de mayo de 1997, se asienta:
“Las partes intervinientes convienen en que en el presente contrato existen los elementos de esencia, tales como consentimiento y objeto directo o indirecto, por lo que este contrato es existente, manifestando por otra parte que en el mismo no existe ignorancia, enriquecimiento ilegítimo, dolo o engaño y que el valor convenido por los inmuebles objeto de la presente operación es el justo y legítimo”
Unos días después, el 2 de junio, se formalizó otra operación en la que los mismos terrenos subieron tanto de valor que sirvieron para liquidar la deuda con Bancomext, que según corte al 15 de abril sumaba 66 millones de dólares, más de 52 millones de pesos, incluyendo capital e intereses
En la escritura pública correspondiente, se dice que “los señores licenciados” Alberto Santos de Hoyos y Regules, en representación de Cítricos de Tamiahua:
Transmiten en dación de pago a favor de Banco Nacional de Comercio Exterior, sociedad nacional de crédito, sin reserva ni limitación alguna los inmuebles descritos e identificados en la Declaración 1 de este contrato (exactamente los mismos de Ciénega de Flores), libres de todo gravamen y responsabilidad
Ambas partes fijan como valor de los inmuebles objeto de la presente DACION EN PAGO, la cantidad de dólares EUA 6 millones 625 mil dólares, a la fecha de corte del día 15 de abril de 1997, cantidad que será acreditada como PAGO TOTAL de capital e intereses ordinarios y moratorios al adeudo que tiene la sociedad Cítricos de Tamiahua
En la operación actuaron como representantes de Bancomext Adolfo Gabriel Leyva Reyes y Vicente González Lutteroth, autorizados por el director de la institución, Humberto Soto Rodríguez En la escritura se cita que, en julio de 1985, el Bancomext pasó de sociedad anónima a sociedad nacional de crédito, “institución de banca de desarrollo”
Se señala también que, el 15 de diciembre de 1988, el presidente Carlos Salinas de Gortari, “designó por conducto de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, como director general y delegado fiduciario general” de Bancomext a Soto Rodríguez
En ninguna parte de la escritura —protocolizada por el notario Oscar Elizondo Garza— se dice cómo “las partes” fijaron como valor de la “dación en pago” más de 6 millones de dólares, cuando los terrenos que amparan la misma se compraron unos días antes en menos de 1 millón de dólares
Los socios
Pero si no hay constancia del avalúo comercial de los terrenos dados por Cítricos a Bancomext, la hay en cambio del valor político de los empresarios involucrados, en particular González Sánchez, Padilla Villarreal, Regules Uriegas y el senador Santos de Hoyos, ligados al clan salinista desde antes de que Salinas llegara a la Presidencia y se asumiera como “paisano” regiomontano
Esos empresarios estrecharon primero su relación con Salinas Lozano, durante su época de senador a mediados de los ochenta, y luego con su hijo Raúl, de acuerdo con diferentes testimonios recogidos en su momento Se aliaron a Carlos Salinas desde que fue nominado candidato presidencial, a finales de 1987
González Sánchez es dueño de Multimedios Estrellas de Oro, que abarca canales de televisión, estaciones de radio y periódicos, entre ellos El Diario de Monterrey, que a su vez aparece como responsable de la publicación y distribución de la revista Milenio; posee además restaurantes, centros comerciales, distribuidoras de automóviles y salas cinematográficas en el noreste del país
En 1990, Multimedios resultó favorecida con una serie de concesiones para operar nuevas radiodifusoras en Nuevo Laredo, Tampico, Torreón —donde más tarde adquirió una televisora y el diario La Opinión— y Zihuatanejo
Como los otros medios de Monterrey, los de González Sánchez le rindieron tributo a la familia presidencial el sexenio pasado, reseñando elogiosamente todas las actividades de los Salinas en la entidad, incluidas sus estancias en Agualeguas, especie de santuario vacacional en el que eran admitidos los allegados al clan, entre ellos este personaje
Santos de Hoyos se sumó sin recato al proyecto salinista Exdueño junto con sus hermanos de la galletera Gamesa —vendida al consorcio Pepsico—, fue el primero en respaldar, en 1990, la iniciativa presidencial para que se asociaran empresarios y campesinos; el proyecto, en Vaquerías, tronó cuatro años después, cuando Santos y los ejidatarios llegaron a pelear incluso por cheques de Procampo
Además, el senador y su hermano Ignacio participaron en el turbio proyecto Tres Vidas, de Punta Diamante, en Acapulco, en el que se implica también a Raúl Salinas Este y José Francisco Ruiz Massieu se disputaron las ganancias del negocio que significó la adjudicación de este proyecto turístico (Proceso 958)
Los Santos de Hoyos son parte de la elite regiomontana que fue puntera en la subasta de bancos del sexenio salinista, quedando como miembros del grupo de control de Confía En los últimos meses, se ha documentado que empresas inmobiliarias de los Santos se beneficiaron con megacréditos de Confía, que al no pagarse fueron absorbidos por el Fobaproa
El senador Santos es también miembro del grupo de control de Banorte, la institución que preside Roberto González Barrera, uno de los magnates más identificados con la familia Salinas
Alberto Santos es de los pocos personajes ligados a los Salinas que no ha renegado de su relación con ellos De hecho, durante el supuesto ayuno de Carlos Salinas en el barrio de San Bernabé —tras el encarcelamiento de Raúl en 1995—, fue el único empresario que acudió a visitar al expresidente y de los pocos que admitió que había tratado al hermano mayor de éste
Durante el sexenio de su hermano Carlos —confió el senador Santos a la prensa local—, Raúl llegaba y decía: El señor presidente está muy interesado en que yo ayude a resolver los problemas de Nuevo León; qué problemas tienen con la Federación, trámites burocráticos, permisos denegados, yo los ayudo
La sociedad de Padilla Villarreal con los Salinas salió a relucir en dos extrañas operaciones Primero, en 1993, apareció como comprador de un rancho que era propiedad del sindicato petrolero y que tras la caída de Joaquín Hernández Galicia en 1989 fue ocupado por campesinos del Ejido Terreros, Nuevo León
En los papeles de esa operación afloró también el nombre de Regules Uriegas, quien lo mismo que Padilla fue acusado por ejidatarios de Terreros de ser prestanombres de Raúl Salinas
Luego, en marzo de 1995, a unos días del encarcelamiento de Raúl, Padilla Villarreal fue identificado como administrador único y representante de la empresa concesionaria del aeropuerto de Agualeguas, la pista construida para uso casi exclusivo de la familia Salinas
Regules Uriegas ostentó su relación con los Salinas desde el arranque de la campaña presidencial del 88, cuando el candidato priísta pernoctó en el rancho de su propiedad, en las afueras de Montemorelos A lo largo del sexenio pasado, se le señaló insistentemente como socio de Raúl en círculos empresariales y periodísticos
Tras la designación de Colosio como candidato presidencial, a finales de 1993, Regules fue designado presidente del comité de financiamiento estatal del PRI, puesto en el que permaneció hasta abril de 1997
Con todo y su filiación priísta, Regules no tuvo empacho en asociarse en Confía con connotados empresarios panistas, como el hoy senador Mauricio Fernández Garza y el actual gobernador de Nuevo León Fernando Canales Clariond
Otro caso
Prácticamente los mismos personajes aparecen relacionados en otro negocio dudoso, el de la Inmobiliaria Mesopotamia, que saltó a la luz en noviembre pasado, en el contexto del caso Abaco-Confía que llevó a la cárcel al banquero Jorge Lankenau Rocha
Mesopotamia se constituyó en enero de 1993, figurando entre sus socios González Sánchez, Padilla Villarreal, Regules Uriegas, Ignacio Santos de Hoyos, Ismael Garza T González (entonces subsecretario de finanzas en el gabinete de Sócrates Rizzo García), Sergio Gutiérrez Muguerza y Rodrigo Padilla Olvera, los dos últimos consejeros de Abaco
En marzo de ese año, Mesopotamia le compró a Padilla dos predios, uno de ellos el de Terreros, que había sido propiedad del sindicato petrolero En la operación, Padilla Villarreal aparece como “la parte vendedora”, pero también como “la parte compradora”, en su calidad de representante de la inmobiliaria junto con Padilla Olvera
Los socios obtuvieron entonces un crédito de Confía por 15 millones de pesos, que a la vuelta del tiempo y de la crisis del sistema bancario, se convirtió en un adeudo de 34 millones de pesos En noviembre de 1995, liquidaron el crédito con unos terrenos que también sirvieron para cubrir un préstamo adicional por 70 millones de pesos
Mediante desplegados, la mayoría de los socios se deslindaron de esa “dación de pago” y, en el caso de González Sánchez, dijo que su firma había sido falsificada, pues en la fecha de la operación ya había vendido sus acciones en Mesopotamia a Padilla Villarreal
Según documentos, uno de los predios aceptados en dación de pago por Confía fue precisamente el de Terreros, a pesar de que las tierras estaban en litigio —por los ejidatarios que las habían ocupado— y de que la dirección jurídica del banco fue advertida oportunamente de ello








