Cayeron en la seducción funcionarios, políticos, empresarios, líderes obreros, periodistas, clérigos, intelectuales
Los Salinas de Gortari: como clan alcanzaron el poder y como clan lo ejercieron; en el naufragio, se distancian
Gerardo Galarza
“Raúl es el mejor amigo de Carlos”, le contó Adriana Salinas de Gortari a Tomás Borge, cuando éste se metió a biógrafo del presidente de México
Entonces, el antiguo comandante sandinista describió:
“Cuando Carlos Salinas de Gortari subió con un paso de corredor de pistas las gradas del estrado y dirigió una mirada perspicaz al auditorio, sus ojos se detuvieron unos segundos en su hermano Raúl, sentado a mi lado, en la tercera fila, donde la atractiva y espigada secretaria de asuntos internacionales del PRI, Roberta Lajous, decidió distinguir a los invitados especiales, durante el 64 aniversario del Partido Revolucionario Institucional En los ojos del presidente hubo un síntoma de travesura, de complicidad Algo así como aquí estoy, algo así como aquí estamos”
Ahí estaban La familia Salinas de Gortari se tardó 25 años en llegar, pero llegó Raúl Salinas Lozano, secretario de Comercio, no consiguió ser el sucesor de Adolfo López Mateos, pero Carlos Salinas de Gortari, secretario de Programación y Presupuesto, logró la candidatura del PRI para suceder a Miguel de la Madrid
Sus biógrafos, sus cronistas, sus reporteros, sus conocidos, sus amigos, sus admiradores, contaban con deleite cómo el jovencito, casi niño, Carlos Salinas de Gortari, irrumpió en el grupo de compañeros de su hermano Raúl, quienes hacían su tarea, para gritar que él iba a ser presidente de México, luego de que fue destapado Gustavo Díaz Ordaz como candidato, en lugar de su papá
Se impuso a todo y a todos, o a casi todos Se mantuvo firme y también ausente cuando las protestas por su desaseada elección retumbaron en el Palacio Legislativo y en las calles de la ciudad de México Fue, sin duda, la elección presidencial más impugnada en la historia reciente de México Pero, en ese entonces ningún diputado priísta —muchos de ellos ahora son nuevamente legisladores— lo impugnó ni mucho menos iba a pronunciar vituperio alguno Al contrario: estaban dispuestos hasta llegar a los golpes para sacar adelante la calificación de esa elección
“¡Sa-li-nas, Sa-li-nas!”, retumbaban los gritos de los priístas en el salón de sesiones de la Cámara de Diputados “¡Sa-li-nas, Sa-li-nas!”
Apenas llegó al poder, Salinas de Gortari demostró que estaba dispuesto a ejercerlo hasta sus últimas consecuencias Comenzaron los golpes espectaculares —”golpes de timón”, les dicen ahora— para ganarse la confianza, a punta de un exacerbado presidencialismo
Y el sistema político, basado en él, se dobló ante el presidente que prometía llevar al país al primer mundo, a la modernidad, al paraíso neoliberal: sin inflación; sin altas tasas de interés; con un peso fuerte como nunca; solidario con los que menos tienen —eufemismo para intentar ocultar la miseria de casi la mitad de los mexicanos—; alejado del populismo y el estatismo; consentidor de la iniciativa privada y la inversión extranjera; asociado con el país más poderoso del mundo, sin complejos; con las fronteras abiertas; parte activa en “el proceso de globalización”
Y muy pocos se resistieron
Empresarios, sobre todo los grandes, los poderosos, los que en el sexenio habrían de ingresar a las listas de los hombres más ricos del mundo; la jerarquía de la Iglesia Católica; los políticos, los líderes obreros, los funcionarios; los intelectuales, los dueños de periódicos y los periodistas; los dueños de las televisoras y sus voceros, sin recato alguno decidieron que era el momento de modernizar al país —y por ello todos recibieron alguna recompensa—, y que el guía debía ser Carlos Salinas de Gortari
Para ello estaba preparado En el libro Salinas, los dilemas de la modernidad, Tomás Borge dice que “los Salinas (los padres) organizaron una singular conspiración para educar a sus hijos, no sé si con la secreta esperanza de hacer de alguno de ellos presidente”
Don Raúl Salinas y doña Margarita de Gortari, de acuerdo con diversos testimonios, decidieron que la formación académica de sus hijos sería complementada fuera de la escuela: en la mesa, donde los padres echaban “toritos” a los niños; en los viajes por la República a sitios históricos, guiados por su madre, quien era maestra y, finalmente, en un viaje de un año por Estados Unidos y Europa que realizaron los hijos mayores: Raúl y Carlos, sólo acompañados por un vecino de su edad Cuando fueron enviados a ese viaje, Raúl había terminado la preparatoria, y Carlos, la secundaria Todo como parte de la familia, del clan Salinas de Gortari, idea tan arraigada en ellos que su vecinito, Guillermo Espinosa, llamaba tío a don Raúl y era aceptado como primo
La raigambre, el sentimiento de clan, el concepto de familia es tal en los Salinas de Gortari que les resultó fácil hacer un árbol genealógico, en el que tanto por el lado materno como por el paterno es posible identificar a los tatarabuelos por lo menos hasta 1787, en el primer caso (Antonio de Gortari Rodríguez, nacido en Guadalajara), y 1773, en el segundo (Juan Francisco Salinas, fundador de lo que hoy es Agualeguas, Nuevo León)
“Mi familia también es completamente ajena a estos acontecimientos”, afirmó Raúl Salinas de Gortari la semana pasada, en un desplegado periodístico luego del arresto de su esposa en Suiza “En la familia estamos muy consternados por estos hechos”, refirió el expresidente al conocerse las nuevas acusaciones contra su hermano
Un ejemplo de ese sentimiento de clan podrían ser las “convivencias” que la familia Salinas de Gortari organizaba en lo que llamaban “el terreno”, en Coyoacán, centro de reunión familiar y de personajes del medio político, en el que el padre era parte importante Otro ejemplo era el “maratón” de Semana Santa en Agualeguas
“Después de comprar la casa de Dulce Oliva en Coyoacán, vimos que la familia iba creciendo y necesitábamos más espacio, mi amigo Bernardo Quintana me paseó en helicóptero sobre estos rumbos; entonces no existía ni siquiera División del Norte, se llega aquí por Tlalpan y después casi casi brincando arroyos”, relató don Raúl a la revista Líderes mexicanos, que en septiembre de 1994 publicó una edición especial “sobre la vida, obra y pensamiento del presidente de México”
“Para mi esposa y para mí ha sido muy importante mantener unida a la familia y el `terreno’ nos sirvió para este propósito; además de que les permitió convivir con otras personas, estableciéndose un vínculo de amistad sana, que influyó positivamente en su formación”, agregó el padre del entonces presidente
Entrevistado por la misma revista, Guillermo Espinosa relató: “Nuestros padres se reunían con frecuencia con un grupo de amigos y siempre oíamos sus pláticas sobre el desarrollo del país, expresaban muchos puntos de vista diferentes e interesantes; el político, claramente definido por mi tío Raúl; el de la empresa privada con Carlos Abedrop y Bernardo Quintana, y de quienes estuvieron en el sector privado y se incorporaron al sector público, como Raúl Sandoval y mi padre”
CARLOS Y RAUL, SIEMPRE JUNTOS
Los padres de los Salinas de Gortari fueron economistas ambos Doña Margarita fue la primera presidenta de la Asociación de Mujeres Economistas de México Novia ya de Raúl, éste se fue a estudiar a Washington Por carta le propuso matrimonio y ella aceptó “Estando allá decidí casarme con Margarita Como ella no podía venir y yo no podía regresar sin concluir mis estudios, nos casamos `por poder’, siendo yo representado por mi amigo Carlos Abedrop”, contó Salinas Lozano
“Al casarse, toman la determinación de convertir a los hijos en mosqueteros, boxeadores, corredores, estudiantes de 95 mínimo, pianistas, jinetes, asistentes de espectáculos, aventureros, lectores de biografías y de novelas, críticos de arte y público obligatorio de películas premiadas”, relata Tomás Borge en su libro
Su primer hijo, Raúl, nació el 24 de agosto de 1946 Luego, el 3 de abril de 1948 nació Carlos Desde entonces fueron inseparables Comienzan por compartir recámara, luego juegos, juntos fueron al jardín de niños “Brígida Alfaro”; a la primaria particular Instituto Abraham Lincoln; luego en la Escuela Secundaria Diurna 53 “Héroes de Chapultepec”, y más tarde en la Escuela Nacional Preparatoria de la UNAM
Además, juntos estudiaron piano, aprendieron a montar y a dominar el deporte de la equitación, también juntos fueron miembros de la Asociación Nacional de Charros, ambos fueron alumnos de Kid Azteca, quien les enseñó a boxear y también aprendieron judo y karate Asimismo, veían Disneylandia en la televisión “Juntos (incluida Adriana) aprendieron a patinar, a compartir pasatiempos y amigos Los varones se volvieron especialistas de los puños con los adversarios de la niñez, con los enamorados de Adriana”, cuenta Borge, quien entrevista al entonces presidente, a los miembros de su familia, a amigos y funcionarios para elaborar su libro, publicado en 1993
Y añade: “Era una familia unida, comunicada Se dispersaban entre semana, se juntaban los sábados y los domingos, se encontraban —se encuentran— durante la Semana Santa, en Navidad y Año Nuevo Se dicen cuanto tienen que decirse Los no fumadores regañan a los tabaquistas hasta lograr vagas promesas de abandonar el veneno Ya don Raúl lo hizo desde hace más de un año”
En camioneta y encabezados por doña Margarita, los niños Raúl, Carlos, Adriana, Sergio y Enrique Salinas de Gortari recorrieron la República, en viajes de “turismo pedagógico”
En 1964, Raúl, Carlos y el “primo” Guillermo fueron enviados a un viaje de un año por Estados Unidos y Europa para “conocer el mundo” Cada uno de ellos disponía de 200 dólares mensuales para sus gastos y una lista con nombres y direcciones de conocidos de su papá, como protección Uno de esos conocidos era Adrián Lajous, quien vivía en Londres Una tarde llegaron a su casa los jóvenes Salinas de Gortari, quienes habían comprado un perro irlandés de gran tamaño
Raúl y Carlos se presentaron —según contó Lajous a Borge— y le pidieron que les permitiera hablar por teléfono a México y que ellos pagarían la llamada Lajous no le creyó y pensó que la querían “gorrear” En tanto, el perro fue encerrado en el garage de la casa de Lajous y ahí causó destrozos La llamada consistió en pedir permiso a su padre para gastar en el flete del perro, pero —según el declarante— lo que trataban era de encargarle el perro mientras el viaje continuaba, lo que no aceptó
Lajous le confesó a Borge: “Si hubiera adivinado que uno de esos dos jóvenes iba a ser presidente de la República, el perro hubiera dormido en mi cama y yo en el suelo del garage
“La vida brinda oportunidades, pero uno ni siquiera las reconoce Ni modo, así es la vida”, se consoló Lajous
En ese viaje —rememoró su acompañante Guillermo Espinosa—, “Raúl era el líder del grupo, el que hacía el contacto inicial, y Carlos tomaba la batuta cuando se trataba de hacer preguntas”
Cuatro años más tarde, Carlos Salinas de Gortari había encontrado ya a parte de los miembros de su nuevo clan: Manuel Camacho Solís, José Francisco Ruiz Massieu, Emilio Lozoya Thalmann, René Villarreal, Carlos Mier y Terán, René González de la Vega, Mario Melgar Adalid y su hermano Raúl, entre otros Su tesis profesional la dedicó, entre otros, a su hermano Raúl, a quien llamó “compañero de cien batallas”
La afición hípica de los hermanos Salinas de Gortari fue otra de las ligas entre Raúl y Carlos Cuenta el hermano mayor en el libro de Borge: “A finales de los años sesenta y principios de los setenta participamos en concursos hípicos donde fuimos teniendo cada vez más éxito, por esa razón viajamos por Francia, Italia, Suiza, Alemania y España, con el equipo nacional de salto Competimos también en el legendario Madison Square Garden En el 71, Carlos ganó medalla de plata en los Panamericanos de Colombia y al año siguiente yo fui campeón nacional de salto El montaba a `Agualeguas’ y yo a `Mexicano’, y durante todas esas giras nuestro acercamiento fue mayor Teníamos muchas ocupaciones en torno a los caballos y cuando uno no podía, el otro las realizaba Siempre montábamos juntos, dejábamos juntos los caballos y en realidad nos separamos cuando cada quien se fue a hacer su maestría Fuimos muy unidos y él fue siempre muy solidario”
El hipismo los llevó también a la amistad de Jesús Gómez Portugal, hoy empresario, y a quien Raúl Salinas de Gortari oficial y notarialmente vendió su rancho de Las Mendocinas, en el estado de Puebla
Después, para ambos hermanos, los triunfos deportivos se convirtieron en triunfos políticos, hasta que el 4 de octubre de 1988 Jorge de la Vega Domínguez, entonces líder nacional del Partido Revolucionario Institucional, destapó a Carlos Salinas de Gortari como candidato a la Presidencia de la República
Entonces, la familia se reunió Raúl Salinas de Gortari lo relató: “Cuando Carlos fue designado candidato, nos reunimos en mi casa, los hermanos y mis papás y quedamos de acuerdo toda la familia en seguir la política del elefante, porque el elefante es un animal con las orejas muy grandes para escuchar, con la cola muy pequeña para que no se la pisen, con la trompa muy larga para tener un buen olfato, con la piel bien gruesa para que no penetre la intriga que hiere, ni el halago que deforma y con la cuatro patotas en la tierra hemos intentado caminar todos”
Y entonces vinieron seis años de triunfos, de halagos y sumisión de empresarios, políticos, funcionarios, obispos, líderes obreros, intelectuales, periodistas y, como en los años idos, su hermano mayor estuvo a su lado
El 28 de febrero de 1995, Raúl Salinas de Gortari fue aprehendido como presunto responsable intelectual del asesinato de su excuñado José Francisco Ruiz Massieu Su hermano menor, expresidente, se solidarizó con él y hasta intentó ayudarlo al querer presionar al gobierno de Ernesto Zedillo con el amago de una huelga de hambre Dijo que no creía en la acusación contra su hermano
El 23 de noviembre de 1995, se informó que Paulina Castañón Ríos Zertuche, la tercera esposa de Raúl Salinas de Gortari, había sido detenida —ocho días antes— en Ginebra, Suiza, por intentar retirar casi 84 millones de pesos de una cuenta bancaria, a nombre de “Juan Guillermo Gómez Gutiérrez”, quien tiene el mismo rostro y la misma firma que su marido
Dos días después, en una carta pública, Raúl Salinas de Gortari afirmó que su dinero tiene un origen legítimo; que su esposa no tiene ninguna responsabilidad y “mi familia también es completamente ajena a estos acontecimientos”
Y el domingo 26, también en una carta pública, vituperado ya por sus antiguos correligionarios, acosado por los medios de información que lo endiosaron, abandonado por quienes se dijeron sus amigos, alejado de toda actividad pública, prácticamente escondido, Carlos Salinas de Gortari afirmó estar asombrado por las riquezas que le se imputan a su hermano
Escribió:
“He conocido la nueva imputación que le hacen a mi hermano Raúl
“Así como he sostenido, y sigo sosteniendo, mi convicción de su inocencia en el delito del que se le ha acusado desde febrero, ahora expreso mi asombro frente a la forma de las transacciones de que se habla, así como el elevado monto de ellas
“Durante mi Presidencia, yo no conocí de ello Su expresión de pena con la familia es correcta
“Sin embargo, ahora tendrá que explicar con claridad el monto y origen de esos fondos que se le atribuyen Debe precisarlo, y al hacerlo tener la oportunidad de presentar plenamente su explicación en un proceso transparente Y si cometió faltas, debe ser castigado firmemente por las autoridades competentes
“En la familia estamos muy consternados por estos hechos A pesar de ello, expresamos que nuestro afecto filial está con él, en especial frente a las circunstancias tan adversas que ha vivido en los meses anteriores”
Meses en los que también el sueño de la modernidad neoliberal se esfumó, y en los que los elogios y homenajes se convirtieron en críticas y hasta en insultos








