Cuenta su historia la exdirectora de Protección de los Derechos Humanos
“La PGR, cruel con los débiles; como quise ir al fondo, no les funcioné”: Andrea Bárcena
Raúl Monge
Con un juego de palabras resume Andrea Bárcena Molina su efímero paso por la Procuraduría General de la República (PGR): “empecé siendo la directora de Protección de los Derechos Humanos y acabé como una empleada de segunda, supeditada a caprichos de funcionarios con quienes fue imposible tratar, a menos que me subordinara”
Directa, sin formalismos, añade: “los problemas de narcotráfico no dejaron espacio en la PGR a los derechos humanos Cuando el narcotráfico entró por una puerta, los derechos humanos salieron por la otra”
A un mes de haber renunciado a la PGR, de donde salió “asqueada” porque la dependencia “sigue siendo un gigante cruel con los débiles y cobarde con los poderosos”, Bárcena Molina acepta hablar de su experiencia de ocho meses en el servicio público, pero antes aclara que no quiere hacer de su situación un “drama” ni que sus afirmaciones vayan a ser interpretadas como una declaración de guerra, porque “no quiero convertirme en enemiga de Carpizo McGregor” Tiene ya bastantes dentro de la institución, acota Y añade: “si algo me duele, es haber perdido a Carpizo McGregor, pero era él o eran mis convicciones”
Sí quiere, en cambio, que sus testimonios sean útiles para quienes defienden los derechos humanos y para quienes pretenden ganar espacios dentro de las dependencias estatales: “ojalá esto sirva de elemento de análisis para que esos grupos adviertan la descomposición que priva en nuestras instituciones”
Tranquila, metida otra vez de lleno en las labores del Centro Mexicano de Derechos de la Infancia (Cemedin), Andrea Bárcena Molina prosigue:
“Cuando el doctor Carpizo McGregor me invitó a colaborar con él, entendí que me había llamado para representar los intereses de las Organizaciones no Gubernamentales defensoras de los derechos humanos (ONG’s)
“Si hubiera aceptado desempeñar un papel decorativo, de relaciones públicas o de oficialía de partes, a lo mejor no entro en conflicto con nadie Pero, como quise ir al fondo y mantener mi calidad de representante de la sociedad civil, no les funcioné”
Y dice: “sabía, sí, que trabajar en el gobierno representaba una empresa difícil”, pero también “tenía la esperanza de que al lado de Jorge Carpizo McGregor podría hacer muchas cosas, como incorporar a los niños al sistema de justicia, los seres más indefensos de la sociedad, y defender a los indígenas, víctimas principales del narcotráfico”
Empero, nunca imaginó encontrarse en “una cueva de lobos”, donde los derechos humanos dejaron de ser una filosofía de trabajo y se convirtieron en un “botín político”
Abunda:
“Las derechos humanos en la PGR se han prestado para el arribismo político Hay gente cercana a Carpizo McGregor que trata de ganarse su afecto para que la impulse en el futuro Más de uno de sus funcionarios sueñan con el puesto de Jorge Madrazo —presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, (CNDH)— o con participar en la carrera de ombudsman que ha inventado el autoritarismo oficial”
Sin embargo, lo que más sorprendió a Andrea Bárcena Molina fue la actitud personal de Carpizo McGregor, quien creó la Dirección de Protección de los Derechos Humanos como resultado de un ofrecimiento que hizo el 14 de enero a los representantes de las ONG’s Bárcena Molina suponía, entonces, que el área desempeñaría un papel importante, pero en los hechos no fue así:
“El área no formaba parte ni siquiera de su equipo cercano Las direcciones de Comunicación Social, de Capacitación y de Prevención del Delito y Servicios a la Comunidad están por encima de la de los Derechos Humanos”
—¿A qué atribuye esa actitud?
—Creo que el doctor pensó en mí como un foquito rojo de alarma para medir la temperatura de las cosas en la dependencia Al principio nuestra relación fue muy buena, pero a medida que pasó el tiempo, se alejó de ese foquito; luego lo cubrió para no verlo y, al final, lo desconectó
Detalla: “Carpizo McGregor tuvo timidez con los derechos humanos, los que perdieron lugar en la jerarquía de su trabajo Me rehuía como se rehúye un fantasma que recuerda los sueños que no pudiste cumplir y de los que prefieres no acordarte Carpizo McGregor no tuvo el valor de llevar sus sueños, los de los derechos humanos, hasta sus últimas consecuencias Siento también que a nadie le gustó el hecho de que haya tomado en serio mi tarea, de que cuestionara”
Como evidencias ofrece algunos detalles que, en su opinión, reflejan el papel secundario que tuvieron los derechos humanos en la PGR durante su gestión
En ocho meses, Carpizo McGregor y ella sostuvieron únicamente cuatro acuerdos de media hora cada uno Sólo una vez respondió a un llamado telefónico Nunca tuvieron una conversación de fondo, “a pesar de mis insistencias” Derechos Humanos peregrinó por las atribuciones dos subprocuradurías hasta quedar confinada en la Contraloría Interna El ámbito de competencia le fue recortado al quitarle las unidades de Sobreseimiento y de Seguimiento de las Recomendaciones de la CNDH Le regatearon plazas, herramientas de trabajo y le impusieron personal de mando Las tareas de la dirección nunca merecieron un lugar en los boletines de la PGR De cerca de 15 comunicados que preparó para su difusión, Comunicación Social sólo difundió cinco
FUNCIONARIA EXCLUIDA
Carpizo McGregor sostuvo varias reuniones privadas con dirigentes de las ONG’s, a las que nunca invitó a la titular del área y quien sólo contaba con cinco ministerios públicos para revisar los casos de indígenas presos
Lo más desagradable para Bárcena Molina fue, sin embargo, haber sido saboteada por la propia gente de Carpizo McGregor, en la que, dice, “confié y me traicionó” Dos personas en especial son las que, según ella, “envenenaron” su relación con Carpizo McGregor: Javier Azamar Hernández, secretario del procurador, e Ignacio Cabrera González, actual contralor de la PGR, ambos antiguos consejeros universitarios y después colaboradores de Carpizo McGregor en la CNDH
Ofrece pruebas:
El 6 de agosto Azamar Hernández envió la última de una serie de cartas secretas al secretario particular del Procurador, Alfonso Navarrete Prida Las primeras las había enviado directamente a Carpizo McGregor, quien después se negó a seguir recibiéndolas Partes de dicha carta se reproducen a continuación:
“Muy querido Alfonso:
Te distraigo de tus muy importantes actividades para comentarte algunas decisiones que la doctora Andrea Bárcena Molina nos informó en la reunión de `staff’ y que, de llevarlas a cabo, sin lugar a dudas afectarán la imagen del C procurador general de la República Te suplico le hagas llegar al doctor Carpizo McGregor esta información, pues tú sabes que mi cariño y lealtad hacia el doctor están ante todo
“Andrea va a pedirle a los Organismos No Gubernamentales Protectores de Derechos Humanos de los Niños que envíen telegramas al doctor Carpizo McGregor, manifestándose en contra de la medida tomada a raíz del envío del oficio dirigido al embajador de Brasil en México —se refiere al cese de Eligio Pérez, quien era cercano colaborador de Bárcena Molina
“Tiene programado citar a los mismos organismos a un desayuno el próximo martes 17 de agosto, en el auditorio México de esta procuraduría, a efecto de pedirles apoyo sobre el mismo problema Andrea nos comentó que en dicho evento anunciará un taller sobre derechos humanos, pero que aprovechará la ocasión para pedirles apoyo para los niños de Brasil
“Las fricciones entre el licenciado Ignacio Cabrera y la doctora Bárcena Molina se están incrementando día a día Ignacio tiene razón al pedirle a Andrea Bárcena Molina que le dé más importancia a las ONG’s, pero ella insiste en que los niños de la calle son los que llevan prioridad
“Muy estimado Alfonso, como tú observaras, la actitud de Andrea se radicalizó con el cese del director del área de Menores, razón por la que sugiero una vigilancia más cercana a las acciones de la doctora Bárcena Molina
“Sin más por el momento, te envío un muy afectuoso saludo y reitero el apoyo incondicional de la dirección de Atención a Organismos Protectores de Derechos Humanos
“Atentamente, licenciado Javier Azamar”
CARPIZO MCGREGOR LE QUITA LA PALABRA
Tres meses antes, el 19 de mayo, Azamar había mandado una carta a Carpizo McGregor, en la que externaba su “profunda inconformidad y total indignación por la forma en que hemos sido ofendidos mi equipo de trabajo y yo, principalmente en lo que se refiere a que somos unos pinches burgueses hijos de Carpizo McGregor, que creemos defender los derechos humanos, y que nuestro padre defiende los derechos humanos con una Mont Blanc en la mano
“Muy querido doctor Carpizo McGregor: estoy plenamente convencido que la problemática que se ha desatado debe ser vista como un problema de formas de desarrollar el trabajo de la defensa de los derechos humanos y la procuración de Justicia, y no como una problemática entre dos personalidades distintas Yo estimo mucho a la doctora Bárcena Molina pero no comparto su manera de atender la causa de los derechos humanos dentro de la PGR”
El 24 de mayo hubo un escrito más, en el que Azamar vuelve a quejarse de Andrea Bárcena Molina:
“Muy querido doctor Carpizo McGregor: deseo dejar muy claro que después de tres peticiones de renuncia por parte de la doctora Bárcena Molina, y un documento como el anexo, sin lugar a dudas hubiese presentado mi renuncia desde el primer momento; sin embargo, el estar convencido que lo que defiendo en esta institución es lo justo y que nos asiste la razón, me hace permanecer aún en esta oficina Ojalá tenga la oportunidad de poder sostener mi punto de vista ante usted personalmente De no ser posible, lo entenderé perfectamente”
Carpizo McGregor pidió su renuncia a Javier Azanar por “deslealtad”, el 13 de agosto
Igual de turbulenta fue la relación con Cabrera González, según se desprende del oficio número 813/93, del 17 de septiembre, en el cual la directora de Protección de los Derechos Humanos solicita al contralor interno que ponga fin a “las obstrucciones de que están siendo objeto mis facultades ejecutivas y el poder de decisión que me confiere mi cargo”, porque entorpecen severamente el desempeño de las actividades encomendadas por el procurador “Le ruego poner fin a este tipo de agresiones innecesarias”
Bárcena Molina pidió auxilio al procurador al constatar que el contralor estaba acorralándola, pero Carpizo McGregor le respondió que todos los asuntos relacionados con su área los tenía que tratar con el contralor, porque “yo no trato con directores”
Bárcena Molina entonces respondió:
“Le dije a su secretario particular que así como él era muy claro, yo también quería ser clara: disciplina sí, autoritarismo no Esa actitud cortó de tajo toda relación con Carpizo McGregor y con su secretario”
Ahí comenzó una relación tormentosa con otros colaboradores del procurador: “cuando Carpizo McGregor viajó a Buenos Aires, por instrucciones suyas pedí informes al subprocurador Franco Guzmán sobre los procesos penales de Ocosingo, Chiapas —ella había realizado un amplio estudio sobre los hechos de Ocosingo, que Carpizo McGregor turnó a Franco Guzmán— El contralor me recriminó solicitar informes a Franco Guzmán y me prohibió dirigirme a los subprocuradores y al presidente de la CNDH Por si fuera poco, Franco Guzmán me respondió, pero pidiéndome que le hiciera llegar un escrito detallándole las funciones de mi área, lo cual me pareció escandaloso No pude creer que un funcionario de su talla —subprocurador de Control de Procesos— no conociera, después de ocho meses, las tareas de la Dirección de Protección de los Derechos Humanos”
El 7 de septiembre Bárcena Molina envió un escrito al subprocurador de Procesos En 14 puntos desglosó las actividades realizadas y, de paso, le expuso la difícil situación administrativa y el bloqueo de que había sido objeto En la última parte anotó algunos comentarios personales, que ya advertían su inconformidad: “difícilmente la lucha por los derechos humanos tendrá éxito si lo hacemos con guantes blancos y con sonrisas de edecanes encantadoras; desafortunadamente, los derechos humanos deben defenderse con el ceño fruncido y severidad me sentiría avergonzada de permitir que la dirección a mi cargo se convirtiera en una oficina de relaciones públicas, en una oficialía de partes o en una instancia burocrática”
Desesperada por no tener respuesta ni libertad para actuar y decidir, Bárcena Molina dirigió un oficio a Carpizo McGregor, el 21 de septiembre, en el que lo puso al tanto, una vez más, de la “grave situación” en que se encontraba el área a su cargo
Se refirió a nombramientos detenidos; personal sin cobrar desde julio; proyectos de publicaciones congelados; suspensión de recursos humanos y materiales, y de la poca disposición del cOntralor para resolver esas carencias
“Rogamos a usted su intervención para corregir esta situación y establecer los márgenes de decisión y responsabilidad entre el contralor y la directora general Confío en que tendremos una respuesta favorable; aunque si esto no fuera posible, debo señalarle que, pese al enorme cariño y respeto que siento hacia usted, me vería en la necesidad de retirarme, antes que dejar de cumplir las tareas encomendadas por usted y por la sociedad civil que ha confiado en mí”
Nuevas diferencias de opinión con el contralor, quien había dado instrucciones para quitar a la firma de Bárcena Molina las facultades necesarias para desempeñar su trabajo, terminaron por convencerla de que los derechos humanos estorbaban en la PGR En la tarde del 21 de septiembre presentó su renuncia a Jorge Carpizo McGregor, con una carta en la que, entre otras cosas, le decía no haber recibido “de labios tuyos algún indicio sobre las, para mí, altas e inaccesibles razones de Estado que te orillaron a olvidar los derechos humanos en la PGR”
Según Bárcena Molina esa carta la tenía escrita desde hacía un mes, cuando —relata— “descubrí en la computadora de la dirección general las cartas secretas enviadas a Carpizo McGregor en mi contra, que fue también el momento en que cesaron a mi colaborador, Eligio Pérez, por defender a los niños de Brasil Esperaba sólo que Carpizo McGregor reconsiderara su actitud Pero, desgraciadamente, no fue así”
Agrega:
“No fui yo la que fallé, a pesar de que ahora me acusen de conflictiva, típica forma de descalificar a las mujeres Si ser inmadura significa no claudicar a mis principios, a mis sueños, pido a la vida ser inmadura el resto de mis días Cuando Carpizo McGregor me invitó a trabajar a su lado, me dijo: `¡véngase a luchar de este lado!’, eso fue lo que hice, luchar por los intereses de las ONG’s Nunca entendí que Carpizo McGregor estuviera dándome una chamba”
—Usted que lo conoce, ¿cómo interpreta esa actitud?
—A Carpizo McGregor no le gusta que lo cuestionen Está rodeado de gente que le obedece incondicionalmente Esa gente, sin embargo, es la que después de ganarse su afecto, aprende a manipularlo Eso es terrible Tiene un equipo de abogados a los que sólo les preocupa el apego al derecho Para estos abogados clásicos los derechos humanos son una ociosidad o un adorno Se sienten agredidos con el solo hecho de saber que el ombudsman está por encima del derecho
Explica que Carpizo McGregor es de la idea, y así lo ha expresado en múltiples ocasiones, de que la única verdad en derecho es la que se desprende del expediente Bárcena Molina no está de acuerdo con esa tesis: “yo diría que hay que cuestionar la forma como se integra un expediente Ahí es donde el ombudsman actúa Siento que ése fue uno de los problemas de fondo”
Cuando llega a este punto, la titular del Cemedin hace un paréntesis Dice que se decidió a hablar por el compromiso que tiene con la sociedad civil, con las ONG’s: “me interesa que esto no se vea como un problema personal; fue mucho más que eso Los luchadores sociales tienen que darse cuenta de que trabajar en el gobierno no es fácil, se encuentra uno con muchos obstáculos Ojalá mi experiencia sirva de algo No es adaptándose a los vicios de las instituciones como podemos mejorarlas”
Bárcena Molina no quiere pasar por alto un detalle que, ahora, a la luz de los acontecimientos, interpreta como un presagio de lo que iba a pasar
Cuenta que estaba en su primer acuerdo con Carpizo McGregor, cuando Jorge Carrillo Olea y Rodolfo León Aragón —ambos ya fuera de la institución— exigieron ser recibidos por Carpizo McGregor, quien ante eso suspendió la reunión con Andrea:
“Los problemas de narcotráfico no dejaron espacio para llegar a los derechos humanos Por un lado entró el narcotráfico y por el otro salieron los derechos humanos”
Dice: “lo más triste fue que Carpizo McGregor no pudiera confiar en mí El me respetaba, pero está acostumbrado a la sumisión, y yo no soy sumisa Mi manera de relacionarme es confrontando Los dos perdimos, pero los derechos humanos más En cuanto a resultados, todo lo que logré fue una hazaña en las condiciones en que trabajamos”
El procurador ofreció a los reporteros, hace cuatro semanas, informarles acerca de “todo lo que se hizo en Derechos Humanos en estos ocho meses”, pero no ha cumplido Bárcena Molina pone a disposición de los periodistas interesados una copia del informe semestral que entregó a Carpizo McGregor el 1 de julio
Y termina:
“La procuración de la justicia sólo es una parte importante en los derechos humanos Sin justicia social no puede haber una buena procuración de justicia”








