Contra la injusticia bancaria
Señores:
Les solicito publicar la siguiente carta, dirigida al presidente Ernesto Zedillo
Señor presidente: Quiero distraer su atención para denunciar que, de manera usuraria, las instituciones de crédito o bancarias, que carecen de personalidad jurídica, me han querido despojar injusta e ilegalmente de mi patrimonio familiar, es decir, de mi vivienda, como a tantos otros miles de mexicanos que nos encontramos en estado de desesperación porque ha faltado voluntad política de su parte para impedir la violación del artículo 28 constitucional, que en su segundo párrafo dice:
“la ley castigará severamente, y las autoridades perseguirán con eficacia, toda concentración o acaparamiento en una o pocas manos de artículos de consumo necesario y que tenga por objeto obtener el alza de los precios; todo acuerdo, procedimiento o combinación de los productores, industriales, comerciantes o empresarios de servicios, que de cualquier manera hagan, para evitar la libre concurrencia o la competencia entre sí y obligar a los consumidores a pagar precios exagerados y, en general, todo lo que constituya una ventaja exclusiva indebida a favor de una o varias personas determinadas y con perjuicio del público en general o de alguna clase social”
Le solicito, señor presidente, impedir los despojos que la banca ejecuta en contra de tantos mexicanos que no pretendemos evadir nuestros compromisos ni apoyamos la famosa “cultura del no pago”, sino que sólo anhelamos un cobro justo y de acuerdo con nuestra capacidad, perfectamente conocida por las instituciones financieras mediante los estudios crediticios que nos realizaron
Además, en los tribunales se están dictando sentencias sobre las rodillas por las presiones que ejerce el Consejo de la Judicatura al definir tiempos muy cortos para emitir sus resoluciones definitivas Esto ocasiona que no se estudien los asuntos conforme a derecho y que los deudores queden en estado de indefensión, pues en la segunda instancia se hace más agudo el problema debido a la acumulación de asuntos que se van a apelación
Me permito recordarle que el mandato es un contrato por el que el mandatario se obliga a ejecutar por cuenta del mandante los actos jurídicos que éste le encarga, y en este caso somos miles de mandantes mexicanos los que le pedimos intervenir en nuestra defensa ante la injusticia y la ilegalidad (Carta resumida)
Atentamente
Licenciado Raúl Bedolla Giles
Bretaña 158 F 301
Iztapalapa, México, DF








