Empresarios, funcionarios y políticos se beneficiaron de sus influencias durante doce años

Empresarios, funcionarios y políticos se beneficiaron de sus influencias durante doce años
Todos (socios, amigos, cómplices, colegas y hasta parientes) son buenos; el único malo es Raúl Salinas de Gortari
Antonio Jáquez
MONTERREY, NL – Durante 12 años, de 1982 a 1994, Raúl Salinas de Gortari fue uno de los hombres más influyentes del país, sólo por ser el hermano mayor de Carlos Salinas de Gortari, quien despachó un sexenio como secretario de Programación y Presupuesto e inmediatamente después alcanzó la Presidencia de la República
En ese lapso, pero sobre todo en el sexenio pasado, la cercanía con “el hermano Raúl” representó para muchos la posibilidad de lograr una posición burocrática, hacer determinado negocio, comprar una empresa paraestatal, formar un fondo de inversiones internacionales o, simplemente, tener acceso a Los Pinos Así lo han ido estableciendo indagaciones judiciales
Igual, en ese trasiego de influencias en círculos burocráticos, políticos, académicos y empresariales, Raúl armó una red de relaciones que, según investigaciones judiciales en curso, fue determinante para desviar recursos públicos, acumular negocios y propiedades, tramitar documentos falsos, hacer sigilosas transacciones bancarias y, presuntamente, hasta organizar un crimen
Sin embargo, desde que fue encarcelado en Almoloya, Raúl se ha convertido en un solitario Como se dijo durante un tiempo de su compañero de cárcel Mario Aburto, ahora parece que Raúl Salinas actuó solo, pues casi ninguno de sus amigos o socios acepta que tuvo tratos con él Hasta su hermano Carlos, quien lo llamó “compañero de 100 batallas” en la dedicatoria de su tesis de licenciatura, ha marcado su distancia
EL PRINCIPIO DEL FIN
El deslinde se inició en los primeros días de octubre de 1994, cuando el nombre de Raúl Salinas empezó a ser asociado al del diputado federal priísta Manuel Muñoz Rocha —acusado de armar el complot para asesinar a José Francisco Ruiz Massieu, secretario general del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y excuñado de Raúl—, a contracorriente de la primera versión oficial, que achacó el crimen a un grupo de políticos tamaulipecos
Mientras que el subprocurador Mario Ruiz Massieu, hermano de la víctima, aseguraba que el atentado fue tramado por políticos priístas “de alto nivel”, coludidos con supuestos narcotraficantes, indagaciones periodísticas reconstruían el círculo de relaciones de Muñoz Rocha, que incluía al senador Hugo Andrés Araujo y a Jaime de la Mora, director de Banrural, y en cuyo centro aparecía Raúl Salinas
Los señalados apenas se dieron por enterados Araujo declaró que “no se debería implicar ni mencionar a amistades de Muñoz Rocha que están lejos de los acontecimientos”, en defensa tímida de sí mismo y de Raúl Salinas, su amigo durante 25 años, a quien incluso le hizo casa en Batopilas, Coahuila, uno de los santuarios del salinismo y simiente de Línea de Masas, organización de corte maoísta que fundaron en los años setenta y que sirvió después como modelo del Programa Nacional de Solidaridad
Otro senador, Alberto Santos de Hoyos, se mostró más dispuesto a dar la cara por Raúl Después de que Proceso hizo un recuento del historial del “hermano incómodo” del presidente Salinas, en su edición del 21 de noviembre de 1994, Santos de Hoyos, uno de los primeros empresarios neoloneses que se vinculó con el gobierno de Salinas, declaró a la prensa de Monterrey: “Acusar basado en rumores o en chismes es una irresponsabilidad Es injusto que sin tener pruebas se difame y se acuse a una persona”
LA RETIRADA
Tras el arresto de Raúl como supuesto autor intelectual del asesinato de Ruiz Massieu, la mayoría de sus amigos se callaron o de plano minimizaron su relación con él La retirada se acentuó especialmente desde que las averiguaciones judiciales y periodísticas fueron arrojando evidencias sobre sus numerosos contactos con el mundo de los negocios
Uno de los presuntos operadores del complot para asesinar al secretario general del PRI, Fernando Rodríguez González, inició las revelaciones semanas después del arresto de Raúl: En una de sus declaraciones ministeriales implicó a Ignacio Ovalle, en ese tiempo secretario técnico del Consejo Político Nacional del PRI, pues dijo que conocía los detalles e incluso proporcionó a Muñoz Rocha información sobre la agenda que Ruiz Massieu tendría los días en que se planeó y ejecutó el asesinato
Por supuesto, Ovalle se declaró ajeno a esos hechos y pidió a la Procuraduría General de la República (PGR) “dejar limpio” su nombre En rueda de prensa, reconoció que “involuntariamente” aportó algunos datos de la agenda de Ruiz Massieu a Muñoz Rocha Intentó explicar sus vínculos con Raúl en términos de “una relación cordial y estrecha, pero no de amistad sólida”
Entrevistado por Gerardo Galarza, Ovalle disminuyó aún más su relación con Raúl:
“Cuando regresé de Cuba, donde era embajador, me reintegré a la administración pública como director de la Conasupo El ingeniero Salinas de Gortari fungía ya como director de Planeación, si no me equivoco, y fue ratificado Durante el tiempo que coincidimos en Conasupo hubo un trato frecuente, cotidiano, laboral y una relación cordial Cuando salí de Conasupo, esa relación, en lugar de robustecerse, se fue adelgazando El trato se volvió muy esporádico, circunstancial, no coincidíamos en el mismo punto” (Proceso 964)
Mientras tanto, en esta ciudad, tierra natal de Raúl, las reacciones de sus amigos fueron de la negación al silencio Fernando Padilla Villarreal declaró: “Nunca en mi vida había visto al ingeniero Raúl Salinas hasta ahora que se hizo famoso”; negó tener relación alguna con la familia Salinas, a pesar de evidencias documentadas de lo contrario, como el hecho de que sea concesionario del aeropuerto de Agualeguas, entre otras operaciones dudosas
Javier Garza Calderón, presidente de Domos, hombre de riqueza rápida que en 1995 alcanzó el privilegio de ingresar al club de los supermillonarios —capital de mil o más millones de dólares— de Forbes y que se volvió noticia al adquirir en Cuba una empresa de telecomunicaciones, con ayuda del gobierno de Salinas, dijo por conducto de un vocero “no conocer personalmente, ni mucho menos ser amigo” de Raúl Además, demandó por “injurias y difamación” a Lucas de la Garza, luego de que el político perredista habló a Proceso sobre los nexos de Garza Calderón con Raúl y sus dudas sobre esa operación
Lucas contrademandó a Garza Calderón y amagó con revelar “algunas otras cosas que conozco de este señor” Llegaron, sin embargo, a un acuerdo Posteriormente, surgieron datos nuevos que reforzaron las ligas entre Salinas de Gortari y Garza Calderón, como el hecho de que Domos cofinanciara un estudio sobre telecomunicaciones coordinado por Raúl, al lado de otras corporaciones presididas por amigos de los Salinas (Proceso 1005)
Entre los empresarios regiomontanos que se callaron, destacan Eugenio Garza Lagüera y Adrián Sada González, dueños de Visa y de Vitro, además de los bancos Bancomer y Serfin, respectivamente Ambos fueron de los amigos más próximos a Raúl en esta ciudad, en la que le otorgaron créditos para que adquiriera dos propiedades, además de que, en el caso de Garza Lagüera, consintió que el Tecnológico de Monterrey, institución que preside, cobijara a Raúl como académico
En cambio, David Peñaloza Sandoval, presidente de la constructora Tribasa, sí habló aunque fue para negar cualquier vínculo de negocios con Raúl “Conocí a Raúl Salinas como conocí a 20 mil gentes”, declaró, luego de versiones periodísticas que le atribuyeron ese vínculo “Este rumor viene de hace tres o cuatro años, yo creo que como crecimos mucho, la gente dice alguien tiene que estar detrás, alguien tiene que estar impulsando a esta empresa”
Además, Andrés Caire Obregón, directivo de Tribasa, envió un comunicado a los medios de información, en el que señalaba que desde 1993, la constructora es “una empresa pública, cuyas acciones cotizan en la Bolsa Mexicana de Valores y en la de Nueva York, por lo que sus accionistas, su contabilidad y su operación son del dominio público, fueron y están sujetas al escrupuloso escrutinio, tanto de la Comisión Nacional de Valores cuanto de la Securities and Exchange Commission”
Sin embargo, en agosto, la revista Fortune se refirió a Tribasa, en un reportaje titulado “El gobierno de Salinas vendió unos 14,000 millones de dólares en activos de propiedad estatal y desató la corrupción” Informó que esa empresa mantenía “estrechos vínculos con el gobierno” y que en su consejo directivo figuraba Carlos Hank Rohn, otra de las relaciones notables de Raúl
NI LO CONOCEMOS
La detención de Paulina Castañón, esposa de Raúl, en Suiza, a mediados de noviembre, extendió el vacío y desencadenó otra oleada de acusaciones sobre presuntos negocios ilícitos y conexiones
El primero en marcar su raya fue Carlos Salinas, quien en un comunicado expresó su “asombro” frente a las transacciones “de que se habla, así como del elevado monto de ellas” Y aseguró: “Durante mi Presidencia, yo no conocí de ello”
El azoro de Salinas fue puesto en entredicho por María Elena Vázquez Nava, exsecretaria de la Secretaría de la Contraloría General de la Federación (Secogef), quien informó que, en su oportunidad, alertó al presidente sobre los rumores que involucraban a su hermano en actividades irregulares En un boletín de prensa, reveló además, que incluso le recomendó a Carlos Salinas que retirara a su hermano Raúl de la administración pública
La familia política de Raúl también tomó distancia Su suegra, Consuelo Ríos Zertuche, dijo a este semanario: “A Paulina la usaron mi hija es buena, es pura” La describió como una “mujer mexicana acostumbrada como todas a tener un hogar y un marido a quien obedecer”, por lo que descartó que estuviera enterada del origen del dinero depositado en Suiza ni de los negocios de Raúl Evadió hablar de los Salinas: “Es cosa de ellos; nosotros somos Castañón Ríos Zertuche, familia decente”
El misterio de los 84 millones de dólares depositados en Suiza intentó ser aclarado por Raúl y su defensa, con la historia de que se trataba de un fondo de inversiones, en el que habrían participado una veintena de empresarios, cuyos nombres, en principio, no fueron revelados
A finales de enero de 1996, dio la cara Carlos Peralta, hijo de Alejo Peralta, dueños ambos, entre otras empresas, de Iusacell, para confirmar una primicia del The Miami Herald, en el sentido de que el industrial había aportado 50 millones de dólares al fondo, “a solicitud del señor Salinas, con quien me une una amistad de 30 años”
En rueda de prensa, Peralta dijo que había otros industriales y banqueros en el fondo, entre ellos Roberto González Barrera, Adrián Sada González y Carlos Hank Rohn Por conducto de las oficinas de prensa de sus empresas, González Barrera, cabeza de Maseca y Banorte, y Sada González, desmintieron de inmediato a Peralta
A pesar de que las noticias sobre la presunta participación de Raúl en el asesinato de Ruiz Massieu y las revelaciones de su enorme fortuna llevaban varios meses ocupando los primeros lugares en los medios de información, fue hasta diciembre de 1995 cuando el PRI decidió expulsarlo El 2 de febrero de 1996, la medida fue ratificada por el Consejo Político Nacional
Sin embargo, se aplazó la discusión sobre la expulsión de Carlos Salinas, demandada por los mismos 81 diputados priístas que solicitaron la salida de Raúl
A principios de abril, aparecieron en escena otras amistades de Raúl, al detener la PGR a dos de sus presuntos prestanombres, Jesús Gómez Portugal y Juan Gómez Caro Ambos minimizaron su relación de negocios con Raúl, aunque aceptaron tener una antigua amistad con él Para entonces, las autoridades habían establecido que un hijo de Gómez Caro, Juan Manuel Gómez Gutiérrez, sirvió de pantalla para transacciones dudosas de Raúl, en las que usó la identidad “Juan Guillermo Gómez Gutiérrez”
Gómez Portugal, por su parte, realizó otros negocios que lo conectan con amigos de Raúl En Monterrey, formó en 1993 dos sociedades —una distribuidora de autos y una inmobiliaria—, en las que figura como secretario del consejo de administración Othón Ruiz Montemayor, en ese tiempo director general de Femsa —de Garza Lagüera—, más tarde tesorero en la administración de Sócrates Rizzo y, desde el 1¼ de junio, presidente del Grupo Financiero Banorte, de González Barrera
El 21 de junio, The Miami Herald dio otra primicia: El reportero Andrés Oppenheimer averiguó que Raúl tuvo tratos financieros con Ricardo Salinas Pliego, que estaban siendo revisados por investigadores suizos y mexicanos, ante los cuales ya había declarado el dueño de Televisión Azteca
Inicialmente, el empresario rechazó tener relación de negocios con Raúl y atribuyó todo a una “confusión”
Entrevistado por El Norte y Reforma, Salinas Pliego sostuvo: “Yo nunca he recibido ni enviado dinero de Raúl Salinas () Yo diría que está superresuelto (el caso), precisamente porque yo ya declaré lo que tenía que declarar: no hay ninguna relación de negocios, no la ha habido ()”
Días después, varios diarios dieron a conocer las actas en que figuran las declaraciones de Raúl Salinas a la policía suiza, en las que informa que entregó 29 millones de dólares a Salinas Pliego, entre junio y septiembre de 1993, para realizar negocios no especificados Igualmente, divulgaron la versión ofrecida por el empresario a la fiscalía suiza, en la que admite que recibió dinero de Raúl
En medio del escándalo por la conexión entre Ricardo y Raúl Salinas —sin parentesco—, El Norte y Reforma divulgaron otra declaración ministerial, en la que Raúl aseguró ante autoridades suizas que dos de sus socios “más importantes”, durante los años en que su hermano fue presidente de México, fueron José Madariaga Lomelín y Abraham Zabludovsky Nerubay, en el caso de la empresa Mexicana de Autobuses (MASA)
El banquero Madariaga negó ser socio de Raúl, aunque admitió serlo de MASA Zabludovsky, director de la revista Epoca y conductor del noticiario 24 Horas de la tarde, aceptó ser amigo de Raúl Salinas, pero rechazó que esa amistad se tradujera en negocios indebidos, ya que, aseguró, MASA se formó y operó entre particulares No recordó que MASA fue una empresa paraestatal hasta octubre de 1988, cuando fue privatizada en circunstancias poco claras y vendida después a Raúl y sus amigos
Se divulgó, además, que el enredado circuito de transacciones financieras de Raúl se cerraba en México —luego de transferencias electrónicas a Suiza, entre otros países—, donde se usaban los fondos en la compra de acciones de diversas empresas que cotizan en la Bolsa Mexicana de Valores, entre ellas Cementos Mexicanos y Tribasa
En medio de rectificaciones y contradicciones sobre esos nexos, el viernes 5 estalló un nuevo escándalo, al revelar The New York Times que en 1989, los entonces secretarios de Comercio y de Programación y Presupuesto, Jaime Serra Puche y Ernesto Zedillo, respectivamente, autorizaron una compensación financiera por 6 millones de dólares al Grupo Industrial Maseca
Una investigación del diputado Adolfo Aguilar Zinser detectó que Zedillo desestimó la opinión jurídica de la Secogef y dejó sin efecto acuerdos del Consejo de Administración de Conasupo En ese tiempo, Raúl Salinas era director de Planeación y Programación Presupuestal de la empresa
La oficina de prensa de la Presidencia de la República se apresuró a descalificar los datos del Times —amparados en documentos—, con un comunicado difundido desde el jueves 4 por la noche, en el que afirmó que el artículo contenía “insinuaciones calumniosas, porque su información es parcial y mal intencionada”; y advirtió además que “el gobierno mexicano procederá por las vías legales a que dé lugar este lamentable hecho”
Maseca intentó justificar la operación, en un comunicado en el que afirmó: “Dichos pagos siempre se han dado con base en las normas correspondientes y han sido auditados invariablemente por los órganos competentes y por despachos externos No obstante, desde ahora afirmamos que GIMSA nunca ha recibido pago indebido o mucho menos que provenga de actos fuera de la ley”
El mismo jueves por la noche, mientras su oficina de prensa alertaba sobre la revelación periodística, el presidente Zedillo alternó en esta ciudad con González Barrera y otros amigos de Raúl Salinas, entre ellos Sada González, Garza Lagüera y Santos de Hoyos, congregados todos en una cena en la casa del gobernador interino Benjamín Clariond Reyes, a su vez parte de la corte ampliada de Raúl en esta zona