Televisa, cómplice del poder establecido en el retraso político del país
Con una programación diseñada para los jodidos, Azcárraga profetizó el futuro de México: Latapí
Gerardo Albarrán de Alba
El miércoles 16, Jacobo Zabludovsky lamentó la muerte de Emilio Azcárraga Milmo, su “patrón”, con cuyo deceso “México pierde a un pilar de su desarrollo en la segunda mitad del siglo XX Sin él, no se comprende gran parte de la secuencia histórica de nuestros tiempos en nuestro país”
Planteado así, para el Premio Nacional en Ciencias Sociales, Historia y Filosofía, Pablo Latapí Sarre, la obra de Emilio Azcárraga Milmo en sus 25 años al frente de Televisa produjo un pueblo condenado a “una minoría de edad intelectual, política y moral”
Azcárraga Milmo fue el inventor de “una cultura electrónica que juzga los fines del hombre como asunto de mercado”; el forjador de “una identidad nacional con la complicidad del sistema político”; el creador de “una sociedad que va totalmente en sentido contrario al de la historia”
Latapí se explica el desarrollo de Televisa en buena medida por la “fidelidad comprada y pagada hacia la estabilidad del régimen” y por su contribución a “un retraso del posible desarrollo político del país”
Así, advierte, el reto para los herederos del emporio consiste en la responsabilidad de abrirse a otras formas de hacer televisión, y “no simplemente seguir en su actitud de apoyo servil al poder establecido”
Pero le da pocas esperanzas A fin de cuentas, dice, “Televisa ha sido la racionalidad del negocio llevada a la perversión”
Considera que “la muerte de una personalidad como ésta es el fin de una época, aun cuando permanezcan muchos de los rasgos de su estilo Es una ocasión para revisar críticamente la función de la televisión en la sociedad e inclusive para presionar a los partidos políticos hacia ciertas reformas en la legislación sobre el control social de este medio, de manera de garantizar que sea un servicio público, como debe serlo por su naturaleza La actual legislación está incompleta”
Entrevistado en la biblioteca de su casa, Latapí reflexiona sobre el nacimiento y desarrollo de la televisión en un contexto mundial capitalista, de promoción de mercado y de necesidades políticas muy fuertes
En la mayor parte de los países, cuenta, “la televisión queda bajo el control de los ministerios del Interior (aquí, la Secretaría de Gobernación), y los sistemas educativos contemplan eso desde fuera, sin poder hacer nada La prueba está en el Programa de Desarrollo Educativo, que me parece un magnífico documento del sexenio, desde muchos puntos de vista La Secretaría de Educación Pública está realizando una gran proeza: incorporar los medios electrónicos al aprendizaje, a través del Edusat, ofreciendo medios electrónicos en general de apoyo a la escuela, para actualización de los maestros, para formación de los padres de familia Realmente están sembrando un futuro muy distinto Pero todo es dentro del sector educativo
“¿Qué dice la SEP respecto de la ‘secretaría de educación grande’, como decían en tiempos de Azcárraga? Nada Lo que apenas apunta está en el artículo 74¼ de la Ley General de Educación Le dedica cuatro líneas: ‘Los medios de comunicación masiva, en el desarrollo de sus actividades, contribuirán al logro de las finalidades previstas en el artículo 7¼ (fines de la educación) conforme a los criterios establecidos en el artículo 8¼’ Es todo
“Como esto no está verdaderamente reglamentado, es totalmente inofensivo Ni siquiera se opuso Televisa, porque no le hace daño
“Ojalá la muerte de Azcárraga Milmo nos lleve a revisar esta legislación No podemos presenciar con los brazos cruzados un fenómeno deseducativo de esta magnitud Ya pasaron 25 años de formación de una identidad nacional con la complicidad pública del sistema político No podemos quedarnos sin hacer nada y decir que estamos en transición a la democracia”
—De alguna manera se está haciendo Está pendiente una nueva ley reglamentaria del 7¼ constitucional Pero esta discusión tendría que darse dentro de Televisa, y lo que Emilio Azcárraga Jean (el heredero) ofrece (Proceso 1062) es poco promisorio Parecería muy alejado de estas reflexiones, si lo leí bien
—Sí Eso fue lo que me movió a escribir ‘Los equívocos de Televisa’ (Proceso 1064), comentando la incomprensión que tienen de lo que manejan Lo ven desde el ángulo del negocio, con una racionalidad del lucro inobjetable, pero no comprenden los efectos sociales Ni los quieren comprender, porque saben que eso los lleva a ciertos cuestionamientos sobre la política de desarrollo de su empresa Tienen tal éxito económico que parecen ver en eso la confirmación de que lo están haciendo bien
—¿Qué costo social dejó la mano de Azcárraga Milmo en Televisa?
—Televisa ha sido telenovelas, noticiarios y publicidad Ese ha sido el núcleo del emporio, al que se agregaron muchas empresas en torno de la comunicación, el espectáculo y el deporte En cada una de esas facetas de Televisa encontramos cosas muy evidentes que debemos cuestionar:
“Las telenovelas extienden los mitos populares; se alienta la resignación ante la pobreza y la ignorancia; se refuerzan el sexismo y el machismo; se alientan valores de consumo y del éxito material Todo esto se puede estudiar sociológicamente en las telenovelas, y es fácil ver que ahí se profetiza el futuro de México
“Con ese principio que manifestó en su célebre frase Azcárraga Milmo, de que su mercado eran los jodidos, explotó lo que le daba dinero y de ahí no pasó Nunca hubo el intento de superación, de llevar ni siquiera una conciencia crítica sobre todas estas realidades sociológicas ‘Realidades’ entre comillas, porque muchas de ellas no lo eran y él las hizo reales
“Azcárraga Milmo mantuvo al pueblo mexicano, durante 25 años, en una minoría de edad intelectual, política y moral Eso es lo que hay que cuestionarle”
—¿Y sus noticiarios?
—Reflejan un fenómeno nuevo poco estudiado: la videomediación, que es la manera en que la imagen electrónica crea una mediación entre los hechos y la audiencia La televisión efectúa una apropiación de los hechos, crea una representación social de los mismos, por supuesto ya sesgada, ya interpretada Esta videomediación, por virtud de la propia imagen, implica en la mentalidad de este lado de la pantalla la convicción de que hay una fidelidad técnica, porque la cámara reproduce lo que hay Nos lleva a aceptar una supuesta fidelidad de la interpretación de los hechos que ha hecho quien manipula la cámara La televisión crea entonces una legitimación automática de lo que presenta
“Por otra parte, esta videomediación también da un sesgo de verosimilitud a cuanto presenta: Lo que aparece en la pantalla tiene que haber sucedido, es real Y aunque mezcle de hecho realidad virtual con realidad sólida, para la audiencia supone que es verosímil todo lo que presenta Estos efectos de la mediación televisiva se dan aunque existan muchas opciones de televisión Es una falacia creer que porque se diversifiquen los canales ya tenemos mayor garantía de veracidad Todos son iguales
“Es un fenómeno sociológico y cultural muy importante en el que no hemos profundizado Es el núcleo de una cultura electrónica, en la que queda en entredicho nuestro supuesto derecho a la información, porque si ya el medio mismo trae esa garantía de legitimidad que nosotros le damos (no hablo de culpa o responsabilidad de aquel lado de la pantalla, sino del lado nuestro), por la manera en que la imagen electrónica es procesada e interpretada por nosotros, por virtud de la propia imagen electrónica, nuestro derecho a la información queda sustancialmente cuestionado Esto hace a la videomediación inexpugnable a la crítica social, porque ella misma es la que pone a discutir estas cosas en la pantalla, de modo que estamos en sus manos”
—¿Se convierte en su propio intérprete?
—Sí Estamos sujetos a la propia cultura electrónica para discutir la cultura electrónica Lo grave en México ante este fenómeno, que de alguna manera se percibe en todo el mundo, es que no hemos logrado crear una contraloría social de ese medio En otros países existe En Francia hay el Consejo de la Audiovisual, en la que participan decenas de personalidades del medio intelectual, artístico, religioso, filosófico, universitario Ahí está representada la sociedad francesa y da sus opiniones sobre los medios con fuerza coercitiva sobre los medios Es una instancia de vigilancia social, aunque con una fuerza discutible, pues no es ideal En otros países, a través de la opción de televisión de paga, hay una opción mucho más real que el simple raiting, quizás manipulado
“Esta relación entre televisión y sociedad para la creación de estereotipos, intercambio de símbolos, formación de identidad nacional (todo lo que criticamos en Televisa), no la hay en México ni parece haber el propósito de crearla
“A veces nos engolosinamos con que vamos hacia la democracia porque va a haber elecciones más confiables ¿Y los aspectos más profundos de la democracia, como es el control de estos enormes sistemas informativos? Pasan inadvertidos Hablamos del sistema estadunidense como si fuera democrático, pero olvidamos que ningún ciudadano estadunidense ha votado jamás sobre quién controla la información Es algo esencial: la información es el alma de la democracia, el corazón de la libertad de opinión”
—Me está diciendo que han convertido al raiting en el determinante de los contenidos ¿No es eso una perversión?
—Equivale a consentir en juzgar los fines del hombre como si fuera un asunto de mercado No hay el juicio sobre los fines de la información en la sociedad ni sobre la realidad de las opciones de libertad de pensamiento, que es lo que debiéramos discutir, no atenernos a encuestas muy superficiales sobre preferencias de programación
“Todo esto tiene que ver con la legitimidad de lo que se presenta, con la veracidad del medio, para no decir nada del sesgo ya manipulado de los noticiarios, donde nunca se oyó una crítica al PRI ni mucho menos al presidente Hicieron una sacralización del poder Televisa ha sido un pilar esencial del sistema priísta”
—Usted mencionaba también la publicidad
—Habría que revisar si se vale llegar a los extremos en que ha incurrido, no sólo por la cantidad de tiempo que le dedican —es un verdadero insulto a la inteligencia estar viendo un programa de Televisa y tener que soportar los cortes—, sino por su contenido En eso, son cómplices los anunciantes
“Televisa es un fenómeno social muy amplio En estos 25 años ha creado una sociedad que va totalmente en sentido contrario al de la historia
“En estos momentos, si se ve algún propósito de enmienda, de apertura, ha sido por sus enormes equivocaciones a raíz de las elecciones del 94 que llevaron al descrédito de sus noticiarios Hubo rectificaciones, pero de ninguna manera puede uno sospechar que sea producto de un acto de autocrítica profunda Más bien creo que es búsqueda de mercado, y nada más”
—De hecho, esta apertura coincide no sólo con un momento político en el país, sino con la aparición de una competencia comercial real
—Aunque me temo que, por desgracia, Televisión Azteca es tan criticable como Televisa
—¿Hasta dónde el grueso de la sociedad mexicana actual es producto de un diseño creado por factores reales de poder e impuesto a través de la programación de Televisa?
—Esa es una pregunta sin respuesta ¿En qué medida esta es una propuesta política, antes que nada, en la que colabora poderosamente Televisa? ¿Hasta dónde se ha podido llevar a este pueblo en virtud de sus inmensos problemas demográficos, económicos, causados, esos sí, por políticas deliberadas? ¿Este es un resultado que debemos tolerar y con el cual debemos conformarnos?
“En mi visión personal, a pesar de todos los problemas de la sociedad mexicana, yo creo que con una televisión que tomara distancia del poder se hubiera podido contribuir a educarla mejor Uno de los aspectos fundamentales que hay que criticar en los pasados 25 años de Televisa es que identificaron el carácter público de la televisión con un refuerzo al Estado”
Latapí Sarre saca un libro: Al rescate de los medios, de Guillermo Orozco, un especialista mexicano radicado en Guadalajara, doctorado en Harvard, y lee unas cuantas líneas, a propósito de la privatización de lo que hoy es Televisión Azteca:
En el caso mexicano, me gustaría subrayar que dadas las condiciones actuales del sistema capitalista a nivel internacional, la desestatización de lo público no conduce por sí misma a que lo público recupere su esencia, sino más bien conduce a su monopolización privada Son los grupos privados —los grupos que poseen el capital— y no los distintos sectores sociales los usufructuarios del retiro gubernamental y de la famosa desregulación
“Este aspecto me parece importante destacarlo porque no es un fenómeno exclusivo de Televisa; Televisión Azteca va exactamente por el mismo camino”, observa Latapí Sarre, y se extiende:
“La televisión es, por su esencia, un medio público; y público quiere decir que tiene que haber un control social sobre eso En cambio, se suele entender lo público en el sentido de que debe apoyar los propósitos del Estado Esta es una enorme equivocación
“El tema es complejo, pero hay fenómenos como el del Canal 40, donde encontramos elementos que hacen ver las posibilidades del medio Será su raiting bajo, pero permiten apreciar la posibilidad de colaboración a una transición democrática a fondo
“En México, a diferencia de la televisión pública en otros países, se mantiene la forma de empresa privada, pero con una fidelidad comprada y pagada hacia la estabilidad del régimen”
—¿La Televisa de Azcárraga Milmo contribuyó a retardar el desarrollo político del país?
—Hubo una serie de coyunturas —empecemos en el 68, las elecciones del 88 y del 94, pensemos en los errores de diciembre—donde cualquier persona que respete el carácter público de la televisión se debiera plantear el problema de la información y de la interpretación de lo que está sucediendo con miras a promover una discusión pública y plural sobre los hechos, y no simplemente seguir en su actitud de apoyo servil al poder establecido
“El no haber sabido aprovechar esas opciones que ofrecía la historia me parece muy grave En ese sentido, evidentemente que contribuyó a un retraso del posible desarrollo político del país
“Solemos pensar que el gobierno mexicano está inmóvil, tratando de mantener el modelo No es así Ha habido gente inteligente en el sistema, como Jesús Reyes Heroles, que vislumbraba posibilidades de un desarrollo más rápido, o que percibían los apremios de una modernización, en el buen sentido, una modernización política de la sociedad mexicana, y querían acelerar el camino En esas coyunturas hubo elementos retardatarios, como la propia Televisa”
—¿Qué responsabilidad tiene Azcárraga Jean, al heredar Televisa?
—Para mí es muy claro: Tiene que profundizar en la naturaleza del medio que maneja y no conformarse con las respuestas que dio la generación anterior Yo creo que la misma sociedad mexicana los va a obligar a ello Ya han recibido llamadas de atención muy serias, como sucedió con el descrédito de sus noticieros en 1994; y creo que ellos lo perciben, aunque sea desde el ángulo monetario De esta gente joven, yo espero que tengan la capacidad de oír otras versiones sobre lo que es la televisión, y no nada más estar revisando las cuentas del éxito lucrativo del negocio
—La sociedad parece moverse, aun a pesar de estos lastres, pero ¿en verdad cree usted que la sociedad tenga tal capacidad de respuesta como para incidir en los contenidos de la producción de la principal trasnacional mexicana?
—Yo no lo creo, en el caso de México Por ejemplo, usted sabe de esta campaña reciente en contra de cierta programación Es una llamada de atención contra la violencia, contra la degradación valoral de la televisión en general Una campaña así podría ser eficaz si, selectivamente, fuera dirigida a diversos grupos, y yo empezaría por los anunciantes Ellos son los que hacen posible la transmisión de ese tipo de programas Habría que convencerlos a ellos de vetarlos Sería más útil que esta campaña masiva, muy diluida
“En otros países existen convenios entre las televisoras y los ministerios de Educación para respetar un código de valores, sobre todo con miras a la formación de la juventud Pero yo no creo en estos pactos de caballero; tratándose de negocios, se hace a un lado lo firmado Pero es un ejemplo de cómo se abordan estos temas desde una posición de no conflicto
“El conflicto real es el de la ley, establecer realmente los márgenes al que se deben sujetar las televisoras Y para eso, aquí, está el Congreso de la Unión Esperemos que en la próxima legislatura realmente se establezca un marco legal que permita una controlaría social efectiva sobre la televisión”
—Independientemente de la composición de las fuerzas políticas que alcancen representación en la próxima legislatura, para avanzar en el propósito que usted plantea, ¿no sería necesario romper antes con los vínculos de intereses políticos y económicos entre los gobiernos priístas y Televisa?
—Sí En ese sentido, estas elecciones del 6 de julio son importantes, porque no se trata de un simple juego electoral de mayorías en el Congreso, sino de verdadera representatividad de grupos sociales en el poder Una mayoría diferente podría sacar adelante estas cosas A mí me decepciona en cierta forma la fascinación por lo electoral que se aprecia en este momento en las campañas, sin ver lo sustantivo








