UNA GENERACION ANIQUILADA

Señor director:
Una reflexión:
Los años sesenta eran los tiempos en los que el mundo se detuvo como si todos hubiésemos contenido el aliento frente a dos puertas cerradas: teníamos que escoger cuál de ellas Sólo hubo por unos instantes la posibilidad de virar en la dirección adecuada; tan sólo por unos segundos, todos agudizamos los sentidos, y el mundo giró para errar
Así, la oportunidad se fue
Quedamos los jóvenes atrapados dentro de una burbuja en el tiempo, congelados en la imagen de una maravillosa figura adolescente enarbolando una bandera sobre los hombros de quien el destino ya había traicionado: 2 mil años de fracaso mientras Peter, Paul y Mary pregonaban que la respuesta está en el viento, mientras Simón y Garfunkel anunciaban el apocalipsis en las leyendas del Metro de Nueva York, mientras en París y México la sangre corría porque el troquelado cerebral se cuestionaba cantando al amor lo mismo en Francfort que en California Mientras, el cáncer de la traición, la muerte de la moral se anunciaba por los cuatro puntos cardinales El Che Guevara pedía hablar con una maestra de escuela para transmitir al mundo su testamento ideológico Mujer, he ahí a tu hijo Hijo, he ahí a tu madre Como todos los que han pensado así desde hace dos milenios, fue inmolado
Unas cuantas balas y el resurgimiento de la Inquisición condena a la humanidad a escoger la puerta del oscurantismo Surgen los anticristos, y son asesinadas la ética y la estética junto con sus líderes Los que quedaron sufrieron la transformación de la naranja mecánica; Vietnam nos pertenece a todos Occidente quedaba en manos de mercenarios, y, detrás del muro de la infamia, las oligarquías y autocracias aniquilaban las revoluciones desde 1910 hasta 1991, cuando, frente al azoro de lo que resta de humanidad, se evidencian las fabulaciones, componendas y acuerdos por debajo de la mesa Todos estaban de acuerdo El Muro de Berlín cae no por la suave brisa de la libertad, sino por el huracán de los trusts internacionales y la corrupción colectiva
Mishima se lo advierte a Japón y al mundo El arte se nos anticipa y practica el sepuku: como el Guernica, nos muestra pedazos de cuerpos y caras, unidos y despedazados, creando dimensiones inigualables de terror De pronto la imaginación es rebasada por la realidad y por el hambre con diferentes nombres (Biafra, Etiopía, Somalia); la peste (el cólera, el sida, el cáncer, el narcotráfico y la depresión); las guerras, todas ellas eternas, como eterna será la angustia de una generación aniquilada de la cual los supervivientes enfrentamos la impotencia frente a los suicidios colectivos El desprecio hacia lo que nos precede, y la profunda incomprensión e inconsistencia de los que ahora tienen veinte años: Bertolucci no pudo decirlo mejor que en El último tango en París: A la muerte hay que penetrarla hasta las entrañas y sentir el frío del pavor que nos produce: como ver un zapato vacío y saber que quien lo calzaba ya no está También Dios se fue hace mucho tiempo
Estoy seguro de que hay universos paralelos en donde el mundo optó por la otra puerta, en donde podemos pedirle al tiempo que vuelva con la música de la Rapsodia de Rachmaninoff, la belleza de un atardecer contemplando la caída de una hoja de cerezo con la delicadeza de las Gymnopedias de un Satie que, con el estruendo de la Bomba Atómica del mundo paralelo, reza el Padre nuestro
Es por todo esto que en el año 42 de nuestros tiempos de estar vivos nos aferramos a cualquier cosa, desde el absurdo de Camus en El mito de Sísifo hasta La muerte en Venecia por un amor imposible Esta es la crisis de los cuarenta en nuestro mundo: por la puerta que escogimos o a través de la cual nos empujaron No importa más; hemos sido traspasados por una daga y sabemos que es terminal; lo importante es lo restante: durante cada minuto de nuestras vidas busquemos vida y no más muerte hasta el último suspiro
Doctor Luis A Pando O