“Los tecnócratas no saben compartir el poder tendrán que aprender”
Muñoz Ledo desmenuza el momento político: Zedillo, titubeante; Chuayffet, inmaduro; Núñez, rebasado
Carlos Acosta Córdova
Convencido de que es un surfista de la política —”porque sé subirme a la cresta de la ola”—, Porfirio Muñoz Ledo, coordinador de los diputados del Partido de la Revolución Democrática en la próxima Legislatura, analiza la actual situación política del país —”los primeros momentos de la transición democrática”— y sostiene:
El presidente Ernesto Zedillo titubea, no se decide a actuar como jefe de Estado y encabezar el cambio político; pierde autoridad moral, le falta congruencia y poco hace para librarse de sus aduladores
El secretario de Gobernación, Emilio Chuayffet, al reunirse en sus oficinas, casi en secreto, con líderes de los partidos de oposición, actúa indebidamente, con inmadurez, e irremediablemente fracasará en su intento por influir en la vida parlamentaria
Arturo Núñez, el coordinador de la fracción priísta, quedó rebasado: maniatado por Chuayffet, carece de facultades para negociar con la oposición en la Cámara de Diputados
El PRI, en su peor momento: no sabe cómo acomodar los procesos políticos del viejo sistema a la nueva realidad Sus líderes están hechos bolas: no tienen la menor idea de cómo manejar la sucesión presidencial ni la propia sucesión en el partido; no saben a quién entregarle el poder de su instituto, si a los duros, a los allegados de Chuayffet, a los modernos o a los colaboradores del presidente
En suma, dice Muñoz Ledo en entrevista, el presidente Zedillo, el secretario de Gobernación y el PRI, “no acaban de hacerse a la idea de que están perdiendo el poder y que en pocos años lo van a perder Ya perdieron la hegemonía y en el 2000 van a perder el poder Desconcertados, actúan como alguien a quien se le anuncia que tiene cáncer: sienten que se les acaba el mundo”
Y todo, explica, porque hay una falta de convicción y de conciencia plena sobre lo que es una transición a la democracia “El gobierno quiere y no quiere; da un paso adelante y dos atrás, luego dos adelante y uno atrás” Y en esas, dice, el presidente Zedillo “con todo respeto, va perdiendo autoridad moral, pues actúa más como jefe de gobierno que como jefe de Estado y, peor aun, como cabeza de partido”
Lo más grave, señala, es que el mandatario, por sus titubeos, está perdiendo la oportunidad de colocarse por encima de todas las fuerzas y de ser el promotor fundamental del cambio político “El riesgo es que la transición a la democracia empieza a hacerse contra él”
En el origen de los titubeos del Presidente y su gobierno, Muñoz Ledo ve “una contradicción evidente, para ponerla en términos rusos, entre glasnost y perestroika” Explica: “La aplicación que se ha hecho en México de la doctrina neoliberal, y hablo de un neoliberalismo dependiente como un sistema de medidas económicas que lesionan profundamente a los sectores sociales y productivos, es inmanejable sin autoritarismo Ese es el problema real: los tecnócratas, por necesidad y formación, son esencialmente absolutistas Necesitan imponer sus medidas sin que nadie les replique, ni dentro ni fuera del gobierno”
Entonces, agrega, “promueven la democracia, aceptan el cambio democrático —no les queda otra—, pero no saben cómo hacer compatible ese cambio democrático con su política económica” Ejemplo de ello, dice el diputado electo, son las dos expresiones del presidente Zedillo, una antes de las elecciones, cuando dijo que sin una mayoría priísta en el Congreso no podría gobernar; y la otra, reiterativa, en el sentido de que no cambiará su política económica
Independientemente de que esta última afirmación sea un error del Presidente —”debiera saber, en una lectura atenta de la Constitución, que la política económica depende más del Congreso que de él, en términos legales”—, “lo que revela es que la política económica que él ha asumido es incompatible con la democracia”
En resumen, dice Muñoz Ledo, “hay una evidente incongruencia entre la política neoliberal a la mexicana, que es altamente autoritaria y despótica, que es un absolutismo tecnocrático y la democracia No se hallan Los tecnócratas en el poder no están acostumbrados a consultar ni a discutir, menos a que otros puedan tomar decisiones, o a compartir decisiones con otros Eso no lo entienden”
El desconcierto
Otra razón “fundamental” por la que el Presidente, el gobierno y el PRI titubean y no hallan soluciones, es que “entienden lo que está pasando afuera, pero no saben cómo hacer cambios adentro que correspondan a lo que está ocurriendo en la sociedad”, dice
Explica con un ejemplo: “El PRI no tiene la menor idea de cómo manejar la sucesión presidencial Allí empiezan los problemas para ellos Ellos pueden aceptar que Cuauhtémoc Cárdenas sea gobernador de la Ciudad de México; pueden aceptar que haya seis o siete gobernadores de oposición; que haya nueve estados de la República en los que la oposición es mayoría en el Congreso Pueden aceptar, tienen qué aceptar, que nosotros somos mayoría en la Cámara de Diputados Ellos tienen que aceptar que hay un proceso de transición democrática abierto en el país Eso, todo eso, es innegable, no lo pueden ocultar
“Pero no saben qué hacer con sus decisiones internas No saben cómo acomodar los procesos políticos del viejo sistema a las nuevas realidades Por ejemplo: no saben qué hacer con la sucesión en el PRI No saben si entregar el partido a los duros del Sureste, a los que dicen ‘nosotros no perdimos, nosotros les ponemos la lección’; a los Bartlett, a los Madrazo, a los que yo llamo ‘goriladores’; hay un ‘sindicato’ de gobernadores duros, el ‘sindicato de goriladores’”
—¿Quiénes lo integran?
—De toda evidencia, el más atrabiliario de todos los que están violentando la Constitución se llama Cervera, en Yucatán; pero también están Madrazo, Salomón Azar; ya se sumó el junior Diódoro Carrasco; por supuesto está Manuelito Bartlett, y otro que está tomando ínfulas: el de Chiapas Cuando fui allá, dije “Ferro que ladra no muerde”, pero ya empieza a morder Obviamente el líder intelectual de este sindicato se llama Manuel “Fraudet”, el autor del fraude electoral más grande de la historia humana Ojo: no se conoce fraude electoral más grande en la historia que el que organizó Bartlett en 1988
Entonces, dice Muñoz Ledo, “si los priístas entregan el poder del partido a estos personajes del priísmo cavernario, pierde poder el presidente Zedillo en muy poco tiempo Y todos nos exponemos a una confrontación: el ‘choque de trenes’ sería más temprano que tarde”
Pero si los priístas entregan el poder a “las gentes de Chuayffet, también pierde poder Zedillo, lo mismo que si se lo dan a uno de los miembros distinguidos del gabinete presidencial
“Y si lo entregan a un priísmo más moderno, que sería lo más inteligente, entrarían en contradicción con lo que hicieron hace poco: sacrificaron erróneamente a Santiago Oñate, que daba una muy buena imagen del PRI en el extranjero, debo decirlo Yo estuve en reuniones internacionales con Oñate en las que tuvo un magnífico desempeño Es un hombre culto, de presencia universitaria, con dominio de los idiomas, que aceptaba la transición democrática Pero lo sacrificaron, y con él al priísmo moderno”
En suma, afirma el perredista, “no saben qué hacer con el PRI”
Y lo peor, remata, es que “ni siquiera saben qué hacer con la fracción parlamentaria de su partido en la Cámara de Diputados Lo ideal sería que a Arturo Núñez le dieran todas las facultades para negociar con nosotros”
—¿Su nombramiento de coordinador no las lleva implícitas?
—No las ha tenido La gran pregunta es por qué Núñez no se ha sentado a platicar formalmente con nosotros La verdad es que no le dieron ninguna autoridad para negociar con nosotros No le dieron la suficiente autoridad Todos los líderes de las fracciones platicamos con Arturo Núñez hace 15 ó 20 días Esto es normal que lo hayamos hecho Además tenemos una antigua relación El nos pidió esperar tres semanas porque no tenía facultades obviamente, aunque no lo haya dicho así Nosotros le dijimos que era ideal que trajera toda la autoridad del gobierno porque —le explicamos— los líderes de las fracciones en todos los congresos y parlamentos modernos tratan con el líder de la fracción del gobierno para no tener que relacionarse con los ministros
“Todavía le dijimos: ‘¿Qué hace el líder del PSOE en las Cortes españolas? ¿Va a tocar a las puertas de los ministros del gobierno de Aznar? No, hombre, para lo que sea relación con el gobierno, se entiende con el líder del Partido Popular en las Cortes’ Se lo dijimos a Arturo
“Lo que pasa es que están hechos bolas del otro lado No le han dado todavía autoridad a su coordinación parlamentaria Por eso tuvimos que establecernos nosotros como mayoría”
El acuerdo de la oposición
En efecto, el lunes 11 los coordinadores de las fracciones parlamentarias de los partidos Acción Nacional, de la Revolución Democrática, del Trabajo y Verde Ecologista —que, juntos, serán mayoría en la Cámara de Diputados— firmaron un “acuerdo de gobernabilidad” de cinco puntos, que luego se extendió a ocho, con los que se pretende, entre otros objetivos, garantizar la independencia y autonomía de la Cámara de Diputados, democratizar el control de sus órganos de gobierno, nombrar por consenso a los principales funcionarios de la misma, establecer un nuevo sistema para elegir a la presidencia de la mesa directiva, y acordar con el titular del Ejecutivo un nuevo formato para la ceremonia de apertura de sesiones del Congreso de la Unión y la presentación del informe anual de gobierno del presidente
La formación sorpresiva de ese grupo opositor mayoritario fue interpretada por Arturo Núñez como la creación de un bloque “para votar contra el PRI” Pero su partido, dijo, “no está manco ni tullido”, aunque aceptó que entrarán en negociaciones con ellos, pero “no al son que nos toquen”
Otros priístas vieron en la constitución del grupo opositor una amenaza y lo consideraron como un grupo de fuerza, casi de choque
Muñoz Ledo, uno de los orquestadores de ese grupo —”no es un frente opositor”, dice, “sino la constitución de una mayoría para el gobierno de la Cámara”— ve en esas expresiones de priístas una muestra de “incultura política”, pues, afirma, “no están acostumbrados”
Apunta: “Lo que hicimos es lo normal: se instala la mayoría y lo comunica a los demás Es lo que hacía el PRI Después de las elecciones, llegaba, tomaba las oficinas y convocaba a los demás partidos a hablar Así se ha hecho siempre Pero ahora la mayoría somos nosotros
“Lo que pasa es que el PRI creía que nos iba a seguir llamando a los demás Nos mandaron decir, y nos dijeron personalmente, que ellos eran la mayoría relativa, y que en esa medida ellos llevaban la voz cantante Nosotros les dijimos que no: que una mayoría relativa no es mayoría en términos de la ley ni en términos parlamentarios Para ser mayoría se necesitan votos, y como no los tienen, otros constituyen esa mayoría
“Pero la mayoría podían haberla constituido técnicamente el PAN y el PRI o el PRI y el PRD Es decir, la mayoría la constituyen aquellos partidos que desean constituirse en mayoría, por afinidades o porque tienen un proyecto político común El proyecto político común que tenemos las oposiciones es la independencia de la Cámara de Diputados Ahí está nuestro documento; es impecable”
—¿Qué fue lo que pasó? ¿Una cuestión de inercia: un PRI siempre acostumbrado a llevar la voz cantante, como dice usted?
—Más que inercia yo creo que no entendieron nunca lo que iba a pasar Ellos creyeron que bastaba platicar con nosotros, decirnos que nos veíamos en 15 días o tres semanas, y que los necesitábamos para unirnos Y no fue así
Para el secretario de Gobernación, Emilio Chuayffet, la creación del grupo opositor en la Cámara de Diputados fue un “albazo” Muñoz Ledo responde en la entrevista:
“La tesis que le está sosteniendo el secretario de Gobernación al Presidente de la República es una tesis falsa Y lo sé porque lo ha dicho a varias personas que le han hablado por teléfono No quiero una confrontación innecesaria con Emilio Chuayffet Pero sí quiero que las cosas queden claras: sé que está sosteniendo ante los partidos políticos, que nosotros dimos un albazo Falta a la verdad, y temo que le esté mintiendo al presidente”
Las maniobras de Chuayffet
Dos días después de la formación del grupo de fracciones parlamentarias de oposición, Chuayffet inició, calladamente, acercamientos con líderes de los partidos representados en la Cámara Por teléfono o personalmente habló con ellos sobre la formación de aquel grupo y su acuerdo de gobernabilidad, sobre todo en lo relativo a la independencia y autonomía de la Cámara
Sobre esos movimientos del secretario, Muñoz Ledo acusa:
“Yo creo que el secretario de Gobernación está actuando indebidamente Está actuando con inmadurez Creo que debiera entender que no tiene las condiciones para influir sobre el Poder Legislativo de México No las tiene, porque en el momento en que su partido pierde hegemonía en el Congreso, el secretario también pierde su influencia sobre el Congreso Eso es lógico En el momento en que el Ejecutivo deja de ser el gran legislador, también el secretario de Gobernación deja de ser el enlace cotidiano entre las iniciativas del Ejecutivo y las cámaras
“Eso lo debe entender el licenciado Chuayffet Pero también debe entender que su condición de notorio precandidato a la Presidencia, que no oculta —se le percibe hasta en la forma de andar, no se diga en la forma de mirar; que a algunos les comienza a dar temor; a mí no, desde luego, porque lo conozco, y sé que es simplemente un reflejo involuntario de la autoridad burocrática que ha cobrado— lo inhabilita políticamente para los movimientos que está haciendo
“Lo que debe hacer es permitir a su antiguo colaborador —Arturo Núñez— que asuma su responsabilidad Debiera dejar de llamar a los secretarios y presidentes de los partidos para forzar su voluntad Debe dejar de interferir en el proceso de formación del Poder Legislativo En primer lugar, porque va a fracasar Segundo, porque ese fracaso va ser ostensible y, tercero, porque no está sirviendo a su jefe el presidente El debiera entender que en los sistemas congresionales, de división de poderes, la relación con el gobierno se establece a través del líder de la fracción gobernante, y que la relación con el Legislativo es directa con el presidente
“La Constitución dice que el Ejecutivo se deposita en una sola persona, que es el presidente de la República Esa es la razón por la que estamos sugiriendo hablar con Zedillo No debería interferir Chuayffet para nada”
—¿Está hablando de un Chuayffet que actúa a espaldas del presidente?
—Yo no digo que no tenga permiso Lo que pasa es que ese permiso se le va a acabar muy pronto Porque el Presidente a estas alturas ya se ha de haber dado cuenta de que si hubo un fracaso para ellos en la integración de la Cámara, se debe fundamentalmente al voto de los ciudadanos, pero que si esto se está enredado más, es por sus malos operadores políticos
Otro fenómeno que Porfirio Muñoz Ledo advierte en el momento político actual es que “se están cruzando ya las aspiraciones presidenciales con el sistema de toma de decisiones, y eso impide que fluya la relación entre el gobierno y la oposición Es lo que tiene de alguna manera acorralado —asediado es la palabra— al presidente Son los ‘sucesores incómodos’ los que están presionando a Ernesto Zedillo para que no sea consecuente con la transición democrática”
El presidente Zedillo, dice, está rodeado de “lambiscones, aduladores y palaciegos que le hacen creer que sus políticas son inmejorables, las más trascendentes en la historia contemporánea del país, cuando que lo que están defendiendo son su propias posiciones” Es la “lambisconería tradicional que hemos visto a lo largo de sexenios” Pero “todos sabemos que en el sistema tradicional hay una pérdida gradual de la lealtad hacia el jefe del Ejecutivo conforme va avanzando el sexenio Como diría Miguel Alemán en Si el águila hablara, Zedillo estaría en el final del año del Mesías y estaría entrando el año de Harún Al-Rachid, que es el año en que los presidentes saben que no pueden confiar en nadie y empiezan a bajar a hablar con la gente y salen en las noches disfrazados para saber quién dice la verdad”
Entonces, dice Muñoz Ledo, lo que necesita el presidente Zedillo es “asumir una posición crítica respecto de su propio gobierno y una posición inteligente respecto del cambio político; poner en orden a los tecnócratas; hacer a un lado a los aduladores, a todos los que lo están instando a oponerse a la democracia, y promover y ayudar a crear las condiciones de esa transformación”
—¿Y el presidente tendrá clara la encrucijada en que se encuentra?
—Tiendo a pensar que sí, que ve las cosas y está atento, pero por las razones que he expuesto, no acierta a sacar las conclusiones Lo que necesita ahora es asumir su función como jefe de Estado y dejar de ser el líder del PRI Es lo mínimo que se le puede exigir Si no lo hace, los fenómenos van a ocurrir innecesariamente en contra suya, porque de todas maneras el proceso de democratización es indetenible Eso es inevitable Ojalá y él se sume, porque lo haría más fluido y mejorarían las condiciones de gobernabilidad
Y el presidente debe sumarse al cambio democrático, concluye Muñoz Ledo, aun a contrapelo de quienes lo presionan en contrario “Debería hacerlo, porque su fuerza ya no depende de un partido en decadencia Su fuerza depende de su ascendiente sobre la sociedad y de su correcta ubicación en la historia El solo hecho de que Zedillo se ubicara correctamente en el cambio democrático aumentaría la gobernabilidad y le daría una magnífica salida a su gestión como presidente de México”








