De Federico Serrano
Señores:
Les solicito publicar la siguiente carta que espero complemente de algún modo la excelente nota de Ana Cecilia Terrazas (“Documentos del general Carlos A Vidal, jefe de la campaña de Serrano”) publicada en Proceso 1125, no sin antes recordar la siguiente reflexión de José Emilio Pacheco: “El pasado no acaba de pasar nunca Los conflictos de ayer prosiguen en las querellas de hoy”
Quisiera subrayar un hecho escalofriante: que en 1927 el entonces presidente de la República, Plutarco Elías Calles, bajo presión del candidato reeleccionista Alvaro Obregón, ordenó el asesinato del gobernador con licencia del estado de Chiapas, así como del gobernador interino de la misma entidad
Como gobernador del estado, Carlos A Vidal buscó un reparto de tierras más equitativo, y se enfrentó con los grandes terratenientes; también mostró gran interés por la educación, y durante su gestión se elevó de 60 a 90 el número de escuelas primarias
Los hermanos Vidal ocuparon cargos militares y políticos de gran importancia, así como los otros seis militares asesinados en Huitzilac
Sería justo y necesario que el Ejército Mexicano asumiera su responsabilidad en esos sangrientos sucesos, y revalorara la obra de quienes desempeñaron altas funciones dentro de las fuerzas armadas y que fueron ejecutados con saña inaudita, sin juicio previo, por mantenerse fieles a los ideales que dieron inicio y sentido a la Revolución Mexicana: “Sufragio Efectivo, No Reelección”
Resultaría enaltecedor para el Ejército Mexicano reconocer que ha cometido errores e injusticias; eso sería tal vez una garantía de que no está dispuesto a que vuelvan a suceder
Por otra parte, resulta reconfortante creer que en México, en nuestros días, el presidente de la República no ordena los asesinatos de los candidatos que se oponen a sus designios, ni de los gobernadores de los estados
Atentamente
Federico Serrano
Distrito Federal








