De Federico Serrano
Señores:
Puesto que de lo que se trata es documentar la historia de México, me permito transcribir la referencia exacta del testimonio del general Rodolfo Casillas, aparecido en El Universal el 16 de abril de 1963 que cita José Alberto Castro en su artículo publicado en el número 1094 de Proceso, sobre la secretaria particular de Plutarco Elías Calles, señora Soledad González, y en el que se menciona que Casillas aporta la prueba de que “Arnulfo R Gómez y el mismo Serrano preparaban una asonada”:
Relata el general Casillas: “Más o menos dos meses antes de la sublevación, fuimos invitados Fox y yo a una comida que los Serranogomistas daban en el famoso Café Colón y a la que asistieron el propio general Serrano, los hermanos Peralta, el general Carlos A Vidal y otros amigos más La reunión era de carácter íntimo, sin discursos ni propaganda política; pero como ésta era el punto medular de aquella época, no tardaron en empezar los comentarios al respecto, que fueron subiendo de tono a medida que aumentaban las libaciones De la frase comedida se pasó a la áspera y de allí a la soez, las amenazas y los insultos al gobierno () el general Carlos A Vidal en forma agresiva se nos encaró poniendo de todos colores desde el presidente Calles hasta el último gendarme de su administración ‘Dentro de poco nos veremos las caras en el cerro y ya verán cómo no nos sirven ni para limpiarnos las botas’, decía el general Vidal, entre burlón y serio, mirándonos con fijeza Entonces Fox le dijo: ‘Serénate, Carlos, que no es este el momento para discutir quién es el más fuerte, ni quién vale más, ni quién tiene la razón Estás hablando en forma inconveniente y eso te perjudica porque antes que político eres soldado y debes lealtad al Gobierno y lealtad a tus compañeros’ —Pero tu eres un compañero a quien yo colgaría con mucho gusto junto con todos los reeleccionistas —Ojalá y no vaya a resultarte al revés —respondió Fox con ironía, al mismo tiempo que se levantaba, poniendo final a tan molesta discusión ¡Y quién le iba a decir que poco tiempo después habría de ser él quien tuviera en sus manos al infortunado Vidal!”
Las afirmaciones de Vidal citadas por Casillas, resultan más bien una bravata de borracho —de esas que es frecuente oír en nuestro país—, que dista mucho de ser la prueba definitiva de que existían planes para organizar una sublevación armada
En otro artículo del mismo Casillas, publicado en El Universal del 7 de mayo de 1963, se lee: ” el propio general Calles, con una sinceridad que lo enaltece (sic), dijo el 21 de enero de 1939 en una entrevista especial efectuada en San Diego, Cal, para una revista capitalina: ‘En lo de Huitzilac no rehuyo ninguna responsabilidad, pero es que en un caso de esos, a los que están fuera y critican, los quisiera yo ver adentro, Serrano se había ido a Cuernavaca dejando preparado el golpe en la Ciudad de México, Eugenio Martínez se iba a levantar en la Plaza El plan era asesinar al presidente de la República y al general Amaro Serrano entraría después triunfalmente Fue a Cuernavaca porque creyó contar con las fuerzas del general Domínguez, pero se equivocó, eso es todo’
—Bueno, general Pero ¿quién firmó la orden de fusilamiento? ¿Usted o el general Obregón?— se le pregunta a Calles en esa entrevista —¡De los actos del gobierno del general Calles yo soy el responsable! ¡ Nunca he rehuido la responsabilidad de nada! ¡De lo que el gobierno de Calles hizo responde Calles!”
A reserva de encontrar los documentos originales de la citada entrevista y la orden firmada por Calles el 3 de octubre de 1927, parece quedar establecida definitivamente la responsabilidad de la Presidencia de la República en los asesinatos del Huitzilac, y lo que a Casillas le parece “enaltecedor” es en realidad una impresionante confesión de 14 asesinatos y una muestra del cinismo e impunidad con la que han actuado algunos gobernantes en nuestro país
El hecho de que el propio Calles, fundador del PNR, antecedente del PRI, haya confesado abiertamente que él ordenó y aprobó los crímenes de Huitzilac, explica tal vez el hecho de que el actual presidente de México, licenciado Ernesto Zedillo, y el secretario de la Defensa Nacional, general Enrique Cervantes Aguirre, no hayan respondido hasta el día de hoy a la solicitud formulada por la familia Serrano a principios de agosto de este año, en el sentido de permitirle acceder al expediente del general Francisco R Serrano conservado en la Sedena, que sin duda contiene documentos importantísimos para el esclarecimiento de los hechos, entre ellos —sin duda— las pruebas materiales de que Serrano y sus amigos y colaboradores formaban parte de una conspiración militar; la publicación de esos documentos daría una cierta “justificación” a los asesinatos ordenados arbitrariamente y avalados por el entonces presidente de la República, a pesar de que se sabe que nunca hubo juicio alguno(Carta resumida)
Atentamente
Federico Serrano
Tlalpan, México, DF








