La eterna discusión con Zedillo: democracia

La eterna discusión con Zedillo: democracia
La doble actitud del presidente es lo que nos separa; el miedo a perder lo saca de sus casillas: López Obrador
Gerardo Albarrán de Alba
El presidente Ernesto Zedillo “es un tecnócrata” al que “le falta vocación democrática y oficio político” De plano, “no le interesa la democracia”, y “esa es la diferencia de fondo”, sostiene Andrés Manuel López Obrador
El juicio del dirigente nacional del Partido de la Revolución Democrática (PRD) sobre el presidente de la República es una posdata al debate epistolar que se inició el 18 de abril con el reclamo escrito de López Obrador a un Zedillo que, en abierta campaña electoral priísta, enconó las diferencias
Entrevistado el viernes 25 en vuelo hacia Minatitlán, López Obrador describe su trato con el presidente de la República en lo que va del sexenio:
“En lo personal, la relación con Zedillo es buena; pero en lo político no lo es tanto” Y pondera: “En el último de los casos, lo que cuenta es la relación política”
La confrontación que ha dominado el debate político de las últimas dos semanas se inició con un discurso presidencial —primero en un acto del PRI, el sábado 12, y luego por televisión, el lunes 14—, en el que Zedillo acusó a la oposición de pretender un cambio “destructivo”, de “retroceso”, de “arrebato”, de “intolerancia”, para la “agresión vengativa”, para “retroceder en el pasado”, de “hipocresía”, “retrógrado”, “populista”, “autoritario”
“¿A cuántos mexicanos censuró o descalificó al hacer lo anterior?”, lo cuestionó entonces López Obrador en su primera carta, en la que advierte: “No reconozco en todos estos calificativos a los adversarios políticos del presidente y me preocupa su visión de los opositores; dudo mucho que se trate de un ardid polémico en donde usted se inventase un enemigo inexistente, monstruoso y lleno de defectos, al cual sería fácil cortarle la cabeza de un solo tajo Un razonamiento así no sería digno de usted”
A partir de ese momento, Zedillo guardó silencio El PRI asumió la defensa presidencial, particularmente en la Cámara de Diputados, en las sesiones del martes 15 y el martes 22, pero lo único que logró fue unificar las posturas del PAN y el PRD
El miércoles 23, el presidente del CEN del PRD envió una segunda carta al presidente de la República, reprochándole que aún no contestara la primera
López Obrador denuncia en ese texto el “redoblamiento de una guerra sucia contra la oposición”, basado en unos folletos entregados a los candidatos federales priístas en los que se detalla la estrategia “para una campaña de descrédito contra el PAN y el PRD” (Proceso 1068), y hace un recuento del acoso a su partido: el encarcelamiento de Alfredo López Ramos, candidato perredista por el V Distrito de Oaxaca; las declaraciones de Humberto Roque Villanueva, presidente del CEN del PRI, quien calificó la primera carta del perredista de “amenaza a la sociedad mexicana y al proceso electoral”; la “campaña de difamación” en los anuncios priístas en radio y televisión
Pero ahora sí tuvo respuesta; le llegó en papel membretado de “Ernesto Zedillo Ponce de León, presidente de los Estados Unidos Mexicanos”
En cinco cuartillas, Zedillo acusa a López Obrador de expresar juicios “infundados e injustos”
Le reclama “soslayar” su “convicción”, su “capacidad de convocatoria”, su “invariable voluntad política” y su “paciencia personal”, con las que se acredita a sí mismo una reforma política “que está posibilitando que el país viva hoy un proceso democrático sin precedente”
Lo censura por “distorsionar” la presencia presidencial en el PRI, misma que “jamás” ha hecho en horas laborables del gobierno federal, ni por ello ha desatendido “en absoluto” sus responsabilidades como mandatario
Lo sermonea: “Lo invito a reconocer con honestidad que no ha sido mi decisión ni mi responsabilidad involucrar al gobierno federal en la contienda electoral Son ustedes quienes lo han hecho”
Lo reconviene: “Usted me pide que por ser jefe de gobierno no opine, y al mismo tiempo basa su propaganda política en las críticas al gobierno que encabezo, culpándolo de todos los males del país Objetiva y éticamente, su pretensión no es justa ni democrática”
Lo amonesta por invocar la tradición del sistema político mexicano: “Entiendo que así lo haga, pues la ciudadanía sabe que usted fue formado y es producto de esa tradición Sin embargo, le recuerdo que el país y nuestra vida política ha cambiado mucho desde que era usted dirigente del PRI en Tabasco”
Lo regaña por incurrir en “absurdos tales como que el presidente es el principal responsable del proceso electoral del 6 de julio”
Lo corrige: “Ni la ley ni la democracia le autorizan a usted a pedir que me autocensure frente a la propaganda política de su partido, basada en el vituperio al gobierno”
Y le advierte: “Mejor sería que usted, sus candidatos y su partido le dijeran claramente al pueblo cuál es su proyecto de país, cuáles los medios para alcanzarlo, y que renuncien de una vez por todas a respaldar conductas y manifestaciones que se apartan de la ley”
López Obrador se enteró de la respuesta presidencial por el significativo despliegue que le dieron en radio, televisión y medios impresos
Al día siguiente, en conferencia de prensa en el CEN del PRD —misma que, pese a la amplia cobertura, casi no fue difundida—, López Obrador leyó una tercera carta dirigida al presidente, en la que sostiene que la respuesta de Zedillo “reafirma puntualmente el sentido de mi carta y me ratifica en mi convicción: El presidente de la República no puede ni debe ser activista del partido que lo llevó al poder No es su función, así sea muy explicable su deseo de que el PRI persevere en el mando”
Lamenta no poder atribuirle “a su agradecible paciencia personal” el avance democrático alcanzado en el país: “Por vigoroso que sea todavía, el presidencialismo no determinó el ‘proceso democrático sin precedente’ Estoy convencido de un hecho: con Carlos Salinas de Gortari terminó la penosa ficción del país de un solo hombre”
Más aún, le achaca haber intervenido en la designación de candidatos priístas; haber “jubilado” la “sana distancia” que prometió; respaldar programas gubernamentales con fines partidistas, y convertir en “exigencia de la continuidad de su propio gobierno la pretendida victoria del PRI”
De plano, le pregunta: “¿No podría usted, para conseguir el apoyo a sus tareas, simplemente gobernar para las mayorías y acatar el mandato que expresen los ciudadanos en las urnas?”
Y luego reconoce que sí, por supuesto que el reclamo — “que no molestia”— es por lo que dijo en el PRI, no por su sola presencia, aunque le aclara que “nuestra respuesta no fue ni quiso ser un dictamen psicológico, sino un análisis del discurso”
En cuanto a las alusiones personales, López Obrador le recuerda a Zedillo que si renunció al PRI fue justo por criticar la tradición del sistema político mexicano
“Si en algo estamos de acuerdo usted y yo (es en que) el país y nuestra vida política han cambiado mucho desde que fui dirigente del PRI porque —aquí hablo yo— entre otras cosas muchísimos renunciamos a la tradición autoritaria y nos unimos con muchos otros que la habían resistido y padecido desde la oposición”
Finalmente, el dirigente nacional del PRD considera “gravísima” la acusación presidencial sobre las conductas y manifestaciones perredistas que —dijo Zedillo— se apartan de la ley
“Si estos cargos no tienen traducción judicial, y si no se formulan con claridad y detalle ante la opinión pública, quedan como otro acto más del poder, que no necesita respaldar documentalmente sus palabras, porque para ello es la autoridad”
Vieja agenda
Los pasajeros sentados lo más próximo a López Obrador se esfuerzan para escuchar la entrevista con el dirigente nacional perredista Algunos se estiran para acercarse más Es un vuelo comercial que despegó casi de madrugada, pero nadie duerme en los asientos vecinos
López Obrador consigna que, en el fondo, hay una diferencia sustancial con Zedillo:
“Desde mi perspectiva, él no está actuando como hombre de Estado; no está a la altura de las circunstancias y su apuesta es a mantener el régimen empleando a fondo el aparato del gobierno Actúa con un doble discurso: habla de legalidad y democracia, pero al mismo tiempo auspicia actos de ilegitimidad política Por ejemplo, dice que garantiza la libre competencia entre los partidos, pero él está enterado de la campaña de intimidación y acoso a los candidatos del PRD; también habla de imparcialidad, pero él conoce la campaña del miedo puesta en práctica por el PRI Y él está haciendo proselitismo en forma abierta: habla de equidad, pero al mismo tiempo respalda programas gubernamentales para favorecer al PRI, con el tráfico de la pobreza
“Esa doble actitud del presidente es lo que nos separa”
—¿Lo han discutido alguna vez personalmente?
—Sí, y es un tema ríspido; no hay acuerdo El piensa que nosotros queremos que le dé la espalda al PRI
—¿Y no es así?
—No Lo que queremos es que el PRI actúe como partido, sin el apoyo del presupuesto y sin la fuerza que, de una u otra forma, tiene la institución presidencial Y, por extensión, que el presidente actúe como hombre de Estado
—¿Se lo ha dicho así, personalmente?
—De manera directa, cara a cara
—¿Cómo reacciona?
—Se tensa mucho
—¿Qué responde?
—Alega dos cosas Lo primero es que él no puede darle la espalda al PRI, como si nosotros le estuviéramos pidiendo que actuara en contra de su partido; no, la demanda es que no se utilice al aparato del Estado para favorecer al PRI, particularmente los recursos públicos y los medios de comunicación que, pese a sus avances, no hay duda de que desde la Presidencia de la República se sigue definiendo la política de medios para favorecer al PRI e inclusive para atacar y cuestionar a los partidos de oposición
“Lo otro es que él argumenta que todos los jefes de Estado se manifiestan en favor de su partido y hasta hacen campaña Nada más que en México apenas estamos en tránsito a la democracia
“El no acepta nuestros argumentos, desde luego”
—¿Qué caracteriza al presidente Zedillo como interlocutor?
—En lo esencial, siento que le falta vocación democrática y oficio político Zedillo no es un político, es un tecnócrata que piensa un poco como Salinas Está envuelto todavía en la concepción salinista de que lo fundamental es el crecimiento económico, y ahí, otra vez, nuestras diferencias: Para nosotros, el principal problema del país es la falta de democracia; en cambio, el grupo de tecnócratas que detenta el poder desde hace 15 años ha elevado a rango supremo la política económica y a ésta ha subordinado todo lo demás
“Esta es la diferencia de fondo: Zedillo no tiene entusiasmo por tomar la iniciativa democrática Es un asunto que no le entusiasma, es algo que no está en sus prioridades Por eso —entre otras cosas— su insistencia en apuntalar al PRI Zedillo no tiene deseo de apostar a la democracia
Tampoco ha tenido la sensibilidad para entender los reacomodos que se están dando en la sociedad; un buen político percibe esta opinión casi generalizada en favor del cambio y, en vez de querer detener esta corriente de opinión, la conduce y la vuelve normalidad política Precisamente, eso es lo que distingue a un hombre de Estado de un jefe de grupo
“Todo esto lo hemos discutido en corto con el presidente; prácticamente ha sido el tema central y es el motivo de la discrepancia Es el asunto de fondo, al grado de que, por ese tema, se han enfriado las relaciones más de una vez”
—¿Sería ésta la más seria?
—Hemos tenido otras Pero, como presidente del partido, yo creo que es ésta Sin embargo, yo no pretendo la ruptura ni cerrar la puerta a este debate Yo estoy sereno Considero que éste es un asunto muy importante y pienso que el presidente puede cambiar de parecer Las circunstancias lo pueden llevar a entender que es imposible tratar de detener lo inevitable: un avance definitivo en la democratización del país, como podrían ser, por ejemplo, la pluralidad en la Cámara de Diputados o aceptar el gobierno del ingeniero Cárdenas en el Distrito Federal
—En el supuesto de que gane
—Claro Pero esto tiene un hilo conductor que nos regresa al principio de esta conversación: Esa falta de vocación democrática y esa fijación del presidente por la política económica se expresan con mucha claridad en su decisión de tratar de impedir que el PRI pierda el control en la Cámara de Diputados Tiene la idea de que puede tener dificultad con su política económica; se siente amenazado; piensa que va a perder su tablero de mando tecnocrático, y, sinceramente, creo que está magnificando las cosas
“Nosotros lo hemos dicho muchas veces: No vamos a desestabilizar al país, no vamos a chocar con el presidente”
López Obrador recuerda el discurso en la Cámara de Diputados del diputado perredista Carlos Navarrete (“una mayoría opositora en esta Cámara obligaría a que sea la política, el diálogo y el acuerdo entre poderes lo que definiera el comportamiento del presidente, pero también de los diputados federales”), y abunda:
“Desde luego que vamos a usar la fuerza del PRD en la Cámara de Diputados para la negociación política; nos importa quitar las aristas más filosas a la política neoliberal, pero no estamos hablando de un cambio radical Nuestro programa tiene como propósito la creación de empleos, detener la caída del poder adquisitivo del salario y comenzar gradualmente su recuperación, y garantizar los derechos de los mexicanos a la salud y a la educación Todo esto, junto con una reactivación de las actividades productivas y un plan de austeridad de arriba a abajo y un combate a fondo y frontal contra la corrupción
“De lo que se trata es de hacer los cambios sobre la misma matriz macroeconómica que actualmente se está utilizando, de modo que es infundado el temor que pueda tener el presidente”
—Debajo de esta discusión, ustedes han denunciado una guerra sucia
—La decisión del presidente de no perder el control de la Cámara de Diputados lo lleva a perder las formas, a salirse de sus casillas y a respaldar una política de agresión y acoso a los opositores
—¿Cómo se da esto?
—Desde el discurso Yo nunca he creído que Roque Villanueva hable por sí mismo; siempre he sostenido que detrás de Roque está Zedillo Hay que ver La República (el órgano oficial de difusión del PRI), dirigido por un Cantón Zetina (Oscar, coordinador nacional editorial) Sin comentarios
“La guerra sucia se ha dado en varios terrenos, pero en el político está el caso de nuestro candidato encarcelado en Oaxaca (Alfredo López Ramos), la orden de aprehensión librada en contra de nuestro candidato en Tepoztlán (Anastasio Solís, II Distrito de Morelos) y la coacción a nuestro candidato del VII Distrito de Ciudad Madero, Tamaulipas, Joaquín Hernández Correa el hijo de La Quina, al que le ofrecieron la libertad de su padre a cambio de que renunciara a su postulación por el PRD”
—¿En qué otros terrenos se ha producido esta guerra sucia?
—Es que tampoco han querido atender los problemas de confrontación y violencia en Oaxaca, en Guerrero y en Chiapas Lo están viendo también como un asunto político-electoral
“El secretario de Gobernación (Emilio Chuayffet) no está cumpliendo con una disposición legal: garantizar en territorio nacional el respeto a los derechos individuales Lo que sucede en Chiapas, la forma en que han soltado el asunto de la pacificación, no tiene otra explicación más que el interés de mantener vigente el tema de la violencia”
—¿Qué papel ha jugado Chuayffet en la discusión Zedillo-López Obrador?
—El opera, asesora Cumple con el papel tradicional de un secretario de Gobernación de los peores tiempos de la guerra sucia
—Está hablando de un secretario de Gobernación que actúa en un sistema político que, según el presidente, ya ha cambiado por lo menos desde que usted fue presidente del PRI en Tabasco
—Sí hay cambios, pero no son atribuibles a una decisión del gobierno, sino a una sociedad que los ha empujado Los hombres del gobierno mantienen viejas prácticas Y no es sólo contra el PRD, es una política general avalada por Zedillo
—¿El miedo de perder?
—Están nerviosos, aunque creo que es infundado el temor del presidente Insisto: Nosotros vamos a seguir actuando con mucha responsabilidad, porque, independientemente de nuestra madurez política, estamos muy conscientes de que la sociedad ya no acepta estridencias
“El fenómeno más importante de los últimos tiempos en México es la toma de conciencia del ciudadano La gente juzga Esta es una sociedad cada vez más involucrada, más participativa, más reflexiva Quien no entienda esto, no va a comprender muchas de las cosas que están sucediendo
“Cualquiera que se lance a una aventura, inmediatamente será rechazado por la sociedad y no se puede hacer nada sin el respaldo de la mayoría del pueblo”
—¿El gobierno y el PRI están perdiendo base social?
—Yo creo que sí La mejor política es la que se hace fundada en la sociedad De lo que se trata es de parar este plan del gobierno y del PRI, denunciándolo: es la política del lodazal, del miedo y de las migajas
“Estamos esperando del PRI —porque lo anunció Roque— una acusación contra el ingeniero Cárdenas, pero también lo estamos esperando del PAN, porque en esto se tocan
“Hay que llamar al presidente a la cordura Ojalá y continúe este intercambio epistolar y se pueda también dialogar sobre otros temas pendientes Nos interesa discutir con él y con su gabinete sobre nuestra propuesta económica alternativa”
—Ayer, en su tercera carta al presidente, usted le agradeció a Zedillo que lo considere como su interlocutor directo, pero ¿con quién es el debate: con el presidente de la República o con el del PRI?
—Con el presidente de la República
Yo no le voy a entrar al debate con Roque, porque detrás de él está Zedillo Roque apenas es un párvulo del salinismo