El estilo del presidente en televisión

El estilo del presidente en televisión
A las grandes cuestiones nacionales, Zedillo responde con vaguedad, con evasivas, con desprecio
Enrique Maza
Fueron tres las entrevistas que el presidente Ernesto Zedillo concedió a la televisión, en agosto, en vísperas del segundo informe de gobierno, y una después del informe En ellas —las cuatro muy extensas— se destacan con claridad el lenguaje del presidente, su modo de hablar y su modo de gobernar
Fundamentalmente constituyeron una propaganda de los logros de su gobierno y una comunicación dosificada con el pueblo de México, en la que evade muchos de los temas que a todos nos preocupan y muchas de las precisiones que hubiéramos querido oír, gracias a que los entrevistadores no lo cuestionaron
El presidente se refugia frecuentemente en vaguedades Por ejemplo, respecto de la impunidad y de los abusos de poder: “algunas prácticas” del pasado, que “posiblemente” tuvieron “alguna justificación” No llama a las cosas por su nombre, no va derecho, muchas veces no analiza las causas o lo hace parcialmente, sólo las menos comprometedoras No convence, no motiva, no aclara
Concedió la primera entrevista a Joaquín López Dóriga, de Multivisión, el 11 de agosto La segunda, a Jacobo Zabludovsky, de Televisa, el 24 de agosto La tercera, a Sergio Sarmiento, de Televisión Azteca, el 30 de agosto La cuarta, a Rolando Cordera, del programa Nexos de Televisión Azteca, el 29 de septiembre
Zabludovsky le pregunta que, en otras épocas, desde un mes antes del informe, ni el presidente ni sus colaboradores hacían declaración alguna, para que todo se concentrara en el documento presidencial del 1¼ de septiembre Ahora, en cambio, el presidente Zedillo da entrevistas extensas a la televisión, en vísperas del informe ¿Por qué el cambio? El presidente explicó que considera importante que se trabaje todo el año y decidió que él y su equipo de colaboradores siguieran un programa normal en las semanas y días previos al informe
De hecho, las entrevistas fueron un adelanto del informe Trata los mismos temas, a veces hasta con las mismas palabras, como tarea aprendida de memoria, en todas las entrevistas: economía, política, democracia, partidos políticos, inseguridad, corrupción, impunidad, prensa, violencia, campo, obreros, entre otros El presidente habla de sus logros en todas y cada una de las entrevistas, y lo hace en un lenguaje informal, familiar, más suelto que el lenguaje oficial del 1¼ de septiembre Estos son algunos ejemplos del lenguaje presidencial
Gobernar para el futuro
El presidente le dice a Rolando Cordera, a propósito de su convocatoria a un debate sobre la economía y sobre el modelo económico, que “el nivel de análisis y de crítica no se corresponde con la gravedad e importancia de los temas que se discuten Me refería a ese debate en términos concretos por la cuestión económica Si no nos gusta lo que estamos viendo, ¿qué es lo que proponemos para enfrentar esos problemas? Pero, además, un mínimo intento de rigor intelectual Y me preocupa que lo que esté ocurriendo es que no haya propuestas realmente que pasen la prueba del rigor intelectual”
Ese rigor intelectual es lo que se echa de menos en muchas afirmaciones del presidente Zedillo Por eso no convence Por ejemplo:
Habla de “sacrificar consumo presente, pensando en el futuro, en nuestros hijos, en lo que queremos y creemos que México debe ser en el siglo XXI La decisión fundamental de los mexicanos: estar dispuestos, a pesar de nuestra circunstancia y de las muchas limitaciones que tenemos, a moderar el consumo presente, para que podamos tener nuestro propio ahorro interno, invertir en infraestructura, vivienda, carreteras, planta productiva y riqueza para el futuro”
¿Cómo pueden sacrificar el consumo los que escasamente tienen para comer, los que no tienen salario, los que tienen que hacer maromas en las esquinas por un poco de dinero, los limosneros, los que no tienen suficiente para la canasta básica, los que ganan el salario mínimo y menos que el salario mínimo, que no son pocos en este país? El presidente no dijo cuántos son y no dijo que ellos tienen que sacrificar la alimentación propia y de sus hijos ¿Cómo dice que lo hagan pensando en sus hijos? Ese sacrificio, dijo el presidente, nos va a dar riqueza en el futuro Ese sacrificio, no dijo el presidente, les va a dar desnutrición a muchos mexicanos
Hablar en general sobre lo que debería ser y ofrecerlo como si fuera lo que en realidad es, no es rigor intelectual Esa mezcla indefinida de esperanzas y de realidades no convence
Le dice a López Dóriga: “Hemos vivido una crisis económica y financiera que estamos superando con gran claridad Nuestro problema actual ya no es cómo vamos a superar la crisis, sino cómo vamos a consolidar una recuperación económica que deje atrás la crisis financiera” Lo que queda por verse es la “gran claridad”, que no está probada, al menos todavía
Dijo el presidente: Si no hubiéramos hecho lo que hicimos, México hubiera pagado consecuencias de una magnitud inmensamente mayor Perdimos cientos de miles de empleos Si no hubiéramos hecho lo que hicimos, habríamos perdido millones de empleos y hoy no tendríamos ninguna esperanza de recuperación Ese fue el mismo argumento del salinato, que lo manejó a saciedad: sin nosotros le hubiera ido peor al país En estricto rigor intelectual, no se pueden probar esos futuribles: lo que hubiera pasado si Lo que realmente vemos que pasa es que la pobreza se agudiza y la riqueza se concentra y se vuelve más cínica, más indiferente, más irresponsable
Al presidente no le gusta caerle mal a la gente, pero le tocó vivir —dice— circunstancias en las que hay un dilema cotidiano: tomar una decisión que a lo mejor parece buena hoy, pero que no va a resolver ningún problema en el mediano y en el largo plazos “Como presidente de la República, tengo que pensar, antes que nada, con una visión de largo plazo; no puedo pensar en el hoy o en nada más mañana; tengo que pensar en lo que yo creo que le preocupa a muchos mexicanos, a los padres de familia y es qué va a ser México en 10, 15 o 20 años, y es lo que tengo que tratar de conciliar y a veces el resultado es que no estamos tomando decisiones populares de corto plazo”
Es bueno, sin duda, que el presidente piense en el futuro Lo dijo también, hace tiempo, Indira Gandhi: Yo voy a gobernar para la India del futuro, no para la India del pasado Eso hace un hombre de visión Pero también es un escape para no enfrentar el inmenso problema del presente, aunque en buena medida ya no tenga solución Un padre de familia —de esos que le preocupan al presidente— no puede decirle a su hijo: hoy no puedo darte de comer, pero pienso en el futuro y dentro de 20 años te daré de comer Lo que miles y miles de mexicanos quieren es comer Y un gobierno que no es capaz de alimentar a su pueblo, hoy, no dentro de 20 años, no tiene justificación para existir El presidente habló del sufrimiento y de la angustia de la gente Pero el bagaje de desnutridos que este país arrastra es inmenso y es nuestra vergüenza De eso no habló el presidente y ésa es una realidad insoslayable
La televisión y la violencia
No ve a México distinto Es el mismo México —dice—, resultado de procesos históricos acumulativos y de la suma de voluntades y de circunstancias, pero en circunstancias distintas de las que hubiera previsto y que hay que asumir “Ahí están las mismas fortalezas y virtudes de hace años” No dice cuáles, no las nombra, y hubiera sido interesante saber cómo entiende y cómo concibe al mexicano, para saber cómo piensa en el futuro y qué clase de hombre va a resultar de los cambios que está haciendo y de los que no hace
A Zabludovsky le hace patente su preocupación por cierto tipo de programas que la televisión difunde, como son los de violencia “A mí, como padre de familia y como mexicano, me preocupa que una parte nada despreciable de la programación televisiva se dedique a reproducir cuestiones que tienen que ver con la violencia Ese bombardeo de violencia creo que es dañino” Pero el presidente sólo invita a los medios a que se autorregulen
En los medios de comunicación, como hoy los conocemos, hay cuatro aspectos que merecerían una reflexión ética Uno, difunden y jerarquizan valores frecuentemente contrarios a toda ética Dos, están altamente concentrados en pocas manos que, a través de una tecnología sofisticada y cara, accesible sólo a grandes capitales y grandes consorcios, sirven fundamentalmente a los intereses del dinero y del poder y, en consecuencia, manipulan las informaciones, promueven los valores y provocan los comportamientos que convienen a esos intereses Tres, son medios comerciales y publicitarios, al servicio del consumo y de la creación de necesidades materiales crecientes Cuatro, han marginado al pueblo y suprimido, en buena medida, la opinión pública, que sería la manera popular y ciudadana de participar en esos medios
Actualmente, a nadie le cabe ya duda de que los medios, por medio de la presentación y difusión de determinados valores, tienden a conquistar la jerarquización valoral, los criterios y la conducta del hombre Tampoco cabe duda de que los medios son comerciales, son un negocio, difunden los bienes y los valores que responden al enfoque comercial de la vida y constituyen el aspecto comercial de la comunicación humana actual
La programación de la televisión se escoge con el mismo criterio comercial de la publicidad La televisión vive y se hace rica de los anuncios comerciales Es su objetivo Para eso son los ratings, que determinan el costo del tiempo Obviamente, no van a patrocinarse programas que contradicen los valores comerciales del que paga Al contrario, la inmensa mayoría de la programación comercial apoya directamente ese sistema valoral Por lo menos no lo contradice Octavio Paz, en su libro La doble llama:
“Todos los días la televisión nos presenta hermosos cuerpos semidesnudos para anunciar una marca de cerveza, un mueble, un nuevo tipo de automóvil o unas medias de mujer A la degradación de la imagen hay que añadir la servidumbre sexual La prostitución es ya una vasta red internacional que trafica con todas las razas y todas las edades, sin excluir, como todos sabemos, a los niños El Estado moderno, con buenas y malas razones, se abstiene hasta donde le es posible de legislar sobre estas materias Al mismo tiempo, la moral familiar, generalmente asociada a las creencias religiosas tradicionales, se ha desmoronado ¿Y con qué cara podrían proponer moderación los medios de comunicación que inundan nuestras casas con trivialidades sexuales? La confiscación del erotismo y del amor por los poderes del dinero es apenas un aspecto del ocaso del amor; el otro es la evaporación de su elemento constitutivo: la persona Ambos se completan y abren una perspectiva sobre el posible futuro de nuestras sociedades: la barbarie tecnológica”
El presidente Lyndon B Johnson, de Estados Unidos, preocupado por la violencia creciente en su país, nombró una comisión que investigara sus causas La comisión encontró que los medios, la televisión y el cine sobre todo, durante años, habían creado un ambiente de violencia y, en consecuencia, habían debilitado las barreras que el hombre normalmente levanta, en su interior y en su medio natural, contra ella Los medios habían ambientado la violencia y familiarizado con ella La sociedad se “ambientó” a la violencia hasta llegar a lo que es actualmente, en calificativo de Herbert Marcuse, una “sociedad enamorada de la muerte”
El 6 de febrero de 1996, se publicó en Washington otra investigación, Estudio nacional sobre la violencia en la televisión, realizado por médicos, psicólogos, educadores, la industria televisual y la Asociación Nacional de Televisión por Cable Ha sido el más importante estudio de la violencia televisada realizado hasta la fecha
Analizaron 2,500 horas de programas y advirtieron los daños que producen y los “riesgos de efectos peligrosos” en los espectadores, porque puede insensibilizarlos respecto de la violencia o volverlos miedosos Llegaron a las mismas conclusiones que la Comisión Johnson: la ambientación de la violencia
La industria, los dirigentes políticos y los padres de familia deben esforzarse, dice el estudio, por atenuar el impacto social de la violencia televisada Reconocen los investigadores, como habían reconocido los críticos desde hace mucho tiempo, que los programas violentos pueden inducir a conductas más violentas Y recalcan que el contexto en que se muestra la violencia es tan importante como las imágenes mismas de cadáveres Llegaron a las siguientes conclusiones:
“Los riesgos de asistir por televisión a la violencia ordinaria, comprenden el aprendizaje de conductas violentas, la pérdida de sensibilidad ante las consecuencias de la violencia y la tendencia a aumentar el miedo de ser víctima de la violencia Los autores de actos violentos quedan impunes en 73% de los casos Cuando la televisión presenta violencia sin castigo, los televidentes tienden a pensar que la violencia puede ser ventajosa La televisión no suele presentar las consecuencias negativas de la violencia: dolor, trastornos psicológicos y perjuicios financieros o emocionales de las víctimas La cuarta parte de las escenas violentas incluye el uso de armas de fuego; eso puede inspirar o provocar pensamientos y comportamientos agresivos”
El presidente Zedillo dice: “Ahí están —en los mexicanos— las mismas fortalezas y virtudes de hace años” ¿No han cambiado y van a permanecer con ese bombardeo televisivo? ¿No es necesario un mínimo de regulación legal para impedir esos daños éticos y esa transformación de las conductas? ¿No tiene nada qué ver la ambientación de la violencia con la violencia real que vivimos? Son temas que el presidente deja al aire Pero dice sobre la violencia y la inseguridad públicas: “Todos estamos muy preocupados, por supuesto yo como autoridad estoy profundamente preocupado, es parte de mi responsabilidad el ver que este problema se frene y se revierta lo más rápido posible, y como ciudadano y como padre de familia, pues es un problema que también lamento y sufro mucho” Cómo hace falta en todo esto el rigor intelectual que el presidente les exige a los demás
La pobreza y la violencia
Cuando analiza sus causas, dice: “El país ha crecido mucho en su población y en otros problemas económicos y sociales, y las instituciones, los medios que tiene a su disposición el Estado para garantizar la seguridad pública y hacer valer la ley nos han quedado chicos respecto del tamaño de los problemas Es un asunto que tiene muchas facetas tiene una faceta de leyes Las leyes se nos volvieron inadecuadas para combatir las formas de criminalidad que hoy vivimos y por eso estamos cambiando las leyes Es un problema de instituciones Tenemos unas instituciones francamente inadecuadas para garantizar esa seguridad pública y para perseguir los delitos Los elementos que están encargados de estas tareas, con frecuencia no tienen el suficiente profesionalismo, el suficiente estímulo ni la suficiente protección para realizar su trabajo”
Y el otro aspecto tiene que ver con la cultura de apego a la legalidad Esa cultura no existe en el pueblo de México y hay que crearla, analiza el presidente: “Tenemos todos que trabajar para que haya una cultura de apego a la legalidad en nuestro país”
Entre el miércoles 28 de agosto de 1996, en la noche, y el jueves 29, en la madrugada, el Ejército Popular Revolucionario (EPR), llevó a cabo ataques sangrientos en los estados de Puebla, Oaxaca, Guerrero, México y Chiapas, y en la inmediaciones del Distrito Federal
Los ataques no tuvieron dimensión para poner al país en peligro de caer en la anarquía Sus instituciones siguieron y siguen funcionando normalmente Pero tampoco se pueden minimizar, porque demuestran que las condiciones sociales que vivimos propician una violencia cada vez más irracional, más complicada y más iracunda Hablar, como hizo la Secretaría de Gobernación, de que no hay pobreza que valga la violencia y de que no hay situación ni étnica, ni política, ni social que la justifique, es esconder las estructuras de injusticia que destrozan personas, familias, destinos, generaciones y pueblos enteros en el hambre y en la miseria, para enriquecer a un puñado de gentes
El presidente, al analizar las causas de la violencia, no mencionó siquiera la expansión de la violencia de los pobres y de los desesperados La situación socioeconómica es adversa y hace más delicado el momento Hay una depauperización generalizada, hay elevado desempleo, los niveles de vida han caído alarmantemente, el poder adquisitivo del salario se ha derribado, el gasto educativo federal ha disminuido 30%, de 9,000 a 6,000 millones de pesos, la violencia callejera se ha vuelto insoportable, la desnutrición aumenta y cancela el futuro de la nación por generaciones Esto es lo que habría que mencionar y que remediar primero, las causas del descontento, de la irritación y de la violencia
El mismo secretario de la Defensa, general Enrique Cervantes, puso el énfasis en la justicia económica Le dijo al presidente después del informe: “Nadie podrá descansar mientras no alcancemos las metas sociales; las demás son secundarias y son simples vías de acceso Hoy lo más urgente es la justicia económica, ése es el compromiso toral de su gobierno Hacia ella debe dirigirse el esfuerzo coordinado, sin regateos del engranaje comunitario”
La situación puede agravarse irremisiblemente, porque el discurso de bonanza y de recuperación económica no rima con la experiencia de la población La realidad mexicana sentida y vivida va en dirección opuesta al discurso presidencial En vez de buscar remedios de fondo a la violencia, a sus causas de miseria y de inseguridad, se opta por la represión y por las medidas militares y policiacas
El presidente no menciona siquiera el rencor social que origina la violencia, ni lo une con el modelo económico que sólo generaliza la pobreza, exacerba la miseria y concentra la riqueza Todos lo ven y lo desean, menos los dirigentes económicos públicos y privados, porque ellos son los beneficiarios y son los que piden represión y mano dura para asegurar la paz de las inversiones nacionales y, sobre todo, extranjeras
Los problemas socioeconómicos agudizan las contradicciones del sistema político, que ya son fuertes, porque asistimos a los coletazos de un monstruo que se resiste a morir Intelectuales, historiadores y escritores ven en la rebelión y en la provocación del EPR la fase terminal de nuestro sistema político, por más que constituyan brotes de irracionalidad Hay que detener esos brotes, pero hay que saber leer la lección También ellos ven en la violencia una consecuencia de la crisis económica y del marginamiento de la población, de la falta de expresión política y de la permanencia de estructuras caciquiles
Los obispos de la región Pacífico Sur lo dijeron con claridad: La dilación en la búsqueda de soluciones reales y profundas a los problemas sociales, económicos y democráticos del país ha propiciado el surgimiento de grupos armados, que luchan por intereses parciales y por espacios de poder La presencia de grupos subversivos obliga a reflexionar sobre la urgencia de la transformación socioeconómica profunda y democrática verdadera Cuando se dé un cambio equitativo, habrá reconciliación en México
La violencia que experimentamos y tememos está haciendo explícita una situación en la que seres humanos concretos, no abstracciones humanas sin pasiones, sin contexto, sin condicionantes, se debaten para sobrevivir Lo primero que hay que hacer es encontrar las causas de lo que sucede, entenderlo, darle una explicación racional, una claridad, antes de pensar en la gente pobre y en la gente que sufre como seres aberrantes que no quieren admitir su vacío humano Los seres que actúan son humanos, no simples consecuencias programadas de estructuras sociales previas Tienen juicio y voluntad propias, que conducen a decisiones propias, con valoraciones propias Hay algo que está en medio, entre las condiciones objetivas —políticas, sociales, económicas, educativas, religiosas, culturales, con todo y condicionantes estructurales— y los actos concretos de los individuos y de las organizaciones Hay seres humanos allí en medio Y de ellos se desprenden actos y responsabilidades, a partir de sus propios juicios y de su propia situación, hasta de su propia digestión, que no son los mismos que aquellos de quienes juzgan y actúan desde las torres del dinero, del poder, de la cultura, de la academia, de la religión y de la importancia social El presidente no ofreció ni analizó ninguna solución a estas condiciones de injusticia
El presidente: Son muy justificadas la rabia, la sensación de ultraje, la impotencia ante la inseguridad Reconoce la gravedad de la situación ¿Cuál es la respuesta? Tenemos un problema de leyes Nuestro marco jurídico no estaba adecuado a las condiciones de criminalidad y de inseguridad actuales Por lo tanto, se está adecuando el marco jurídico, por ejemplo en el Código Penal del DF Segundo, tenemos instituciones obsoletas, que se quedaron chicas y que se corrompieron en una parte importante No funcionan satisfactoriamente Cambiarlas requiere tiempo, esfuerzo, un buen plan y recursos Por tanto, va para largo
Por eso, el presidente ha tomado decisiones drásticas, como la militarización de la policía del DF Llevará tiempo, pero piensa que dará buenos resultados También se ha emprendido la reorganización de las procuradurías General y del DF, y ha creado el Consejo Nacional de Seguridad, para armonizar políticas, recursos y gobiernos
La delincuencia —analiza el presidente— es un gran enemigo a vencer y una amenaza a la seguridad nacional Es el número uno en materia de seguridad pública Lo estamos enfrentando; pero es un fenómeno global, de crimen organizado a nivel internacional, con enormes recursos, tecnologías, medios de comunicación y de movimiento y de lavado de dinero, y con una crueldad terrible El Estado debe aplicar todo su músculo y toda su capacidad para combatirlo Pero tenemos limitaciones, como instituciones que se nos quedaron pequeñas y que nos dañaron el camino; problemas de leyes, un marco jurídico lleno de agujeros Se han promovido cambios en las leyes y se hacen esfuerzos con las instituciones, que fueron penetradas por el narcotráfico a niveles secundarios (¿sólo secundarios?) Por eso se trabaja en la depuración, por ejemplo, de los policías
Ese discurso nos quiere hacer creer que la guerrilla y la insurgencia tienen nexos con el narcotráfico Pero el narcotráfico forma parte orgánica del capital financiero y del Estado Son las cúpulas políticas, financieras, militares y policiacas, en contubernio con bandas de delincuentes, las que planifican y dirigen, a nivel nacional e internacional, la distribución y la comercialización de la droga, y las que se benefician de ello Sin connivencia de las cúpulas, sin complicidad del Estado y de las fuerzas del orden, no podrían haber florecido como florecieron Ya empezó a ser del dominio público el grado de corrupción policiaca y judicial que antes todo mundo sospechaba, experimentaba y sufría, pero que se conservaba en silencio Ya empezamos a conocer la magnitud y la hondura de la corrupción y de la complicidad con el narco Y ésa no es la complicidad de los pobres A lo más, es la utilización que de ellos hacen para que siembren droga y, por primera vez, ganen un dinero menos escaso
Corrupción e impunidad
Dijo el presidente Zedillo en una de sus entrevistas: “Es inherente a nuestro régimen republicano y federalista que exista una adecuada relación de equilibrio entre los tres poderes, pero atenernos a esa cuestión constitucional básica, de modo alguno significa que yo esté renunciando a facultades importantes; posiblemente estaré renunciando a algunas prácticas que posiblemente tuvieron alguna justificación en el pasado, pero que ciertamente no tienen ninguna justificación en el México contemporáneo, y que además no van de acuerdo con mi manera de pensar, ni mi manera de actuar”
Primero, no define, no describe, ni siquiera nombra esas “algunas prácticas” del pasado, que “posiblemente” tuvieron “alguna” justificación No hay ahí el rigor intelectual que el presidente pide a sus opositores No hay ni siquiera la franqueza intelectual de llamar a las cosas por su nombre
Esas prácticas se llaman presidencialismo, dedazo, servilismo esclavizado de diputados y senadores, corrupción del Poder Judicial, manipulación de la justicia, antidemocracia sistemática y dictadura sexenal del Poder Ejecutivo Y no tuvieron ninguna justificación, ni siquiera “posiblemente” La corrupción no se justifica, como no se justifican el abuso del poder y la perversión de la Constitución Mexicana para el servicio del poder
Segundo, no fueron “algunas prácticas” Fue la esencia del sistema El presidente Zedillo, en su entrevista con Joaquín López Dóriga habló de una cultura de la corrupción “Nuestro país vive ciertamente, sufre muchos actos de corrupción, es un fenómeno que desgraciadamente tiene raíces muy profundas en las instituciones y en la propia conducta social, y es algo que debe combatirse sistemáticamente”
Si tiene raíces en la conducta social, pertenece a nuestra cultura Lo reconoce implícitamente: “Debemos ser totalmente objetivos y decir y reconocer que no tenemos todavía las instituciones, las personas ni la cultura en la sociedad, para poder lograr los resultados que queremos” El presidente sólo habló de cultura para referirla a la corrupción
Luego vuelve a la vaguedad: “Ahora, ¿existe la impunidad o no? En algunos casos, cuando no hay denuncia y cuando fallan las instituciones para perseguir los delitos, se da la impunidad Ahora, lo que debe quedar claro es que hay una voluntad política, hay una decisión política y hay un trabajo de gobierno para ir limpiando, saneando las prácticas que conducen a la impunidad”
Eso no concuerda con la experiencia del pueblo de México Por ejemplo, a todo lo largo del PRI, se ha destituido a muchos gobernadores, por ineptos o por corruptos, sean corruptos del dinero o corruptos del poder o corruptos de ambos Ninguno ha ido a la cárcel Ni siquiera a juicio El presidente dice primero que la impunidad se da en “algunos” casos, cuando no hay denuncia o fallan las instituciones Luego afirma que se están saneando las prácticas que conducen a la impunidad, y eso ya no implica sólo “algunos” casos, sino prácticas, bastante más frecuentes
Por lo demás, el caso Colosio desmiente No ha habido voluntad política de resolverlo, ni siquiera de llamar a los testigos que tienen o, al menos, pueden tener la mayor información: Salinas y Córdoba Hay impunidad y se está protegiendo la impunidad, como pasó con el carpetazo por decreto a la investigación de Conasupo, con los casos Figueroa y Madrazo, por citar sólo esos A lo mejor, pero eso no lo dice el presidente, la voluntad política de sanear la impunidad se refiere al futuro, no al pasado, ni siquiera inmediato El presidente ha afirmado que gobierna para el futuro, no para el presente
La democracia y el diálogo
El presidente se refirió a un “sistema político basado en principios democráticos”, a un “sistema genuinamente democrático”
Ahora empezamos igualitariamente —se supone— una nueva etapa democrática y un proceso electoral nuevo, gracias a la Reforma Política (así, con mayúsculas) Al PRI le tocan más recursos, por supuesto, dado que es el partido mayoritario Pero es mayoritario gracias al pasado electoral corrupto, al monopolio del poder, al fraude electoral y a la asignación de recursos estatales para obras sociales en beneficio electoral del PRI, gracias al manejo electoral del Pronasol y de otros recursos del Estado Y ahora que ya tiene la ventaja que le dio la antidemocracia, entra a la democracia con esa ventaja adquirida De eso no habló el presidente
No tener diálogo, no intentar llegar a acuerdos, no practicar la tolerancia y el respeto, no sirve a ningún propósito legítimo “Esas son cosas muy fáciles de hacer, más fácil que no entender a la gente en su circunstancia” Y ejemplifica luego con el diálogo personal de dos que piensan distinto pero pueden hasta ser amigos
No es eso lo que se ha visto en Chiapas, donde se atora el diálogo, porque no se trata de un diálogo personal de dos que tienen distintas ideas Se trata de un diálogo de culturas, una cultura individualista, la del Estado, la de la sociedad mexicana en general, y una cultura comunitaria, la de los indígenas, en la que hay una participación verdaderamente democrática
Por eso les cuesta tanto trabajo entenderla a los negociadores del gobierno, por eso no han captado —ni el presidente lo explicó y ni siquiera tocó el tema— lo que significan las consultas indígenas, las decisiones auténticamente comunitarias, que se han interpretado como dilación Ahí, enraizada en esa cultura, está la explicación profunda del movimiento zapatista, que no le es fácil, quizá ni siquiera le es posible, comprender a la cultura del dedazo, de la corrupción y del individualismo