De la matanza en la cárcel de Tepic al asesinato de Ruiz Massieu, y aún quedan dos meses
Manchado de sangre, de principio a fin, el sexenio de Salinas de Gortari
Guillermo Correa
Próximo a concluir, el sexenio de Carlos Salinas de Gortari será recordado, entre otras cosas, como uno de los más sangrientos en la historia reciente del país: lo mismo fueron asesinados —han sido, porque todavía quedan 60 días de administración— delincuentes comunes que encumbrados políticos, luchadores sociales, ministros de la Iglesia católica, prominentes narcotraficantes, campesinos, obreros, presos rebeldes, jefes policiacos y otros miembros de la sociedad
Entre los asesinatos que más estremecieron a los mexicanos destacan los de Luis Donaldo Colosio, candidato del Partido Revolucionario Institucional a la Presidencia de la República; Juan Jesús Posadas Ocampo, cardenal-arzobispo de Guadalajara, y José Francisco Ruiz Massieu, secretario general del PRI
Pero igualmente irritaron a la opinión pública los crímenes de: Norma Corona, presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de Sinaloa; Rodolfo Sánchez Duarte, hijo del exgobernador Leopoldo Sánchez Celis; los hermanos Quijano, hijos del propietario del café La Habana, de la ciudad de México, y Francisco Rodolfo Alvarez Farber, exprocurador de Justicia de Sinaloa
Los escenarios fueron lo mismo un parque público que un concurrido mitin; aeropuertos internacionales que hermosas playas; discotecas o famosos restaurantes; céntricas calles que escarpadas sierras
El surgimiento de la guerrilla en Chiapas produjo la muerte de campesinos en los primeros 12 días de este año
Abundaron los crímenes políticos En su investigación, titulada En Defensa de los Derechos Humanos; un Sexenio de Violencia Política, el Partido de la Revolución Democrática documentó el asesinato de 250 militantes perredistas durante el actual período gubernamental
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Los malos presagios sobre el sexenio que estaba por iniciarse comenzaron desde el 2 de julio de 1988, cuando fueron encontrados, en una colonia de la capital de la república, los cadáveres del exprocurador de Justicia de Michoacán, Francisco Javier Ovando, y de Román Gil Heráldez, entonces colaboradores cercanos de Cuauhtémoc Cárdenas, candidato opositor
Pocos días después de la toma de posesión de Carlos Salinas de Gortari como presidente de la República, entre el jueves 22 y el viernes 23 de diciembre, en el penal de Tepic, Nayarit, unos 14 reos tomaron como rehenes a miembros del personal de la cárcel y a varios visitantes, con la pretensión de fugarse
En la noche del viernes intervino el grupo paramilitar “Zorros” de la Policía del Distrito Federal Tras un fuerte tiroteo, los rehenes fueron liberados, pero murieron 23 personas, entre ellas el director del penal, el comandante de los “Zorros” y un celador
José Ramón García Gómez, miembro del Partido Revolucionario de los Trabajadores, desapareció después de ser capturado por agentes preventivos de Cuautla, Morelos; y tampoco se volvió a saber de Gonzalo Torres Rivas, del Partido Mexicano Socialista, detenido por elementos de la Secretaría de Protección y Vialidad de la ciudad de México
Después fueron asesinados dirigentes campesinos: en Chiapas, el tzotzil Sebastián Núñez Pérez; en Chihuahua, el tarahumara Miguel Cruz González; en Michoacán, el purépecha Elpidio Domínguez; y en Oaxaca, el totamandón mixteco Heriberto Martínez Gómez Todos murieron por balas que dispararon caciques y pistoleros de su respectiva región
El martes 10 de enero de 1989, Joaquín Hernández Galicia, La Quina, el dirigente petrolero más poderoso que haya habido en el país, fue detenido por militares en su casa de Ciudad Madero, Tamaulipas En el operativo, según la versión de la Procuraduría General de la República (PGR), el agente especial del Ministerio Público Federal Gerardo Antonio Zamora Arrioja fue muerto por quienes se oponían a la detención
Sin embargo, de acuerdo con diferentes testimonios, “nadie vio su cadáver en el lugar de los hechos”, donde “ningún rastro de sangre quedó” Pero a fin de que no hubiera dudas, en el expediente 139/89 se asentó que “recibió impactos de bala en la cabeza, en el puño izquierdo y en el brazo derecho, cayendo muerto de inmediato a dos metros aproximadamente en el interior de la puerta principal”
Días después, el 29 de enero, la violencia se presentó en Charapan, Michoacán, donde el alcalde depuesto del PRI, Jesús Galindo Rosas, alias El Roto, disparó con una metralleta contra miembros del Frente Democrático Nacional, entre ellos Esperanza Nipita, que recibió 17 balas en una pierna
En abril de 1989, un informe de Amnistía Internacional denunciaba detenciones y asesinatos de miembros de organizaciones campesinas e indígenas También continuaron las denuncias sobre torturas y malos tratos infligidos a presos, a pesar de que se había promulgado una legislación federal que prohíbe esas prácticas
Apenas se habían cumplido los primeros 100 días de gobierno, y la inseguridad se generalizaba Tan sólo en el Distrito Federal, reconocieron las autoridades, se registraban 22 muertes violentas por día, casi una por hora Por peligrosa y violenta, la capital era ya calificada como “la ciudad del miedo”, con un promedio diario de 300 robos y asaltos a mano armada, y de cuatro a diez violaciones
Todavía no terminaba el cuarto mes de la presente administración cuando Salvador Vidal García, miembro de la Policía Judicial Federal (PJF), fue detenido y acusado, ante el juez 58 del fuero común, de participar en los actos en que supuestamente fueron sacrificadas quince personas, cuyos cadáveres aparecieron en el rancho Santa Elena de Matamoros, Tamaulipas Brujo de nacimiento, como él mismo se declaró, el agente admitió ser seguidor y miembro de la llamada secta de narcosatánicos que comandaba el cubano Adolfo de Jesús Constanzo
Diciembre: en su lucha contra el narcotráfico, los agentes de la PGR eran acusados de cometer todo tipo de atropellos: sobresalieron sus violentas acciones en los poblados de Ceballos (Durango), Aguililla (Michoacán), Guadalupe y Calvo (Chihuahua) y Huejutla (Hidalgo)
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En enero de 1990, agentes judiciales fueron acusados de haber acribillado a tres hermanos de Francisco Flavio Quijano Santoyo, exagente de la Dirección Federal de Seguridad, dos días después de que éste había matado a dos agentes de la PGR
La venganza, en la que participaron medio centenar de agentes federales del grupo antinarcóticos, se realizó en presencia de la madre, las esposas y los hijos La cacería se había iniciado el 12 de enero en la esquina de las calles de Bucareli y Morelos, donde se ubica el café La Habana, propiedad entonces de Francisco Quijano García, exagente de la Policía Judicial del Distrito Federal, y acabó en la exhacienda Ojo de Agua del estado de México, donde fueron abatidos los Quijano a tiros
El 22 de febrero, una decena de individuos vestidos de negro —como los agentes antinarcóticos—, armados con rifles automáticos, sacaron de sus domicilios en la ciudad de Culiacán, Sinaloa, a los venezolanos José Vladimir Arzolay Mendoza, Víctor Julio Suate Peraza y Amaury José Glaciano Planchart, así como al abogado sinaloense Jesús Güémez Castro El 11 de marzo, sus cadáveres fueron encontrados sepultados detrás del motel Puerta del Sol, a dos kilómetros de la capital sinaloense Sus cuerpos presentaban huellas de tortura, tenían los huesos rotos, perforaciones de bala y estaban maniatados; los ojos vendados y sus rostros contraídos
Lunes 2 de abril de 1990 Una persona, posteriormente identificada como militante del Partido Revolucionario Obrero Clandestino Unión del Pueblo y del Partido de los Pobres, asesinó a tiros a dos empleados de seguridad del periódico La Jornada El asesinato de Enrique García y Jesús Samperio provocó que las corporaciones policiacas capturaran a 166 personas
El 13 de junio, Americas Watch dio a conocer su informe Derechos Humanos en México: una Política de Impunidad, en el que aseguraba que en el país se habían “institucionalizado la violencia y la tortura como forma de investigación policiaca”
Un mes antes, Norma Corona Sapién, presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de Sinaloa, fue asesinada a tiros en el centro de Culiacán Y el 17 de junio, Reyna Ocampo Rojas, la juez penal más joven del estado de Morelos, cayó de manera similar al salir de su casa, victimada por un individuo que a bordo de una motoneta amarilla se le acercó y, a mansalva, le disparó dos veces con una pistola 38 súper
La crónica roja del sexenio incluye también el homicidio de Rodolfo Sánchez Duarte, uno de los hijos del exgobernador de Sinaloa, Leopoldo Sánchez Celis En compañía de su abogado y de un comerciante, fue acribillado con metralletas AK-47 la madrugada del 22 de noviembre de 1990, luego de haber sido secuestrado en el aeropuerto de la ciudad de México
A los tres les dieron el “tiro de gracia” Sus cuerpos fueron encontrados en la colonia Renacimiento, del municipio de Ecatepec Al recoger el cadáver, su hermano Leopoldo Sánchez Duarte —exdelegado de Coyoacán y entonces asesor de la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos— se limitó a decir: “éste es un asunto de la familia” Rodolfo era ahijado de Miguel Angel Félix Gallardo
El 12 de diciembre, durante un mitin, se produjo un enfrentamiento entre perredistas y priístas en Tejupilco, estado de México, en el que murieron tres personas
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En julio de 1991, organismos de derechos humanos de Chihuahua habían contabilizado 44 asesinatos, y 75 mujeres, adultas y menores, habían sido víctimas de ataques sexuales; además de otros atropellos y torturas, en tan sólo seis meses
En desplegados, el sector empresarial acusaba: “se han roto las garantías de los ciudadanos pues se asesina, viola, roba y delinque sin que veamos que las autoridades muestren la voluntad para combatir esta inseguridad” El 3 de julio, en Ciudad Juárez, fue asesinado el activista y columnista político Víctor Manuel Oropeza
Jueves 7 de noviembre Elementos del ejército y agentes de la PJF protagonizaron un enfrentamiento armado que tuvo repercusiones internacionales
Todo comenzó por la mañana de ese día, cuando un avión de la PGR, con diez agentes, aterrizó en una pista clandestina del paraje Llano de la Víbora, del municipio Tlalixcoyan, Veracruz Momentos antes había llegado al lugar una avioneta con droga, a la cual perseguían
Fue entonces cuando se desató el tiroteo entre judiciales y soldados Siete agentes resultaron muertos y un soldado herido
Las dudas afloraron, pese a que las autoridades militares aseguraron que “todo se debió a una confusión” Hasta en Washington —un avión estadunidense filmó el operativo de la policía— se cuestionó la versión, en tanto los judiciales exigían castigo para “los soldados asesinos”
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“Quemaron las casas, saquearon, nos torturaron”, dijeron el 23 de noviembre de 1992, ante funcionarios y oficiales de la Secretaría de la Defensa Nacional, unos 30 tepehuanes de la sierra Tarahumara que ratificaron así acusaciones contra militares que, en su lucha contra el narcotráfico, semanas antes habían arrasado con sus pobres pertenencias
Y ante el representante de la Procuraduría General de Justicia Militar, teniente coronel José Antonio Romero Zamora, agregaron: “los soldados nos trataron como animales Destruyeron los maizales; agredieron a niños, mujeres y ancianos Nos torturaron
“Los militares —acusaron— nos hicieron pasar horas de terror, impotencia y desesperación A uno de los nuestros lo golpearon tanto, que vomitaba sangre A otro, de una patada, le rompieron la nariz A los niños, nos los arrebataron de las manos”
La actitud de los soldados se debió a la muerte de un oficial en un supuesto enfrentamiento con narcotraficantes
No habían pasado dos semanas, cuando el escenario de la violencia se desplazó a Puerto Vallarta, donde se encuentra la lujosa discoteca Christine Era la madrugada del domingo 8 de noviembre De pronto, un tiroteo entre presuntos narcos o policías dejó en minutos un saldo oficial de seis muertos y tres heridos de gravedad
El objetivo era matar a los hermanos Francisco Javier y Ramón Arellano Félix —sobrinos de Miguel Angel Félix Gallardo, el capo preso—, quienes lograron escapar
En la batalla entre narcos, supuestamente orquestada por Luis Héctor “El Güero” Palma, participaron no menos de 50 individuos con cierta disciplina militar: ataviados con chalecos antibalas, granadas, cartucheras y rifles AK-47 y R-15
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En Sinaloa, en los primeros 20 días del gobierno de Renato Vega Alvarado —enero de 1993—, se habían registrado, por lo menos, 60 asesinatos, principalmente entre las bandas de narcotraficantes que se disputaban la región en pleno centro de la capital
En el estado de Guerrero, el martes 9 de febrero, en menos de cinco minutos, y luego de ser disparados más de 500 tiros por la banda de “El Chapulín” García, quedaron sin vida 24 miembros del bando de sus rivales, la familia Peña Rojas Fue la masacre de Tlacotepec, municipio ubicado en el Altiplano de la Sierra Madre del Sur, a unos 100 kilómetros de Chilpancingo y tierra de narcotraficantes
El 28 de abril, la guerra de narcos se trasladó a la ciudad de México: Francisco Rodolfo Alvarez Farber, exprocurador de Justicia de Sinaloa, fue abatido de dos balazos en el Parque Hundido, mientras hacía sus ejercicios matinales acompañado de su esposa, Concepción Córdoba
El 24 de mayo de 1993, el cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo se había levantado muy temprano, como era su costumbre, para nadar un rato, desayunarse, oficiar la misa de diez y atender a sus fieles en la catedral Después de comer, se dirigió con su chofer Pedro Pérez García al aeropuerto de la capital jalisciense para recibir al nuncio apostólico, Jerónimo Prigione, quien tenía previsto arribar alrededor de las cuatro de la tarde
Pero en los momentos en que llegaban en un Grand Marquís blanco, alrededor de las 15:45 horas, el cardenal fue asesinado con ráfagas de metralleta El cuerpo del arzobispo cayó sobre su lado izquierdo, en el asiento del carro, con catorce impactos de bala
Oficialmente, el coche del religioso fue confundido por bandas de narcotraficantes La versión, no obstante, todavía no convence
El miércoles 24 de noviembre, poco después de las 22 horas, un grupo de pistoleros irrumpió en el restaurante Ochoa Bali Hai, de Insurgentes Sur 1524, en la ciudad de México, y con armas de alto poder dieron muerte a tres guardaespaldas de Amado Carrillo Fuentes, presunto capo del Cártel de Ciudad Juárez, y a dos personas más Ninguno de los agresores fue detenido
Cansados de las injusticias en su contra cometidas por policías o delincuentes, el 18 y 19 de diciembre los habitantes de El Columpio, municipio de Zapotitlán Tablas —sierra de Guerrero—, decidieron hacerse justicia por su propia mano y colgaron a siete supuestos criminales que azotaban a la población La fotografía de los colgados recorrió el mundo
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El 1 de enero de 1994 apareció en Chiapas el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, el cual se apoderó de varias poblaciones y declaró la guerra al gobierno del presidente Carlos Salinas de Gortari
Más de 17,000 soldados fueron desplazados a la región Tanquetas, helicópteros y aviones participaron en los operativos Hubo decenas de muertos en los enfrentamientos
La tregua declarada desde el 12 de enero no ha impedido que hasta la fecha continúe el asesinato de dirigentes campesinos por parte de los guardias blancas que han contratado los ganaderos de la región
El 23 de marzo, Luis Donaldo Colosio, candidato del PRI a la Presidencia de la República, fue asesinado en la colonia de Lomas Taurinas, de la ciudad de Tijuana
Seis meses después, el miércoles 28 de septiembre, la sangre de un político priísta volvió a correr, ahora en el Distrito Federal: José Francisco Ruiz Massieu, exgobernador de Guerrero y secretario general del PRI, fue asesinado también por un gatillero, el tamaulipeco Daniel Aguilar Treviño, en la calle de Lafragua, frente al hotel Casablanca








