Una congregación (los Cruzados de Cristo Rey) y una parroquia, dedicadas ya a los militares

Una congregación (los Cruzados de Cristo Rey) y una parroquia, dedicadas ya a los militares
La jerarquía católica, dispuesta a superar el “divorcio histórico” entre el clero y el Ejército mexicanos
Rodrigo Vera
NUEVO CASAS GRANDES, CHIH – Por órdenes del Papa Juan Pablo II, la Conferencia del Episcopado Mexicano emprende la evangelización de las Fuerzas Armadas del país Se contempla el nombramiento de un obispo castrense, que tendrá bajo su cargo una diócesis con sacerdotes, catedral y seminario propios, dedicados exclusivamente a la atención espiritual de los militares
Con el beneplácito de los altos mandos castrenses y del propio secretario de la Defensa Nacional, Enrique Cervantes Aguirre, la jerarquía católica empieza a preparar sacerdotes y a organizar grupos de laicos entre las propias familias de los militares, para que, a su vez, difundan el evangelio en ese ámbito
Por lo pronto, la congregación de los Cruzados de Cristo Rey es la principal encargada de llevar los sacramentos a los miembros del Ejército Y su parroquia de Cristo Rey de la Paz —una puntiaguda mole de concreto ubicada frente a la Secretaría de la Defensa Nacional, en la Ciudad de México— es el centro de culto que la Iglesia les destinó
Hilario Chávez Joya, obispo de Nuevo Casas Grandes, fue elegido por la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) para coordinar a los Cruzados de Cristo Rey Entre sus principales encomiendas está desterrar el divorcio histórico que existe entre el clero y el Ejército mexicanos
Dice el obispo:
“No será sencillo cambiar de la noche a la mañana toda una ideología liberal, toda una mentalidad impuesta al Ejército Eso llevará tiempo La contraposición entre la Iglesia y la milicia se produjo a partir de la Ilustración, del liberalismo del siglo pasado Más que separación es un divorcio, que ha provocado enfrentamientos directos, como sucedió durante la guerra cristera”
Enfundado en un grueso y largo abrigo sobrepuesto a su sotana blanca, que lo protege del punzante frío chihuahuense, el prelado muestra su colección de tortugas de metal, de piedra y de madera desparramadas por toda su casa
“Tengo tortugas por todos lados ¿Sabe por qué? Porque este trabajo me exige avanzar con la misma lentitud de la tortuga Es una tarea muy delicada, paciente y silenciosa La vengo haciendo desde hace once años”
—Monseñor, durante la Cristiada, el Ejército solía responder al grito cristero de “¡Viva Cristo Rey!”, con el de “¡Viva satán!” ¿Percibe realmente un ateísmo generalizado dentro del Ejército?
—Eso es totalmente falso La inmensa mayoría de los oficiales y de los soldados de tropa tienen una religiosidad muy profunda Creo que se debe a que viven en situaciones de continuo riesgo, a que están jugándose la vida constantemente Por eso sienten la necesidad de Dios y de otros grandes valores Cuando pueden expresar su religiosidad sin temor a que los sancionen, la expresan con mucha claridad
“¡Claro! no niego que haya clubes o círculos muy cerrados de francmasones, donde se da ese odio satánico a las virtudes propuestas por la Iglesia, pero son meras excepciones Hay también quienes públicamente presumen de anticlericales, pero alardean sin convicción Repito, son excepciones en medio del hambre y la necesidad de Dios que padece nuestro Ejército”
Chávez Joya considera que el alto catolicismo del pueblo mexicano, que según las estadísticas es de alrededor de 90%, “se puede proyectar al Ejército”, ya que a éste lo forma “ese mismo pueblo”
Platica que durante sus recorridos pastorales, de pronto, en algún retén, en algún puesto militar, los soldados le piden bendecir los pequeños altares que levantan en honor a la Virgen de Guadalupe
“Casi todos son guadalupanos”, asegura
—¿También los altos mandos?
—Todos Todos son parte de nuestro pueblo Ellos están descubriendo que antes de ser militares son cristianos, y que ambas realidades no se contraponen
Cuenta lo frecuente que resulta verlos quitarse instintivamente la cachucha al reconocerlo como dignatario eclesiástico Luego reaccionan y recuerdan que no deben hacerlo
“Cuando tengo oportunidad de dirigirles un saludo más personal, me doy cuenta de que en el fondo de ese rechazo hay heridas muy grandes, experiencias muy fuertes que han sufrido en carne propia y que las externan a veces de manera violenta”, dice el obispo
La oveja perdida
—¿Qué está haciendo usted ante esta realidad?
—Buscar con misericordia a la oveja perdida No podemos abandonar a nuestros soldados Ellos también son bautizados y, por tanto, miembros del cuerpo de Cristo Si sufren, nosotros debemos sufrir con ellos Si nos rechazan, debemos insistirles y ofrecerles la conversión y la salvación No son los sanos quienes necesitan a los médicos, sino los enfermos
—Como responsable de la pastoral castrense, ¿en qué ha consistido su labor?
—Empezamos por lo que podíamos empezar: por las familias de los militares A ellas les hicimos la oferta del evangelio, de la gracia de Dios Les abrimos las puertas del templo de Cristo Rey de la Paz, el cual tiene un culto bien definido y abierto a las agrupaciones militares
Señala que en el templo se prepara a catequistas laicos parientes de militares, para que después difundan el evangelio, principalmente en las zonas habitacionales militares del país a las que son trasladados
La parroquia está a cargo de los Cruzados de Cristo Rey, congregación mexicana compuesta por 30 religiosos, fundada hace 25 años, cuya casa general está en la capital del país
“Ahora los militares saben muy bien que este templo está dedicado exclusivamente a sus necesidades espirituales y a las de sus familias Acuden a él con toda libertad También desde el principio dimos atención a lo más urgente, como el velatorio y los enfermos del Hospital Central Militar”, prosigue el obispo
—¿Han tenido obstáculos?
—Ninguno ¡Bendito sea Dios! Aunque no falta por ahí quien diga que tratamos de aliarnos con una fuerza opresora ¡Caray! eso es desconocer totalmente el sentido de lo que hacemos
Hasta los propios secretarios de la Defensa Nacional, dice, han visto con buenos ojos su labor evangelizadora: “No trabajamos de manera oficial, pero tampoco lo hacemos clandestinamente Ellos han estado al tanto de nuestro trabajo”
Chávez Joya alcanza, del otro extremo de la mesa de su biblioteca, un libro lujosamente ilustrado en papel couché, que tiene por título La pintura militar de México en el siglo XIX De sus páginas saca una tarjeta con una dedicatoria
“Mire, este libro me lo regaló Antonio Riviello Bazán, el anterior secretario de la Defensa Nacional Siempre fue muy respetuoso, muy atento, muy amable con nosotros”
—¿Y cómo es su relación con el actual secretario?
—No he tenido relación directa con él Pero las cosas siguen marchando bien Y a mí me corresponde ser respetuoso y prudente Hacer mi trabajo sin presionar a nadie
—¿Ellos también son creyentes?
—Por los compromisos que puedan tener por delante, no trato de profundizar en esas cosas tan personales
—¿Cuál ha sido la actitud de Jerónimo Prigione, nuncio apostólico en México?
—Hace su lucha Cuando eran inminentes las nuevas relaciones entre la Iglesia y el Estado, le trató al entonces presidente Carlos Salinas el asunto de la evangelización del Ejército Pero todavía no estaba madura la situación
A diferencia de otros países, en los cuales está bien regulada la relación entre la milicia y las Iglesias, la legislación mexicana no aborda el asunto El prelado considera que jurídicamente debe precisarse, en el marco de las nuevas relaciones Iglesia-Estado
De 68 años de edad, Chávez Joya es misionero de la Natividad de María Se ordenó sacerdote en 1950, en Madrid Realizó estudios en la Facultad de Teología de Granada, España Desde hace 19 años está al frente de la prelatura de Nuevo Casas Grandes
Su nombramiento como encargado de la pastoral castrense se produjo por votación en una asamblea plenaria de la CEM, en 1985 Y surgió a raíz de una propuesta hecha por el ya fallecido Rafael García, entonces obispo de Tabasco y presidente de la Comisión de Evangelización y Catequesis
Rafael García alertó sobre el olvido espiritual de más de un siglo hacia los fieles católicos del Ejército José María Morelos y Pavón fue uno de los últimos generales que instauró las capellanías militares que socorrían espiritualmente a los combatientes
El obispo tabasqueño hizo en buen momento su propuesta, ya que en abril del año siguiente —1986— el Papa Juan Pablo II promulgó la constitución apostólica Spirituali Militum Curae, en la cual exigió a los episcopados de todo el mundo llevar formalmente una pastoral castrense, manejada exclusivamente por un obispo y desde una jurisdicción eclesiástica propia
A partir de ahí, la CEM se planteó la posibilidad de crear en México un obispado para los militares, llamado ordinariato castrense Pero el Vaticano consideró que, al menos “en sentido estricto”, era prematuro hacerlo, debido a que las leyes mexicanas no eran aún propicias
Bernardin Gantin, responsable de la Sagrada Congregación para los Obispos, de la Santa Sede, envió a Prigione una carta, en 1990, en la cual le hizo saber esta determinación Dice textualmente:
Esta Congregación considera que debe estudiarse seriamente el problema del cuidado espiritual de los militares de esa Nación Aun cuando es prematuro pensar en la erección de un Ordinariato Castrense en sentido estricto, parece necesario hacer todo lo posible a fin de que sea asegurada una asistencia espiritual más capilar y continua a los feligreses que militan en las Fuerzas Armadas
La idea de nombrar un obispo auxiliar de una gran ciudad, que no resida demasiado en la periferia del país, con el encargo exclusivo de organizar y coordinar la pastoral castrense, podría ser tomada en atenta consideración y podría también constituir una válida premisa para llegar, en tiempos sucesivos y más propicios, a una estructura jurídicamente más consistente
Pido, por consiguiente, a Vuestra Excelencia sea tan amable de proponer a la presidencia de la CEM, que el tema sea puesto a la orden del día de la próxima asamblea plenaria, de manera que pueda ser discutido en una óptica exclusivamente pastoral y sin prejuicios
Pese a que formalmente Chávez Joya no ostenta el cargo de ordinario militar, en 1994 presentó al Papa un informe quinquenal de sus actividades, durante la llamada visita Ad Limina que hicieron a Roma los obispos mexicanos
Argumenta el obispo:
“Yo no estaba obligado a presentar ese informe al Santo Padre, pero debía hacerlo porque la CEM me confió esa responsabilidad Y en Roma se sabe de mi nombramiento Yo dije: ‘Soy responsable de la pastoral castrense en México y aquí está lo que he hecho'”
La negativa de Samuel Ruiz
Durante el conflicto armado en Chiapas de principios de 1994, el Ejército Mexicano solicitó la asistencia espiritual de los Cruzados de Cristo Rey Sin embargo, Samuel Ruiz, obispo de San Cristóbal de las Casas, la zona donde se produjo el conflicto, no les permitió a los Cruzados trabajar en su diócesis
Carlos Ortiz Montes, encargado del templo de Cristo Rey de la Paz y brazo derecho de Chávez Joya, cuenta que fue la esposa de Riviello Bazán quien, por conducto del Patronato Central de las esposas de los oficiales, le solicitó viajar a Chiapas para atender a las familias de los militares que vivían allá
“Se hicieron las gestiones correspondientes ante las autoridades militares y las eclesiásticas Por el lado del Ejército no hubo ningún problema Pero por parte de la Iglesia, monseñor Samuel Ruiz no nos dio su autorización”, dice Ortiz Montes
Señala que las familias de los militares, sobre todo las que vivían en la zona habitacional militar de Rancho Nuevo, se quejaban, angustiadas, por el abandono de la Iglesia
Ante esta situación, Chávez Joya envió, el 23 de febrero de ese año, una carta a Adolfo Suárez Rivera, en aquel tiempo presidente de la CEM, para que permitiera la atención a las familias de los militares ya no en la diócesis de Samuel Ruiz, sino en la de Tuxtla Gutiérrez, cuyo obispo es Felipe Aguirre Franco
Dice la carta:
Sabiendo que es un justo derecho de todo bautizado ser atendido en sus necesidades espirituales cuando así lo solicitan, derecho natural, profundamente humano y cristiano, hemos acudido a solicitar la autorización correspondiente al excelentísimo señor obispo de San Cristóbal, Samuel Ruiz, autorización que no se nos ha concedido hasta el momento
Le estamos suplicando que nos ayude a realizar esta solicitud pastoral, a fin de evitar daños espirituales más graves que alejen más a estas almas de la vida salvífica de la Iglesia
Si no fuera posible la celebración en la diócesis de San Cristóbal, entonces sugerimos realizar la solicitada celebración por las angustiadas familias, en la zona habitacional militar en la diócesis de Tuxtla Gutiérrez, con la autorización, desde luego, del señor obispo Felipe Aguirre
—¿En qué quedó todo?— se le pregunta al cruzado de Cristo Rey, quien es entrevistado con Chávez Joya
—El obispo de Tuxtla finalmente nos apoyó En su diócesis hubo una disposición total, absoluta De los cruzados sólo fui yo a Chiapas Allá se hicieron reuniones de oración, de bendición y se celebraron algunas misas para pedir por la paz Esto reconfortó a los familiares de los soldados, que atravesaban por un abandono existencial; se sentían proscritos por el simple hecho de ser esposas o hijos de militares
“El Ejército Zapatista de alguna manera tenía sacerdotes que lo apoyaban Yo creo que con una preocupación verdaderamente espiritual y evangélica, no tanto política Pero el Ejército Mexicano estaba abandonado espiritualmente Me dolió mucho ver ese enfrentamiento entre hermanos”
Ortiz Montes señala que en Chiapas no estuvo propiamente como capellán, puesto que no atendió directamente a los soldados, sino sólo a sus familias
“Sólo una vez, en la Huasteca Hidalguense, tuve un contacto más directo con la tropa Fui a bautizar a hijos de soldados y a regularizar matrimonios Las autoridades castrenses de la zona consideraron que eso ayudaría a levantarles la moral”, señala
Todavía el Ejército no permite, dice, que se le acompañe en los cuarteles o en las zonas de conflicto, como ocurre en otros países, donde incluso los ordinariatos militares disponen de su catedral, sus sacerdotes, su seminario y su pastoral castrense
Cita el caso del Ejército argentino: con sus 240 capellanes, su ordinario castrense —”un franciscano muy dulce que tiene rango de general”— y su magnífica catedral a la que asiste sin ningún problema el presidente Carlos Saúl Menem
Indica que en México ni siquiera todos los cruzados de Cristo Rey se dedican de lleno a la pastoral castrense Otras ocupaciones los absorben
Y al igual que Chávez Joya, considera que hay simulación en las relaciones Iglesia-Ejército Cuenta sus experiencias:
“Pese a que los militares tienen prohibido entrar uniformados a los templos, a casi todos los que he casado lo han hecho con uniforme Dicen con orgullo: ‘Yo soy militar y me caso como todo un militar No tengo por qué esconder mi condición ante Dios Padre’ Para ellos el matrimonio por la Iglesia es un acontecimiento solemnísimo”
Relata que el mismo arzobispo primado de México, Norberto Rivera Carrera, con motivo del Día del Ejército, ofició un día antes, el 18 de febrero pasado, una celebración religiosa para los militares, en el Cristo Rey de la Paz:
“Confirmó ahí a los hijos de muchos militares Asistieron los papás, los padrinos y demás parentela militar La homilía de monseñor Rivera Carrera, obviamente, estuvo dirigida a la comunidad castrense De manera que las cosas debemos verlas como son, sin prejuicios”
Hijo de un militar, Ortiz Montes está al frente del templo Cristo Rey de la Paz desde 1990 Estudió teología en la Universidad Gregoriana, en Roma Luego realizó estudios de moral en la Pontificia Academia Alfonsiana, donde presentó la tesis Derecho al uso legítimo de la fuerza, en legítima defensa
Argumenta que para cualquier ejército, la verdadera moral le viene de la fe:
“El evangelio da motivaciones más fuertes y decisivas que cualquier otra razón política o económica El fracaso de las razones políticas provoca un gran desaliento entre la tropa, un cansancio Y cuando la moral militar se sustenta en prebendas económicas, lo único que se logra es crear un ejército de mercenarios Ese tipo de moral es inconsistente La verdadera moral viene de la fe
“España, que durante siglos estuvo bajo la dominación musulmana, se mantuvo en resistencia gracias al evangelio Polonia fue eliminada del mapa durante 100 años, resurgió luego de cuatro generaciones por una motivación de tipo religioso Sí, para soportar las grandes pruebas se necesita la fe; la esperanza y la caridad Sin ellas no se logra nada”
Saca a colación a las vírgenes y a los santos que alentaron y alientan a muchos ejércitos: la Virgen María, que en algunas partes se le dio rango de generala; la Virgen de Guadalupe, usada por Miguel Hidalgo; San Miguel Arcángel, el ángel de la espada; San Judas Tadeo, actual santo de devoción de muchos militares mexicanos
Chávez Joya y Ortiz Montes señalan que, según las enseñanzas del Papa, el fundamento de toda guerra es siempre la “legítima defensa” y su fin debe ir encaminado a la paz
—¿Qué pasa cuando a un ordinario militar se le pide auxiliar con capellanes a un ejército injusto y agresor?
Responde el obispo:
“Asistir a ese ejército Necesariamente debe asistirlo No es injusta la causa del soldado que está luchando Es injusta la causa de los altos mandos, de los responsables de la guerra Al ordinario le corresponde asistir a quienes dan la vida por una causa injusta, enviados por una disciplina militar que tienen que cumplir Muchas veces los combatientes no conocen la causa por la que pelean Hay pues dos niveles: el de la tropa y el del alto mando”
—¿Está obligado el capellán a señalarles a los combatientes lo injusto de esa guerra?
Ortiz Montes contesta contundente:
“¡No! No puede hacer más daño Debe atender el alma del combatiente que sufre No le corresponde ponerse a hacer disquisiciones Es como cuando un médico está en el quirófano realizando una grave operación Necesita concentrarse en ella No puede ponerse allí a consultar libros y a teorizar sobre cómo funciona el hígado ¡Debe operar!”
Mas no por esto, secunda Chávez Joya, los altos mandos están libres de responsabilidad: “Las escrituras lo dicen claramente; el rey, o sea la autoridad, será juzgado más severamente”
Ambos mencionan que las cuestiones morales de guerra se analizan en la Pontificia Academia Alfonsiana, en Roma, instituto de altos estudios morales que cuenta con una sección denominada Guerra y Paz De ahí salen la mayoría de los lineamientos pastorales aplicados por los ordinarios castrenses de todo el mundo
“A estos niveles, la Iglesia ilumina a los altos mandos militares Pero la decisión final depende de ellos y de su conciencia Siempre ha sido así”, dice Ortiz Montes
La Academia Alfonsiana suele enviar a sus maestros a impartir cátedra a las academias militares de varios países, donde es común ver a religiosos impartiendo clase O bien, acostumbra invitar a militares para que en sus aulas expongan sus experiencias
Aparte, los ordinarios castrenses realizan periódicamente encuentros internacionales para intercambiar puntos de vista, el último de ellos fue en Buenos Aires, en septiembre Los laicos católicos que ayudan a los ejércitos están también organizados en el Apostolado Militar Internacional, presidido por Jürgen Bringmann, cuyo emblema son tres espadas cruzadas formando una estrella
Chávez Joya observa por un momento su colección de tortugas El pectoral de plata reluce en su pecho Concluye ensimismado:
“Aquí en México todavía falta mucho camino por recorrer Nuestro apostolado a los militares es muy rudimentario Yo ya planté la semilla Otros cosecharán los frutos”