La corrupción “endémica”, la crisis del sistema, todo lo ventila y juzga el socio inevitable

La corrupción “endémica”, la crisis del sistema, todo lo ventila y juzga el socio inevitable
Atado a Washington, el gobierno mexicano se debate en la impotencia económica y política ante la resolución de los congresistas
Pascal Beltrán del Río
WASHINGTON, DC – Amarrado a Estados Unidos por las políticas de apertura económica y globalización que le impusieron tres gobiernos priístas sucesivos, México parece impotente cuando se discute su futuro en este país La Cámara de Representantes del Congreso estadunidense discutió durante horas, el jueves 13, si quitar o no al gobierno mexicano el visto bueno (o certificación) que el presidente Bill Clinton le había otorgado por su “cooperación” en la lucha antinarcóticos
La amplia votación (251 a 175) en favor de descertificar al gobierno del presidente Ernesto Zedillo fue precedida de una andanada de críticas y calificativos que no sólo tocaron a las autoridades mexicanas, sino al país en su conjunto, como cuando se dijo que, en México, la corrupción es “endémica”
En su defensa del país, el gobierno mexicano no pasó de una retórica que llegó a destiempo Desde el Lejano Oriente, el presidente Zedillo amenazó con “pintar la raya” de la soberanía frente a Estados Unidos si prosperara una legislación como la que finalmente se aprobó en la Cámara de Representantes
Sin embargo, a juicio de Raúl Hinojosa Ojeda, director del Centro de Integración y Desarrollo de Norteamérica de la Universidad de California, la integración con Estados Unidos no tiene marcha atrás, y “México perdió su soberanía desde hace rato” (Proceso 1052)
Pero, además, 98 de los 230 miembros de la Cámara de Representantes que en noviembre de 1993 aprobaron esa integración de México al libre comercio norteamericano, ahora se pronunciaron por censurar al gobierno mexicano
No sólo eso: Entre los 251 diputados que aprobaron la resolución descertificadora, los más radicales habían votado a favor del TLC, e inclusive uno de ellos, el republicano Dennis Hastert, fue el promotor de la enmienda que da un plazo de 90 días al gobierno mexicano para demostrar, con el cumplimiento de una lista de seis condiciones, que está decidido a combatir el narcotráfico
Igualmente duros contra las autoridades mexicanas se mostraron el republicano Benjamin Gilman, presidente del Comité de Relaciones Internacionales de la Cámara baja, donde se aprobó el primer proyecto de resolución, y el demócrata Lee Hamilton, considerado antes como un sólido aliado del gobierno mexicano en el Capitolio
Alarmado ante las manifestaciones adversas y la amenaza de descertificación, el gobierno mexicano se volvió hacia el presidente Clinton en busca de alivio
“Con el Ejecutivo de Estados Unidos, hemos tenido una relación extraordinariamente positiva y respetuosa”, afirmó el presidente Zedillo, en una entrevista que concedió a la televisión mexicana durante su viaje a Japón “El presidente Clinton ha sido uno de los presidentes que han tenido más cuidado en la historia de ese país de respetar a México”
Y recalcó: “Las relaciones, por disposición constitucional en ambos países, descansan entre los Ejecutivos y, en ese sentido, creo que la relación ha sido altamente constructiva, respetuosa, cuidadosa, y yo diría que, de parte de Estados Unidos hacia México, incluso solidaria En momentos en los cuales era importante para México, recibimos el apoyo financiero del presidente de Estados Unidos, señor Clinton, y aun con condiciones políticas muy difíciles para él, y podríamos decir que con un costo político para él como presidente de Estados Unidos”
No obstante, las ofensas a México y los ataques a su gobierno también provinieron de los ámbitos del Poder Ejecutivo estadunidense
Thomas Constantine, director de la Drug Enforcement Administration (DEA, la agencia antinarcóticos estadunidense), dijo en una audiencia en el Capitolio que “no hay una sola institución de procuración de justicia en México con la que la DEA tenga una relación de plena confianza”
El miércoles 12, en la víspera de la votación en la Cámara de Representantes, el diario The Washington Post publicó la siguiente información, en su columna satírica “In the Loop”:
“La lucha por lograr el apoyo del Congreso a la decisión del presidente Clinton de certificar la campaña antinarcóticos de México va a todo vapor:
“El jefe de la política antidrogas, Barry McCaffrey; la procuradora general Janet Reno, y otras personas del gobierno han estado trabajando duro en el Capitolio, haciendo circular un fólder blanco lleno de documentos y argumentos que muestran que la decisión de Clinton fue la correcta, si bien muchos de esos argumentos parecen hablar más de comercio y política que del tema central de si México está cooperando o no en la guerra contra las drogas
“En la mayor parte de los documentos en nuestro fólder está marcado que provienen de la Oficina de la Política Nacional de Control de Drogas (que dirige McCaffrey) Pero una hoja está etiquetada como un ‘No Documento’
“Esa es la fórmula que usa el gobierno cuando quiere que la información ‘salga’, pero sin dejar huellas digitales
“Así que ¿qué hay de tan comprometedor en ese `No Documento’ para que el gobierno no quiera que aparezcan sus huellas?
“¿Será la frase de que el sistema político de México es un arreglo arcaico, de 70 años, que está en un momento crítico’?
“¿O será aquello de que ‘la cultura política de México es inmadura; cualquier aparente trato descortés del gigante del norte podría llevar a una erupción de nacionalismo y limitar la habilidad de las autoridades mexicanas de cooperar con Estados Unidos, reforzando así la mano de las organizaciones criminales del narcotráfico y de elementos corruptos en el gobierno'”
Nadie desmintió ni respondió a la información y las sugerencias del Post
Congresistas al ataque
Durante cerca de cinco horas, el jueves 13, los diputados estadunidenses no tuvieron otro tema que México Muchos atacaron claramente al gobierno y al PRI, pero algunos no diferenciaron entre éstos y el país y, en consecuencia, más allá de su intención de voto, dirigieron sus críticas o su paternalismo a la totalidad de la nación
El veterano demócrata Charles Rangel, de Nueva York, habló así: “Salgámonos de este negocio de la certificación Fue un esfuerzo de buena fe Yo creí que guerra significaba guerra Pero yo no arrojo arena a la cara de la gente a menos de que esté dispuesto a enterrarla No tiene sentido estar insultando a la gente si no se tiene la intención de hacer algo”
El republicano Porter Goss, de Florida, afirmó: “México ha sido identificado como la fuente o lugar de paso de 70%, o algo así, de las drogas ilegales que fluyen hacia Estados Unidos Eso es un monto extraordinario A medida que buscamos una cooperación con México sobre comercio y otros temas, no hacemos favor alguno a nuestros aliados latinoamericanos más cercanos y a nosotros mismos si cerramos nuestros ojos a la corrupción endémica que está turbando nuestros esfuerzos en México ¿Qué es lo que buscamos en México? Buscamos agentes antidrogas confiables, que trabajen con nosotros con voluntad, eficiencia y cooperación”
Sheila Jackson-Lee, demócrata de Texas, argumentó: “No ayuda a este Congreso y nos hace gran daño en las relaciones internacionales y en trabajar con los países para incrementar su cooperación en luchar contra las drogas el tener una enmienda que no cumple en ayudar a México a hacer lo que debe hacer”
Ron Paul, republicano ultraconservador de Texas, recurrió a la metáfora: “Este voto no tiene sentido El proceso de certificación de México se ha convertido en una especie de espectáculo político de perro y pony Desgraciadamente, para el contribuyente estadunidense, la ayuda exterior va a seguir fluyendo hacia México, independientemente del voto e independientemente de si su dinero cumple con algo positivo o productivo”
La demócrata Carrie Meek, de Florida, expresó: “Yo le ruego al Congreso que vote ‘sí’ sobre descertificar a México para que llegue el mensaje de que hasta que se enderecen y vuelen derecho, no vamos a poder detener el flujo de drogas que entra en nuestras comunidades Mis electores me dicen: ‘Carrie Meek, ¿por qué no haces algo para que las drogas ya no entren en nuestros vecindarios? Nosotros sabemos —me dicen— que esto se puede parar Cualquier cosa que quiera detener el gobierno, tiene los recursos para hacerlo’ Así que por mucho que yo quisiera ayudar a México y a todos los demás países, por ahora hay que salvar a nuestros niños”
John Mica, republicano de Florida, señaló: “Si México lanzara misiles a través de nuestra frontera, no podrían hacer tanto daño como han hecho al acelerar el flujo de drogas hacia nuestra nación Sé que México es nuestro amigo y vecino, pero los amigos no son cómplices en la penosa muerte de nuestros hijos Cientos de miles de estadunidenses han perdido sus vidas conforme México ha alcanzado el título de narcocapital del mundo”
Decenas de diputados desfilaron por la tribuna para criticar aspectos concretos de la lucha antinarcóticos del gobierno mexicano, como la “reducción” en el número de narcotraficantes detenidos o en el monto de drogas aseguradas; la presunta colaboración del general Jesús Gutiérrez Rebollo con un cártel de la droga, o la “escapatoria” de Humberto García Abrego Y, una y otra vez, reiteraron las cifras oficiales de que 30% de la heroína, 60% de la cocaína y 70% de la mariguana que entran en Estados Unidos pasan primero por territorio mexicano
Incluso, un diputado, el novato James McGovern, aprovechó el debate para denunciar la detención de los dos sacerdotes jesuitas en Chiapas McGovern, demócrata por Massachusetts, aseveró: “No podemos desentendernos de tales violaciones a los derechos humanos en México”
El resultado final de la votación, 251 a 175, podría no obstante considerarse una victoria para los gobiernos de Clinton y Zedillo, si se toma en cuenta el margen de triunfo que se vaticinaba originalmente para la iniciativa
Si bien ninguno de los dos gobiernos celebró el resultado de la votación en la Cámara de Representantes, fue obvio que el proyecto descertificador, al no alcanzar el apoyo de las dos terceras partes de los diputados, quedó condenado al fracaso Esa proporción de legisladores es la que se necesita, en una y otra Cámara del Congreso, para asegurar que una iniciativa se convierta en ley, pues sólo una mayoría legislativa de dos tercios puede sobreponerse a un veto presidencial Y la Casa Blanca había adelantado que Clinton vetaría cualquier iniciativa de este tipo
(En el Senado, va ganando terreno una propuesta que buscaría condenar al gobierno mexicano, pero sin llegar a la descertificación El Congreso sólo tendrá hasta el 28 de marzo para discutir el tema, pues la ley otorga a los legisladores un mes para rebatir las decisiones presidenciales sobre la cooperación en materia antinarcóticos Clinton dio a conocer, el 28 de febrero, su decisión de certificar a 23 países y descertificar a nueve)
La división de los diputados surgió cuando el Comité de Reglas de la Cámara Baja introdujo, a iniciativa del legislador republicano Dennis Hastert, una enmienda al proyecto que había sido aprobado por el Comité de Relaciones Internacionales (Proceso 1062)
Dicha enmienda posponía 90 días la entrada en vigor de la resolución —lapso que daba al presidente Clinton para recibir “garantías” del gobierno mexicano de que avanzaría en el cumplimiento de seis puntos de la lucha antinarcóticos—, aunque también incluía una descalificación de la política antidrogas de Clinton y ordenaba la creación de una comisión tripartita que revisara la efectividad del proceso de certificación
Para la mayoría de los diputados demócratas, las referencias a Clinton en el documento eran inaceptables
La enmienda Hastert fue aprobada de manera cerrada, por apenas seis votos de diferencia, gracias —irónicamente— al puñado de legisladores que rechazaban tanto la iniciativa como la enmienda Estos buscaron, y lograron, que la votación final se dividiera
Así, los opositores a la certificación de México se quedaron cortos, por 39 votos, del nivel que asegura una resistencia al veto presidencial
Las razones de la certificación
La mayoría de quienes argumentaban, dentro y fuera del Capitolio, que sería un error revertir la certificación que se otorgó a las autoridades mexicanas, apelaban más a las consecuencias políticas y económicas de una eventual descertificación que a los merecimientos del propio gobierno de Zedillo
Una nueva crisis monetaria, la erupción de un sentimiento antiestadunidense y hasta el triunfo del Partido de la Revolución Democrática en los comicios de julio entrante se usaron como argumentos para buscar que los legisladores se desistieran de sus intenciones de aprobar una resolución que condenara al gobierno mexicano
Los diputados Joe Barton (republicano de Texas), Cliff Stearns (republicano de Florida) y Rick Boucher (demócrata de Virginia) se trasladaron a México, el fin de semana previo a la votación, en un viaje poco publicitado
Roll Call, una publicación especializada en temas del Congreso, entrevistó a Boucher a su regreso de México y éste afirmó que las relaciones México-Estados Unidos “se están convirtiendo en el principal tema de la campaña electoral en México; cada partido está tratando de superar al otro en ser más nacionalista y antiestadunidense”
En su edición del jueves 13, Roll Call agregó: “La descertificación podría impulsar el repunte del izquierdista y antiestadunidense Partido de la Revolución Democrática (PRD), cuyo desacreditado (ex) candidato presidencial, Cuauhtémoc Cárdenas, está a la cabeza de la contienda por la alcaldía de la Ciudad de México El PRD recibió menos de 15% del voto en la elección presidencial de 1994, pero una victoria de Cárdenas en la Ciudad de México podría disminuir las oportunidades del procapitalista y proestadunidense Partido Acción Nacional (PAN) de emerger como la principal alternativa al largamente gobernante y corrupto Partido Revolucionario Institucional (PRI)”
Incluso algunos de los más agresivos defensores del gobierno mexicano en la Cámara de Representantes, como el demócrata Henry Bonilla, se refirieron a los peligros de la descertificación
Bonilla dijo: “Este Congreso no tiene autoridad sobre naciones extranjeras, y nuestros esfuerzos por legislar (sobre) las acciones de otros países serán ignorados o avivarán el sentimiento anti Estados Unidos Más declaraciones, como la descertificación, sólo garantizan fracasos futuros en la guerra contra las drogas, al tiempo que posiblemente amenazan la estabilidad de la economía mexicana, lo cual lleva a incrementar la inmigración ilegal”
El Poder Ejecutivo estadunidense ha seguido una estrategia similar Si bien el presidente Clinton ha alabado en público los esfuerzos antinarcóticos del gobierno de Zedillo, funcionarios de su gobierno han dicho en audiencias congresionales y en declaraciones que la descertificación pondría en aprietos a la economía mexicana El miércoles 12, en el Senado, el subsecretario del Tesoro, Larry Summers, aseguró que “los inversionistas perderían confianza en México” en caso de que el Congreso descertificara a México
Dicho argumento ha servido para convencer a muchos senadores de actuar con prudencia respecto de México
Sin embargo, hay otros que revierten el argumento:
El senador Ernest Fritz Hollings —quien fue criticado, hace unos días, por decir que “causar una crisis” en México no sería tan malo— afirmó en un debate en la Cámara Alta: “Yo no quiero tumbar al presidente Zedillo Por lo que conozco de la política mexicana, esa es la mejor manera de que se quede en el puesto: que Estados Unidos lo ataque Si él está tan débil como para que una iniciativa de descertificación promovida aquí ocasione que pierda su puesto, entonces sí que está débil, y creo que, tal vez, él es el problema”
Lo cierto es que el proceso de certificación ha captado demasiado la atención de un gobierno, como el de Zedillo, que dice no interesarse en él
El 25 de febrero, el canciller José Angel Gurría manifestó en una entrevista radiofónica que “el proceso unilateral de certificación puede generar una fractura en la relación (México-Estados Unidos)” (Boletín B-060 de la Secretaría de Relaciones Exteriores)
Sin embargo, tres días después, el gobierno mexicano reaccionó casi con júbilo al conocer la decisión de Clinton En un comunicado, la embajada de México en esta capital calificó la decisión como “un reconocimiento al esfuerzo que ha sostenido México en los últimos doce meses en el combate al narcotráfico”
Y un nuevo vuelco emocional se produjo en la diplomacia mexicana después de la votación del jueves 12, cuando un comunicado de la Secretaría de Relaciones Exteriores expresó que “es inaceptable el intento de imponer condiciones a nuestro país y pretender intervenir en asuntos internos mediante una supervisión”, y advirtió que la resolución de la Cámara de Representantes, además de enviar “una señal equivocada a México y al mundo”, erosiona la cooperación bilateral en la lucha contra el narcotráfico
Por último, admitió que dicho “proceso interno en Estados Unidos” puede “tener consecuencias para la soberanía, la dignidad o el bienestar de los mexicanos”, pero de ser así, amenazó, “se actuará con toda la energía que el caso amerite”