Testimonios del milagro: dos nuevos precandidatos a la Presidencia
El dedo que Zedillo se cortó en abril renació frondoso en mayo
Elías Chávez
Cinco minutos antes de que Ernesto Zedillo apareciera en televisión, su secretario particular, Liébano Sáenz, se adelantó y se plantó en el lugar destinado al presidente: Tenía que posar ante cámaras y reflectores, como lo hace cada vez que el presidente participa en un programa de televisión, para que los técnicos afinen detalles —intensidad de luz, contraste de colores, volumen de sonido Y así lo hizo el miércoles 13, antes de una transmisión por circuito cerrado, en la que Zedillo enviaría un “mensaje”
Ese “mensaje” resultó ser la muestra, en vivo y a todo color, de que el dedo, alguna vez supuestamente amputado, le había vuelto a crecer al presidente o, en todo caso, se lo reimplantó o sustituyó con una prótesis
El hecho es que ese día, Zedillo designó, en pleno ejercicio del dedazo, a dos nuevos precandidatos a la Presidencia de la República: Esteban Moctezuma Barragán y José Antonio González Fernández Al primero lo nombró secretario de Desarrollo Social y al segundo secretario del Trabajo, y ambos, convertidos en secretarios de Estado, inmediatamente entraron al juego sucesorio
Más aún, con la “sana distancia” muerta y enterrada, el presidente volvió a “dedear” a su partido, el Revolucionario Institucional (PRI), y de hecho le impuso a Carlos Rojas Gutiérrez, hasta entonces titular de la Sedesol, como nuevo secretario general, en sustitución de Socorro Díaz Palacios
Eran las 14:30 horas y el ensayo en el circuito cerrado de televisión parecía satisfactorio En el despacho presidencial de Los Pinos, ante un retrato de cuerpo entero de don Benito Juárez, Liébano Sáenz era visto, nítidamente, en las pantallas de dos monitores de la sala de prensa, ante los cuales se apretujaban más de medio centenar de reporteros
A la derecha de Sáenz, la televisión mostraba a González, a Moctezuma y a Socorro Díaz; y a la izquierda, a Rojas y al saliente secretario del Trabajo, Javier Bonilla García Todo estaba listo Sólo faltaban el presidente y su “mensaje”
Dedo vergonzante
Desde el 1¼ de diciembre de 1994, cuando asumió el poder, Zedillo envió un primer “mensaje”: Reiteró su promesa de campaña de no intervenir, bajo ninguna circunstancia, en los destinos del PRI Inclusive dijo que no ejercería el dedazo ni siquiera para designar al candidato presidencial de su partido
Pero dos días después —3 de diciembre—, ejerció, ya como presidente, su primer dedazo: designó presidenta del PRI a María de los Angeles Moreno, y entrampó la pretendida “reforma del partido”
Luego, el 14 de febrero del 95, lejos de toda “modernización” o “consulta directa a las bases”, el dedo designó candidato a gobernador de Yucatán a Víctor Cervera Pacheco
En Baja California, en mayo del 95, hubo un dedazo al revés: contra la costumbre en otros presidentes, de imponer como candidato a gobernador a alguno de sus amigos, Zedillo les ordenó que ni siquiera participaran en el proceso de selección interna
El 19 de agosto de ese mismo año, Santiago Oñate sustituyó en la presidencia del PRI a María de los Angeles Moreno La sustitución fue ordenada por quien públicamente se había comprometido a ser un “miembro pasivo” de su partido y a no intervenir, en lo absoluto, en su vida interna
Y lo mismo sucedió a Oñate el 14 de diciembre del 96, cuando Zedillo lo reemplazó por Humberto Roque Villanueva —”mi brother”, le decía el presidente—, quien a su vez fue relevado —también por decisión de Zedillo, el 9 de septiembre pasado— por Mariano Palacios Alcocer, quien llegó al PRI acompañado de Socorro Díaz como secretaria general
Ahora, en los monitores de televisión se veía a Socorro Díaz sonriente, reciclada, feliz de asumir —después se supo— la dirección del ISSSTE, en sustitución de González Fernández
Tan sonriente lucía, que era difícil imaginarla en Madrid, el último 20 de abril, luego de que en la Casa de América dio una conferencia magistral y, cuando caminaba por la Plaza de la Cibeles, un simpatizante del EZLN y del subcomandante Marcos le gritó:
—¡Tu presidente y tu partido son genocidas!
—¡Genocida tu chingada madre! —contestó la entonces secretaria general del PRI
Excepto Bonilla García, quien por el momento no obtuvo nuevo cargo, en las pantallas los demás se veían contentos, especialmente González y Moctezuma:
Bien vestidos y maquillados, los dos actuaban ante las cámaras al estilo de los políticos que conocen las ventajas del marketing para ganar votos
Daban la impresión de que se preparaban, cada cual por su lado, para enfrentarse —sí así lo decide el dedo o la prótesis— contra quienes en un debate televisivo se les pongan enfrente, llámense Cuauhtémoc Cárdenas o Porfirio Muñoz Ledo; Vicente Fox, Diego Fernández de Cevallos o Carlos Medina; Manuel Camacho, Jesús Silva Herzog o cualquier otro que surja de aquí al 2000
De pronto, a las 14:40, cuando el presidente Zedillo llegó a ocupar su lugar para iniciar el programa y dar a conocer su “mensaje”, los dos monitores se oscurecieron y enmudecieron
“¡Se cayó el sistema!”, gritó un reportero De manera obvia y automática, todo mundo recordó, en la sala de prensa, al gobernador de Puebla, Manuel Bartlett, otro priísta que desde hace más de medio año busca abiertamente la candidatura presidencial de su partido
Crece la caballada
Viejo es el dicho de que “en cada priísta hay un precandidato” Por lo pronto, ya hay unos diez que se sienten presidenciables, más los que todavía puedan surgir en los próximos meses, algunos inclusive sin el consentimiento de Zedillo, como lo hizo el propio Bartlett
Criticado porque en un principio se ocupó casi exclusivamente de cuestiones económicas, el presidente Zedillo se vio rebasado, primero, por el problema del EZLN en Chiapas, cuando el entonces secretario de Gobernación, Esteban Moctezuma, no logró mayor éxito
Moctezuma tampoco consiguió grandes avances en el esquema con el que pretendía dar forma al llamado Pacto de la Moncloa Mexicana Por este y otros motivos, Zedillo lo reemplazó
La caída de Moctezuma fue interpretada como un triunfo de los dinosaurios del PRI Y Zedillo fortaleció esa creencia cuando decidió que el Grupo Atlacomulco se encargara de la política: nombró secretario de Gobernación a Emilio Chuayffet, quien inmediatamente se convirtió en el principal aspirante a la Presidencia de la República
Pero el grupo tronó: En su feudo, el Estado de México, perdieron el Congreso; Alfredo del Mazo, exgobernador de esa entidad y exaspirante a la Presidencia de la República, perdió el gobierno del Distrito Federal ante Cuauhtémoc Cárdenas Finalmente, el propio Chuayffet perdió, a raíz de la matanza de Acteal, su precandidatura presidencial
(Para colmo, el lunes 11, el patriarca del Grupo Atlacomulco, Carlos Hank González, también perdió: El Tribunal Agrario Número 9, con sede en Toluca, lo condenó a reintegrar, a los bienes comunales de San Nicolás Coatepec, parte de un predio que posee en Santiago Tianguistenco)
Cuando el Grupo Atlacomulco cayó, Manuel Bartlett, exsecretario de Gobernación, decidió que era su turno A su favor tiene haberle ganado al Partido Acción Nacional (PAN) las elecciones federales del año pasado, en tanto que otro priísta, su homólogo Roberto Madrazo, en esas mismas elecciones destrozó al PRD en Tabasco
Además, en octubre del 97 y por enésima ocasión, el presidente Zedillo había reiterado —esa vez ante el semanario alemán Der Spiegel— que el “determinismo del dedazo” se había acabado y que para el año 2000 el PRI nominará a “un candidato que tenga la aceptación del electorado”
Bartlett se aceleró en su futurismo, y, a principios de año, Zedillo designó secretario de Gobernación a Francisco Labastida Ochoa, quien —queriendo o no— en ese momento automáticamente se colocó al frente de los priístas en la carrera sucesoria
Pero ni Labastida ni el presidente formal del PRI, Palacios Alcocer, han logrado frenar y disciplinar a Bartlett Por el contrario, hace menos de un mes —el 19 de abril—, el gobernador de Puebla volvió a la palestra:
Demandó impulsar, dentro del PRI, “decisiones claves” que eviten el dedazo y permitan la elección democrática del candidato presidencial Inclusive defendió los “candados” que aprobó la pasada asamblea nacional del PRI
Todavía el jueves 14, el llamado Sindicato de Gobernadores Salinistas, supuestamente dirigido por Bartlett, decidió cerrar filas Uno de sus integrantes, el gobernador de Quintana Roo, Mario Villanueva Madrid, manifestó su temor de que, ante la caída de su homólogo de Morelos, Jorge Carrillo Olea, la oposición arremeta contra él y los mandatarios de Puebla (Bartlett), Tabasco (Madrazo) y Yucatán (Cervera)
Para que ello no ocurra —dijo Villanueva—, “los gobernadores que podrían ser afectados por esta ola de revanchismo de la oposición se están uniendo para dar respuesta a todos los ataques sin sustento y para poner en su lugar a los acusadores”
Ante la embestida de Bartlett y luego de los conflictos a que se enfrentó el PRI por la postulación de candidatos a gobernador de Zacatecas, Veracruz, Durango y Aguascalientes, Zedillo instruyó a Palacios para que en Chihuahua, Tamaulipas, Tlaxcala, Puebla y Sinaloa, los candidatos sean designados mediante elecciones directas
Al respecto, Palacios asegura que el dedazo es una “institución histórica que se fue del partido”; que los priístas se quedan sin “línea”, pues serán ellos los que decidan, libremente, quiénes serán sus candidatos
Inclusive anuncia que las convocatorias para elegir candidatos a las gubernaturas de Guerrero, Baja California Sur, Nayarit, Hidalgo y Quintana Roo se conocerán el último cuatrimestre del año
Pero de poco han servido las promesas de Palacios y del propio Zedillo Ante tal desconfianza, hace tres semanas —el 25 de abril—, en Acapulco, el presidente recurrió a su mayor elocuencia y, ante un grupo de diputados priístas que demandaban selección democrática de candidatos, dijo haber ordenado a Palacios, en ese momento a su lado, que le cortara el dedo
Palacios, alentado por el presidente, se envalentonó No conforme con —supuestamente— haberle cortado el dedo para impedirle designar a candidatos a gobernador o, inclusive, a su sucesor en la Presidencia, amenazó —el 3 de mayo— con hacer amputación similar a los gobernadores y presidentes municipales del PRI que intenten imponer candidatos
Al día siguiente —4 de mayo—, Palacios insistió Advirtió que los gobernadores y alcaldes priístas deben abstenerse de participar en la selección de candidatos Inclusive, anunció la creación de comisiones locales para ventilar y presentar pruebas sobre cualquier tipo de injerencia o práctica del dedazo, a cualquier nivel
De esta manera, Palacios, por encargo y decisión de Zedillo, inauguró la “consulta directa a las bases” para la selección de candidatos a gobernador y, más aún, dijo que el sistema podría emplearse en la selección de candidato a la Presidencia de la República
Los nuevos
Debilitado por sus enemigos, Palacios se ha convertido —siempre por decisión de Zedillo— en el democratizador, el Francisco I Madero del PRI Y así, con el escarnio con el que en los últimos meses de su presidencia fue tratado Madero, así tratan a Palacios sus correligionarios
Ante esta situación, muchos priístas suponen que el nuevo secretario general del PRI, Carlos Rojas, será también quien sustituirá —como siempre, por decisión de Zedillo— a Palacios en la presidencia del partido, cuando se efectúe la XVIII Asamblea Nacional
Lo cierto es que el miércoles 13, en la sala de prensa de Los Pinos, los monitores de televisión volvieron a iluminarse —a las 14:39 horas— cuando el presidente decía, en su “mensaje”, que el licenciado Bonilla, “atendiendo razones estrictamente personales”, le había solicitado que lo relevara de su responsabilidad como secretario del Trabajo
En otra parte de su “mensaje”, Zedillo informó que esa mañana el ingeniero Rojas le había “pedido su retiro” de la Secretaría de Desarrollo Social, porque había decidido aceptar el llamado de Palacios para incorporarse a “tareas de carácter partidista”
Tres minutos después, los monitores enmudecieron Reproducían video, pero no audio Después se supo que el presidente había calificado a Rojas de “mexicano excepcional”, el cual había comenzado a colaborar con él desde hacía ya casi diez años, y que había sido, en esta administración, “un muy leal y eficaz secretario de Desarrollo”
El circuito cerrado de televisión seguía fallando Cuando regresaba la imagen, el sonido desaparecía, y viceversa A las 14:48 los monitores informaron de una gran coincidencia: Esa misma mañana, cuando Rojas solicitó a Zedillo retirarse de la Sedesol, el senador Moctezuma solicitó, a la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, licencia para dejar sus funciones de legislador, a fin de poder asumir la titularidad que Rojas estaba dejando vacante en la Sedesol
Durante un buen rato no se supo qué sucedía en el despacho presidencial En las pantallas de los monitores sólo se veía el logotipo de la Presidencia de la República Los reporteros de la fuente casi perdieron la nota
Por fortuna, minutos después de las 15 horas los reporteros se enteraron, gracias a la versión estenográfica del “mensaje”, que Zedillo había designado a González Fernández como nuevo secretario del Trabajo En broma, algunos interpretaron el incidente: “González Fernández es el tapado”
En opinión de Zedillo, “José Antonio es ya un buen veterano de este gobierno, habiendo servido a la ciudadanía como procurador general de Justicia del Distrito Federal, y hasta el día de hoy como director general del ISSSTE Ambas responsabilidades las ha desempeñado con la mayor diligencia Estoy seguro de que José Antonio tiene la vocación, los atributos profesionales y el talento político para cumplir las tareas de la Secretaría del Trabajo”
Según Palacios, Zedillo, de buena fe, va a dejar jugar a todos los aspirantes Por lo pronto, los hechos demuestran que pudo haberse cortado el dedo que decide quién será su sucesor, pero no se cortó el que decide quiénes van a participar en la lucha por la candidatura








