Por lo pronto, dice el informe, “hemos superado el peor momento de la crisis”

Avizora Zedillo un nuevo país, con democracia, crecimiento, ahorro, empleo, justicia, paz, seguridad y todo lo necesario para la felicidad
Ernesto Zedillo afirma, como hace seis años afirmó Carlos Salinas en su primer informe, que México va hacia la felicidad y pronto lograremos lo que parecía imposible: democracia, crecimiento económico, inflación controlada, justicia, paz, seguridad
Lograremos, en suma, la Grandeza Mexicana que en 1604 pregonaba Bernardo de Balbuena, la que en 1989 prometía Carlos Salinas y la que ahora —el viernes 1º—, ante el Congreso de la Unión, vislumbró el presidente Zedillo:
“Hemos superado el peor momento de la crisis y los próximos años serán de crecimiento económico y multiplicación de empleos Estamos sentando las bases para fortalecer nuestro Estado de Derecho Hay un firme impulso social para el avance político del país”
Para Salinas, gracias a la modernidad y a la solidaridad de los mexicanos, hace seis años estábamos en camino de “construir la justicia, que es la verdadera medida de la grandeza mexicana”
Ahora, para Zedillo, “nuestra unión es la mejor garantía para preservar y fortalecer la soberanía nacional Unidos reafirmaremos la voluntad de todos los mexicanos de engrandecerla () Queremos un México más democrático y más justo”
Y así como Salinas aseguraba que el suyo sería el sexenio de oro —”el destino es nuestro y vamos a conquistarlo”—, Zedillo afirma: “En el esfuerzo, en la entrega, en la paz, en la unión, daremos firmeza y certidumbre al desarrollo de México”
Pero no todo es repetición Al menos en lo formal o protocolario, Ernesto Zedillo intenta un “nuevo estilo personal de gobernar”: Se acabaron las salutaciones y los “besamanos”, no hubo el acostumbrado recorrido en vehículo descubierto, ni las vallas formadas por acarreados, ni las mantas de felicitación al Presidente, ni los cientos de kilos de confeti multicolor arrojados a su paso
Ahora, en vez del tradicional documento cuya lectura duraba más de tres horas, Zedillo entregó al Congreso un informe escrito y, en la tribuna, durante una hora y veinticinco minutos, habló de “los tres temas que hoy más nos preocupan a todos los mexicanos: la situación económica, la justicia y el avance democrático del país”
Desde el 10 de agosto, Zedillo aprovechó su tercera conferencia de prensa —en Bocoyna, Chihuahua— para salir al paso de rumores —presuntamente inducidos desde la propia Presidencia de la República— que hablaban de que cambiaría radicalmente el formato del informe de gobierno, a tal grado de que sólo lo presentaría por escrito, sin la acostumbrada sesión solemne del Congreso de la Unión
Cuando una reportera le preguntó sobre el particular, Zedillo contestó:
“En ningún momento he considerado, no ha pasado por mi mente el no acudir al Congreso de la Unión () Para mí será un honor dirigirme a los señores legisladores () Sin embargo, con toda franqueza le digo que he decidido suspender esa particular ceremonia de salutación que hay después del informe presidencial Ciertamente quiero que el mayor número de mexicanos conozca el informe presidencial, pero no creo que sea conveniente, ni necesario —y menos en estos tiempos de problemas económicos—, que el país se paralice todo el día con motivo del informe presidencial”
ADIOS AL PROTOCOLO
Efectivamente, sólo los bancos no abrieron el viernes Por lo demás, el día del informe, políticamente el más importante de todo el año, fue ahora como cualquier otro
Zedillo no informó de este su “estilo personal de gobernar”, que empezó a mostrar el 8 de diciembre de 1994, cuando viajó a Miami, Florida, para participar en la Cumbre de las Américas
Cada vez que un Presidente salía del país, en el Hangar Presidencial se reunían a despedirlo todos los secretarios de Estado, el regente de la ciudad de México, los procuradores de justicia, los directores de empresas paraestatales, etcétera Este acto se repetía para darle la bienvenida cuando regresaba del viaje
Pero el 8 de diciembre Zedillo suspendió ese protocolo Su oficina de prensa expidió un boletín que decía: “Con esta medida se busca no distraer innecesariamente a los colaboradores presidenciales en sus tareas y mantener inalterable el ritmo del quehacer gubernamental”
Veintiún días después, Zedillo decidió que no asistiría más a las tomas de posesión de los gobernadores, ni enviaría representante personal a los informes de los mandatarios estatales
Esto tenía por finalidad, según el comunicado de la Presidencia expedido el 29 de diciembre, “fortalecer el espíritu republicano y democrático que anima al Poder Ejecutivo, y sobre la base de robustecer el Pacto Federal”
Zedillo tomó esta decisión, curiosamente, dos días antes de que Roberto Madrazo asumiera la gubernatura de Tabasco
Al iniciarse 1995 Zedillo acabó con otro protocolo en el que participaban cientos de personas, desde funcionarios gubernamentales, líderes sindicales, de partidos políticos, de cúpulas empresariales e inclusive representantes clericales, todos los cuales desfilaban ante el Presidente para felicitarlo con motivo del año nuevo
El 4 de enero, el comunicado de la Presidencia decía: “A fin de evitar distraer de sus tareas a funcionarios públicos y representantes de todos los sectores sociales del país, el presidente Ernesto Zedillo decidió cancelar las ceremonias de salutación con motivo del año nuevo”
LA REALIDAD
Ahora, sin ningún protocolo, cuando el viernes 1º Zedillo apenas ingresaba al salón de sesiones, un grupo de perredistas desplegó, al lado de la escalinata de acceso al estrado, una manta de más de dos metros de largo en la que se leía: “Los jóvenes quieren estudiar Solución a la huelga de hambre”
Zedillo no hizo caso a esa manta Al contrario, 40 minutos después presumió, en su informe, que “hoy en día más de 23 y medio millones de niños y jóvenes reciben educación en planteles públicos de todos los niveles educativos”
La manta fue retirada cuando, todos en pie, escuchaban y cantaban el Himno Nacional Pero en cuanto Zedillo empezó a hablar, otros legisladores —Martín Longorio, Armando Cruz Malpica, Everardo Martínez, María Rosa Gómez y Mara Robles— abandonaron sus curules y se plantaron junto al estrado con nuevas mantas
A su vez, el diputado Marco Rascón se levantó y desde su curul empezó a leer un documento La voz del diputado se perdía, ahogada por los altoparlantes y micrófonos ante los que el Presidente reconocía que las condiciones económicas de los últimos nueve meses “han sido particularmente adversas”, que la crisis económica y financiera que emergió a fines del año pasado “ha deteriorado severamente los niveles de vida de la población, y puso en riesgo mucho de lo construido con el trabajo de millones de mexicanos a lo largo de años”
Esa crisis —explicó Zedillo— se fue gestando “durante mucho tiempo”, por lo que “su naturaleza y magnitud no pueden ser atribuidas a un solo hecho o a una determinada decisión de política económica”
Sin embargo, hubo razones para que la crisis estallara con tanta fuerza Una de ellas fue —indicó—, un fuerte y creciente déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos, financiado con “entradas de capital volátil”
Por falta de ahorro interno, de inversión y de crecimiento del producto interno bruto, la economía mexicana se hizo vulnerable a los movimientos de capital de corto plazo Esa vulnerabilidad aumentó por “los hechos trágicos de 1994” y por el alza de las tasas de interés en el exterior
Súbitamente el país perdió todo acceso adicional a los recursos financieros antes disponibles y, además, se inició un retiro masivo de esos recursos México dejó de contar con el cuantioso ahorro externo que había tenido en los años anteriores Las inversiones acumuladas durante ese período comenzaron a salir de nuestra economía En los primeros días de 1995, “el retiro masivo de inversiones puso al país al borde del colapso financiero y productivo”
Según Zedillo, en esos momentos la tarea fundamental fue evitar que cayésemos en un estado de insolvencia absoluta, que habría quebrantado por completo la economía nacional
“¿En verdad sabe cómo hacerlo?”, se leía en otra manta colocada bajo al estrado cuando el Presidente decía:
“La crisis debía afrontarse con rapidez y determinación Estoy convencido de que, de haberse adoptado medidas gradualistas o, peor aún, de haber caído en la inacción, de inmediato se habrían perdido millones de empleos y se hubiera desmantelado una parte muy considerable del aparato productivo del país La recuperación hubiese tomado varios años, quizá lustros”
Frente a esta peligro, Zedillo no dudó en “tomar todas las decisiones que consideré indispensables para evitar que cristalizara el peor de los escenarios” Y vino el “programa de ajuste” que incluyó “medidas drásticas, ciertamente dolorosas, para fortalecer las finanzas públicas”
Mientras Zedillo planteaba este drama, Marco Rascón, desde su curul, seguía leyendo en voz alta, como autista: Hablaba y hablaba, metido en su lectura, en otro mundo, sin entenderse lo que decía y sin que nadie le hiciera caso
Tampoco él, Rascón, escuchaba al Presidente, quien para demostrar la gravedad de la situación informó: Durante los tres primeros meses del año, el país sufrió una pérdida de recursos varias veces mayor que el impacto de la crisis de la deuda de 1982 o la crisis del petróleo de 1986
LAS PROMESAS
Y luego de informar de la línea de crédito otorgada por los Estados Unidos, de que las reservas internacionales del Banco de México van en aumento —15,073 millones de dólares—, y de que la inflación para agosto se estima en menos del 2%, Zedillo empezó a hablar del futuro y a manifestar su optimismo:
Aseguró que los objetivos iniciales del programa de ajuste se han logrado, que se disipó la amenaza de colapso financiero que existió durante los primeros meses del año, y que están puestas las bases para la recuperación económica:
“En congruencia con la marcada austeridad que tuvo que darse en el primer semestre del año, casi tres cuartas partes de la inversión pública federal programada se erogarán durante el segundo semestre, favoreciendo la recuperación de la demanda y del producto interno bruto”
Prometió, también, que para 1996 se elaborará un calendario de ejercicio del gasto, que de continuidad en el primer semestre a la recuperación de la inversión pública, y que con el mismo propósito se ha iniciado, desde ahora, la preparación de proyectos para que su ejecución pueda iniciarse en cuanto se cuente con los recursos presupuestales correspondientes
A las 11:30 horas Rascón terminó de leer; tomó asiento en su curul y, sin que nadie se enterara de lo que durante media hora dijo, Zedillo continuó alimentado la esperanza del crecimiento económico:
Este mismo mes —prometió— se creará el Fondo de Inversión en Infraestructura, con una aportación inicial de recursos públicos por 1,600 millones de nuevos pesos
“El ADE es injusto e insuficiente para los deudores”, se leía en otra manta colocada a la derecha del estrado, pero Ernesto Zedillo no sólo la ignoró, sino que manifestó lo contrario
Dijo que, en un “marco de responsabilidad fiscal y monetaria, y bajo la premisa de preservar la solvencia de las instituciones que guardan y remuneran el ahorro de los mexicanos, el Gobierno Federal ha comprometido parte de su capacidad financiera para contribuir resolver el agobio de la mayor parte de los deudores del país, particularmente los de menos recursos”
Otra manta reclamaba: “Desempleo, carestía, hambre, violencia ¿Esto es el bienestar para la familia?”
Ajeno al reclamo, Zedillo se mostraba optimista, confiado, y volvió a hablar del futuro:
“Tengo plena confianza en que, al cierre del tercer trimestre y, más señaladamente, durante el cuarto trimestre de este año, comenzará a percibirse la tendencia a la recuperación económica del país”
Explicó que, a diferencia de lo ocurrido en los dos primeros trimestres, en el tercer y cuarto trimestres de este año el producto interno bruto empezará a crecer, aunque moderadamente, respecto a los periodos inmediatos anteriores
Esto será resultado —añadió— de la estabilidad en los mercados financieros, la baja en las tasas de interés, el alivio a los deudores, la reanimación del sector de vivienda, el aumento programado en la inversión pública, la expansión de las exportaciones y la reanudación de la inversión extranjera directa
LOS SUEÑOS
Hace seis años, Carlos Salinas decía: “El Estado dispone de recursos, de atención y de oportunidades para utilizar los formidables instrumentos de la política de gasto, ingreso, aranceles, precios públicos, subsidios y la fortaleza de las empresas estratégicas para determinar el rumbo del desarrollo y hacer realidad el rumbo que la nación demanda, el de la grandeza mexicana”
Ahora, más que optimista, casi eufórico, Zedillo insiste en el futuro y asegura que 1996 habrá de ser el año en que la recuperación se generalice y se consoliden las bases para el “crecimiento dinámico y sostenido que nos proponemos alcanzar en los años subsiguientes”
Además de optimista, exigente se mostró Zedillo: “Es indispensable —dijo— que una vez superada la crisis financiera actual y consolidada la recuperación económica, se alcancen tasas sostenidas de crecimiento económico superiores al 5% anual Sólo así se logrará abatir los rezagos históricos y un mejoramiento continúo en las oportunidades de empleo”
Por lo pronto, propuso al Congreso iniciar, en este mismo período ordinario de sesiones, una reforma al sistema tributario y un nuevo sistema de contribuciones para el retiro y la vivienda “Un sistema que estimule permanentemente el ahorro personal y familiar, que amplié significativamente las posibilidades de construcción de vivienda y que asegure pensiones dignas”
No obstante su optimismo, el Presidente reconoció que ninguna estrategia de crecimiento económico podrá dar los resultados que México necesita si, al mismo tiempo, “no logramos garantizar la vigencia del Estado de Derecho y la seguridad pública”
Reconoció que “la sociedad está profunda y justificadamente agraviada”, que “es indignante la amenaza cotidiana a las personas, a su familia y a su patrimonio”; que los ciudadanos viven preocupados por la inseguridad en las calles, los caminos y los sitios públicos; que los mexicanos están ofendidos por la impunidad de quienes violan la ley, sobre todo al comprobar que, en muchos casos, los delincuentes son los propios encargados de garantizar el orden y procurar justicia
“Estamos viviendo las consecuencias de muchos años de medidas insuficientes, negligencia y omisiones en los sistemas de procuración de justicia y de seguridad pública del país, que han dañado seriamente la convivencia social Con toda franqueza reconozco que el retraso y la magnitud de este problema son graves, mucho muy graves”
Para que la ley impere y norme la convivencia entre los mexicanos, Zedillo considera indispensable “una profunda transformación de los sistemas de justicia y de seguridad pública”
En esta transformación, sin embargo, el Presidente no se mostró optimista Dijo que “no puede ser completada de la noche a la mañana”, que es una tarea cuyos mejores frutos tardarán en madurar
Por lo pronto, anunció que en el actual período de sesiones enviará al Congreso una iniciativa de nueva Ley de Amparo y una iniciativa de ley que norme la coordinación entre la Federación, los estados y los municipios, para conformar, “con toda solidez jurídica”, un Sistema Nacional de Seguridad Pública
También enviará una iniciativa de Ley Federal contra la Delincuencia Organizada, enfocada principalmente a combatir el narcotráfico, definido por Zedillo como “la más grave amenaza a la seguridad nacional, a la salud de la sociedad y a la tranquilidad pública”, y que “amenaza a la convivencia, los valores y tradiciones de los mexicanos”
Luego, Zedillo recordó que desde el inicio de las investigaciones sobre “los crímenes cometidos contra distinguidas figuras de la vida pública del país, se evidenciaron las deficiencias, limitaciones y falta de credibilidad social en la persecución de los delitos”
Ante esa situación, el Presidente promovió reformas que refuerzan la autonomía y atribuciones del Poder Judicial, y designó, como Procurador General de la República, “a un destacado integrante del Poder Legislativo (el entonces diputado Antonio Lozano Gracia) y miembro de un partido político (el PAN) distinto al que yo pertenezco”
Aplausos provocó Zedillo, entre priístas y panistas, cuando dijo: “El Procurador General de la República sabe que debe llevar a cabo sus tareas con absoluta libertad, sin más límites que la ley y sin reparar en presiones de ninguna índole Mi única instrucción ha sido buscar la verdad y lograr la justicia, cumpliendo estrictamente con la Constitución y las Leyes”
En cambio, miembros del PRD, entre ellos su líder, Porfirio Muñoz Ledo, interpretaron esa parte del informe y el nombramiento de Lozano Gracia como una maniobra de Zedillo para cubrirse o eludir su responsabilidad:
Si las investigaciones de los asesinatos de Posadas, de Colosio o de Ruiz Massieu fructifican, habrá que reconocer el mérito del Presidente; pero si las investigaciones siguen como hasta ahora, aparentemente estancadas, el responsable, por inepto, será el procurador, miembro de un partido político distinto al de Zedillo
Cierto o no, Zedillo exhortó, en su informe, a todos los mexicanos a trabajar en la construcción de un país de leyes; de “un Estado de Derecho que garantice la justicia sin excepción, sin privilegio, sin impunidades”
En cuanto al tercer tema, el del “avance democrático”, Zedillo recordó que nueve meses atrás, cuando asumió la Presidencia, convocó a la “democratización integral de la sociedad”, a partir de una Reforma del Estado
Sin embargo, “posiciones y prioridades muy respetables, así como causas particulares de los partidos, han impedido un avance mayor” Ante tal estancamiento, Zedillo volvió a hablar del futuro y advirtió:
“Sigo considerando que un primer paso preferible es el acuerdo con las dirigencias de los partidos, pero estaré abierto a todas las vías legales y políticas que genuinamente impulsen el desarrollo democrático con la celeridad, transparencia y eficacia que demandan los mexicanos En este sentido, la legitimidad, la representatividad y el pluralismo del H Congreso de la Unión ofrecen un camino democrático y promisorio para impulsar el progreso político del país”
También dijo estar decidido a impulsar una nueva relación entre los poderes de la Unión, para lograr un “equilibrio republicano” en el que no sólo el Ejecutivo, sino también el Judicial y el Legislativo sean “Poderes fuertes”
Para fortalecer ese equilibrio entre los poderes —dijo—, se requiere que el control y la fiscalización sobre el Ejecutivo pase a ser responsabilidad exclusiva de un órgano del Legislativo
Por tal motivo, propuso crear, en el seno del Legislativo, una “auténtica auditoría superior de la Federación”, con personalidad jurídica y patrimonio propios, y con autoridad para controlar, vigilar, verificar y corregir la gestión y el ejercicio de los recursos públicos
Así se corregirá “la errónea práctica de que quien es fiscalizado también sea el fiscalizador”, y se propiciará una “rendición de cuentas a la Nación que sea imparcial, transparente, convincente y confiable”, además de que “será un paso decisivo en la lucha contra la corrupción y la impunidad”
Más que informar de lo hecho, Zedillo insistía en el futuro, en lo que pretende realizar, como lo es un “nuevo pacto federal que responda mejor a los intereses y demandas de los ciudadanos, de las comunidades, los municipios y los estados”
En esta parte del informe, apareció junto al estrado una nueva manta en la que se demandaba “Castigo a Figueroa”, gobernador de Guerrero que ocupaba una de las curules de la última fila
En esa última fila también se encontraba, sin hacerse notar, casi sin moverse, otro gobernador para quien, a falta de manta, un grito anónimo pidió castigo: Roberto Madrazo, de Tabasco
Una manta más, ahora con la demanda de “Paz con justicia y dignidad en Chiapas”, apareció cuando Zedillo recordó:
“Al asumir la Presidencia, afirmé que en Chiapas sólo es posible alcanzar la paz con dignidad y justicia mediante el diálogo y la negociación, en el marco de la ley, sin violencia y sin extender el conflicto”
Y luego de asegurar que el proceso de negociación en Chiapas “está dando algunos resultados, aunque muy lentamente”, Zedillo corresponsabilizó al Poder Legislativo de la búsqueda de la paz con el EZLN
También propuso elaborar un proyecto de Ley de Derechos Indígenas que reglamente el artículo cuarto constitucional “Es tiempo —indicó— de definir una nueva relación entre el Estado Mexicano y las comunidades indígenas, para que éstas sean protagonistas de su propio desarrollo”
Respecto al desarrollo democrático de México, Zedillo declaró que el gobierno federal está preparado para “discutir con seriedad” una reforma electoral que sea definitiva, no por negar futuras adecuaciones sino por terminar ya con “la insatisfacción y las controversias sobre lo esencial”
Esa reforma —añadió—, debe garantizar plena autonomía a los órganos electorales y condiciones de equidad en la competencia “Esa reforma no puede construirse sobre los vicios del viejo autoritarismo ni contraviniendo la ley para satisfacer reclamos particulares”
Y así como hace seis años Carlos Salinas exhortó a todos los mexicanos a trabajar para que el país se modernizara e ingresara al primer mundo, ahora Ernesto Zedillo exhorta a que “hagamos nuestra tarea para cumplirle a nuestros hijos y cumplir con México”
Casi al finalizar la ceremonia, otro grito anónimo exigió:
“¡Cárcel a Salinas!”