El fin del sistema mexicano
En medio del desplome, la injuria de los crímenes y la corrupción
Carlos Fuentes
El Partido de la Revolución Mexicana fue creado por Plutarco Elías Calles en 1929 con el propósito de poner fin a las rencillas entre las facciones revolucionarias y sus jefes Los acontecimientos de la semana pasada concluyen el ciclo histórico iniciado por Calles; cierran el círculo, le prenden fuego y le dicen al país entero: algo viejo ha terminado, algo nuevo va a comenzar
Lorenzo Meyer ha comparado el sistema político mexicano a los clanes de Sicilia, regidos por la omerta, la fidelidad, el honor y el silencio que se deben sus miembros Desde marzo —lo advirtió el propio Meyer— la omerta se vino abajo cuando fue violada la regla de oro de los clanes: el capo saliente es intocable, pero paga su invulnerabilidad con la moneda del silencio Todo el poder para el César —pero sólo por seis años Después, César se vuelve una No-Persona, rica pero invisible La República Hereditaria inventada por la posrevolucionario mexicana ha tenido reglas más severas que las de la monarquía capeta El Rey Sol Sexenal elige a su Delfín, escoge al más fiel a su persona e invariablemente se siente traicionado cuando el ex Delfín, y nuevo Rey Sol, reclama su propio poder y anula el del anterior Monarca La Corte del Versalles oficial, hincada ante el rey anterior, ahora le da la espalda y busca, afanosa, los rayos del nuevo Astro Este, para matar dos pájaros de una pedrada, denuncia o encarcela a un par de miembros de la Corte anterior, dando así ejemplo de propósitos renovados y de autonomía frente al antecesor
La verdad es que todo candidato presidencial del PRI tiene una inmensa deuda de gratitud con el Gran Dedo que lo ungió, pero también tiene la obligación, dentro de un sistema tan bizantino como el priísta, de morder, hasta mochar, ese mismo Dedazo o quedarse, él mismo, mocho Nunca ha dudado el Gran Dedo de la gratitud y lealtad que le debe el Dedillo Existen ejemplos (Cárdenas hacia Avila Camacho, Avila Camacho hacia Alemán, Ruiz Cortines hacia López Mateos, De la Madrid hacia Salinas) en que ha habido buena gracia, suavidad, cielos serenos en la etapa de transición de un presidente a otro La tormenta, en cambio, se ceñía sobre el águila y la serpiente en las sucesiones de Alemán a Ruiz Cortines, de López Mateos a Díaz Ordaz, de éste a Echeverría, de éste a López Portillo y de éste a De la Madrid Hoy, el huracán azota no sólo los techos sino los cimientos del sistema Más bien: los techos ya volaron y los antiguos guardianes del sistema, el Partido Revolucionario Institucional y sus adeptos, se guarecen en los sótanos del edificio que, para seguir en Bizancio, va a reparar Don Ramón Aguirre Pero lo que fue una gloriosa mezquita de Santa Sofía amenaza convertirse en una agujerada tienda de campaña en medio del desierto
Este complicado y a veces fascinante ceremonial, fuente inagotable de estudio, asombro, sarcasmo, asco, caricatura y ficción, se fue de narices en el instante en que un presidente saliente (Carlos Salinas de Gortari) se le rebeló al sucesor (Ernesto Zedillo) en marzo, abriendo una caja de Pandora cuyas sorpresas nos deparan, como el bolero, cada día un distinto amanecer —aunque no, por desgracia, cada noche un nuevo amor Los jefes de la tribu han sacado al aire sus rencillas, la unidad de la familia se ha roto y, como a Humpty Dumpty, el simpático Hombre Cascarón de Alicia, toda la caballería y toda la infantería del rey, no podrán rehacer al Huevo otra vez Falta saber si del blanquillo roto se hará un huevo ranchero, un revoltillo o un omelette a las hierbas finas En todo caso, ya no estamos en el País de las Maravillas
Estamos en un Sahara donde claman, en primer lugar, las voces de dos antiguos jefes de la tribu La primera piedra la lanzó, en septiembre, el expresidente Luis Echeverría, acusando a Salinas de dejarle “graves problemas al país” y, mirabile dictu para quien fue acusado de los mismos pecados, de tener propósitos reeleccionistas y ulteriores ambiciones en el ámbito internacional “Es un error”, dijo Echeverría, “y ese error ya lo castigó la historia” La respuesta de Carlos Salinas, el 3 de diciembre, la conocen todos Según Salinas, Luis Echeverría, presidente entre 1970 y 1976, encabeza la ofensiva política contra Carlos Salinas, presidente entre 1988 y 1994, acompañado, como en las historias de piratas, de una abigarrada tripulación: Porfirio Muñoz Ledo, Augusto Gómez Villanueva, Ignacio Ovalle y Adolfo Aguilar Zinser
Pero esta no es una novela de Salgari, no son éstos los únicos actores del drama El tema real es el proyecto de Nación, sus capítulos verdaderos son el estado de derecho en México, el fin del sistema político anquilosado, la transición a la democracia, el modelo alternativo de desarrollo La inmensa cloaca abierta por las actividades encubiertas del Primer Hermano, Raúl Salinas de Gortari, se extiende mucho más allá del individuo para implicar y dañar a todo el sistema, descendiendo hasta el infierno político donde se incinera la institución que amamantó a todos los actores del drama, los encumbró, los protegió, los vitoreó y los llenó de halagos, al grado de que el PRI sufre hoy, cuando menos, un agudo caso de lumbago, y lo peor, un quiebre definitivo de la espina dorsal ¿Qué puede pensarse de un “partido político” que un día le regala al presidente en turno todas las alabanzas y cortesías imaginables, y al día siguiente le da la espalda, lo hace culpable de todos los males, y se propone expulsarlo de un instituto político que, ni así, recuperará la credibilidad? ¿Cómo va a ser creíble que un sistema basado en la amalgama de intereses, la complicidad de unos con otros, la continuidad en los puestos públicos de un sexenio a otro, descubra de la noche a la mañana que sólo UN priísta es culpable y todos los demás, una “gloriosa banda de ángeles”, como reza un himno protestante? Los delitos de Raúl Salinas de Gortari se revelan y acumulan: deben ser juzgados y penados de acuerdo con la ley Pero no son extensibles por parentesco, por grandes que puedan ser las sospechas Los principios cardinales del Derecho Penal son dos Ningún crimen y ninguna pena sin previa ley penal Y todo acusado es inocente hasta que se le juzgue culpable
Carlos Salinas tiene razón en exigir que no se le condene sin antes juzgarlo Dice estar dispuesto a comparecer Se le debe tomar la palabra No se puede alegar que el Estado es incompetente para garantizar su seguridad La única incompetencia, si esto llegara a suceder, sería sucumbir a la negación misma de la justicia, que es abandonarse a la ley de Lynch Quizás los Salinas cometieron todas las arbitrariedades imaginables No se contesta a la arbitrariedad con la arbitrariedad Se le contesta con el derecho No llevemos la guillotina al Zócalo La guillotina es arma de dos filos y quienes la emplean pueden ser, como Robespierre, primero verdugos y finalmente víctimas
La importancia de encuadrar todos estos sucesos dentro del marco de derecho se acrecienta porque en el corazón de la angustia política mexicana está un crimen irresuelto, el asesinato de Luis Donaldo Colosio el 23 de marzo de 1994 Si en el infierno de la vida política está hoy el sistema priísta, en el cielo hay un coro de amigos y defensores de Colosio y junto con ellos una opinión pública que se hace terribles preguntas: ¿se distanciaron o no el presidente Salinas, quien admite haber “preparado” a Colosio para la presidencia, y su Delfín?; ¿hubo o no campaña contra la campaña de Colosio?; ¿le gustó o no a Salinas el ya histórico discurso de Colosio el 6 de marzo de 1994?; ¿fue inocente o no el nombramiento de Manuel Camacho Solís como Comisionado para la Paz en Chiapas el día mismo del inicio de la campaña colosista, opacando a ésta?; ¿por qué le pidió a Colosio su coordinador de campaña Ernesto Zedillo, que “llegara a una alianza política con el señor presidente”, en carta fechada el 20 de marzo de 1994, tres días antes de la muerte del infortunado candidato?
Acaso la respuesta a estas angustiosas preguntas se encuentre cifrada en otra más: ¿quién se tomó en serio las demandas de Colosio en el célebre discurso del 6 de marzo: fin a la excesiva concentración del poder, fin a los antiguos agravios, atención a las inmensas demandas de la inmensa mayoría, a las exigencias indígenas de dignidad, a un campo empobrecido y endeudado, a los trabajadores sin empleos ni salarios; atención a los jóvenes que reclaman educación y en vez son orillados a la delincuencia, atención a las mujeres que reclaman una participación más plena, atención a la creatividad empresarial? “Veo un México de gente agraviada por las distorsiones que imponen a la ley quienes deberían servirla”, dijo Colosio: “Es la hora de reformar el poder, de construir un nuevo equilibrio en la vida de la República; es la hora del poder ciudadano; es la hora de la democracia en México” Combatir al cacicazgo, los templos del poder y el abandono de nuestras comunidades “Es hora de cerrarle el paso al influyentismo, la corrupción y la impunidad”
¿Retórica huera, discurso electoral de ocasión? Alguien lo tomó en serio Alguien decidió que este hombre conciliador, constructor de alianzas, tenía también la voluntad necesaria para cumplir sus promesas ¿Quién, quiénes? Mientras no sepamos esto, no despejaremos el horizonte del país entero No creeremos en las palabras, no creeremos en la justicia, no creeremos en nosotros mismos
El caso Colosio no puede quedarse en los limbos dañinos del rumor, las filtraciones, las sospechas Requiere pronta, justa, creíble resolución en derecho La suerte de varias personalidades políticas, la credibilidad de la justicia, la confianza en el estado de derecho, dependen de ello
El garante del estado de derecho es un actor más de este interminable melodrama mexicano: el propio presidente en funciones, Ernesto Zedillo Presidente accidental pero presidente legítimo, Zedillo llegó al poder con una base de legitimidad electoral muy superior a la de cualquiera de sus antecesores
¿Ha sabido o no usarlas? La opinión generalizada es que ha carecido de la visión histórica y de la habilidad política necesarias para responder a una crisis insólita, a un momento crucial de nuestra vida moderna: crisis económica, política, moral e histórica Histórica: como en 1854, como en 1910, el país ya no cabe dentro de los estrechos límites del orden (en el caso del general Díaz) o del desorden (en el caso del general Santa Anna) imperantes La Revolución Mexicana pronto, y genialmente, encontró su correspondencia jurídica, la Constitución de 1917 Pero sólo en 1929, gracias a Calles, encontró el compromiso político que hiciera posible cumplir con el mandato económico y social de la Constitución (como lo hizo Cárdenas) aunque aplazando su mandato político (como lo hicieron todos, incluyendo a Cárdenas)
Hoy, como en la España de las postrimerías del franquismo, la materia cultural, social y económica del país ya no se corresponde con las formas políticas Aquellas son plurales, vivas y vivificantes Son las fuerzas de la sociedad civil y de la continuidad cultural: lo mejor que tiene el país Estas, las instituciones políticas, son estrechas, débiles, corruptas, nada representativas Y amenazan con arruinar el tejido mismo de nuestra comunidad mexicana, tan dolorosamente fabricado
La transición española, es cierto, ocurrió en un momento de ascenso económico que por ello mismo reclamaba nuevas formas políticas hermanables con él El mayor error de Carlos Salinas de Gortari fue pensar que la reforma económica era posible sin una concomitante reforma política Quizás su vieja formación maoísta lo llevó a la misma, perversa conclusión a la que llega el Comandante Castro en su peregrinar por la Gran Muralla: Me abro a todas las delicias y corrupciones del capitalismo con tal de que no me toquen mi autoritarismo político Pero México no es China ni es Cuba; no es tan grande como el imperio celeste, ni tan chiquito como la perla del Caribe Pero el mero contraste nos indica, también, que por muy agraviados que hayan sido los deseos de construir una democracia mexicana, ese mismo agravio los ha magnificado y hecho más resistentes que en otras partes, incluyendo China y Cuba Los mexicanos sabemos que nuestra cultura, nuestra sociedad, nuestra economía, sólo tienen hoy una correspondencia, una identificación posibles: la democracia La identificación que ayer proporcionaron la Revolución o la Nación misma, no bastan hoy La democracia es la revolución de hoy La democracia es la nación de hoy
Conocemos y queremos los pasos para una transición democrática en México Autoridades electorales autónomas y procesos cívicos transparentes Separación de poderes Fiscalización, límites y contrapesos al Ejecutivo Federalismo Libertad municipal Acuerdo entre las fuerzas políticas comprometiéndose a estos fines Y aval del propio presidente de la República
Ernesto Zedillo se ha pronunciado repetidas veces a favor de un presidencialismo con autoridad democrática, en vez del presidencialismo autoritario y antidemocrático del pasado Pero para tener tanto una autoridad como una transición democráticas, Zedillo el economista, convencido de que su medicina es la buena, Zedillo el tecnócrata, tiene que convertirse también en Zedillo el líder nacional, Zedillo el político capaz de hacer talacha, crear alianzas, consensar voluntades, buscarse apoyos que hoy, desgraciadamente, no tiene El impulso para la reforma política viene de abajo, de la sociedad civil y sus organizaciones, de la cultura y sus manifestaciones Pero debe encontrar correspondencia arriba, en la titularidad del Ejecutivo “Con los números salvaremos a México, no con la política”, dicen los tecnócratas del sancto sanctorum zedillista No ayudan con esta convicción a su jefe, que demasiado cree en ella, pero que sólo podrá salvarse y salvar al país de su peor doble crisis — económica y política— desde la Revolución, con una fuerte dosis de imaginación, audacia, apertura y renovación políticas (empezando por la renovación, el país lo está exigiendo, de su mediocre, poco representativo, políticamente inútil gabinete: el lector puede señalar sus propias excepciones a esta mi muy amable generalización)
Insisto en la responsabilidad presidencial en las presentes circunstancias no porque le otorgue al presidente el principal papel en la transición democrática Esta le corresponde a la sociedad misma, a sus organizaciones existentes o en gestación, a la inmensa reserva de la cultura nacional y su memoria Pero temo que todas estas fuerzas no están lo suficientemente organizadas, lo suficientemente gestadas para forjar “la novedad de la patria”, en el caso de un vacío de poder, de una pasividad presidencial que, entonces, les deje el camino libre a las fuerzas más oscuras y autoritarias de México
Vemos ya como un principio democrático fundamental, el Federalismo, está siendo empleado por caciques locales (se les llama “gobernadores”) para burlar la filosofía anti-autoritaria declarada de Zedillo y evadir crímenes como la masacre de campesinos en Aguas Blancas, Guerrero, o la violación de los topes de gasto electoral en Tabasco No son todos, hay más, pueden irse a la cargada de un falso “federalismo” que sólo asiente vicios tradicionales de nuestra política caciquil Se organizan, cuentan con un poderoso organizador, si él quiere asumir este papel ante un posible vacío: Carlos Hank
Ojalá que el profesor Hank no sienta esa tentación y se contente con pastar plácidamente en el Parque Jurásico de sus aficiones y riquezas Pero aunque los dinosaurios no se muevan, otra posibilidad de recambio se perfila claramente en nuestro horizonte nacional Los tres partidos políticos están en crisis, pero el PAN es el único que sabe disfrazarla Mientras el PRI se pulveriza en la vendetta siciliana y el PRD, víctima de sus propios bizantinismos dogmáticos, no logra aún aliar la capacidad para llenar plazas y la capacidad para llenar urnas, el PAN alcanza a enmascarar su reaccionaria agenda social, arropándola, simplemente, con un bien ganado historial de luchas electorales difíciles, honorables, y que hoy, por eso mismo, son recompensadas por la ciudadanía Partido provinciano, el PAN puede ser llamado a jugar un papel nacional y aun internacional por los EEUU, si estos, como es posible, deciden muy pronto desplazar sus solidaridades políticas del PRI al PAN
Desde la Segunda Guerra Mundial, las sucesivas administraciones norteamericanas han apoyado a los gobiernos mexicanos del PRI porque estos les aseguraban la seguridad de su frontera sur Los vicios antidemocráticos del PRI eran condonados por ese motivo Los magnificados pecados de gobiernos democráticamente electos, como los de Arbenz en Guatemala, Goulart en Brasil, Bosch en la Dominicana o Allende en Chile, provocaban intervenciones y derrocamientos Las virtudes autoritarias del PRI, sólo mimos y ocasionales regaños por no romper con Cuba Pero si el PRI-Gobierno deja se servirles a los norteamericanos, si a la ola de trabajadores migratorios, a la creciente fobia antimexicana en los EEUU, a la crisis económica de México, a la muy expuesta decisión de Clinton de hacer el préstamo de emergencia a México y al arma crítica y electoral que esto, el TLC, el racismo y la xenofobia, le dan a los republicanos, se añade una marejada de corrupción como la que ahora nos inunda, un desprestigio internacional como el que ahora nos amenaza, el gobierno norteamericano va a buscar fórmulas de recambio Si Zedillo no las ofrece, los EEUU, idealmente indicará al PAN, aureolado por su victorias electorales, como el garante doble, de la democracia en México y de la estabilidad estratégica norteamericana
No es un buen momento, éste, para ejercer liderazgos en la América Latina Con la excepción solitaria del presidente de Brasil, Fernando Henrique Cardoso, el continente no ve a grandes figuras en el poder Aún el muy decente Eduardo Frei en Chile está cercado por los límites impuestos a su coto presidencial por la vieja hiena, el general Pinochet Y el más inteligente de todos, Sanguinetti, gobierna a un país demasiado pequeño Menem el artificial, Fujimori el autoritario, Samper el inculpado, Caldera el desbaratado No hay mucho a dónde mirar Castro pervive, y entre la ceguera de Jesse Helms y la ambición de Mas Canosa, allí seguirá, bendecido por el embargo norteamericano que le da a Fidel su carta nacionalista y su renovable klínex
Pero la responsabilidad del presidente de México es la más grande de todas: aquí, en Tijuana, en Ciudad Juárez, en Matamoros, empezamos nosotros, toda la América Latina Esa es, nos guste o no, la carga si ustedes lo dicen, la fortuna si prefieren, de México: ser el rostro mismo de una identidad, el escudo mismo de una independencia No podemos renunciar a esa posición histórica, ni siquiera —y no hay por qué— en nombre de la interdependencia creciente entre México y los EEUU Sólo hay interdependencia entre independientes Si no, hay servilismo Carlos Salinas lo sabía y me lo dijo un día: —Los EEUU no quieren el petróleo Quieren el poder
No cometeré otra infidencia Pero si cito esta frase del entonces presidente de México es porque se inscribe en el tema que él mismo ha puesto en el centro del actual debate: “esta tremenda lucha política” La lucha es por el poder y el poder es para determinar qué clase de país vamos a ser, qué clase de modelo nos va regir, qué clase de comunidad vamos a construir para el siglo XXI Carlos Salinas no se mide para declarar, con énfasis digno de Siqueiros, “no hay más ruta que la nuestra”: “El proyecto de reforma que yo impulsé, con los problemas y errores que asumo, se llevó a cabo porque en el mundo de hoy no parece que otras naciones sigan un camino más eficaz En el debate interno del país no se ha presentado un proyecto alternativo claramente mejor, excepto volver a repetir experiencias del pasado”
Disiento de esta afirmación del licenciado Salinas por varios motivos En primer lugar, supone la existencia de un capitalismo monolítico mundial, basado en las teorías y prácticas salvajes de los gobiernos de Margaret Thatcher y Ronald Reagan, dos formas anti-estatistas que cargaron a sus respectivas naciones de mayores deudas, cargas y reglamentos que en toda su historia pasada: para combatir al Estado, se creó un super-Estado encargado de combatir al Estado Esta es la “economía vudú” como la llamó, en un arrebato de lucidez, George Bush: disminuyan impuestos, aumenten gastos de defensa y olvídense de los déficit La riqueza acumulada en la cima goteará, tarde o temprano, hasta las bases sociales y hará ricos a los pobres No sucedió Nunca ha sucedido Jamás sucederá
Hay otro capitalismo, el de la Comunidad Europea en términos generales, que al lado de la iniciativa empresarial y la filosofía de las ganancias, estimula el capítulo social de la economía, extiende las redes de la protección social que permiten sobrellevar las inevitables crisis del capitalismo, reparte riqueza, cuida educación, comparte la gestión con los trabajadores y confía en que a mejores condiciones laborales, mayor número de consumidores, mayor estabilidad política y mayor responsabilidad colectiva Y existe, por último, el capitalismo de Estado japonés, acaso el capitalismo más vigoroso del mundo, en el que el sector público (el famoso MIT) y el privado, caminan de consuno
México es un país de casi cien millones de habitantes en el cual cerca de cincuenta millones viven en la pobreza y por lo menos veinte millones en la miseria Carecemos de los colchones que en Europa y los EEUU hacen llevaderas las crisis para las capas menos favorecidas La mayoría de los mexicanos no ha conocido otra cosa sino la pobreza El Estado revolucionario le amuebló la casa a una burguesía comercial e industrial incipiente, y en vez de exigirle que pagara la renta, le subsidió a la servidumbre, le regaló la luz eléctrica, la gasolina del auto y hasta el auto mismo El modelo de la sustitución de importaciones, la hiperprotección de la clase empresarial y las altas barreras aduanales, nos permitió, sin embargo, tener un desarrollo sostenido del 6% anual con inflación de un dígito, durante cuarenta años La crisis del sistema a partir del 68 y Tlatelolco llevó a Luis Echeverría a extender el sector público para fortalecer el papel del Estado como impulsor del desarrollo Como en el resto de la América Latina, esta política, lejos de fortalecer al Estado, lo debilitó: de la Argentina hasta México, el estatismo crepuscular hizo promesas que físicamente no podía cumplir, convirtiendo al Estado en sostenedor efectivo de demasiados clientes: fuerzas armadas, empresa privada, clase obrera, clase media, campesinado, acreedores extranjeros Privilegió a algunos sectores, marginó a los demás
José López Portillo sacó la varita mágica para exorcizar todos los problemas y prepararnos para “administrar la riqueza”: el petróleo Bastó la coquetería del mercado petrolero —saturación y baja del precio— para hundirnos en el hoyo de la deuda externa y eterna Miguel de la Madrid libró una batalla de retaguardia: fue el capitán de un barco que estuvo a punto de hundirse, que no se hundió gracias a él, pero que tampoco pudo salir del cabo de las tormentas y dirigirse a alta mar Esta fue la misión del audaz, inteligente, carismático, seductor Carlos Salinas de Gortari —que dejó la presidencia con un 75% de la aprobación en las encuestas—, que se dio cuenta de que los costos del aislamiento económico se habían vuelto demasiado altos, dio el necesario paso a la presencia mexicana en la economía globalizante, sacrificó a la pequeña y mediana industria a fin de tener grandes empresas competitivas internacionalmente, negoció un Tratado de Libre Comercio que a la larga le será útil al país pero lo negoció de prisa, sin concesiones suficientes de parte de los fuertes, sin las aportaciones compensatorias obtenidas por España al ingresar a la CEE a fin de emparejarse más rápidamente con los socios grandes; que en vez de aplastar a la guerrilla chiapaneca, negoció con ella; que logró diversificar una economía que en 1982 dependía en un 80% de la exportación petrolera y en 1994 en un 80% de la exportación no petrolera; que organizó unos comicios generales imperfectos pero más limpios que los anteriores, convocando al 72% del electorado a las casillas; que permitió una concentración de riqueza inmensa y hasta escandalosa que quiso paliar con un programa misericorde pero también electoral, Solidaridad; y con la conclusión final, alarmante, de depender en exceso de la inversión extranjera volátil, a corto plazo, para financiar, más que el crecimiento interno, el creciente déficit de la balanza de pagos ¡Uff! Hágase un día, con mayor objetividad de la que hoy es posible, el balance del sexenio de Carlos Salinas de Gortari
Hay luces Hay sombras, Hoy sólo vemos éstas La irritación, el coraje, la inflamabilidad de la mayoría de los mexicanos contra Salinas es algo nunca visto; él es en efecto “el villano favorito”, o como se decía del actor Eric von Stroheim en la era del cine mudo, “el hombre al que usted adora odiar” ¿Por qué este brutal encono? Porque nadie llevó las expectativas nacionales tan alto como Salinas sólo para verlas, al cabo, desplomarse tan bajo De las sociedades modernas dice Octavio Paz en El arco y la lira que pueden encapsularse entre dos títulos de novelas De las grandes esperanzas a las ilusiones perdidas Durante la otra grave crisis, la de la deuda en 1982, había en México bastante dinero para que el aumento de las tasas de interés le produjera buenas ganancias a la clase media En 1995, los bolsillos están vacíos y el aumento de las tasas sólo significa tarjetas de crédito impagables: el movimiento de El Barzón no pudo ocurrir en 1982, es el producto más típico del empobrecimiento actual Acumúlese a esto la desesperación de una pobreza general no superada, sino peor que nunca; un millón de empleos perdidos en lo que va de este año; un descenso brutal del poder adquisitivo; el deterioro creciente de los servicios sociales Salinas, el vendedor de ilusiones, es el blanco comprensible de los agravios acumulados del pasado lejano y del pasado inmediato Se le identifica con un modelo en bancarrota que sólo ha entregado más corrupción, más pobreza, inestabilidad y crimen Sin embargo, este es el sistema, este es el modelo que el expresidente, desde su peregrinar, defiende, y el que su sucesor no sólo hereda sino que, asimismo, hace suyo
¿No hay más ruta que ésta? ¿Esta condenado Zedillo a pagar los platos rotos de la política de su antecesor y multiplicar sus errores de fascinación macroeconómica, monetarismo rígido, e intolerable abstracción del sujeto real de la vida económica, el ser humano, su familia? ¿Es incapaz México de forjar su propio modelo, no una imitación servil, como lo hemos repetido desde el siglo XIX, de las modas liberales, positivistas, marxistas, desarrollistas, reaganianas y thatcheristas? ¿Vamos a ser las últimas víctimas de un modelo de probeta, inhumano y disolvente, que ya ha sido abandonado en el propio Primer Mundo de nuestros anhelos frustrados? ¿Vamos a salir del zoológico sólo para entrar a la selva y refugiarnos de la selva en el siguiente zoológico, y así ad infinitum?
Hay otro camino, lo saben muchos economistas Lo saben muchos empresarios Lo saben muchos políticos, lo saben muchos intelectuales Con vigor, lo ha expresado Julieta Campos en su gran libro ¿Qué hacemos con los pobres?: “Sin romper la disciplina del gasto, la estabilidad cambiaria y de precios”, se puede y se debe “atender a las prioridades del desarrollo humano”
No hay que poner la carreta de la macroeconomía por delante de los caballos de la microeconomía Hay que crear empleos y fortalecer el poder de compra del salario La disciplina fiscal en sí no nos ganará, tampoco, más inversiones Estas no vendrán en plan de socorro a un moribundo, sino de asociación con un atleta Las inversiones vendrán en grande cuando los extranjeros nos vean reiniciar una producción vigorosa Las soluciones externas son negociables y lo serán cada vez más si adentro del país se privilegia a la pequeña y mediana empresa, se le da prioridad a la producción, el empleo y el salario, y se alivia a la clase media hoy a punto de ahogarse en deuda, vertical descenso de vida, imposibilidad de pagar la tarjeta de crédito, la mensualidad del auto, la hipoteca del apartamento, la escolaridad de los niños, ¡carajo!, ni la casa chica
Hay otras soluciones, ni el estatismo del pasado ni la mercadalotría del presente El problema no es más gobierno ni menos gobierno: es mejor gobierno
Sólo nos lo dará un modelo propio que atienda a las necesidades de esa “segunda nación” marginada a todos los proyectos de desarrollo, pero dentro de la cual se encuentran las grandes reservas de capacidad, educación, trabajo y producción del país mayor, el país entero, no el pequeño país de los pequeños tecnócratas, y las grandes arbitrariedades
¿Tendremos todos los ciudadanos, desde el presidente hasta el último de los marginados, la voluntad, la imaginación, el patriotismo, para proponer y crear la comunidad mexicana del siglo que viene?
Esto es lo que se juega, en medio del desplome de un sistema político anticuado, la injuria de los crímenes y corrupciones sin fin, y el agotamiento de los modelos de desarrollo en quiebra, lo mismo el de Echeverría que el de Salinas
México DF, 7 de diciembre 1995








