Cíclicas, recurrentes, las veleidades entre quienes han detentado, compartido y competido por el poder, afloran, provocan sismos políticos y hasta llegan a estremecer la economía Son los odios
De Luis Echeverría a Carlos Salinas De éste a Echeverría y López Portillo; de López Portillo a su antecesor y a Salinas Del ahora exiliado en Montreal a Zedillo y de Zedillo a quien lo nombró candidato
O de Camacho a Salinas y de Oñate a Camacho De los dinos a los tecno Del populista, al derrochador, de aquel al neoliberal
Odios que aparecen en una entrevista colectiva O en otra concertada En las páginas de un libro En “las memorias” de alguno de los involucrados En el discurso de “ruptura” En algún auditorio universitario En las palabras que no se dijeron en su momento En reuniones partidistas o actos de gobierno
Sólo en las tres últimas semanas, las críticas de unos a otros, la guerra de todos contra todos, en el clímax
CONTRA SALINAS
En Guanajuato, el miércoles 20 de septiembre, desde su casa “del Tercer Mundo”, el expresidente Luis Echeverría, rompió por enésima vez su silencio
A su derecha el gobernador panista Vicente Fox su desconocido amigo por 18 años demandó la presencia en el país de Carlos Salinas “para que aclare la crisis económica y el asesinato de Luis Donaldo Colosio”
Como ante un espejo, lo acusó de afanes reeleccionistas y señaló que su ambición por llegar a la presidencia de la Organización Mundial de Comercio, “le hizo descuidar la política interior y generar la crisis económica”
Salinas, sentenció Echeverría, “cometió errores” que dejaron en problemas al país Salinas continuó asumió para sí “un propósito reeleccionista, y ese fue su error Un error castigado por la historia”
Apareció ante los reporteros en un encuentro que fue programado, y Echeverría atacó: “Todos los expresidentes de México nos hemos enfrentado a la prensa”, dijo en tono de recriminación hacia Carlos Salinas “Todos debemos explicar nuestra conducta”, sugirió
Y más adelante, en intento por lavar su pasado, también arremetió contra quien lo llevó a la Presidencia
Gustavo Díaz Ordaz, dijo, dio la orden que culminó en la masacre del 68 “Estas situaciones vienen directamente del presidente; yo no tenía mando sobre el Ejército”, aseguró
TODOS CONTRA SALINAS
Como en cascada, aparentemente no ligadas entre sí, se sucedieron las declaraciones contra Carlos Salinas
Antes de las palabras de Echeverría, con intervalo de unas horas, Alfonso Corona de Rosal, frente a los altos mandos del Ejército y la vieja clase política del país presentó su libro Mis memorias políticas
En la antepenúltima y penúltima página, el exregente, expresidente del PRI, el general de división retirado, recrimina:
“En la actualidad, poco después de la conclusión del periodo constitucional de Carlos Salinas de Gortari, México enfrenta la peor crisis que haya padecido durante el presente siglo Esta grave situación causa sorpresa, porque el gobierno salinista contó con los recursos provenientes de la privatización de los bancos y la venta de bienes de la nación ¿Dónde están esos recursos o en qué se invirtieron?”
No se detuvo ahí el golpetéo: “Nuestro pueblo se siente agraviado La crisis ha dejado a miles de personas sin empleo y ha provocado el cierre de inumerables empresas Desgraciadamente, las crisis sexenales han afectado a las clases más pobres de nuestro país”
Hombre del sistema, institucional, sin embargo acusa a Salinas de poner en riesgo el futuro del país “mediante la obtención de cuantiosos prestamos”:
“Al expresidente Salinas se le acusa de no haber devaluado oportunamente nuestra moneda La causa de que no haya tomado tan importante decisión puede atribuirse a sus ambiciones personales y a su propia psicología Además, era conocido su enorme interés por seguir figurando en un lugar preferente de la política mexicana; máxime, estando en juego la jefatura de la Organización Mundial de Comercio”
Y de alguna manera aprobando el destierro de Salinas, el nonagenario político advierte en sus memorias: “En todo caso, nuestro pueblo no olvida su autoritarismo, sus engaños recurrentes y su egolatría Es probable que si se presentara en un lugar público, sería atacado”
En ese mismo capítulo, Corona deja entrever sus pugnas con Echeverría “Me consideraban posible candidato a la Presidencia”, recuerda y reconoce que Luis Echeverría, entonces secretario de Gobernación, y Emilio Martínez Manautou, secretario de la Presidencia, “veían en mí a un contrincante”
Señala que “esos días no estuvieron exentos de molestias, en virtud de que empecé a sentir golpes en algunas columnas de los periódicos A pesar de mi posición indiferente a cualquier ambición, no faltaron en la prensa comentarios que, sin atacarme directamente, destacaban el hecho de que yo era militar”
Una vez tomada la decisión de Díaz Ordaz en favor de Echeverría, Corona del Rosal cuenta que pese a la distancia que se había creado entre ambos “inmediatamente tomé mi teléfono para felicitarlo”
Rodolfo González Guevara, secretario de Gobierno con Corona del Rosal en el DDF, dibujó a Carlos Marín, en una entrevista efectuada en septiembre de 1993, los estilos que confrontaban el quehacer político de uno y de otro durante el conflicto estudiantil de 1968
“Para Echeverría la solución era ‘¡palo, palo, palo!’, lo que le permitió conquistar el apoyo de Díaz Ordaz para ganar la candidatura presidencial” En cambio dice González Guevara, “la actitud del general corona del Rosal, la de tratar de abrir alguna posibilidad de entendimiento, lo que hizo varias veces, y eso me consta personalmente, le valió precisamente no haber sido el postulado”
Según González Guevara, actualmente hombre cercano a Cuauhtémoc Cárdenas, “Corona se sintió naturalmente dolido de que su amigo y jefe, el Presidente, lo hubiera hecho a un lado y escogido a Echeverría Y qué arrepentida se dio el licenciado Díaz Ordaz Terrible arrepentida”
TAMBIEN CAMACHO
Manuel Camacho tuvo su turno En su reaparición pública después de un año de silencio, el 16 de septiembre, como escenario el Tecnológico de Monterrey, explicó a estudiantes y académicos:
“Con el licenciado Salinas no he tenido ninguna conversación desde noviembre del año pasado Tuvimos diferencias; él tomo su posición, yo tomé la mía; desde el punto de vista político no coincidimos y creo que cada uno definió lo que quería para este país El está en una posición; yo estoy en otra También ya tomé otra decisión: que en ninguna circunstancia quisiera volver a tener una relación política con él”
Sin dar tregua, Camacho apareció en la Universidad Iberoamericana el jueves 21: “No estoy dispuesto a apoyar al presidente y al gobierno a la vieja usanza; la ausencia de liderazgo se traduce en desorden y anarquía; renunciaré al PRI si no hay cambios de fondo; la estabilidad del país está sujeta a la democratización del PRI”
Y defendiendo lo que nunca defendió al menos públicamente cuando formó parte del gabinete de Salinas, se pronunció “por elecciones limpias, partidos que representen el interés de la sociedad, que ocupen los espacios que les correspondan según su propia fuerza y que no haya ventajas indebidas para el PRI, que además de una nueva ley electoral y un director del IFE probo, se camine hacia la construcción de un nuevo régimen político”
No fue lejos por la respuesta En una reunión partidista, al día siguiente, el presidente nacional del PRI, Santiago Oñate aseveró que “quien ya no esté de acuerdo con los ideales del PRI o sienta inconformidad con ellos, que busque otro partido; que se acomode en el centro, en la neutralidad, o en donde no tenemos que definirnos”
El senador Oscar López Velarde le puso nombre y apellido a la crítica: “Mucho se ha hablado que afuera del partido se discute el futuro del partido, que hay personas, como Manuel Camacho, que discuten fuera lo que debe darse adentro”
Lizandro Lizama apoyó lo dicho por el legislador: “Los enemigos del PRI que le hacen más daño están dentro del mismo”
En reversa, Oñate aclaró, el viernes 22, que nunca se refirió a Manuel Camacho: “Yo cuando quiero mencionar a alguien lo menciono y cuando no, no” Y recomendó a los reporteros: “No anden buscando interpretaciones de sexta mano”
Apenas el 30 de agosto, otro acontecimiento político dio de que hablar La presentación del libro Fernando Gutiérrez Barrios, Diálogos con el hombre, el poder y la política
En ese acto, parte de la clase política sin empleo, excolaboradores de Gutiérrez Barrios y salvo su amigo Dante Delgado comisionado en Chiapas, ningún funcionario de la actual administración
En cambio, asistieron el excandidato presidencial panista, Diego Fernández de Cevallos; el diputado federal del PRD, Ramón Sosamontes; el dirigente indígena Genaro Domínguez; Eugenia Kena Moreno, exdelegada en Benito Juárez, y José Juan de Olloqui, exdirector de Infonavit
Beatriz Pagés, directora de la revista Siempre!, habló en presencia del exsecretario de Gobernación:
El libro “hace evidente la ausencia, el vacío angustiante y el hueco oscuro que ha dejado en el país una cultura tecnocrática desnuda de valores, de convicciones y principios rectores”
Las respuestas de Gutiérrez “son respuestas a la nación Son el cuestionamiento sutil a un estilo y a una forma de ejercer el poder que no hace mucho se impuso como moda en el país y que lo ha dejado sin política y sin políticos”
Frente a un país que ha perdido rumbo y dirección “frente a una nación a la cual la han despojado de sus más caros ideales, frente a un pueblo al cual la tecnocracia le ha pedido que reniegue de su origen, de su historia, de su bandera y de sus símbolos, la moral política de Gutiérrez Barrios constituye una lección”
SALINAS TRAICIONADO
Pero las disputas verbales, la guerra de papel no ha tenido tregua
Con el “error” de diciembre y la aprehensión de su hermano Raúl Salinas de Gortari, acusado de ser el autor intelectual del asesinato de José Francisco Ruiz Massieu, Carlos Salinas “se rebeló” Se fue a Monterrey a ayunar y denunció “una campaña de hostigamiento y falsedades”
Se dijo indignado y habló de “traiciones, deslealtades y cobardía”
Lejos del poder constitucional, denunciaba, como si fuera un dirigente de un partido opositor, que a la dueña de la casa donde haría el ayuno le habían hablado por teléfono para ordenarle que no apoyara esa acción
Y como si estuviera en un mitin de disidentes contaba sus penurias: “Hostigamiento contra excolaboradores y compañeros de gabinete de los actuales, por automóviles de tipo policiaco; vejaciones a las secretarias de mi hermano, algunas de ellas de edad avanzada, para pretender presionarlas a declarar en su contra”
Por esto último, insólito en un expresidente, informaba que la denuncia respectiva ya se encontraba en la Comisión Nacional de Derechos Humanos
Sin embargo, a los 100 días de haber dejado la Presidencia acababa en el exilio Terminaba su lapso de intocable
CONTRA EL POPULISMO
Salinas había tenido seis años para decir y hacer Así, en cualquier oportunidad, ante el menor pretexto, se deslindaba de las políticas económicas de Luis Echeverría y José López Portillo
Por ejemplo, en septiembre de 1993, en la cuarta semana nacional de Solidaridad su programa sexenal aseguró que Pronasol “es ajeno al paternalismo y populismo Dejamos atrás el populismo, porque ese quería resolver el problema de la pobreza o la retórica, con el discurso y con la demagogia Y dejamos atrás el paternalismo, porque no es desde los escritorios donde se dice lo que hay que hacer en cada colonia o en cada comunidad Ahora, si se quiere servir al pueblo, hay que llenarse las botas de tierra en las colonias y en las comunidades, trabajando a su favor”
O cuando, dos meses después, elogió al secretario de Hacienda, Pedro Aspe, “quien a través de estos años pudo, con la estrategia desarrollada en el gabinete económico, construir las condiciones para que hoy tengamos un superávit fiscal que se use para propósitos sociales sin populismo”
No hacía falta que el disparara la escopeta Lo podía hacer cualquiera de su gabinete, o, por supuesto, el candidato del PRI a sucederlo No importaba El discurso era el mismo Como el de Luis Donaldo Colosio al ser destapado
Sin identificar por su nombre los sexenios de Echeverría y López Portillo, criticó los “efectos devastadores de la irresponsabilidad financiera, de la indisciplina del gasto, de las promesas sin sustento”
Por tal motivo, abierta y enérgicamente expresó su rechazo “al populismo, a las ficciones y a la demagogia”, y anunció lo que sería su principal norma de gobierno: “La disciplina en las finanzas públicas aseguró Colosio llegó para no irse nunca más; no habrá desviaciones Que quede bien claro: no hay marcha atrás; la sociedad no lo admitiría”
LOS TIEMPOS DE JLP
En entrevista con mujeres periodistas el 1o de marzo de 1995, López Portillo tiró sus dardos
Hablando de la inflación dijo: “Es una peste a la que le añadimos nuestra propia virulencia Y Echeverría devalúa, muy valientemente, al final de su sexenio, para no dejarme el paquete a mí Me limpia la casa, que es una de las reglas del presidencialismo Si se desconoce el presidencialismo y no se limpia la casa ya estamos en otro nivel”, dijo en alusión inequívoca a Salinas
Luego se ubicó en el sexenio de Miguel de la Madrid: “Dijeron que la devaluación en su sexenio era culpa del populista y el derrochista Y bueno, los expresidentes para eso sirven”
Llegó sin prisa al sexenio de Salinas: “Fue un buen alumno del Fondo Monetario Internacional, de la Tesorería norteamericana, se atrevió a modificar la Constitución y aceptar de lleno el neoliberalismo Dijimos bueno, ya nos acercamos a los norteamericanos, ya estamos de su lado, ahora sí ya vamos a tener la piedra de Sísifo arriba, pero resulta que con el neoliberalismo también tuvimos que devaluar y en condiciones todavía más dramáticas”
En el mismo encuentro con mujeres, López Portillo condensó lo que debe ser la conducta de un exmandatario:
“Romper con el antecesor para estabilizar, para equilibrar al país, callarse la boca, servir al sucesor”, y lo que ya había manifestado: “limpiar la casa antes de irse”
Contrario a esos postulados, Echeverría nunca guardó silencio
No había dejado el poder y ya estaba encaramado en el Centro de Estudios Económicos y Sociales del Tercer Mundo (CEEESTEM)
Y en un abrir y cerrar de ojos fue embajador itinerante en el exilio, acabando en las recónditas Islas Fiji, aunque nunca estuvo demasiado ausente de suelo mexicano
Echeverría siempre tuvo tiempo para la polémica Como en noviembre de 1969, cuando durante su campaña presidencial guardó un minuto de silencio en homenaje a los estudiantes muertos en Tlatelolco
En marzo de 1981, el año de la sucesión presidencial, Echeverría comenzó a colaborar en la revista Siempre! y paralelamente, se comenzó a publicar en El Universal una larga serie de artículos titulados “Echeverría rompe el silencio”, en los que reveló que la decisión de nombrar a López Portillo como su sucesor fue tomada “en discretísimo coloquio”
Y el 4 de julio, después de votar, entrevistado por un grupo de reporteros, se lanzó furioso contra Jesús Reyes Heroles Traidor, mentiroso, persecutor y alcohólico fueron algunos de los calificativos contra el autor de la reforma política del lopezportillismo
Ya en 1984 la pugna López Portillo Echeverría daba un paso más
En medio del escándalo que llevó a la cárcel a Arturo Durazo Moreno, amigo de la infancia de ambos, se dieron a conocer primicias del libro de Luis Suárez, Echeverría en el sexenio de López Portillo, en el cual Echeverría hace cuestionamientos al gobierno de su sucesor, en especial en materia petrolera
Así, el 25 de enero apareció en El Universal un desplegado fechado en “Roma, invierno de 1984” con el siguiente texto: “¡¡¿Tú también, Luis?!! José López Portillo”








