ACLARACION DEL FCE
Señor director:
Parece que su reportero Gerardo Ochoa Sandy parodiando una desaparecida línea aérea, encontró la única manera de “volar” y justificar la orden de dar siempre una versión de los hechos tremendista o inexacta Lo anterior sería más grave si —como se dice— Ochoa Sandy trabajó en La Gaceta y en algún comité del Fondo de Cultura Económica, donde por lo visto pasó de noche Me refiero a la nota publicada en el número 906 de la revista Proceso, sobre la modernización del FCE
En primer lugar el periodista no acierta ni siquiera en la fecha del nombramiento del actual director del Fondo, Miguel de la Madrid, falla enseguida al considerar que hubo un “cese de trabajadores de base”, cuando de lo que se trató fue de una liquidación de personal sindicalizado y de confianza, proporcionalmente igual, con pago íntegro de las prestaciones estipuladas en la Ley Federal del Trabajo, cuya razón estribó en la necesidad de reestructurar la empresa, cuyas plazas de trabajo habían crecido por los nombramientos de personal indispensable para las nuevas tareas editoriales, de producción, de promoción académica, comités editoriales, composición electrónica y cómputo; sólo en mínima parte había crecido el área exportadora, a pesar de que los puntos de venta en el extranjero se incrementaron en más de 300 por ciento de 1990 a la fecha sin embargo también la gerencia Internacional a mi cargo sufrió redimensionamiento distribuido en forma equitativa entre los mandos medios y el personal de base
La respuesta del Sindicato a los propósitos de disminuir el gasto administrativo no fue un emplazamiento de huelga Este se hizo de acuerdo con la legislación laboral dentro de un proceso normal de actualización del Contrato Colectivo de Trabajo que tienen firmado la institución y los trabajadores revisable cada dos años
Como es natural los empleados reunidos en asamblea pretendían un incremento mayor de sueldo que no fue posible —a pesar de que lo plantearon ante la Secretaría del Trabajo y Previsión Social—, por ser el FCE una entidad paraestatal sectorizada en la SEP, sujeta a una disciplina salarial y con un techo financiero preestablecido y rígido Esto explicaría también el erróneo enfoque del llamado “semicongelamiento salarial” en la nota de referencia “la expansión de la burocracia intermedia” es sólo una frase mal acomodada
Por otra parte me parece un signo de pobreza de espíritu clasificar las publicaciones como “literarias” unas y “oficiales” las demás en estricto sentido todas —como los partidos políticos— serían oficiales por su forma de financiamiento Tal término y el de “oficialista” han sido esgrimidos por los expertos en monitoreo derrotados hasta ahora en el discurso político y en las urnas; son ellos quienes se oponen a series como Una Visión de la Modernización de México en la cual en un acto congruente con el derecho a la información se pone al alcance de los ciudadanos el conjunto de las políticas del gobierno federal en un sexenio e incluso una década, a pesar de la magnitud —26 títulos pequeños— esto no tiene nada de raro si se recuerdan los tres tomos interesantísimos publicados en el cincuentenario de la Revolución Mexicana y otros más numerosos, conmemorativos del movimiento que cambió el país al cumplirse los 75 años de la gesta que inició Madero
Pero donde falla redondamente Ochoa es al pretender censurar el cambio de régimen de las sucursales a subsidiarias que fue ordenado por el Consejo de Administración y terminó con un sistema anticuado heredado de los tiempos del proteccionismo, de la época de las economías latinoamericanas cerradas que nos llevo incluso a usar hasta prestanombres
Sucursal es un concepto impreciso de las leyes mexicanas en tanto subsidiaria simplemente clasifica a una sociedad por acciones sujeta a un estatuto jurídico inequívoco Por mi parte —y a diferencia del redactor cultural de marras— no considero lesivo que particulares empresas, universidades o gobiernos iberoamericanos participen como accionistas del Fondo en el extranjero si su legislación se los permite pero eso ocurriría en el siglo XXI por lo pronto nuestros accionistas minoritarios son por lo común autores del FCE o intelectuales o ambas cosas como ocurre en Brasil con Helio Jaguaribe
No me corresponde a mi aclarar otros patentes errores del reportaje simplemente mencionaré la producción de esta empresa pública en 1993 que fue de 812 títulos (más de dos diarios) en: 200 primeras ediciones y 432 reimpresiones a las que deben agregarse los 20 nuevos textos y 160 reediciones publicadas en las filiales bajó mi responsabilidad
Por cierto el mayor problema no es la suma inexistente de 7 millones de libros en el almacén sino producir las reimpresiones indispensables para mantener vigente al catálogo histórico del Fondo pues sólo hay ejemplares disponibles para un año de ventas, a pesar de que enfrentamos un mercado deprimido en todos los países de habla castellana
Atentamente:
Héctor Murillo Cruz
Gerente Internacional
Fondo de Cultura Económica
Respuesta del reportero:
Señor director:
Las fuentes documentales son las entrevistas que el anterior y el actual director y el mismo Héctor Murillo han concedido a los medios —Proceso, La Jornada, Notimex, unomásuno— Se consultó también el boletín sindical y el Informe de Miguel de la Madrid No es de mi incumbencia examinar las designaciones con las que Murillo se refiere a realidades tales como los despidos, el crecimiento burocrático, el emplazamiento al huelga, el cambio de régimen legal de las sucursales del FCE y la diferencia esencial entre las publicaciones oficiales y las literarias —¿así que es lo mismo La justicia: logros y retos, del subprocurador de Averiguaciones Previas de la PGR René González de la Vega, que Itinerario de Octavio Paz?— Finalmente el lector tampoco olvida los datos a los que Murillo no alude en su carta: más prespuesto y más números rojos, dispendio en la construcción de las nuevas oficinas, proselitismo político, etcétera Reitero: “El 15 de abril de 1990, enmedio del estupor de la comunidad cultural del país, Miguel de la Madrid”, etcétera Por cierto: publiqué, pero no trabajé en La gaceta Por último, pregunta obligada ante confesión no pedida: ¿podría informarnos Murillo los nombres de los prestanombres a los que se refiere?
Gerardo Ochoa Sandy








