“DIEGO NO JUGO POR LA PRESIDENCIA”
Señor director:
Deseamos expresar nuestro desaliento tras la jornada electoral
Como millones de mexicanos, hemos anhelado ver transitar a nuestro país hacia una verdadera democracia Este año, al atravesar México por la peor crisis política en décadas, ocasionada por un gobierno oligarca, con la población cansada de la corrupción y de la crisis, decidimos participar en la elección de alguna manera, unos con Alianza Cívica y otros como representantes de casilla por el PRD, por coincidir más con su proyecto de centro-izquierda que con los proyectos neoliberales del binomio PRI-PAN
Al conocer las cifras preliminares que dieron el primer lugar a Zedillo, el segundo a Diego Fernández y el tercero a Cuauhtémoc Cárdenas, honestamente nos preguntamos qué había pasado, porque sabíamos que la mayoría de la gente se manifestaba en favor de un cambio Al conocer la aceptación “honesta” del panista Diego Fernández de su derrota con sólo el 15% de los votos computados, hicimos las siguientes reflexiones:
En 1988, el sistema hizo crisis con la caída del sistema y con el ascenso cuestionado hasta la fecha del licenciado Carlos Salinas Pensamos que la estrategia para conservar el poder se basó en canalizar el anhelo de cambio democrático de México en la promoción de ese otro partido que tiene 50 años de antigüedad y que nunca logró entusiasmar al electorado a pesar de su lucha honesta de tantos años, por la sencilla razón de que es un partido conservador y proempresarial, ajeno al espíritu del pueblo mexicano Ni ese honesto luchador social por la democracia que fue Clouthier logró tantos avances como “el jefe Diego” en cinco años
Lo triste del caso es que “el jefe Diego”, el que proponía “un México sin mentiras”, nunca jugó a ser Presidente Por eso acepta su derrota con sólo el 15% de los votos computados; por eso suspendió su campaña tras su triunfo en el debate en lugar de aprovecharlo
¿Qué ganaron Diego y su partido? Nada despreciable: tres gubernaturas, presidencias municipales, presencia suficiente en las cámaras como para avalar todas las iniciativas de ley enviadas por el Ejecutivo y neutralizar en mancuerna la verdadera opción democrática que encabezó el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Aparentemente, se convirtieron en la segunda fuerza política del país: la cosecha es rica ¿Qué ganó México?: seis años más de lo mismo (gracias, Diego), el engaño doloso para esa porción de la sociedad que optó por “el México sin mentiras” de Diego Ahora se hablará, desde luego, de un gobierno plural; de hecho esto existió todo el sexenio, ya que Salinas debió aliarse con el PAN para contrarrestar su debilidad política
Tendrá México un Presidente como los tres anteriores, que nunca tuvieron un puesto de elección popular ni experiencia política para gobernar, un nuevo tecnócrata
Señor director: El pueblo de México no votó por una democracia falsa, dirigida por los que han abusado del poder hasta límites intolerables Este sería el peor engaño, y se descubrirá; la moneda aún está en el aire; la lucha por la democracia apenas comienza Deseamos verdaderamente un México sin mentiras, no como un eslogan publicitario, no como un producto de mercadotecnia (Carta resumida)
Atentamente:
María Cortez, Héctor Martínez, Víctor Pérez y Judith Vázquez
Ciudad Reynosa, Tamaulipas








