Nazar Haro y el capitán Luis de la Barreda negociaron su liberación por 6 5 millones de pesos
Gutiérrez Barrios fue secuestrado el martes 9, el rescate se pagó el domingo 14 y regresó a su casa la noche del lunes 15
Salvador Corro y Carlos Marín
Seis millones y medio de pesos costó la liberación de Fernando Gutiérrez Barrios Fueron pagados el domingo 14 de diciembre, a espaldas de la iglesia del pueblo de Ixtacuixtla, Tlaxcala, al pie de la contraseña que dieron los plagiarios; una bandera mexicana clavada en el suelo
El exsecretario de Gobernación retornó a su casa la noche del lunes 15
El rapto se produjo el martes 9, en el cruce de Miguel Angel de Quevedo y prolongación de Fernández Leal —colonia Del Carmen, Coyoacán—, y lo ejecutó un comando de doce sujetos, que sometieron a los cuatro guardaespaldas y al chofer con granadas de gas lacrimógeno
Los artefactos fueron arrojados con precisión cronométrica por una de las ventanillas abiertas del vehículo de los escoltas —dos de los cuales fueron golpeados con cachas de pistolas— y por otra (que hicieron pedazos) del Grand Marquis de Gutiérrez Barrios
El plagio fue efectuado unos 15 minutos antes de las seis de la tarde, luego de que el político —de 70 años de edad— comió en el restaurante El Tajín, del Centro Veracruzano
Gutiérrez Barrios estuvo en cautiverio en algún lugar situado dentro de la Ciudad de México y quienes negociaron su liberación —Miguel Nazar Haro, exdirector de la Federal de Seguridad, y el capitán Luis de la Barreda, padre del presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal— iban a pagar el rescate en la capital; pero a última hora se les ordenó viajar hacia Tlaxcala
La única participación del gobierno, a través del Centro de Información de Seguridad Nacional, que dirige Jorge Tello Peón, fue prestar un vehículo con localizador, un aparato de tecnología limitada, similar a la de los receptores de mensajes comunes y corrientes, que resultó inútil cuando la camioneta avanzó por la autopista México-Puebla
La noche del lunes 15, en taxi, Gutiérrez Barrios llegó a su casa, en la calle Santiago, de San Jerónimo Lídice
Pese al misterio que oficialmente prevalece en torno del secuestro, Proceso supo que Gutiérrez Barrios estuvo vigilado por cuatro sujetos distintos a los doce que realizaron el operativo
Una vez que reapareció, algunos amigos y familiares le sugirieron salir de la capital para reponerse del susto, pero Gutiérrez Barrios permanece en la Ciudad de México
El misterio acerca de lo sucedido a uno de los exfuncionarios más importantes de México —debido a su afamada pericia en materia de seguridad nacional y conocimiento de la vida y milagros de la clase política mexicana— comenzó la tarde misma del secuestro, cuando cundieron rumores que iban desde que había sido capturado por el Ejército Popular Revolucionario, hasta que había sido detenido por alguna de las procuradurías del gobierno
Lo que se pagó por la liberación de la extraordinaria presa pudo saberse debido a lo inusual del monto en efectivo que fue retirado de bancos a finales de la semana del plagio
De acuerdo con la legislación bancaria y con el propósito de detectar operaciones “relevantes” y sospechosas de lavado de dinero, el sistema de inteligencia bancario-policiaco registra los retiros de cantidades equivalentes o superiores a 10,000 dólares En este caso, la alerta fue excepcional porque los apresurados retiros alcanzaron, en pesos, la cifra equivalente a poco menos de 800,000 dólares
Sólo después de su liberación, a partir del martes 16, Gutiérrez Barrios comenzó a salir al paso de la incertidumbre y la expectación públicas
El viernes 19, El Universal publicó una carta firmada por Gutiérrez Barrios, en la que pretendió aclarar una serie de versiones que incluyen un supuesto secuestro
Dirigida al director Juan Francisco Ealy Ortiz, Gutiérrez Barrios afirmó estar de paseo; pero no contuvo su inquietud por la inseguridad:
Me encuentro fuera de México, gozando de unas vacaciones, de las que pretendo regresar la próxima semana Creí conveniente molestarlo con este fin, para evitar mayores especulaciones que puedan afectar la tranquilidad de la sociedad, que hoy más que nunca reclama seguridad en sus bienes y personas
A otro empresario periodístico, Mario Vázquez Raña, lo llamó por teléfono el jueves 18 Platicaron durante 15 minutos —versión de El Sol de México— y le informó que ha estado “disfrutando de unas vacaciones”
De acuerdo con el testimonio de un paisano del plagiado, Miguel Alemán Velasco —en conversación con el reportero Elías Chávez—, es falso que Gutiérrez Barrios haya salido de viaje:
“Este martes (16 de diciembre), por la mañana, le llamé a su casa y platicamos un rato por teléfono”
Machetazo a caballo de espadas: El hombre a quien se atribuye la mejor información política y el dominio del tema de la seguridad pública y privada, fue, en efecto, raptado
Memoria viva del sistema
En los directorios oficiales, la ficha de Fernando Gutiérrez Barrios consigna que fue:
—Jefe de Control Político de la Dirección Federal de Seguridad, 1952-1958
—Subdirector federal de Seguridad, 1958-1964
—Director federal de Seguridad, 1964-1970
—Subsecretario de Gobernación, 1970-1982
—Gobernador de Veracruz de 1986 a 1992
—Secretario de Gobernación de 1992 a enero de 1993
Durante esos años, al tiempo que era señalado como responsable de secuestros políticos, también intervino como gestor para liberar a personajes capturados
Y en ese lapso creció su fama como especialista en cuestiones de seguridad nacional y político hábil y experimentado, hasta alcanzar el calificativo de “hombre de leyenda”, según lo definió Carlos Salinas de Gortari cuando, en campaña presidencial por Veracruz, habló del político a quien distinguió con el cargo de secretario de Gobernación
Era Gutiérrez Barrios un político temido y respetado
Estudió en el Colegio Militar (1943-47), en donde hizo también un curso de especialización (1948-49) Tres años después, con grado de capitán, inició su carrera en la administración pública al ingresar a la Secretaría de Gobernación, donde se hizo cargo del Control de Información de la Dirección Federal de Seguridad
Según contaba Heberto Castillo, la fama de la que gozaba el político veracruzano la tenía muy bien ganada Con motivo de su nombramiento en 1988 como secretario de Gobernación, Castillo lo definió de la siguiente manera:
“Fernando Gutiérrez Barrios () Ha sido policía casi toda su vida Se involucra en los acontecimientos más dolorosos de la historia reciente de nuestra patria Desde la represión contra los maestros y los ferrocarrileros en 1958-59, pasando por el hostigamiento de los médicos en 1965, los sangrientos hechos de 1968, las luchas contra los guerrilleros de la década de los setenta, la matanza de jóvenes el 10 de junio de 1971 —léase la versión de esos hechos del ahora senador Alfonso Martínez Domínguez en mi libro Si te agarran te van a matar—, hasta los últimos días del gobierno de José López Portillo
“Fernando Gutiérrez Barrios posee el archivo más completo y sofisticado, conteniendo los pormenores de la vida pública y privada de todos los que hemos militado en la oposición, desde hace 35 años
“Fue quien detuvo a Fidel Castro en 1958, cuando éste preparaba en México su desembarco en Cuba a bordo del Granma Fue quien, como director de la anticonstitucional Dirección Federal de Seguridad (ya desaparecida), dirigió la aprehensión de todos los que fuimos a la cárcel por nuestra participación política en los años que van de 1953 —quizá antes— hasta 1982, en que dejó la subsecretaría de Gobernación encargada de vigilar paso a paso la acción de los disidentes del sistema, fuera y dentro del gobierno
“Los teléfonos de los principales dirigentes políticos de México, de la oposición y del gobierno, estuvieron controlados siempre por él durante el tiempo que fungió como funcionario menor en Gobernación” (Proceso 631)
Al mes de que Miguel Alemán Valdés tomó posesión de la Presidencia de la República —en enero de 1947—, encomendó al coronel Marcelino Inurrieta de la Fuente, campeón de tiro yaqui, la integración de un grupo especial que pretendía ser el mejor cuerpo policiaco y que tendría la responsabilidad de cuidar al presidente de la República Entre los principales integrantes de ese grupo —en su mayoría egresados del Colegio Militar— se encontraban Fernando Gutiérrez Barrios y Jesús Miyazawa, actual jefe de la Policía Judicial del estado de Morelos
Heberto Castillo, quien no perdía detalle de la trayectoria de Gutiérrez Barrios, informó en mayo de 1979 que el joven ingeniero Guillermo Calderón había llegado de Alemania, a donde había ido a estudiar, y había sido “secuestrado, torturado y amenazado por desconocida policía” Paradójicamente, “la intervención de Gutiérrez Barrios, a petición nuestra, logró su libertad”
En noviembre de 1992, el sacerdote Carlos Bonilla Machorro, mediador y portador del dinero con el que se logró el rescate de Rubén Figueroa Figueroa, reveló la intervención de Gutiérrez Barrios:
“Sucedió que en una de las tantas idas a Guerrero, logré contactar con Lucio (Cabañas): en esa ocasión empecé a hablar de la lucha de los pobres y Lucio preguntó si se podía grabar la conversación Yo le dije que sí, que él mandaba
“Pasó el tiempo y, estando en Guanajuato, me habló por teléfono Manuel Carbonell de la Hoz Me dijo que el subsecretario de Gobernación, Fernando Gutiérrez Barrios, quería hablar conmigo
“Fui a la entrevista con don Fernando; me preguntó si conocía a Lucio Yo le dije que no tenía idea de quién era Consideré que sabía que le mentía y luego le comenté que sí lo conocía, que éramos amigos Me pidió apoyo para rescatar a Rubén Figueroa Supieron de mi relación con Lucio porque en un enfrentamiento los soldados recogieron una caja con documentos y el casete donde estaban grabadas las charlas que sostuvimos”
Según dijo, la transacción se realizó con éxito
Discreto y eficaz en su desempeño como policía, primero, y como político, después, a Gutiérrez Barrios se le ha considerado parte del equipo de “prototipos rudos”, al lado de otros veteranos de la extinta Dirección Federal de Seguridad, sobre todo Miguel Nazar Haro y Javier García Paniagua
Pese a la aureola represiva de su biografía policiaca, Gutiérrez Barrios mantiene hasta la fecha una relación amistosa con el presidente de Cuba, Fidel Castro, quien reconoce que gracias al entonces agente de la Federal de Seguridad que lo arrestó, obtuvo su libertad para poder embarcarse en el Granma e iniciar su revolución
A principios del sexenio de Carlos Salinas de Gortari, el entonces regente Manuel Camacho nombró a Javier García Paniagua secretario general de Protección y Vialidad del DF y éste, a su vez, designó a Nazar Haro como director de Inteligencia de esa dependencia Al defender su nombramiento ante los reporteros, aludió así a Gutiérrez Barrios, a quien Salinas tenía como secretario de Gobernación:
“Yo conozco perfectamente bien a don Fernando Gutiérrez Barrios; conozco a don Miguel, y no creo que haya sido la característica de ellos esa mano dura que usted menciona” (Proceso 639)








