Expediente Colosio Fecha: 23 de marzo de 1994 Asunto: Homicidio
José María Córdoba Montoya Ocupación: Jefe de la Oficina de la Presidencia Declaración ministerial: 16 de octubre de 1996 Manuel Camacho Solís Ocupación: Comisionado para la paz en Chiapas Declaración ministerial: 8 de noviembre de 1996 Carlos Salinas de Gortari Ocupación: Presidente de la República Declaración ministerial: 27 de noviembre de 1996 Ernesto Zedillo Ponce de León Ocupación: Coordinador de campaña del candidato del PRI Declaración ministerial: Pendiente
Carlos Marín
Juzgado como acción de un asesino solitario —en los tribunales no ha prosperado la teoría del “complot”—, el homicidio de Luis Donaldo Colosio, a casi tres años de cometido, repercute en Los Pinos
Como resultado de las deficiencias y errores iniciales de la investigación, así como la posterior manipulación de datos e inducción de testigos en que incurrió la Procuraduría General de la República (PGR) —según manifestaron en su momento los jueces y magistrados que han intervenido en el proceso—, el único responsable confeso y sentenciado, Mario Aburto Martínez, ha sido acompañado en la cárcel por inculpados que fueron declarados inocentes y liberados, lo mismo falsos cómplices de una “acción concertada” que el supuesto “segundo tirador”
Durante los dos años y ocho meses que llevan abiertas las averiguaciones previas sobre el asesinato de Luis Donaldo Colosio, las indagaciones policiacas han sido enturbiadas por luchas de facciones políticas dentro y fuera del poder, que encontraron en la Subprocuraduría Especial una especie de instrumento para el ajuste de cuentas
Si en los días inmediatos al crimen las pesquisas se encauzaron hacia partidos de oposición, grupos de presión, políticos desplazados, movimientos subversivos y organizaciones mesiánicas de uno y otro lado de la zona fronteriza con Estados Unidos, a partir de febrero de 1995 —cuando fue encarcelado Raúl Salinas de Gortari—, primero con insinuaciones y después con airados reclamos, las averiguaciones apuntaron hacia la Presidencia de la República
Con las declaraciones ministeriales de José María Córdoba Montoya, de Manuel Camacho Solís y del expresidente Carlos Salinas de Gortari, parece completa la nómina de personajes relevantes que han comparecido ante cuatro subprocuradores especiales para aportar lo que saben acerca del asesinato
En la lógica de las indagatorias y dado el rango que alcanzaron la semana pasada, con la comparecencia del expresidente en Irlanda, falta que se cumpla una diligencia inexplicablemente eludida: la obtención del testimonio de quien tuvo a su cargo la coordinación general de la campaña electoral de Colosio, Ernesto Zedillo, quien este domingo cumplió sus primeros dos años al frente del Poder Ejecutivo
A partir del 23 de marzo de 1994, han sido sujetos de indagatorias de la Subprocuraduría Especial vecinos y acarreados en Lomas Taurinas, testigos presenciales y de oídas, oportunos y tardíos, que estuvieron obligada o voluntariamente en el tumulto de la tragedia
Desde aquel día, y hasta octubre de este año, declararon: el homicida Mario Aburto, los presuntos implicados Rodolfo y Vicente Mayoral, Tranquilino Sánchez Venegas y Othón Cortés Vázquez; personal del Centro de Investigaciones y Seguridad Nacional, antiguos y actuales policías municipales, estatales, federales y privados; subdelegados de la PGR, dirigentes de organizaciones políticas y gremiales; periodistas, burócratas, militares, diputados, senadores, gobernadores y secretarios de Estado
Del círculo inmediato al candidato victimado, comparecieron ya los responsables de la fallida seguridad, sus secretarios auxiliares y los subcoordinadores de la campaña
Con la liberación de Othón Cortés y la remoción que hizo el presidente Zedillo de Pablo Chapa Bezanilla como subprocurador encargado del caso, la persistencia en encontrar un complot pareció desinflarse
No obstante, en los últimos 45 días, las indagaciones repuntaron cuando el nuevo subprocurador especial, Luis Raúl González Pérez, acató el clamor de distintos sectores políticos y sociales, en el sentido de que la averiguación debía incluir a Camacho, Córdoba y Salinas, cuyas comparecencias reclamaba, prácticamente en secreto, su antecesor en la fiscalía:
—El miércoles 16 de octubre, compareció el exjefe de la Oficina de la Presidencia, José María Córdoba Montoya
—El viernes 8 de noviembre —en una audiencia realizada con el mayor sigilo, pero ya corroborada por Proceso—, compareció Manuel Camacho Solís
—El miércoles 27 de noviembre, con la declaración ministerial de Carlos Salinas de Gortari en Dublín, la averiguación llegó a su clímax
Respecto de la declaración ministerial de Camacho, el subprocurador especial, Luis Raúl González Pérez, dijo el jueves 28, en Irlanda, que “desconocía” las versiones acerca de que esa declaración ya se hubiera producido
A casi tres años del asesinato, según consta en los expedientes de la Subprocuraduría Especial, jamás se ha requerido el testimonio ministerial de Zedillo
De acuerdo con opiniones irreprochables —dentro y fuera del gobierno y de la PGR—, en perspectiva, este insólito paso, todavía soslayado, es considerado necesario y saludable para el esclarecimiento cabal de uno de los homicidios políticos que más ha perturbado a México
De distintas maneras y crecientemente se manifiesta el hueco del testimonio de Zedillo que presentan las diligencias:
—En las declaraciones ministeriales de quienes trabajaron subordinados al coordinador general de la campaña, consta que todos, o bien siguieron sus instrucciones, o informaron oportunamente a su jefe respecto de cada acto, de cada gira y de cada mitin
La visita a Tijuana y la selección de Lomas Taurinas no fueron la excepción
—Una carta de Zedillo a Colosio —fechada cuatro días antes del asesinato— en la que el coordinador general previno al candidato acerca de la influencia creciente de personas mal intencionadas sobre Carlos Salinas de Gortari, del distanciamiento de éste de sus hombres de confianza y de la tarea calculada y deliberada de algunos que hicieron que la campaña fuera perdiendo importancia en el ánimo del Presidente
En esa carta, Zedillo afirmó que Manuel Camacho buscaba la substitución directa del candidato del PRI, aconsejó que debía empujársele hacia la oposición, y recomendó a Colosio la celebración de un pacto con Carlos Salinas de Gortari
La publicación de este documento —en Reforma del 3 de octubre de 1995— puso al remitente en la lista de quienes pudieran, ministerialmente, contribuir a la comprensión de la atmósfera política que existía dentro del gobierno y su partido cuando se cometió el asesinato de Luis Donaldo Colosio
—La publicación en Proceso (15 y 22 de abril de 1996) de un informe conclusivo del subprocurador Pablo Chapa Bezanilla, en el que, apoyado en referencias a Ernesto Zedillo en las declaraciones de varias personas y en la carta de éste a Colosio, recomendaba la comparecencia ministerial de Manuel Camacho Solís, José María Córdoba Montoya y Carlos Salinas de Gortari
A raíz del asesinato, los cuatro subprocuradores especiales del caso Colosio —Miguel Montes y Olga Islas en el anterior y Pablo Chapa Bezanilla y Luis Raúl González Pérez en el actual sexenio— proclamaron que se haría declarar a todos quienes tuvieran algo que aportar a las indagaciones
El procurador general de la República, Antonio Lozano Gracia, lo ha estado ofreciendo así en los dos años que lleva en el cargo
Disposición de Ernesto Zedillo
En entrevista con dos enviados de la cadena televisiva Univisión —23 de octubre de este año—, en Los Pinos se produjo la siguiente conversación:
Jorge Ramos- Señor presidente, queremos hablarle sobre el caso de Luis Donaldo Colosio, su amigo ¿Cree usted que una investigación seria deba incluir su testimonio? ¿Usted estaría dispuesto a testificar?
Ernesto Zedillo- Mire, si yo tuviera cualquier elemento qué aportar para resolver éste o cualquier otro caso, naturalmente, mi responsabilidad sería ofrecerlo
Fuera de expediente judicial alguno, el Presidente reconoció haber transmitido a Antonio Lozano Gracia información relacionada con el caso Colosio:
De hecho, cada vez que he visto, o alguna información me llega, inmediatamente se la transmito al procurador general de la República No es infrecuente, no es extraño que algunas personas, incluso en mis viajes, me hayan hecho algún comentario que ellos piensan que sirve para el caso, inmediatamente lo que hago es transmitírselo directamente al procurador general de la República, y decirle: “Siga esta cuestión, por lo menos, para que usted esté seguro que no hay algo ahí importante”
Zedillo trazó una línea entre Lomas Taurinas y su propia seguridad:
Algo muy interesante es que, cuando era candidato a la Presidencia de la República, se me hicieron algunas amenazas, vinculándolas con el hecho trágico de la muerte de Luis Donaldo Bueno, ¿qué hicimos? Entregarle esos elementos a la autoridad competente, en su momento al propio procurador Lozano, y creo que es responsabilidad de todo el mundo, aunque suene por más disparatada la idea o el hecho que se le ocurra a la gente —si cree que tiene algún valor— aportárselo al procurador general de la República, o a quien corresponda Es algo que no está a discusión Se da como un hecho
Jorge Ramos- Pero usted fue coordinador de la campaña de Colosio, seguramente sabía de los dispositivos de seguridad E incluso usted
Ernesto Zedillo- No Yo no sabía de los dispositivos de seguridad El coordinador de la campaña era un coordinador de estrategia, únicamente, y los dispositivos de seguridad estaban a cargo de otras personas que, en su momento, con toda la extensión —así me lo ha hecho saber el señor procurador—, que con toda la extensión que fue requerida, han dado la información que se consideró necesaria
En la siguiente respuesta, el presidente insinúa que lo que puede aportar a la averiguación queda sometido a su criterio:
Jorge Ramos- Pero le voy a decir: Algunos creen que sí tiene usted algo que aportar al caso Colosio
Ernesto Zedillo- Ya le he dicho que todo lo que he pensado que he tenido que aportar lo he aportado, no solamente porque es mi responsabilidad ciudadana, sino porque hay un interés moral y personal
Mataron a uno de mis mejores amigos; mataron a mi candidato a la Presidencia de la República; mataron a alguien, quien iba a ser un gran presidente de México Entonces, estoy, junto con la familia de Luis Donaldo Colosio, entre los primeros interesados en que se conozca la verdad y se haga justicia
Ahora, de ahí a permitir que haya insinuaciones dolosas, cuestionables en su propósito moral, es otra cosa
Jorge Ramos- Pero usted está ofreciendo su testimonio, es lo único
Ernesto Zedillo- He dado todos los elementos que en algún momento dado llegaron hacia mí, ¿verdad?, y que pensé que pudieran servir a la investigación; claro, cuidando algo muy importante: que no se sienta que el presidente de la República quiere ejercer una influencia indebida en el curso de las investigaciones; creo que aquí la pulcritud, la imparcialidad, el otorgarle a las autoridades competentes toda la libertad, toda la capacidad de movimiento y de acción, es fundamental
El periodista no se daba por satisfecho:
Jorge Ramos- Por qué en la carta que usted le escribió a Colosio el 19 de marzo del 94, en la que le decía a Colosio que había tensiones con el presidente Salinas de Gortari, muchos creen que ahí hay una línea de investigación ¿No cree que ahí hay una línea de investigación en el caso de?
Ernesto Zedillo- No me corresponde a mí, pero me parece que esa deducción es una deducción muy cuestionable Creo que la carta es claramente la carta de un estratega de campaña, que le está diciendo a su candidato todos los aspectos que hay que tomar en cuenta, y siempre en el peor de los escenarios
Zedillo recordó su sugerencia de apuntalar la relación Colosio-Salinas, pero no citó sus referencias a las personas mal intencionadas ni las tareas calculadas y deliberadas de algunos a que aludió en su estratégica misiva:
Un estratega de campaña no puede suponer que todo va bien sino, en realidad, la responsabilidad de un estratega de campaña es irse siempre por el peor escenario Y lo que digo en esa carta es que es muy importante tener comunicación, mantener la buena relación, que sabemos que siempre existió entre el licenciado Colosio y el licenciado Salinas
Y creo que fue una recomendación muy pertinente, y venía acompañada de otros elementos en la propia carta De ahí a hacer una hipótesis, como algunos han querido hacerla, lo considero francamente absurdo y ridículo
La compañera de Jorge Ramos, María Elena Salinas, fue insistente en que Zedillo les dijera si creía en el asesino solitario, o en la teoría de la conspiración El presidente les explicó que su opinión atentaría contra la libertad del Ministerio Público y del Poder Judicial, y remató:
Como presidente de la República, el único juicio, el único criterio que vale, es ése: el que debo hacer en mi función pública Lo demás es parte de mi vida privada, y no tengo por qué compartirla con usted ni con nadie Mis opiniones únicamente, las únicas que cuentan y las únicas que expreso, son en mi carácter de jefe del Estado mexicano
Todos los hombres de Zedillo
El informe conclusivo de labores que entregó la doctora Olga Islas de González Mariscal, sucesora de Miguel Montes en la Subprocuraduría Especial, en los días previos al término del gobierno de Carlos Salinas de Gortari, comienza por el principio lógico:
Página 3, primer párrafo- Coordinación de la campaña
El evento de proselitismo político del licenciado Luis Donaldo Colosio Murrieta en Lomas Taurinas de la ciudad de Tijuana, Baja California, el día 23 de marzo de 1994, se inscribe en la estrategia general de campaña que coordinaba el doctor Ernesto Zedillo Ponce de León y que tenía como responsable operativo al licenciado Guillermo Hopkins Gámez
Guillermo Hopkins, actual senador por Sonora, es el de más alto rango de quienes tuvo como subordinados Ernesto Zedillo, de todos los que tuvieron que declarar ministerialmente ante la Subprocuraduría Especial
En este caso, a Hopkins se le tomaron declaraciones ante el Ministerio Público Federal el 27 de abril de 1994 y el 4 de octubre del mismo año
Con el nuevo gobierno, y con Pablo Chapa Bezanilla como sustituto de Olga Islas, Hopkins, el diputado Samuel Palma, el senador José Luis Soberanes, el periodista Federico Arreola, el asesor Cesáreo Morales y el secretario de Colosio, Alfonso Durazo — “las viudas de Colosio”—, a quienes se sumaron los legisladores perredistas Guillermo del Río, Jesús Zambrano y Ramón Sosamontes, esparcieron la idea de que un complot había sido maquinado en Los Pinos, con Carlos Salinas y José María Córdoba como cabezas
En las interpretativas declaraciones de Hopkins ante la Subprocuraduría de Chapa Bezanilla, sobresalen sus afirmaciones respecto del conflicto Zedillo-Camacho, lo cual coincide con la visión de Zedillo en su carta a Colosio del 19 de marzo de 1994
Guillermo Hopkins, responsable operativo de la coordinación que tuvo a su cargo el actual presidente de México, afirma también que el procurador general de la República en los días del asesinato, Diego Valadés, le manifestó que la PGR mantendría, deliberadamente, la versión del asesino solitario
En las mismas declaraciones ante Chapa, Hopkins hace reiteradas insinuaciones acerca de supuestas actitudes sospechosas de Carlos Salinas de Gortari
En el expediente del caso Colosio, sin referencias a complot alguno, aparecen otras declaraciones de antiguos subordinados de Zedillo Es el caso de Mario Luis Fuentes Alcalá —actual director de Desarrollo Integral de la Familia, enlace clandestino entre el candidato Ernesto Zedillo y el subcomandante Marcos—, quien declaró el 13 de abril de 1994 Trabajó en la campaña como subcoordinador de Participación Social
El 30 de junio de 1994, declaró Ignacio Monge Valencia, coordinador entonces de Red Ciudadana de la oficina del doctor Ernesto Zedillo
En el primer año de las indagaciones, declaró inclusive —el 21 de septiembre de 1994— Raúl Zorrilla Cosío, quien manejó las relaciones públicas de Colosio y del candidato Zedillo después, que nunca participó en las giras y por lo mismo no estuvo en Lomas Taurinas el día del asesinato
Ninguno de los tres hizo alusiones acerca de una acción concertada ni sobre la contracampaña de Camacho que afirma el grupo lidereado por Hopkins, o a la eventual participación de Carlos Salinas de Gortari en el asesinato
El informe conclusivo de Pablo Chapa Bezanilla fue elaborado a finales de 1995 Sometido a la consideración del presidente Ernesto Zedillo, éste determinó que fuera estudiado por el consultor Fernando Gómez Mont
Las elucubraciones del subprocurador Chapa, por excesivamente imaginativas, fueron desestimadas
Para sustentar que Manuel Camacho Solís, José María Córdoba Montoya y Carlos Salinas de Gortari debían comparecer ante el Ministerio Público Federal, Pablo Chapa incluyó como documentos anexos la ampliación de declaración ministerial de Guillermo Hopkins Gámez de fecha 6 de abril de 1995, la ampliación de declaración ministerial del C Guillermo Hopkins Gámez de fecha 20 de abril de 1995; y la ampliación de declaración ministerial del C Guillermo Hopkins Gámez de fecha 26 de abril del mismo año
Y como parte del anexo 12, la copia fotostática de documento dirigido a Luis Donaldo Colosio, con firma ilegible al calce y papel membretado: Ernesto Zedillo Ponce de León
Así las cosas, con escala en Dublín, el caso Colosio vuelve hacia Los Pinos








