De Cárdenas a Zedillo, el historiador repasa el ascenso y la caída del sistema político mexicano
“No debemos privarnos de la alegría de despertar el 7 de julio diciendo: esto se acabó”, proclama Enrique Krauze
Carlos Puig
A contrapelo del sistema, en contra del PRI, por caminos tortuosos y a pesar de los presidentes que una y otra vez han desestimado la necesidad de una apertura democrática, el 6 de julio marcará el fin de la presidencia imperial, de un sistema político que ya dio de sí
El historiador Enrique Krauze está convencido: “Llegamos a trompicones, pero llegamos”, dice sonriente, casi jubiloso
“No debemos privarnos de la alegría del 6 de julio, no debemos privarnos de la alegría de despertar el 7 de julio diciendo: se acabó Ahora sí se acabó el monopolio, se acabó el sistema político tal y como lo conocimos
“La reforma ya llegó y no desde dentro del sistema que hoy parece una fortaleza sitiada por la oposición, gracias a la prensa, a los reflectores nacionales e internacionales y a los sectores activos de la sociedad civil La fortaleza va a caer, eso es seguro”
El interrogante, dice el doctor en historia por El Colegio de México, es si se habrá aprendido del ejemplo de los contemporáneos de Madero que después de inaugurar el momento de la democracia en México “no supieron qué hacer con esa libertad y se ahogaron en ella”
Y enumera los riesgos por venir: los coletazos de los dinosaurios, los probables deseos de venganza o las obsesiones ideológicas de la oposición, o una prensa crítica que tendrá que saber distanciarse de la oposición en el poder
Todo esto mal resuelto, dice, podría ser la receta “de un choque de trenes, el famoso choque de trenes que se vaticinó en el pasado y que nunca se dio, podría darse en 1997 o en el 2000, si no se reconoce la necesidad de grandes acuerdos de reconciliación nacional”
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A partir del 12 de junio circulará en las librerías del país La presidencia imperial- Ascenso y caída del sistema político mexicano (1940-1996) última entrega del esfuerzo al que el historiador ha dedicado los últimos quince años de su trabajo intelectual: el recorrido por la historia de México a través de las biografías políticas y personales de quienes lo han gobernado desde 1810
La presidencia imperial (Tusquets Editores) completa el trabajo iniciado en Biografía del poder que abordaba el periodo de Porfirio Díaz y la Revolución Mexicana; y Siglo de Caudillos que cubría desde el siglo pasado Los tres estudios ya han sido editados juntos en Estados Unidos bajo el título Mexico: Biography of Power que incluye un ensayo inédito sobre el peso del pasado prehispánico y virreinal en la historia de México
En La presidencia imperial, Krauze repasa el pasado reciente de México a través de sus presidentes De Manuel Avila Camacho, “El presidente caballero”, a Carlos Salinas de Gortari, “El hombre que sería rey”
En sus casi quinientas páginas examina una a una las responsabilidades presidenciales en la construcción y degeneración de un sistema político cuyos personajes, dice Krauze, “me recuerdan a los césares”, un sistema que desde 1968 comenzó su descomposición gradual Especial énfasis se otorga a Gustavo Díaz Ordaz, “El abogado del orden”, capítulo en el que se encuentra una de las revelaciones del libro: por primera vez se reproducen fragmentos de las memorias del expresidente, facilitadas a Krauze por Gustavo, su hijo mayor
En sus oficinas de la editorial Clío, Krauze conversa con el reportero sobre el contenido del nuevo libro y sus consecuencias para lo que ve como inevitable, la llegada de una nueva forma de presidencia —y con ella de convivencia política— a México
“Lo quiera o no”, dice de Ernesto Zedillo, “vivirá una presidencia acotada, ya no imperial sino, por fuerza, republicana”
En la entrevista se hace el recorrido del último medio siglo mexicano cuyo desenlace Krauze ve próximo, tan próximo como el 6 de julio, entre otras cosas debido a la aceleración de la descomposición del régimen a partir del asesinato de Luis Donaldo Colosio y la guerrilla zapatista que “resquebrajaron al sistema” Desde ese momento, escribe Krauze, “el país quedó en vilo, con el pasado a cuestas, sin certeza sobre el futuro”
Su convencimiento sobre el fin del “escenario histórico” que hasta ahora ha vivido el país lo basa en la historia de la Presidencia y los presidentes que fueron agravando las condiciones de un sistema que ahora sucumbe por haberse creído eterno
Krauze resume, en las últimas páginas de su libro, la crónica de un desenlace anunciado en “la obra de teatro” que a veces es la historia de México: “Díaz Ordaz había recurrido al asesinato en Tlatelolco Echeverría había destruido la estabilidad económica; López Portillo había endeudado al país; De la Madrid había perdido oportunidades de oro; Salinas de Gortari, el mayor reformador económico del país desde tiempos de Calles, creyó que a fines del siglo XX, y en un mundo libre y democrático, los mexicanos podían seguir siendo gobernados por un régimen de tutela colonial Para colmo, Salinas intentó algo que ni el presidente empresario Miguel Alemán se había propuesto: volverse el accionista mayoritario de la empresa; su director tras bambalinas y, más tarde su monarca definitivo Sólo un acto faltaba en la obra: la muerte violenta del candidato presidencial”
—En el libro se señala en varias ocasiones que muchos analistas han ingenuamente anunciado el fin del sistema en distintas etapas ¿No podría suceder lo mismo ahora?
—Yo estoy convencido Ciertamente esto no es matemático, pero sí cabe decir que muy probablemente ocurrirá Buena parte del país ya está gobernado por la oposición, es altamente probable que la Ciudad de México tenga un gobernador de oposición, que según las encuestas todo parece ser que será Cárdenas En el Congreso se ve difícil que el PRI retenga la mayoría y aún reteniéndola por el porcentaje que requiere, la mayoría absoluta no la va a tener
“La prensa es libre, los medios están cambiando vertiginosamente, tanto el radio como la televisión Cualquiera que haya vivido en el México de los 60, como me tocó vivir a mí, tiene que llegar a la conclusión de que en términos políticos estamos por alcanzar , digamos, la otra ribera, la ribera de la democracia ¿Esto quiere decir que vamos a ser felices a partir del 7 de julio? No Pero sí debería darnos alegría, mucha alegría, pensar lo que tenemos en nuestras manos, que la sociedad lo logró, que el gobierno de Zedillo —finalmente hay que admitir— lo propició también Es decir, lo que hay aquí es una convergencia hacia la democratización”
Cárdenas, en el filo
Un avance para llegar a la “otra ribera” será la elección de un jefe de Gobierno del Distrito Federal de la oposición Las encuestas señalan que las mayores probabilidades las tiene Cuauhtémoc Cárdenas, que, según relata Krauze en el libro, tuvo su aportación en el derrumbe del sistema con su separación del PRI en 1987
Pero todo eso, así lo ve el historiador, tuvo mucho ver con el padre del candidato perredista, el general Lázaro Cárdenas, una figura siempre presente en el desarrollo del sistema político mexicano en este medio siglo:
“Después de su presidencia, Cárdenas se queda en el poder simbólicamente como una especie de instancia moral para tutelar —y esa es la palabra importante, tutelar— el proceso político de México Por una parte, camina muy de cerca con Avila Camacho, es muy importante resaltar esta relación, el dúo orgánico, armónico de estos dos personaje políticos de estilo suave, pero también firme, que se complementaban muy bien Con Avila Camacho y Cárdenas se tutela el tránsito pacífico del gobierno militar al gobierno civil
“Y luego sigue siendo el hombre del veto Es decir, fue un hombre decisivo por lo visto en el destape de 1952 Probablemente sin la influencia de Cárdenas la sucesión hubiese sido mucho más cercana a los deseos de Miguel Alemán Y siguió siendo muy importante en el sexenio de Ruiz Cortines Cosío Villegas decía que él sabía de buena fuente que a López Mateos le hubiera gustado que Cárdenas se levantara en armas para resolver de una vez por todas el dolor de cabeza que significaba Cárdenas, y que en el caso de López Mateos, por su enfermedad personal, lo único que no necesitaba eran más dolores de cabeza
—En el libro siempre parece un hombre en el filo, a punto de provocar una ruptura que nunca se consuma
—Cárdenas no era un hombre de esquemas ideológicos Cárdenas era un hombre de ensayos y era un hombre práctico Cárdenas hizo todo lo posible por guiar siempre a la Revolución Mexicana hacia el carril de la izquierda, pero cuidando de que no se desbordara Por eso, en cuanto veía tendencias en otro sentido, él se colocaba en el lugar opuesto, por ejemplo, como lo hizo con la Revolución Cubana o el Movimiento de Liberación Nacional, para jalar el vagón de la Revolución o del sistema político, hacia la izquierda Yo creo que dando a entender que si esto no ocurría podía él desencadenar una escisión
“Fue también Cosío Villegas el que escribió que solamente un hombre había en México capaz de partir en dos al tronco de la Revolución Mexicana y ese hombre era Lázaro Cárdenas En vida pareció que podía haberlo hecho en los sesenta con la Fundación del Movimiento de Liberación Nacional, pero llevó al extremo esa actitud, sin romper nunca, y más bien llegando al momento decisivo optaba por la institucionalidad Por lo visto el trabajo de partir en dos al sistema político mexicano priísta se lo dejó como herencia a su hijo Cuauhtémoc”
Alemán el empresario
Para Krauze, sin embargo, el verdadero fundador del sistema político mexicano es Miguel Alemán Sin predicar “si estuvo bien o mal, estoy nada más diciendo que el sistema político mexicano como una corporación dinámica, es una creación de la generación de Alemán y en particular de Miguel Alemán, que ya había hecho una buena cantidad de empresas antes”
Con Alemán, dice Krauze, México cambió de paradigma Y repite la frase que se usaba en aquel entonces: “La Revolución se bajó del caballo y se subió en un Cadillac, se hizo urbana; el paradigma pasó de lo rural a lo urbano y de lo agrario a lo industrial”
—En el libro también queda claro que es con Alemán que se institucionaliza la corrupción al amparo del Estado
—No se ha escrito la historia de la corrupción en México, aunque yo abordo el tema en varios momentos del libro Pero sí creo que cabe decir que en la etapa alemanista la corrupción cambia de escala: ya no se trata solamente de créditos de favor de parte de los bancos oficiales, o de la incautación de haciendas como hacían en la época de Calles, sino de utilizar la influencia y la cercanía, la influencia política como medio directo de enriquecimiento
Aunque, aclara Krauze, hay muchos matices respecto de los casos de corrupción más recientes: “Por más escandaloso que haya sido en su época, mucho de ese dinero se reinvertía en México Multiplicaba pues las fuentes de trabajo, las industrias o los desarrollos turísticos o lo que fuera En esto la corrupción, por así decirlo, se ha ido corrompiendo aún más; cada sexenio hemos visto casos peores y desde luego yo pienso que en el último sexenio sí llegamos ya a extremos que no hubieran podido soñar, tanto en la forma como en la escala, quizá por el componente del narcotráfico, los miembros de la generación de Miguel Alemán”
Explica Krauze en el libro el movimiento pendular de cada sexenio y recuerda las formas de hacer de Adolfo Ruiz Cortines Cómo desde su toma de posesión, y enfrente de Alemán, condenó la corrupción de los gobernantes
“Miguel Alemán era un hombre expansivo en todos los sentidos de la palabra, Ruiz Cortines era recatado, luego vino otro expansivo, luego otro recatado, ese sístole y diástole del sistema explica mucho de su éxito Aunque también hay que decir que el sistema también tuvo éxito por muchos años debido a la eficacia y aún a la honestidad de toda una generación de administradores públicos, la generación alemanista, que en algunos casos pudo no haber sido muy honesta, pero tuvo muchos casos en donde sí lo fue Y desde luego fue patriota y fue responsable y fue cuidadosa con la vida económica del país Yo creo que el ejemplo, el emblema de todo esto, es naturalmente Antonio Ortiz Mena Hay que darse cuenta de que en 1968, en el momento de la gran crisis política, México tenía 2% de inflación, debía sólo 4,000 millones de dólares y crecía en términos reales a casi 10%, y los salarios sí crecían 5% o 6% cada año Esto hay que cargarles a su haber”
Krauze retoma la imagen de Gabriel Zaid del sistema como una corporación para desarrollarla históricamente: “El empresario del sistema fue Miguel Alemán, que le cedió el control al contador, que a su vez se lo cedió al jefe de relaciones públicas, que con tantos problemas no tuvo más remedio que pasárselo al abogado penalista, y ahí llegó la crisis del 68 donde empieza la larga caída”
Acepta el historiador que la sucesión de Alemán a Ruiz Cortines tiene semejanzas con la de Salinas a Zedillo “Es cierto que hay estilos Por ejemplo, parece que Zedillo pertenece a la serie De la Madrid-Ruiz Cortines y que Salinas pertenece mucho más a la serie Echeverría-Miguel Alemán
“A la fecha, ambos sexenios son parecidos (La de Zedillo) es una administración de bajo perfil, no populista, no expansiva, más bien cuidando el tesoro, custodiando el tesoro Eso puede decirse probablemente de Ruiz Cortines, también cabría decirlo un poco de De la Madrid, que no hay que olvidar que fue estudiante de leyes en tiempos de Ruiz Cortines Y ahora Zedillo ha desarrollado claramente esa actitud”
Ruiz Cortines dejó la silla presidencial a un extraordinario orador, aquejado por poderosas migrañas que le impedían vivir tranquilo, Adolfo López Mateos En muchos sentidos Ruiz Cortines vivió la cumbre del sistema, dice Krauze “Cuando quizá tiene su cenit en algún momento de mediados de los años cincuenta en donde prácticamente todo México estaba subordinado alegre y voluntariamente a la figura presidencial y al PRI, con algunos pequeños planetas remotos, descontentos, pero muy pocos”
Pero también en ese sexenio aparecerían las semillas de futuros conflictos: el navismo, los primeros problemas sindicales y en medio de todos ellos una figura central en la historia contemporánea de México y en el relato de Krauze: Gustavo Díaz Ordaz, “un personaje que había estado presente durante todas esas pruebas, había estado en la Secretaría de Gobernación, primero, si mal no recuerdo, como director jurídico, luego como oficial mayor, y luego estuvo como subsecretario, por un tiempo, y luego secretario Estaba desde 1953 Fue un personaje clave durante toda la consolidación del sistema político y fue el personaje que vivió el momento del quiebre del sistema, cuando ya podemos ver ahora con la suficiente distancia histórica, que fue el momento en que el sistema alcanzó el cenit, estalló y empezó su declinación”
El retrato de Díaz Ordaz realizado por Krauze no es favorable para el expresidente: angustiado siempre, solitario, obsesionado con su fealdad física “yo quería comprender al hombre detrás del político Fue el propio Gustavo, su hijo, y otros testimonios los que me hicieron ver qué complejo personaje era, qué atormentado, qué angustiado, la palabra angustia era la que más utilizaba y entrevistando a amigos cercanos, que no tuvo muchos, pero algunos tuvo, y muy fieles, a secretarios, a familiares, resalta siempre el elemento de la fealdad Es más, era tan importante que él mismo se refería a ella, él decía “mi personal fealdad”
—¿Cómo explicar que un hombre con quince años dentro del sistema, tan inteligente como lo describe, escriba lo que parece una versión tan disparatada del 2 de octubre y de hecho de todo el conflicto estudiantil?
—Yo creo que las memorias de Díaz Ordaz son todavía un misterio Espero que la familia llegue a la decisión de publicarlas de un modo inteligente, bien anotadas, cuidadosamente anotadas Y son un misterio, entre otras cosas, porque no sabemos cuándo realmente las redactó, si las redactó tiempo después o antes
“A mí lo que más me llamó la atención de esas memorias es la inexactitud de muchos datos y las inexactitudes en que incurría no son triviales, sino que implicaban interpretaciones muy erróneas de los hechos, y uno entonces se pregunta ¿por qué? Y el misterio está ahí, sigue ahí, como tantos otros misterios sobre el 68 Por qué el presidente de México, el hombre con el mayor poder, tenía datos y versiones tan erróneas o tan limitadas sobre lo que estaba ocurriendo verdaderamente en las calles
“Parte de la explicación está, creo yo, en la personalidad de Díaz Ordaz, en su actitud personal, era un hombre reacio a hablar con la gente y desconfiado, creo que no leía la prensa, ni la nacional ni la extranjera Creo que tenía pocos informantes y entre los pocos informantes desconfiaba de la mitad, de modo que se va configurando ahí un personaje muy solo, que fundamentó muchas decisiones en una visión distorsionada y muchas veces falsa de la realidad”
Poder y locura
—¿Es posible guardar la cordura después de seis años de presidente imperial?
—Yo creo que se pudo durante algunos sexenios, es decir, Alemán lo pudo hacer, aunque tuvo la desmesura de querer prorrogar su periodo y buscar el Nobel; Ruiz Cortines creo que mantuvo muy bien el control de los acontecimientos y de él mismo, aunque al final se descompuso con los problemas sindicales; López Mateos se le descompuso el cuadro sobre todo por su propia enfermedad, pero ya estaba a cargo uno de los mejores gabinetes del México contemporáneo, y dentro de ese gabinete destacaban la figura política de “Gustavito”, como le decía a Díaz Ordaz, y el excelente desempeño de Antonio Ortiz Mena De modo que López Mateos controló esa sucesión, pero sí ya podemos decir que a partir de Díaz Ordaz aquí hay frente a nosotros un clarísimo denominador común, sexenio tras sexenio, que son los finales en crisis y cada vez una crisis más grave, primero 68, la devaluación del 76, el crac del 82, la caída del sistema en 88, y el asesinato de Colosio y el zapatismo en 94
“Vivimos la crónica de una crisis anunciada y de una repetición casi cíclica que lo que nos está diciendo es: este sistema que funcionó por muchos años, que le dio cosas importantes al país en términos sociales, políticos y económicos, era un sistema muy ingenioso, y fue un sistema que tuvo un inmenso éxito, pero cuyo problema fue precisamente su éxito, porque se creyó eterno, era como una especie de incubadora, válida para algunos años, pero no para todos los años, viable en un país de 25, 30, 40 millones de habitantes, no un país de 100 millones de habitantes Además, un sistema cerrado, una sociedad tutelada, y una economía protegida no pueden sobrevivir en un mundo globalizado y abierto a la comunicación
“México fue a partir de 1960 una bomba de tiempo política La bomba empezó a estallar en el 68, siguió estallando de mil maneras Pero el sistema desgraciadamente prefirió con Echeverría, López Portillo y los presidentes que siguieron, buscar vías de consolidación y de afianzamiento de ese sistema cerrado en lugar de la apertura”
En el libro se llama a Miguel de la Madrid “el presidente de las oportunidades perdidas” y se documenta la defensa de Manuel Bartlett del fraude electoral en Chihuahua en 1986, como un “fraude patriótico”
“Yo creo que ese fue un momento clave, el sistema podía haberse abierto ahí y la historia hubiera sido distinta, porque entonces hubiésemos tenido una reforma democrática generada desde dentro del sistema, mucho más ordenada y creo que nos hubiéramos ahorrado muchos de los costos terribles que hemos tenido que pagar en estos últimos días”
—Insisto en mi pregunta, ¿se puede pedir racionalidad a un monarca absoluto?
—¿Me preguntas si enloquecieron un poco?
—O un mucho
—Es difícil imaginarse el ejercicio del poder absoluto Pero a veces, cuando veo la historia de México reciente, de verdad vuelvo a Suetonio, ¿no? y a la historia de los Césares y pienso que esa historia no es muy distinta a la nuestra, que si no enloquecieron enteramente, cometieron mucho errores que parecen de una mentalidad enloquecida o verdaderamente enferma de soberbia Yo creo que terminó muy mal Echeverría, terminó muy mal López Portillo, no creo que De la Madrid haya terminado tan mal, pero en fin, Salinas no me cabe la menor duda que teniendo todos los elementos para poder hacer una modernización profunda y completa de la vida mexicana, tanto en lo económico como en lo político, quiso modernizar la economía actuando contradictoriamente, de la manera más arcaica, en el aspecto político y los resultados los hemos padecido ¿no?
Los riesgos del futuro
Por toda esa historia, porque el sistema se negó a cambiarse a sí mismo, la sociedad, dice Krauze, lo ha sitiado, y está a punto de darse el cambio, el fin de la presidencia imperial: “Yo creo que esto es comprobable porque desde el momento en que se tenga un Congreso con gran peso de la oposición, aunque no tenga la mayoría técnica, cuando la oposición gobierna la capital, ya estamos de hecho en el fin de la presidencia imperial y el comienzo de una presidencia republicana”
“Esto es —alega Krauze— un nuevo escenario histórico Cualquiera que lea el libro y que le parezca más o menos razonable el modelo hermenéutico que propongo del sistema político solar alrededor del presidente y del PRI, coincidirá que ese sistema subordinado ya no existe, que esto es ya una constelación centrífuga de poderes, más o menos autónomos, que discuten públicamente sus diferencias Esto es un cambio radical respecto del pasado En otras palabras: hemos estado viviendo ya firmemente la transición a la democracia, de pronto, estamos ya viviéndola
Pero Krauze ve peligros en los nuevos tiempos mexicanos: “Porque aunque yo creo que el cambio es irreversible, aquí no hemos tenido una transición por las buenas, como la sudafricana, por ejemplo, en donde hubo un acuerdo nacional, esto es lo que muchos pedíamos desde hace mucho tiempo y no se logró
“Y ¿por qué no lo logramos? Pues porque hay que ser ingenuos para no darse cuenta de que existen estos núcleos irreductibles de poder caciquil y corporativo dentro del PRI que evidentemente no se van a ir a su casa a retirar contentos a ver cómo les van a funcionar sus cuentas en las Afores ¿verdad? Van a resistir Ahora, ¿en qué forma van a resistir? Esto es lo que vamos a ver en la arena de la Ciudad de México entre 97 y el año 2000”
Y Krauze pone también responsabilidad en la oposición en el poder por el futuro: “Porque estamos llegando a la democracia por un atajo tortuoso, a trompicones, porque hay grandes peligros de coletazos del dinosaurio Yo sí creo que a pesar de haber llegado así, sería muy conveniente que hubiera actos de reconciliación nacional
“Pero esto está más en manos de la oposición en el gobierno que del sistema No debemos sobrestimar los valores de la oposición Qué bueno que han luchado, qué bueno que han confiado, qué bueno que lleguen, pero siempre hay el temor de que ahora sean ellos los que enloquezcan, ahora sean ellos a los que les entre la soberbia, ahora sean ellos los que empiecen a prometer enloquecidamente cosas que en la práctica no pueden ocurrir
“Si la oposición sigue pegada a sus obsesiones ideológicas, que por momentos colindan con el fundamentalismo ideológico tanto de izquierda como de derecha, lo que tenemos aquí es la receta de un choque, el famoso choque de trenes que muchos vaticinaron en el pasado y que nunca se dio pues podría darse en 1997 y en el 2000 Y eso sí sería difícil de arreglar
—Repetir la historia de Madero
—Pues sí, porque es el caso de Madero y esa es la tremenda lección que tenemos de nuestra historia y no debemos nunca olvidarla Madero inaugura el momento de la democracia, ahí están los gobernadores libres, la República como un sistema real, es decir, hay Cámara de Diputados, de Senadores, Poder Judicial independiente, la prensa más libre que ha existido en México y ¿qué hace la clase política con la libertad? Se ahoga en ella, se anega en ella No sabe qué hacer con ella En el fondo esa clase política que le debía a Madero la liberación y la democracia, se suicida Crea un vacío de poder alrededor del presidente y de hecho prepara el golpe de Estado
—”No supo la prensa qué hacer con su libertad en la época de Madero, esto es algo muy importante Yo quiero ver ahora a la prensa crítica, quiero ver a La Jornada, a Reforma y a Proceso, quiero ver qué actitud van a tomar frente al cardenismo o el panismo en el poder, ¿van a tener la misma independencia? ¿Van a tener el mismo sentido crítico? ¿ O van a volverse, digamos, en algunos casos una especie de prensa orgánica del poder?
—Y cómo imaginar al PRI, sostén de este sistema, como un partido más ¿Se imagina a Roque Villanueva como líder de la oposición?
—No A Roque no me lo imagino más que redactando un manual de mentiras Pero sí me imagino al PRI que se reforma, el PRI tiene muchos elementos, sobre todo si asimila de manera gallarda, es muy difícil pero no posible, sus derrotas y no se envanece con sus victorias; todavía el PRI tiene muchos elementos para poderse reformar ¿por qué? Ideológicamente es verdad que el PRI con todo lo que se quiera, es el heredero del ideario secular liberal del siglo XIX, es un partido de centro Ha estado muy mal en los últimos sexenios, pero tampoco hay que olvidarse de que tuvo su época dorada y que en aquellos años de los cincuenta, sesenta, aún antes, cuarenta, y que hizo un gran servicio al país
“No fue el partido comunista de la Unión Soviética, ya ahora hay que decirlo, no lo fue; sólo formalmente se parecen en algunos aspectos, pero nunca incurrió en el terror sistemático Por todas estas razones, el PRI sí puede modificarse, porque significa todavía mucho para la población en México Está muy arraigado en la mentalidad o en la cultura política de México Pero para eso se requeriría un reformador adentro del PRI, un verdadero reformador, y yo francamente no lo veo por ningún lado
—En el libro se mencionan dos, Carlos Madrazo y Luis Donaldo Colosio
—Sí La verdad es que los reformadores nunca han tenido demasiada suerte en el PRI
—¿Pero ni eso empaña su optimismo?
—Si no ocurre un golpe del azar o la malevolencia autoritaria, el 6 de julio inauguraremos una nueva era Enhorabuena Pero lo que en verdad importa es no ahogarnos en la libertad sino vivirla día a día con responsabilidad








