La Operación Exito incluía rumores, guerra de nervios, asesinatos y cambio de las lealtades del Ejército
En detalle, las acciones de la CIA que originaron el derrocamiento del presidente Arbenz en Guatemala
Pascal Beltrán del Río
WASHINGTON, DC – “Arbenz debe irse; no importa cómo”
La frase, de un directivo de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), expresada unos días antes del derrocamiento del presidente Jacobo Arbenz, puede resumir el contenido de 1,400 páginas de documentos del servicio de espionaje estadunidense sobre los acontecimientos de 1954 en Guatemala, que se hicieron públicos recientemente
Si bien la participación de la CIA en la destitución de Arbenz es conocida desde 1961, los archivos que se desclasificaron en mayo último revelan el grado de empeño con que la agencia se lanzó a forzar un cambio de régimen en Guatemala; además, dan a conocer detalles importantes de la Operación Exito, como se bautizó al plan secreto para acabar con el gobierno democrático de ese país centroamericano
Los documentos muestran, por ejemplo, cómo la CIA orquestó y financió una campaña internacional de hostigamiento político, económico, diplomático y militar contra Arbenz, que culminó en un golpe de Estado contra el presidente, el 27 de junio de 1954 Asimismo, cómo la CIA consideró el asesinato de 58 líderes guatemaltecos en su afán de desestabilizar al gobierno arbencista, al que veía alineado con la Unión Soviética
Esos últimos planes “no se llevaron a cabo y ningún funcionario de Arbenz o comunista guatemalteco fue asesinado”, dice un documento de la agencia, elaborado hace dos años Sin embargo, la CIA se sigue reservando la identidad de los guatemaltecos cuyos nombres integraban la lista de posibles blancos, y también la de muchos participantes de la Operación Exito
En un texto titulado Estudio del asesinato —un “documento de entrenamiento” de las fuerzas mercenarias que invadieron Guatemala— advierte: “Una instrucción de asesinato jamás debe ser escrita o grabada”
A juicio de Kate Doyle, analista de la organización no gubernamental National Security Archive, “no es tan relevante” saber si los planes de asesinato de la CIA se realizaron o no en su momento Lo que cuenta históricamente, dice, es que “documentos como Estudio del asesinato se usaron para entrenar a un grupo que aplastó la democracia y desató una represión salvaje, que causó la muerte de decenas de miles de personas”
En un escrito que busca poner en contexto los documentos que acaba de hacer públicos, la CIA reconoce que las propuestas de asesinato “se mantuvieron a lo largo” de la Operación Exito y de su predecesora fracasada, la Operación Fortuna Sin embargo, Gerald K Haines, del equipo de historiadores de la agencia, explica que “la consideración de usar el asesinato para purgar a Guatemala de la influencia comunista surgió de las tensiones internacionales extremas de los primeros años de la Guerra Fría La agencia no actuó unilateralmente, sino que consultó con funcionarios del Departamento de Estado que tenían responsabilidades respecto de América Latina Al final, ningún asesinato de funcionarios guatemaltecos se llevó a cabo, de acuerdo con toda la evidencia existente”
Haines remata: “Las realidades de la Guerra Fría condicionaron las actitudes estadunidenses en cuanto a qué armas políticas eran legítimas en la lucha contra el comunismo Pasarían dos décadas después de los acontecimientos en Guatemala antes de que William Colby, director de la agencia, prohibiera cualquier participación de la CIA en asesinatos y una subsecuente Orden Ejecutiva (expedida por el presidente Gerald Ford) prohibiera cualquier participación del gobierno estadunidense en asesinatos”
“Complejo de república bananera”
El 15 de marzo de 1951, Jacobo Arbenz asumió la Presidencia de Guatemala, después de ganar ampliamente los comicios de noviembre anterior Por primera vez en la historia del país, un presidente elegido popularmente, Juan José Arévalo, transmitía el poder a otro
La CIA ya había llegado a la conclusión de que el ascenso al poder de Arbenz era producto de una conspiración
En julio de 1949, un grupo de soldados había dado muerte a Francisco Arana —quien, con Arbenz, dirigió la Revolución de 1944— después de exigir al presidente Arévalo que entregara el poder al Ejército Se dice que Arana había actuado por impulso de finqueros conservadores inconformes con la política laboral del régimen
Esta también había molestado a la empresa estadunidense United Fruit, cuyo cabildero en Washington se había acercado al Departamento de Estado para pedir que el gobierno estadunidense explorara maneras de llevar a la Presidencia de Guatemala a un político más conservador
Muerto Arana, su subalterno Carlos Castillo Armas se rebeló y atacó una base militar, poco antes de las elecciones de noviembre de 1950 Castillo fracasó y fue encarcelado, pero ya había establecido contacto con la CIA Un agente lo había entrevistado en agosto de 1949, “cuando estaba tratando de obtener armas del dictador nicaragüense Anastasio Somoza y del dictador dominicano Rafael Trujillo”, dice una versión de 116 páginas de la Operación Exito y sus antecedentes, que dio a conocer la CIA
Luego de un año en prisión, Castillo Armas logró escapar y se refugió en Honduras, donde vivían otros exiliados guatemaltecos
El gobierno del presidente Harry Truman esperaba que el sucesor de Arévalo impulsara políticas más conservadoras que éste, pero sucedió lo contrario: Arbenz profundizó las reformas Y sus relaciones cercanas con dirigentes del Partido Guatemalteco del Trabajo, una organización marxista-leninista creada en 1948, comenzaron a preocupar a la CIA, que veía en el gobierno guatemalteco a un instrumento de Moscú
La reforma agraria arbencista, de junio de 1952, conocida como el Decreto 900, acabó de crispar los nervios de los responsables de la inteligencia estadunidense
“Para los observadores de la CIA, la reforma agraria parecía un arma poderosa para la expansión de la influencia comunista”, se explica en Operación Exito Estados Unidos y Guatemala 1952-1954, una narración escrita para la CIA por el historiador Nicholas Cullather, que fue desclasificada con el resto de las 1,400 páginas de documentos
Agrega: “Para 1952, los analistas de la agencia veían la amenaza guatemalteca suficientemente grave como para requerir una acción encubierta Empezaron a buscar a funcionarios del Departamento de Estado que compartieran su pesimismo”
Hasta abril de 1952, el Departamento de Estado se había inclinado por enfrentar al gobierno de Arbenz sólo con sanciones económicas Pero ese mes, Anastasio Somoza visitó Washington y “dijo a funcionarios del Departamento de Estado que, si ellos ponían las armas, él y Castillo Armas podían encargarse de Arbenz”
El plan fue aceptado Con el nombre clave de Operación Fortuna, se echó a andar el 9 de septiembre de 1952 Un cargamento de armas para Castillo debía salir de Nueva Orleans, en octubre Sin embargo, una serie de filtraciones puso en peligro todo el operativo y el secretario de Estado, Dean Acheson, decidió cancelarlo
“Acheson temía que el descubrimiento de la operación podía destruir los vestigios de la política de Buen Vecino construida cuidadosamente por el presidente Franklin D Roosevelt”, apunta Cullather
En enero de 1953, el republicano Dwight D Eisenhower se convirtió en presidente de Estados Unidos A cargo de la CIA y del Departamento de Estado quedaron los hermanos Allen y John Foster Dulles, respectivamente
Narra Cullather: “En opinión de los asistentes de Eisenhower, Guatemala era la primera prueba del nuevo gobierno Representaba, ‘en miniatura, todas las divisiones sociales, tensiones y dilemas de la sociedad occidental moderna bajo el ataque del virus comunista’, explicó un asesor del Consejo Nacional de Seguridad ‘Debemos ver a Guatemala como el área prototipo para probar medios y métodos de combatir el comunismo'”
En su campaña electoral, Eisenhower había prometido combatir el comunismo sin pasar una cuenta demasiado alta al contribuyente Su oferta se cristalizó en la resolución 162/2 del Consejo Nacional de Seguridad, una estrategia militar que “ponía mayor énfasis en las acciones encubiertas”
A fines del verano de 1953, el consejo había decidido que el gobierno de Arbenz amenazaba la seguridad nacional de Estados Unidos de tal modo que era necesario enfrentarlo con acciones encubiertas
Un memorándum dirigido al director de la CIA, fechado el 11 de septiembre de ese año, clasificado como “ultra secreto”, estableció las prioridades de lo que poco después sería conocido como Operación Exito (El memorándum es parte de los documentos recientemente desclasificados)
Durante los últimos años, Guatemala se ha convertido en la principal base de operaciones en Centro América del comunismo influenciado por Moscú Gobernado por el poderoso presidente antiestadunidense Arbenz, apoyado por un gobierno de coalición izquierdista, con todas las posiciones clave de nivel subministerial controladas por una burocracia dominada por el comunismo, Guatemala ahora representa una amenaza seria a la solidaridad hemisférica y a nuestra seguridad en el área del Caribe
Esencialmente un país primitivo y rural, del tamaño de Luisiana, con una población de 3 y medio millones, Guatemala actualmente está impulsando un programa de progreso intensamente nacionalista sazonado por el susceptible y antiextranjero complejo de inferioridad de la “República Bananera”
La CIA ha puesto como prioridad operativa un esfuerzo para reducir y posiblemente eliminar el poder comunista en Guatemala Existe autorización apropiada para permitir una cercana y rápida cooperación con los departamentos de Defensa y Estado y otras agencias gubernamentales para poder apoyar a la CIA en esta tarea
En el mismo documento, la CIA estableció también el presupuesto preliminar de la operación: 2 millones 735,000 dólares
“Realidades de la vida”
El programa de la Operación Exito estableció diversas líneas de acción: “campaña de rumores”, “guerra de nervios contra personal clave del enemigo”, entrenamiento de las fuerzas invasoras de Castillo Armas, plan para quebrar la lealtad del Ejército de Guatemala, bloqueo marítimo
Según documentos revisados por Cullather, los encargados de la operación “anotaron cuidadosamente sus metas, comenzando por la sustitución de Arbenz por un régimen autoritario moderado” Un funcionario, cuyo nombre fue censurado del texto de Cullather, “consideró la democracia como una alternativa ‘poco realista’ para Guatemala `La extensión prematura de privilegios democráticos y responsabilidades a un pueblo todavía acostumbrado a métodos patriarcales sólo puede ser dañino’, advirtió ‘Una combinación juiciosa de autoridad y libertad tendrá que gobernar al sistema político'”
Los responsables de hablar con los militares guatemaltecos les recordarían, según Cullather, las “realidades de la vida”:
“‘a) Están en la esfera de influencia estadunidense
“‘b) Si creen que un pueblo de tres millones le va a ganar la partida a uno de 160 millones, necesitan ayuda psiquiátrica
“‘c) Si creen que Estados Unidos evitará la confrontación, no conocen a los gringos Puede ser útil explicar cómo ven los extranjeros a los gringos y señalar que la fuerza es lo que sigue a la razón en el patrón estadunidense
“‘d) Si creen que la Unión Soviética acudirá a su ayuda en este predicamento, nuevamente necesitan ayuda psiquiátrica
“‘e) Si creen que la Unión Soviética quiere ayudarlos, debe aclarárseles que la Unión Soviética los está explotando sólo para crear una distracción en el patio trasero de Estados Unidos mientras Indochina está caliente, y que los soviéticos los abandonarán cuando las cosas se compliquen
“‘f) Si no les gusta estar en la esfera de influencia de Estados Unidos, se les puede recordar que Estados Unidos es el más generoso y tolerante capataz que existe, que la cooperación con él va de la mano con la recompensa material y que Estados Unidos permite mucha más soberanía e independencia en su esfera que los soviéticos, etcétera'”
Mientras unos trataban de cambiar las lealtades de los altos mandos del Ejército, otros hacían la “guerra de nervios” Basados en un documento de la CIA, recientemente desclasificado, enviaban esquelas, ataúdes y otros objetos a funcionarios gubernamentales y dirigentes comunistas; hacían correr rumores sobre su vida personal y profesional; les llamaban telefónicamente a deshoras para hacer advertencias, y pintaban las fachadas de sus casas con leyendas como “aquí vive un comunista”
La CIA también empleó a estudiantes anticomunistas para hacer propaganda: pintas, distribución de volantes y de copias de artículos periodísticos apócrifos Dicha estrategia, que buscaba crear la impresión de que existía una oposición amplia y organizada en el país, orilló al gobierno a reprimir a los estudiantes y, así, sirvió a los propósitos de la operación
Otro memorándum de la agencia, fechado el 1¼ de junio de 1954, proponía que se agregara a la lista de acciones contra Arbenz una “provocación extranjera de grandes proporciones”, ya que “sólo una acción fuera de Guatemala puede otorgar la justificación para ‘intervenir en los asuntos internos de una nación soberana’, a los ojos de la ley internacional y a los ojos de la opinión pública guatemalteca e internacional” Y añadía: “El caso más creíble de tal provocación extranjera parece ser una agresión simulada de Guatemala contra Honduras”
El mismo documento agregaba: “Es deseable que los hechos que quizá lleven al derrocamiento del gobierno guatemalteco deben cumplir lo siguiente: Desviar la responsabilidad del gobierno de Estados Unidos o, en sentido contrario, servir de justificación para una intervención de Estados Unidos o incluso una intervención internacional (panamericana)”
El gobierno de Arbenz no tardó en enterarse de los planes de la CIA Pese al hermetismo con que se estaba organizando la Operación Exito, Arbenz tenía al menos una fuente: un diplomático panameño adscrito a Managua, que llevaba mensajes de la agencia entre Nicaragua y México y que hacía las veces de doble agente Sin embargo, la información valió poco al gobierno guatemalteco Cuando denunció los planes, en enero de 1953, sólo consiguió incrementar más la tensión social que la CIA ya había logrado crear
Para reafirmar ese clima, la agencia también planeó la emisión de programas clandestinos de radio, destinados a crear “terror” con técnicas “basadas en Orson Welles”, según documentos desclasificados
“Estudio del asesinato”
A lo largo de la planeación de la Operación Exito, la CIA no dejó de considerar la posibilidad de provocar la caída del gobierno guatemalteco mediante el asesinato de funcionarios y dirigentes importantes
“Deberíamos reconsiderar la conclusión a la que llegó (Rafael) Trujillo el año pasado, y transmitida a (Marcos) Pérez Jiménez (el dictador de Venezuela), de que la mejor manera de lograr la caída del gobierno de Arbenz sería eliminar a 15-20 de sus líderes con los pistoleros de Trujillo”, comentó un funcionario no identificado La cita proviene de un documento “ultra secreto”, fechado el 9 de marzo de 1954
Veinte días después, en un memorándum que discute los resultados de una conferencia de la Organización de Estados Americanos, celebrada en Caracas, se apuntaba: “El señor (palabra censurada) repitió que, en su opinión, la eliminación de 30 de aquellos en altas posiciones en el gobierno podrían provocar la caída (de Arbenz) Después matizó su declaración diciendo que incluso un número más pequeño, digamos 20, sería suficiente”
En otro memorándum, fechado el 31 de marzo, se planteaba: “C/ (palabra censurada) ha solicitado que una lista de nombres sea integrada para su estudio por parte de los oficiales asesores para determinar si cumplen con los últimos criterios para ser incluidos en la lista de eliminación”
El redactor del documento anotó las tres condiciones para que alguien fuera incluido en dicha lista: Funcionarios gubernamentales y dirigentes de organizaciones “implicados irrevocablemente en política y doctrina comunista”; “líderes comunistas plenamente probados, cuya remoción de la escena política es requerida para el éxito inmediato y futuro del nuevo gobierno”; “individuos en posiciones gubernamentales clave, cuya remoción es indispensable, por razones psicológicas, organizativas y otras, para el éxito de la acción militar”
El mismo documento incluye una lista preliminar, integrada por “listas viejas proporcionadas por la Junta (futuro gobierno, encabezado por Castillo Armas) y de inteligencia reciente” Sin embargo, la lista fue censurada y no aparece en los documentos desclasificados el mes pasado
En 1979, la CIA envió un memorándum a la Casa Blanca en el que informaba del “descubrimiento” de la lista de eliminación en sus archivos sobre Guatemala La agencia había tenido que ordenar y preservar sus documentos sobre el derrocamiento de Arbenz, a raíz de dos peticiones de desclasificación, hechas —con base en la Ley de Libertad de Información— por los periodistas Lewis Gullick, de la agencia Prensa Asociada, y Stephen Schlesinger y Stepen Kinzer, de la revista Newsweek
Las peticiones fueron rechazadas, pero el inspector general de la CIA, John H Waller, informó a la Casa Blanca —de acuerdo con un memorándum desclasificado recientemente— que “se dio consideración al asesinato de 58 comunistas guatemaltecos que sería perpetrado por un grupo de exiliados guatemaltecos” Waller informó, asimismo, que otros 74 comunistas guatemaltecos debían ser exiliados o encarcelados de acuerdo con los planes El funcionario agregó: “Para efectos de revisión, el Equipo de Manejo de Información rastreó los nombres de los 174 comunistas guatemaltecos incluidos en las distintas listas de eliminación En ningún caso apareció que alguno de ellos murió a consecuencia de los trastornos en Guatemala”
Las técnicas de eliminación se encuentran en un manual de 20 páginas titulado Estudio del asesinato El manual mecanografiado —descrito como un “documento de entrenamiento” por alguien que hizo una anotación a mano en su portada— aborda temas que van desde el asesinato bajo el punto de vista moral hasta las mejores técnicas para ejecutarlo
Dice: “Matar a un político cuya carrera ascendente representa un peligro claro y presente a la causa de la libertad, puede ser necesario Pero el asesinato casi nunca puede ser empleado con una conciencia clara Las personas que son moralmente angustiosas no deben intentarlo”
Los salvoconductos que recibieron muchos funcionarios y líderes guatemaltecos —incluido el presidente Arbenz— para salir del país, así como el hecho, demostrado en los documentos de la CIA, de que no fue la banda de mercenarios de Castillo Armas, sino un golpe de Estado, el que acabó con el gobierno arbencista, parecen dar sustento a la tesis de que los asesinatos no se realizaron, al menos antes del derrocamiento
Sin embargo, la analista Kate Doyle lamenta que la CIA haya decidido no dar a conocer los nombres que integraban las listas “Sin nombres, es prácticamente imposible hacer un seguimiento”, dice Doyle en entrevista
La analista, quien en nombre de la organización no gubernamental National Security Archive ha pedido la desclasificación de cientos de documentos del gobierno estadunidense, afirma que las experiencias de la intervención de la CIA en Guatemala se hicieron sentir después en otros países, como Honduras, El Salvador, Chile y Nicaragua Y agrega que tras del derrocamiento de Arbenz se desató en Guatemala una represión y una guerra civil de más de tres décadas, que dejaron 140,000 muertos
—¿Qué opina del argumento de la CIA de que estos hechos tienen que colocarse en el contexto de la Guerra Fría? ¿No tiene razón? La Unión Soviética seguramente incurrió en prácticas similares
—Sí, pero se ha confirmado que la URSS no tenía presencia en Guatemala La Operación Historia, que se puso en marcha después del derrocamiento, no encontró mayores pruebas de penetración soviética Si bien creo que no se puede hacer a un lado el argumento de la Guerra Fría, tampoco creo que se puedan justificar estas operaciones No creo que el Estado deba participar en ellas Esto deja una cicatriz en nuestra historia
Doyle aporta otro dato incluido en los documentos desclasificados: “Cuando el presidente Eisenhower quiso saber cuánta sangre se derramó en la Operación Exito, la CIA mintió Le dijo al presidente que hubo un solo muerto, cuando los documentos hablan de cuatro docenas La CIA hizo sentir que las operaciones encubiertas eran una forma adecuada de enfrentar la Guerra Fría Si el presidente hubiera sabido la verdad, quizá las operaciones encubiertas no hubieran vuelto a usarse”








