“Sólo se puede limpiar a México desde las cúpulas, pero no hay hombres del tamaño para hacerlo”
Con el contubernio entre riqueza y poder, la corrupción invadió a toda la sociedad: Sánchez Navarro
Rafael Rodríguez Castañeda
—¿Hay hombres que podrían salvar a México?
—No los veo Sinceramente, no los veo
—Algún nombre, don Juan, algún hombre de fin de siglo
—No, no veo a nadie de ese tamaño
A los 87 años, Juan Sánchez Navarro voltea y ve el horizonte que se aleja Pesimista, observa un país corrupto hasta el tuétano Optimista, advierte el sol naciente en el dato electoral del 6 de julio
“Con el sistema priísta termina un régimen feudal, el último del mundo, creo”
—¿Y qué viene, don Juan?
—Es difícil predecir El avance democrático es importante Pero si el país entero no rescata sus principios, si no puede rebasar la corrupción, el cinismo en el que vivimos, no será suficiente
Heredero de fortunas y creador de empresas, líder por antonomasia de la antigua iniciativa privada, Sánchez Navarro se mueve en esta entrevista en el filo del hartazgo y en el borde de la denuncia
Advierte, sin embargo:
“No me pida nombres, no soy de los que delatan”
Hablábamos de la riqueza malhabida, de los ricos viejos y de los nuevos ricos Algunos de ellos —dice Sánchez Navarro— convertidos en multimillonarios en contubernio con la corrupción política
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Entrecortada, interrumpida por días y aun por semanas, la entrevista con Sánchez Navarro se desenvuelve en escenarios y momentos diversos
Una primera parte tiene lugar en su rancho de San Juan Tlacatecpan, en el Estado de México, donde los propietarios se regalan, en los crepúsculos, la contraluz de las pirámides de Teotihuacán
De la mano de don Juan, el fotógrafo y el reportero recorren en un minicoche eléctrico los paseos bordeados de árboles que cuadriculan los campos de cebada, donde experimenta con variedades nuevas que más tarde derivarán en las cosechas que dan nutriente a las cervezas del Grupo Modelo
Don Juan Sánchez Navarro ama su hacienda, erigida a contrapelo de los ejidos que la rodean “Vea la diferencia”, dice “El yermo, de aquel lado; aquí, el dorado de los campos y el verde de los árboles”
—Mucho dinero de por medio, don Juan
—Dinero, sí, pero sobre todo paciencia y cuidado —contesta, mientras el cochecito conducido por él mismo recorre al que bautizó como Paseo Chou En Lai, flanqueado por los chopos que el líder chino le regaló “cuando acompañé a Luis Echeverría en su viaje tricontinental Por cierto, yo formaba parte de ese inmenso grupo de invitados con los que Echeverría jalaba en sus viajes gigantescos Nos llamaban, perdón, “Los Güevonautas”
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La entrevista se va disolviendo conforme Sánchez Navarro se convierte en un guía sui generis para llevarnos a recorrer las instalaciones del rancho: el blanco invernadero —traído pieza por pieza desde Inglaterra y a cargo de una experta británica—, las caballerizas, el criadero de perros, los jagüeyes a donde inmigran patos canadienses Y la hermosa casa grande, con habitaciones cada una con decorados y muebles diversos, al gusto de la familia y de cada uno de sus hijos; el enorme patio con los pórticos ocupados por carruajes de tiro y las sillas de montar de uso familiar, expuestos casi museográficamente; los enormes salones de estar —el de la charrería de don Juan, el de los trofeos de caza de algunos de sus hijos—; la capilla con un pequeño pero prodigioso retablo colonial, y el orgullo de don Juan: su biblioteca, donde los miles de libros están colocados de tal manera que todos están al alcance de un brazo estirado
Orgulloso, Sánchez Navarro enseña su lugar preferido: El rincón con el escritorio que fue de Lucas Alamán y, atrás, una enorme pintura del prohombre del conservadurismo mexicano del siglo XIX
Al filo del crepúsculo, tras de la espléndida comida ofrecida por la familia, con doña Tere a la cabeza, la despedida:
“Seguimos en mi oficina”
La interrupción, sin embargo, se prolongó inesperadamente
“Vienen las elecciones No quiero que se interprete lo que yo diga en favor o en contra de nadie Ya bastantes problemas tiene el país”, explicó el empresario
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La entrevista se reanuda en varias reuniones intermitentes en un sitio de contrapunto: en las oficinas de Sánchez Navarro, con las Lomas y Polanco a los pies del edificio cuyos últimos pisos ocupa el Grupo Modelo, a una calle de la Fuente de Petróleos, en la Ciudad de México
Sánchez Navarro ha encabezado prácticamente todos los organismos de representación empresarial y ha sido creador de algunos de los más importantes, como el Consejo Mexicano de Hombres de Negocios y el Consejo Coordinador Empresarial En la actualidad está marginado de ellos, aunque públicamente es considerado todavía líder moral e ideólogo de la iniciativa privada
Lo conoce todo y los conoce a todos Hombre cuidadoso en extremo, empero, escatima los nombres y las situaciones concretas Y como filósofo de la historia, pensador y catedrático universitario, prefiere reflexionar sobre los grandes males de México: el caudillismo, el monopolio del poder por parte del PRI y de cada presidente en turno, y la corrupción, mal tan arraigado que puede ser el lastre que impida la salvación de México
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Para Sánchez Navarro, el drama mexicano data del siglo pasado, cuando el país escogió el camino equivocado
“Estudiar el siglo XIX mexicano, desde la perspectiva del caudillismo y la inmoralidad, es una de las cosas más penosas, pero más reales El movimiento de independencia sorprendió a la Nueva España como el territorio más rico entre las colonias peninsulares Lo teníamos todo, y en los albores del país nuevo, México estaba predestinado a ser una gran nación entre las grandes naciones del mundo
“Menos de quince años después, el primer presidente de la República, Guadalupe Victoria, se vio obligado a pedir los primeros préstamos para poder pagar los ‘salarios caídos’ del Ejército Trigarante y los sueldos de la burocracia Desde entonces, México vive en, para y con la deuda externa
“Fue una época anárquica en lo político e inmoral en lo social, y fue el inicio de la ruta que nos condujo a donde estamos hoy: a ser un país que ni siquiera está entre los grandes Y es que no existía la mínima democracia Todo dependía de la voluntad de cualquiera de los caudillos civiles o militares, pero no de un orden jurídico ni de una estructura moral”
—¿Esto se debió al triunfo de una facción sobre otra?
—No creo Es posible que los que perdieron tampoco lo hubieran hecho bien Unos y otros, liberales y conservadores, tenían ambiciones personales Fue la época de las ambiciones de los generales que querían ser jefes de Estado y viceversa Y así, la nación que estaba predestinada a ser la reina de América terminó en la pobreza Mientras nuestros vecinos, que comenzaron con muchas dificultades, no establecieron sistemas corruptos ni autoritarios, y nos hicieron polvo Ya en 1814, cuatro años después de la Independencia, los norteamericanos tenían planes para quedarse con gran parte de nuestro territorio Y nosotros nos fuimos echando para atrás
“Después vinieron los caudillos de la Revolución y nada cambió, entre ambiciones de poder, corrupción y riquezas malhabidas Los presidentes constitucionales sólo han repetido el esquema, en medio de una verdadera dictadura de partido”
—La corrupción es lo que más parece ofenderle
—La corrupción ha sido el cáncer de la estructura política del gobierno y se ha extendido a toda la sociedad mexicana Estamos viviendo una época terrible Las bases éticas de la sociedad están debilitadas y ocurre lo que en cualquier otra sociedad en que la moral pública y social no es la adecuada: la corrupción, e incluso la destrucción de las células básicas de la sociedad
“El caso de Salinas es prototípico: Un magnífico programa económico desarrollado por un secretario de Hacienda ejemplar, pero una corrupción interna que invadió todo y que se manifestó en asesinatos, en formación de grupos y en personas que no tenían más propósito que el poder para enriquecerse Y ese fue el gran desastre del PRI”
—¿La corrupción está en el origen de la descomposición del PRI, del sistema en sí?
—Absolutamente Es la corrupción que se manifiesta, por ejemplo, en lo que ustedes han publicando del narco y el Ejército en forma sensacionalmente ilustrativa; esa corrupción atenta contra todas las bases jurídicas, éticas, del gobierno y del Estado en general
—¿Y la relación entre poder y corrupción, en un país de poder absoluto como México?
—A la sociedad se le ha corrompido desde las esferas del poder El hecho de tener el poder político facilita la corrupción y ésta contaminó a todos los estratos del gobierno, los que constituyen la base de la administración El cáncer se desarrolló de tal manera que en la actualidad llegar al poder político es entrar al mundo de la corrupción
—¿Hay salvación?
—Se necesitaría un hombre o un grupo de hombres decididos a destruir la corrupción donde la encuentren, en lo más alto o en lo más bajo El aparato burocrático de México es impresionante No puede darse un paso sin mordida, que es la expresión modesta de cómo los ciudadanos participamos por fuerza en este sistema corrupto Da pena decirlo: Este incluye a todos los sectores, no sólo al gobierno, aunque éste es el que crea el ambiente propicio para que la corrupción invada hasta la familia, la empresa, todos los aspectos de la vida
—¿Y hay hombres para esa gran transformación?
—Me pone usted en la duda, pero sinceramente no veo a nadie
—Algún nombre, don Juan, algún hombre de fin de siglo
—Hasta donde alcanza mi perspectiva, no hay nadie de ese tamaño Pero no es nuevo México ha carecido de grandes hombres El poder no ha sido ejercido por gente de esa categoría ética o política Quién sabe, a lo mejor surge una persona Hay que ver si el cambio que ya se está dando ofrece oportunidades a nuevos elementos, con otra cultura, con otra visión
—Es una especie de desierto de seres humanos grandiosos
—Hasta ahora, sí Nuestros caudillos tuvieron méritos, militares o políticos, pero carecieron de una visión generosa del país, una visión de que este país tenía todo para ser una de las grandes naciones
—Pero los llamados tecnócratas creen que sí la están haciendo
—Desgraciadamente los tecnócratas tienen una visión parcial Están subordinados a otros valores No creo en la pura economía como ruta para el bienestar social Y no estoy diciendo ninguna novedad Ya lo dijeron Aristóteles y todos los hombres con criterio sano que han descrito el fenómeno social: la primacía es lo político Si la política se corrompe, la sociedad se corrompe, la economía se corrompe y se debilita todo
—Usted vivió y convivió con muchos de esos hombres en los que no cree
—Quiero hacer una aclaración No son gente sin importancia, sin personalidad La tuvieron, la tienen, pero la altura de los problemas de México —esa— no la alcanzaron Tuvimos épocas mejores que otras, por supuesto, pero al final de cuentas aquí estamos, endeudados, con nuestras masas empobrecidas, con un desarrollo cultural poco importante y con una situación política que ahora parece que se va enderezando Pero es el principio y le voy a decir por qué: por esa misma filosofía de lo político en la que creo Si comenzamos por lo político, si en la nueva dirección del país intervienen fuerzas políticas con bases morales, éticas y con una visión histórica, entonces podemos salir adelante
“Yo me moriré y no lo veré, lo cual me da coraje
“No quiero decir que en México no haya habido grandes cosas, grandes valores, sí, pero entre ellos no han estado los que decidieron el destino de México: Al hablar de la cultura y de la educación, grandes educadores: Vasconcelos, Antonio y Alfonso Caso, etcétera, muchísimos, pero no fueron definitivos; sobre ellos estaban otras personas, otras clases sociales, otros grupos, que desviaban el destino de México”
—¿Y el poder económico? Aquel que no tiene límites, las fortunas que avasallan, que compran conciencias
—Una sociedad de gran poder económico sin principios políticos, a su vez fundados en el orden ético, no es el ideal de sociedad Pero no soy pesimista Estamos dando pasos Esto que acaba de suceder es un pequeño paso, pero muy importante Y si mejoramos la educación a partir de una base moral, México se iría para adelante
“La historia nos demuestra cómo imperios como el romano se perdieron justamente por la corrupción generalizada y luego resurgieron cuando se transformaron ética, política, y socialmente Esto, claro, si la educación es la adecuada, si se tiene un concepto absolutamente justo de lo que es la propiedad, que es en el fondo la riqueza Si todo eso sucede —quizá soy un hombre utópico—, no solamente México, el mundo entero cambiaría Me imagino que está usted pensando que soy un teórico No He visto, he leído a través de la historia muchos casos de pueblos que sí se levantan”
—Pero si la estructura es tan corrupta como usted la describe, ¿cómo podemos pensar en un avance?
—Mi esperanza es que los nuevos gobernantes, los que están llegando y los que sin duda llegarán en el año 2000, tomen la decisión firme de volver a las bases éticas de la sociedad y del poder político
—La costumbre es ley, y la corrupción es costumbre arraigada
—No se puede hacer desde abajo Se tiene que hacer desde arriba Desde las cúpulas del poder político, del poder empresarial, del poder de los órganos judiciales No creo que desde abajo se pueda, porque para ello se necesita una educación cuyo frutos derivarían en un hombre honesto y ético, pero eso es a largo plazo En cambio, desde un punto de vista de un país, se necesita no llego a decir dictadura, pero sí decisiones, leyes, actuaciones que estén ligadas con ese propósito fundamental: hacer de un país que, desgraciadamente, ha tenido como regla la corrupción, un país limpio
—Usted debe saber, desde adentro, cómo se da la corrupción en el poder económico ¿Cuáles son las culpas de la iniciativa privada?
—Protegida como estuvo en exceso por la política de sustitución de importaciones, la iniciativa privada, el empresario, vivía muy bien, sin competencia Ahora es diferente, cuando el gobierno ha dejado de ser el principal protagonista de la economía
—No, no Me refiero a si hay o ha habido empresarios cómplices y beneficiarios del PRI y del sistema corruptos
—Por supuesto que los hay Grupos de empresarios que estaban como le diré a usted bueno, en contubernio con personajes de la política nacional y ésa era una grave enfermedad que tenía el sector privado Pero creo que está disminuyendo
—¿En qué sexenios se ha dado esa situación?
—Pues yo diría que en todos En realidad —lo sabemos—, hay una expresión muy mexicana, el cochupo Existía y existe como forma de complicidad entre grupos empresariales y funcionarios del Estado Pero creo que está pasando
“Déjeme decirle más: Lo que ocurre es que, cuando se concibe la idea de que la empresa es solamente dinero, sin importar las normas morales de la empresa —que también la comunidad empresarial tiene normas escritas y no escritas—, y que ese desconocimiento lo lleva a uno adquirir dinero fácil y enriquecerse, se empieza a corromper también la vida empresarial ¡Cuántas empresas en México han vivido de favores del gobierno, en conjunción con los corruptos del gobierno! No creo que eso sea una ley general en la empresa mexicana, pero sí ha habido casos muy notorios de influyentismo y de facilidades para conseguir beneficios del gobierno, que se dan por los medios corruptos del dinero
—¿Esto explicaría la existencia de fortunas desmesuradas, por ejemplo, de la lista de Forbes?
—Desgraciadamente, creo que en gran parte estos nuevos multimillonarios son resultado de estar ligados con políticos corruptos Aunque la verdad es que conozco gente muy rica, muy, muy rica, que siempre ha sido gente honesta; es decir, que ha manejado las empresas bien Hay muchos empresarios muy honorables y que han hecho grandes fortunas Y hay otros que las han hecho en forma no tan honrada Yo no quisiera hablar de personas en concreto, sería una denuncia que a lo mejor no está fundada Además, no soy de los que delatan
—En esto también ha habido contubernio con el gobierno
—Es obvio La corrupción entre la empresa o entre la cúpula empresarial y el gobierno se da por contubernio
—Como dirigente de organismos cupulares empresariales, ¿usted percibía esa corrupción?
—No en el grado actual, y es que es un camino hacia el precipicio Se comienza y no se termina, cada vez se ahonda más Hubo épocas en se veía como cosa excepcional, y se señalaba con el dedo al alto funcionario que cometía una falta o a un juez descubierto al recibir sobornos Pero poco a poco todo se ha ido corrompiendo, y cuando se conjugan el interés del dinero y el poder político llegamos a la situación en que estamos
—¿Cree que pueda llegar a romperse esa amalgama?
—A fuerza va a suceder La ley de la competencia que debe imperar en un modelo de libre mercado en el que ya estamos, determina condiciones distintas en las relaciones del Estado con los empresarios Ahí el más competente es el que gana Y no siempre el más competente es el que tiene complicidad con el gobierno Probablemente sea al contrario Hay una gran revolución en el sector privado, en particular sobre el destino de las utilidades y la relación obrero-patronal, que es totalmente distinta Y usted lo habrá notado porque ya los movimientos sindicales no tienen la misma fisonomía
—Pero no puede usted negar la existencia de millones de mexicanos empobrecidos
—La corrupción y el afán de enriquecimiento desmedido han sido causas del empobrecimiento La función del empresario en ese orden de cosas es aumentar las fuentes de trabajo, crear nuevas empresas, no enriquecerse nada más El dinero no es nada más para enriquecerse Una empresa, por ejemplo, que tiene altas utilidades y que su filosofía de la utilidad es simplemente la aportación individual a los socios, está fuera de la posición ética La utilidad de la empresa debe servir para ampliar el negocio, para desarrollar la fuente de trabajo, para dar buenas prestaciones y, naturalmente y en forma legítima, para que reciba un dividendo adecuado el empresario, pero no nada más eso Le estoy hablando de empresas normales La filosofía implícita en una buena distribución de la utilidad de la empresa es el principio de lo que se ha llamado la distribución adecuada de la riqueza
—¿De veras eso está cambiando?
—En algunos sectores, esta prédica de la moral empresarial es muy clara y muy convincente Hay muchas instituciones que tratan de educar al empresario exitoso para que haga una participación de sus utilidades —que pueden ser legítimas, para bien de la sociedad—, comenzando por sus empleados Y sí está permeando Hay empresas que son extraordinarias en ese sentido Pero también hay otras que toman el camino fácil: ganar el dinero y no participar de esas utilidades; ganar el dinero en forma inadecuada y no participarle de sus utilidades ni siquiera a la parte social que le corresponde
—Otra de las grandes instituciones del país, el Ejército, parece no salvarse de la corrupción Usted tocó marginalmente el asunto
—Es y ha sido, y debe ser, columna básica no sólo para mantener la paz social, sino sobre todo la autonomía y la soberanía nacionales En ese sentido, me preocupa que el Ejército haya caído también en la corrupción, a través del narco El hecho de que se estén descubriendo algunas conexiones es preocupante, aunque también alentador Porque sería peor que ocurriera sin saberse, porque esto impediría emprender una labor de limpieza
—Pero no se supo por voluntad de los altos mandos del Ejército, al contrario
—Pues si los orígenes fueron esos, pero conducen a la limpieza de esa institución básica que es el Ejército, ¡bendito sea Dios! No me importa quién haya descubierto la corrupción militar; lo que interesa es que el Ejército limpie, si es que está corrupto, su situación Y creo que hay bases para limpiarlo








