El arzobispo Norberto Rivera Carrera aprovecha antiguas posturas del abad para intentar arrebatarle el templo

El arzobispo Norberto Rivera Carrera aprovecha antiguas posturas del abad para intentar arrebatarle el templo
La Virgen de Guadalupe, secuestrada en una sorda lucha por el poder político y económico de la Basílica
Rodrigo Vera
Estandarte histórico, símbolo de identidad y de numerosas causas populares, la Virgen de Guadalupe se encuentra ahora “secuestrada” enmedio de una sorda lucha eclesiástica por el poder político y económico que representa el santuario que la alberga: la Basílica de Guadalupe
La vieja postura del abad del templo, Guillermo Schulenburg, en el sentido de que no existieron las apariciones de la Virgen de Guadalupe, resultó ser en estos días su punto débil, ya que el arzobispo primado de México, Norberto Rivera Carrera, la aprovecha para tratar de arrebatar el santuario más rico e influyente del país a quien ha sido su guardián durante 33 años
Disfrazada de guadalupanismo, la disputa por la riqueza y la gran influencia política y social de la Basílica arreció a raíz de que la revista italiana 30 Giorni, en su edición de mayo, publicó la posición que el abad ya había externado desde que se inició el proceso de beatificación de Juan Diego, en la década pasada; sólo que ahora dicha actitud está siendo profusa y sistemáticamente utilizada en su contra
“¿Por qué hasta ahora? Pues porque hasta que ha llegado al arzobispado un hombre nuevo y fuerte sale a la luz el perjurio del abad”, reconoció en conferencia de prensa, el miércoles 29 de mayo, monseñor Enrique Salazar Salazar, director del Centro de Estudios Guadalupanos y postulador de la causa de Juan Diego
La campaña del arzobispo para desplazar al abad empieza a provocar virulentas manifestaciones de protesta contra Schulenburg, por lo que ya se le pide que renuncie debido al odium plebis (odio del pueblo)
De paso, están saliendo a relucir las diferencias entre el Vaticano y la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), en torno de la veracidad de las apariciones de la Virgen
Enrique Dussel, connotado historiador de la Iglesia y con investigaciones sobre la Guadalupana, señala:
“La Virgen de Guadalupe está siendo utilizada en esta sorda lucha por el poder Estos grupos internos de la jerarquía la tironean de un lado para otro con objeto de obtener ventajas económicas
“Es una pugna inútil para el pueblo de México Ambos grupos no tienen ningún compromiso con las verdaderas realidades de nuestro país Da lo mismo que gane uno u otro”
Y considera “sin importancia” el debate que los divide: la historicidad del indio Juan Diego y de las apariciones de la Virgen
“La Virgen de Guadalupe forma parte del imaginario popular Su verdadero significado se da en el plano simbólico Esta Virgen es venerada por el pueblo, que se aglutinó en torno de ella para descubrir su verdadera identidad La Guadalupana siempre ha sido el estandarte de las luchas populares: siendo la Tonantzin —madre de nuestra tierra—, manifestaba la rebelión de los dominados por el pueblo azteca; luego fue la bandera de Hidalgo durante la Guerra de Independencia; fue estandarte zapatista durante la Revolución Mexicana En Estados Unidos, César Chávez, el líder de los trabajadores mexicanos del campo, la utilizó como única insigna de su sindicato Es decir, es una Virgen que desde su origen ha estado con los oprimidos Es eso lo que importa Sale sobrando si apareció o no apareció
“Ahora, quienes tienen el control del culto, no la movilizan para bendecir las causas populares La tienen aquietada, como objeto de un culto pasivo sin significación histórica La Virgen de Guadalupe está secuestrada”
Autor de Historia de la Iglesia en América Latina y de El encubrimiento del indio: 1492, entre otras investigaciones, Dussel resume: “La pugna actual es, pues, una pugna entre secuestradores; tironean a la Virgen de un lado para otro con el fin de obtener tajadas de poder Nada más”
LA EMBESTIDA DE RIVERA CARRERA
Desde que asumió el arzobispado, a mediados del año pasado, Rivera Carrera le ha pedido a Schulenburg que abandone la Basílica, pero éste se ha negado alegando que el Papa Juan XXIII le dio el cargo de manera vitalicia en 1963
Antonio Roqueñí Ornelas, apoderado legal de la arquidiócesis hasta que salió de ella el cardenal Ernesto Corripio, señala que Rivera ha acudido a la Santa Sede para “aclarar” la situación legal de Schulenburg, y reconoce:
“En estricto sentido legal, Schulenburg tiene la razón: la Santa Sede le dio el nombramiento, y sólo ésta puede removerlo” Así, al abad de 80 años de edad no pudo pedírsele que renunciara a los 75, como estipula el Código de Derecho Canónico
Para contrarrestar las maniobras del arzobispo, Schulenburg viajó a Roma del 30 de abril al 11 de mayo Trascendió que, inclusive, sostuvo un encuentro con el Papa Juan Pablo II, al lado de Abelardo Alvarado, obispo auxiliar de la arquidiócesis
Corrió también la versión de que la renuncia del abad era inminente, que Rivera Carrera por fin lo había desplazado, y el 14 de mayo, durante la presentación de un libro en las oficinas de la curia, el arzobispo no descartaba la dimisión de Schulenburg: “Estoy esperando información del propio monseñor Schulenburg, pues la renuncia me la tiene que presentar primero a mí”
El escándalo estalló finalmente el sábado 25, cuando empezó a difundirse en México la información de 30 Giorni En un texto firmado por Andrea Tornelli, la revista que dirige el exprimer ministro italiano Giulio Andreotti, reprodujo la vieja postura de Schulenburg: la aparición de la Virgen de Guadalupe “no es un hecho histórico”, y Juan Diego “no existió nunca”
La información de 30 Giorni era en realidad el refrito de una inadvertida entrevista concedida por Schulenburg a la revista Ixtus, publicada en el “invierno” del año pasado Ahí el abad reiteraba su opinión, que, en la publicación italiana, traducida a ocho idiomas, alcanzó circulación mundial y provocó en México inmediatas reacciones:
Con la anuencia del arzobispado, monseñor Enrique Salazar Salazar reveló que, en 1986, el abad envió a Roma una carta en la que asumía su postura antiaparicionista y obstaculizaba la beatificación de Juan Diego; dijo que varios obispos ya conocían desde hacía mucho tiempo el parecer del abad, quien incluso lo había externado al prologar el libro Santa María Tonantzin, y, por último, exigió su renuncia:
“Ya es tiempo de que se ponga fin a estas afirmaciones, porque como mexicanos no podemos aguantar más Schulenburg tiene que renunciar a la custodia del santuario del Tepeyac”
Así, el postulador colocó a Rivera Carrera en el centro de la campaña contra el abad de la Basílica de Guadalupe
“ODIUM PLEBIS”
Algunos actos de protesta contra Schulenburg empezaron a producirse la semana pasada: El miércoles 29 hubo una manifestación de católicos frente al Monumento a la Madre, en la Ciudad de México, exigiendo la expulsión del abad, mientras que, en Ciudad Juárez, grupos conservadores no identificados iniciaron una campaña mediante la que, en volantes y pintas, lo catalogan de “traidor a la Iglesia católica”
Grupos de jóvenes repartieron volantes afuera de las parroquias de esa ciudad fronteriza “¡Viva Juan Diego!”, “¡Abad traidor!”, decían algunas pintas en esa ciudad
Según la edición mexicana del diario El País, miembros del Comité Nacional Pro-Vida, de la Unión Nacional de Padres de Familia y de la Universidad Iberoamericana “montaron en cólera” y marcharon de la Basílica al Centro Histórico para “reclamar” que se vaya el sacerdote
Enrique Salazar Salazar, por su parte, adelantó que se organizarían otros actos de protesta
Apoyado en la figura canónica del odium plebis, Roqueñí Ornelas demanda también que se vaya el abad “Schulenburg lastimó al pueblo católico en lo más profundo de su fe Ya nadie lo querrá como custodio de la fe guadalupana Esto es muy preocupante Puede haber una reacción muy violenta contra su persona ¡Debe renunciar!”
Roqueñí Ornelas, quien en un tiempo protestó por el nombramiento de Rivera Carrera como arzobispo, afirma que, aunque jurídicamente no puede destituirse a Schulenburg por odium plebis, sí puede hacerse por motivos prácticos: “Este es un problema de tipo práctico; por fanatismo, la gente puede agredirlo”
Ante este clima de linchamiento, Schulenburg ha optado casi por el silencio Sólo replicó en un lacónico comunicado que difundió el miércoles 29 En él se dijo víctima de campañas propiciadas por “mentes malévolas” y negó haber dado una entrevista a 30 Giorni:
“Me permito protestar enérgicamente por la absoluta falsedad de la entrevista atribuida a mí en la revista 30 Giorni que se publica en Italia Es lastimoso que existan mentes malévolas que propician este tipo de campañas confusas, que provocan interpretaciones desorientadoras”
LOS DINEROS DE LA BASILICA
El santuario en disputa es el templo con mayores ingresos del país y, anualmente, es visitado por unos 10 millones de fieles
Schulenburg jamás ha negado que la cuestión económica influya en sus diferencias con el arzobispado: “Puede que haya un interés en ese aspecto, porque somos humanos, y para las necesidades de la Iglesia la cuestión económica es importante”
En una entrevista concedida en junio de 1991, agregó que también pesa el carácter político: “La Basílica tiene un significado muy importante desde el punto de vista histórico y político Aquí vienen todos los jefes de Estado católicos que visitan México Una de sus visitas obligadas es a la Basílica A mí me ha tocado recibir a reyes, primeros ministros y presidentes de la República” (Proceso 761)
Y, en ese tiempo, habló de los ingresos de la Basílica:
“En los meses de octubre, noviembre, diciembre y enero, los ingresos son de alrededor de mil millones de pesos mensuales Son los meses buenos; y mil 200 millones si es muy bueno el mes En los meses regulares se sacarán, qué se yo, 500 millones”
—¿Las limosnas de la Basílica pertenecen a la arquidiócesis?
—No Las limosnas de la Basílica son de la Basílica No le tocan a nadie
Sin embargo, advirtió que la Basílica ofrece ayuda “a diócesis del país que tienen necesidad”
—Un rumor muy frecuente es que la mayor parte de los dineros de la Basílica va a parar al Vaticano
—Es la leyenda negra Absolutamente falsa El óbolo de San Pedro, al que estamos obligados todas las iglesias, es mínimo Es una limosna que se da una vez al año
—¿Y ese mínimo cuánto significa?
—Es variable Y muchos no cumplimos con esa obligación Nosotros, el año pasado, no dimos nada
Schulenburg habló también sobre la relativa autonomía de la Basílica:
“El santuario pertenece a la arquidiócesis, no es autónomo; sin embargo, hay un cabildo con estatutos y normas establecidas por el derecho canónico donde se especifica que hay una administración interna, y en su mundo interno, anualmente se tiene un informe propio, que incluye lo económico A este informe asiste el arzobispo de México”   
Schulenburg señalaba entonces que escribiría sus memorias al dejar la abadía:
“Sí Tengo mucho interés en hacerlo porque he estado en un lugar privilegiado, en un punto de observación muy amplio Desde aquí puedo contemplar mucho mejor los acontecimientos eclesiásticos y políticos del país y de otros países Esto me ha permitido una visión mucho más universal Y también desde el punto de vista político, porque si hay algo que sea aglutinante y que represente la unidad en nuestro país, y que es uno de los símbolos más preciosos que tenemos de nuestra mexicanidad, es la Virgen de Guadalupe”
LOS ORIGENES DE LA DISPUTA
Debido a su importancia económica, histórica y política, Schulenburg y el delegado apostólico del Vaticano, Jerónimo Prigione, han intentado convertir a la Basílica en diócesis autónoma, totalmente independiente de la Arquidiócesis de México Juntos han acudido a Roma con este propósito Su propuesta, desaprobada por la CEM, sigue estudiándose en el Vaticano
La separación de la Basílica empezó a debatirse en abril de 1989, en una asamblea de la CEM realizada en Guadalajara Ahí, el nuncio y el abad presentaron su proyecto Schulenburg explicó entonces los beneficios que traería la diócesis de La Villa:
“El nuevo jefe de esta diócesis podría hacerse de todos los medios humanos para atender mejor a los peregrinos Se daría a la tarea de crear un seminario propio, donde se prepararan sacerdotes para una pastoral propia de un santuario Con su jurisdicción propia, tendría elementos para echar a andar proyectos específicos de su responsabilidad”
El cardenal Ernesto Corripio, en aquel tiempo arzobispo primado de México, se opuso con el argumento de que su arquidiócesis, por tradición, no podía concebirse sin la Basílica
En julio de 1990, en otra asamblea de la CEM realizada en Torreón, 84 de los 86 obispos presentes se pronunciaron, en votación secreta, por que la Basílica siguiera integrada a la Arquidiócesis de México El fallo se envió a Roma
Carlos Quintero Arce, arzobispo de Hermosillo, explicó las razones que “más movieron” a los prelados para tomar esta decisión:
“Hubo una primer razón histórica y tradicional: el santuario del Tepeyac y la arquidiócesis han tenido una conexión histórica en las buenas y en las malas, y el arzobispo siempre ha sido custodio de la imagen
“Luego, una razón de funcionalidad: La arquidiócesis cuenta con una infraestructura y un cuerpo docente ya integrados para ampliar la atención a los peregrinos Y, también, una razón de imagen: unida a la arquidiócesis, se facilita y afianza la proyección nacional que ya tiene la Basílica”
Así, Corripio les ganó la batalla al abad y a Prigione aunque no la guerra, y aunque actualmente la autonomía de la Basílica es considerada poco probable, la determinación papal está pendiente
La alianza entre Schulenburg y Prigione volvió a evidenciarse en 1993, a raíz de la protesta católica por el asesinato del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, ocurrido en mayo de ese año
Schulenburg, por instrucciones de Prigione, quien apoyó la versión del gobierno de la “muerte accidental” de Posadas, intentó impedir las peregrinaciones de protesta que las organizaciones católicas y varios obispos realizaron a la Basílica, en las que se refutaba la hipótesis gubernamental del crimen (Proceso 870)
Genaro Alamilla, obispo emérito de Papantla, dijo entonces:
“Que quede claro que la Basílica es de todos los mexicanos Schulenburg no tiene nada que decirnos porque no es obispo Y Prigione, con todo el respeto que nos merece, tampoco lo es”
En junio del año pasado, y en contra del sentir de los mil 800 sacerdotes capitalinos, Prigione logró imponer a Rivera Carrera en el arzobispado de México, desplazando a su enemigo Corripio Se suponía que, con el nuevo arzobispo, Schulenburg no correría mucho peligro: ambos eran protegidos del nuncio
Con la llegada de Rivera Carrera, algunos aliados de Corripio abandonaron el arzobispado: Roqueñí Ornelas dejó de ser el apoderado legal de la arquidiócesis, y María Teresa Jardí entregó el departamento de derechos humanos
“¡Ni hablar! Prigione es muy astuto y nos ganó la partida No cabe duda de que es un diplomático muy hábil”, se quejaba Roqueñí Ornelas, quien en una ocasión, y también por odium plebis, le pidió personalmente al nuncio que abandonara el país
Decía Roqueñí: “Norberto Rivera debe demostrar en los hechos que está abierto al presbiterio y a la feligresía de la Ciudad de México Antes que nada, debe independizarse de Prigione De lo contrario, haremos todo lo posible para que lo remuevan” (Proceso 972)
Auspiciada por el nuncio, la vertiginosa trayectoria eclesiástica de Rivera Carrera ha estado marcada por denuncias de escándalos, negocios y golpes bajos a la teología de la liberación
Siendo obispo de Tehuacán, Rivera ordenó cerrar, en 1990, el Seminario Regional del Sureste (Seresure) debido a su “cosmovisión marxista” Fundado en 1969 en Tehuacán, en el Seresure confluían los estudiantes de nueve diócesis del sureste del país, y ahí se aplicaban las directrices del Concilio Vaticano II sobre formación sacerdotal
El Seresure era dirigido por un consejo episcopal integrado por los obispos de la zona, entre ellos: Samuel Ruiz, de San Cristóbal de las Casas; Arturo Lona, de Tehuantepec, y Bartolomé Carrasco, arzobispo de Oaxaca Por instrucciones del Vaticano y de Prigione, a todos ellos Norberto Rivera los desplazó y asumió el control de la institución, a la que le dio un giro conservador
Cuatro años después, en junio de 1994, Rivera Carrera provocó otro escándalo de repercusiones nacionales: expulsó de su diócesis al religioso ecuatoriano Gonzalo Hallo del Salto, párroco de Chapulco, debido, según testimonios, a una prolongada lucha por el control de las acciones que el clero tiene invertidas en el Grupo Romero, uno de los más poderosos del estado de Puebla
Bajo el pretexto de que encabezaba “una organización civil armada”, Hallo del Salto fue expulsado del país por la Secretaría de Gobernación “Todo fue una maniobra de Norberto Rivera”, aseguró el religioso
En su actual enfrentamiento con Schulenburg, el prelado duranguense no tiene la ley a su favor
“Al abad no puede quitársele la Basílica por el hecho de no creer en las apariciones de la Virgen; éstas no son un dogma de fe”, indica el canonista Joaquín Crespo
—¿Pero puede destituirsele por odium plebis?
—Tampoco El odium plebis, de acuerdo con el actual Código de Derecho Canónico, vigente a partir de 1983, no es motivo para pedir la remoción de algún dignatario eclesiástico Esa disposición existía en el código anterior Pero fue suprimida
Con estudios en derecho canónico, teología y filosofía, en la Universidad Gregoriana de Roma, Crespo indica que el actual código prevé la destitución por “gran escándalo” Sin embargo, tampoco puede aplicársele esta fórmula a Schulenburg, ya que el “gran escándalo” implica renegar de un dogma de fe
El especialista señala que, jurídicamente, Rivera no puede intervenir en la remoción de Schulenburg
DIFERENCIAS ENTRE EL VATICANO Y LA CEM
La pugna entre el arzobispo y el abad ha provocado asimismo diferencias entre el Vaticano y el Episcopado Mexicano
Ciro Benedettini, subdirector de prensa de la Santa Sede, declaró el jueves 30 que el problema de la existencia o no de Juan Diego no involucra de manera directa a la sede de la Iglesia católica, y señaló que si alguien no cree en las apariciones, no por ello deja de ser católico
Por el contrario, el Consejo de Presidencia de la CEM, en el borrador (filtrado a varios medios) de un documento que piensa presentar este lunes 3, dice:
“Reafirmamos el hecho y el milagro guadalupano; reafirmamos la fe del pueblo en Juan Diego, hombre bueno y venerable; reafirmamos lo que el pueblo de México cree y respeta”
Y reitera: “Creemos en las apariciones de la Virgen de Guadalupe No caigamos en controversias, en polémicas inútiles, pues esto en nada ayuda a la situación que vive México”
Abordado en Tacámbaro, Michoacán, Prigione no quiso intervenir en el conflicto protagonizado por Rivera y Schulenburg Dijo esquivo:
“No voy a hablar de eso México lo que necesita es tranquilidad, unión y paz”