Señor director:
Le suplico enterar a la opinión pública del fraude cometido en mi contra por la empresa Compactos Orientales, S A de CV –avenida Universidad número 1046–, concesionaria de Nissan Mexicana
El 7 de marzo de 1994 acudí a dicha concesionaria para adquirir un Tsuru GS 1994, el cual fue liquidado en su totalidad Debido a que en enero de este año le rompí una calavera, fui a otra concesionaria Nissan para reponerla Al ver que la pieza no le quedaba al vehículo, le reclamé al jefe de refacciones, quien, después de revisarlo, me informó que era modelo 1993 Asombrada por esta información, visité otras tres concesionarias Nissan, y me dijeron lo mismo: el coche que me vendieron por 94 era 93 Regresé entonces a Compactos Orientales, donde el gerente, en lugar de recibirme, mandó decirme que el auto “es 94, como dice la factura, y punto”
Expuse mi asunto en la Profeco de la delegación Cuauhtémoc y levanté una denuncia por fraude Después de varias audiencias donde a los “peritos” y abogados de Nissan Mexicana y Compactos Orientales se les pidieron catálogos de colores y folletos del Tsuru GS 94, los resultados fueron los siguientes: a) Mi auto era totalmente distinto al de los folletos; b) el color de mi vehículo no salió en los modelos 94 (gris verde); c) se negaron a cotejar mi Tsuru con otro de las mismas características, y d) el perito de Profeco determinó que el coche en cuestión era 93
Con todo esto, el abogado de Nissan, haciendo alarde, con burla y prepotencia, me dijo: “Mi empresa prefiere pagar 50,000 ó 60,000 nuevos pesos de multa, pero el auto no se lo cambiamos”
Fue entonces cuando, en la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal, levanté la denuncia penal por el delito de fraude Una vez que fue turnada a la delegación Benito Juárez, ésta me hizo dar mil vueltas hasta que me solicitó las copias certificadas de todo lo actuado en Profeco Así inicié un nuevo peregrinar, hasta que en Profeco me dijeron que el expediente se había perdido
En consecuencia, solicité un nuevo peritaje en la delegación Benito Juárez Cuando el “experto perito” tuvo tiempo, provisto de papel calca, se limitó a verificar el número de serie del auto y con este solo dato –sin comparar las diferencias entre los modelos 93 y 94– concluyó que mi automóvil era 94, aunque lo único que tiene de dicho año es precisamente el número de serie
Es por esto, señor director, que deseo recomendar a los consumidores que si desean un auto Nissan verifiquen los modelos que les ofrecen, ya que para las autoridades un simple ciudadano no cuenta ante las influencias y el poder económico de Nissan Mexicana
Atentamente
Martha Patricia Morán M








