ALBERTO HERRERA RESPONDE A RAUL SALINAS DE GORTARI, FELIX CANTU Y BANCOMER

ALBERTO HERRERA RESPONDE A RAUL SALINAS DE GORTARI, FELIX CANTU Y BANCOMER
Señor director:
Me dirijo a usted con referencia a las cartas de Raúl Salinas de Gortari, Félix Cantú A y Carlos Rodríguez Assemat (Bancomer, SA) que aparecen publicadas en el número 880 del 13 de septiembre de este año, donde pretenden desmentir mis declaraciones aparecidas en Proceso 879, del 6 de este mes, y como en dichas cartas se intenta dejarme como un mentiroso y calumniador, me estoy permitiendo, por su amable conducto, dejar las cosas en claro:
1 Por lo que se refiere al documento signado por el señor Raúl Salinas de Gortari, en él asegura que lo publicado en el artículo “es completamente falso”, sin que le conste, pues ¿cómo asegura que los funcionarios de Bancomer y Félix Cantú no me dijeron que los ranchos de mi familia se los iban a adjudicar a él? Raúl Salinas dice en su carta que no conoce “a ningún funcionario bancario de ninguna institución en Tampico”, pero con su afirmación demuestra lo contrario
Dice también que no ha tenido ni tiene intención “de realizar ninguna adquisición u operación comercial ni de ninguna otra índole en el estado de Tamaulipas” Es posible que se le haya olvidado que en octubre de 1983 Raúl y Enrique Salinas de Gortari (su hermano), Carlos Yñigo de Gortari (su primo) y Andrés Herrera Garza (su socio) compraron a Juan Miranda Valdez y Juan M González Viejo un rancho ganadero de 400 hectáreas, ubicadas en el municipio de Aldama, Tamaulipas
El predio se dividió en cuatro partes de 100 hectáreas cada una, habiéndose quedado cada quien con una porción igual El rancho se pagó con un crédito otorgado por Bancrecer por la cantidad de 10 millones de viejos pesos Casualmente, Carlos Yñigo de Gortari era, es ese entonces, director general adjunto de dicha institución bancaria Por cierto que ese crédito había sido otorgado, en realidad, a la compañía constructora HH Asociados, SA, que fue destinado para pagar dicho rancho Posteriormente, la propiedad fue vendida en menos de un año a un alto funcionario cuyo nombre no viene al caso mencionar, ya que bastante le tundieron los medios de información, antes y después de dejar el cargo
En cuanto a lo que afirma de que no me conoce ni me quiere conocer, aquí de plano tengo que refrescarle la memoria Con la aclaración de que no pretendo presumir de ser su amigo, le recuerdo que hace más de 12 años, siendo Raúl funcionario de Compañía Nacional de Subsistencias Populares, me invitó a su despacho a fin de que le diera a conocer los pormenores sobre los rastros tipo inspección federal que la Unión Ganadera Regional del Norte de Veracruz, la cual yo presidía, estaba construyendo en Tempoal y Tihuatlán, Veracruz Con el mayor interés concurrí a su oficina del edificio situado frente a la Fuente de la Cibeles, en la colonia Roma Inclusive le pasé una filmación de los rastros
Dado el profundo interés que demostraba hacia la actividad ganadera, nos reunimos en varias ocasiones con su socio Andrés Herrera Garza, en el restaurante Suntory de la colonia Del Valle, e invariablemente hablamos sobre el tema de la ganadería Si con esto no me recuerda, podría darle datos para refrescarle la memoria
Don Julio, sobre lo anterior le acompaño copias fotostáticas que corroboran lo ya manifestado
2 Respecto a la misiva de Félix Cantú, veo que también le falla la memoria, cuando le conviene Para empezar, estoy consciente de que es un personaje muy influyente, y en especial Raúl Salinas de Gortari, de quien me aseguró ser socio y vecino, durante un desayuno al que me invitó en su oficina, en la calle Cervantes de Saavedra, el 26 de noviembre 1992, hace diez meses
A todo esto, alrededor de 15 días antes, el administrador de su rancho Las Potrancas, municipio de Aldama, de nombre Alberto Blankesship, me había hablado a mi casa en Tampico para informarme que su jefe, Félix Cantú, estaba interesado en comprar los ranchos de mi familia, y me preguntó si podríamos visitarlos; obviamente le respondí que podían ir y yo daría instrucciones a los encargados de los mismos, pues yo no podía acompañarlos en esas fechas, por tener un compromiso anterior
Precisamente en el citado desayuno del 26 de noviembre pasado, Félix Cantú se abrió de capa y me dijo que el rancho lo pretendía comprar Raúl Salinas de Gortari, ya que “el tío Andrés” no le había podido conseguir uno, sin que llegáramos a ningún acuerdo concreto
Por indiscreciones de su administrador, se empezó a correr la versión, en Villaldama y Tampico, de que Raúl Salinas había comprado los ranchos de mi familia, hasta que el 4 de enero de este año me entrevisté nuevamente con Félix Cantú en su oficina, acompañado de una persona, previa cita que concerté telefónicamente con él La finalidad de esa entrevista era dejar constancia de que yo no era el indiscreto; Félix Cantú lo aceptó así y reconoció la indiscreción de su administrador
Cabe la posibilidad de que Félix Cantú haya estado utilizando el nombre de su socio, a sabiendas de lo que asegura, de que a Raúl no le gusta la ganadería ni jamás ha pensado ser ganadero Claro, es su palabra contra la mía y la de muchos ganaderos de la asociación de Aldama y Tampico, donde es sabido que Raúl Salinas tiene interés en adquirir un rancho en la zona, ya que el que tuvo se vio obligado a venderlo
3 Para concluir, don Julio, por lo que respecta a la carta que le envió Carlos Rodríguez Assemat, director regional de Bancomer, es preocupante que una persona responsable del manejo de los recursos de los cuentahabientes no esté enterada de la realidad que se vive en el sector agropecuario al negar la reestructuración, recibir el pago o abono de los créditos otorgados a sus clientes, para tener pretexto de adjudicar los ranchos a personajes influyentes
Cómo se atreve a desmentir, si él no estuvo presente cuando los funcionarios bancarios de Tampico Agustín Cruz Tun y Fernando Barrera González me dijeron lo que declaré a este semanario ¿Por qué no fueron ellos directamente los que hicieron las aclaraciones respecto a lo declarado por mí?
En el caso particular de su servidor y de mi familia, le recuerdo a Carlos Rodríguez Assemat la negativa de Bancomer-Tampico a recibir el pago del capital de los 18 créditos, por lo que nos vimos obligados a consignar el pago del capital en forma expresa ante los juzgados primero, tercero y cuarto de lo civil en Tampico, donde se llevan los juicios mercantiles en contra nuestra Los pagos de capital se llevaron a cabo el 28 de septiembre y 13 de noviembre del año pasado, hace casi un año, y hasta la fecha no han querido recibirlos, como consta en la documentación que le entregué al reportero Fernando Ortega Pizarro cuando me entrevistó
Este hecho de no aceptar el pago del capital por Bancomer-Tampico va contra la política de Bancomer a nivel nacional, como lo declaró el director general de dicha institución, Ricardo Guajardo Touché, ante la prensa nacional y extranjera, en Puerto Vallarta, durante la celebración de la Convención Bancaria del presente mes: que la política del banco no era quedarse con las garantías sino cobrar los créditos
A propósito, sería conveniente que Ricardo Guajardo transmita a sus subalternos de Tampico, Agustín Cruz Tun y Fernando Barrera González, cuál es la política de Bancomer a nivel nacional Que Carlos Rodríguez Assemat pregunte a los funcionarios de Tampico por qué no ha aceptado el pago del capital de los créditos nuestros por 204 millones de pesos, consignados en los diferentes juzgados Además, pretenden cobrar intereses normales por la cantidad de 176 millones de viejos pesos y moratorios por 888 millones de pesos Se entiende, entonces, que para el banco es más negocio mantener una cartera vencida generando intereses pactados hace cuatro o cinco años, arriba de 100% anual, siempre y cuando esté bien garantizada por el valor de los ranchos, que cobrarla La garantía dada al banco por los créditos e intereses es superior en seis o siete veces al total de la deuda, y por eso pretende adjudicárselo en menor cantidad Cabe aclarar que la tasa de interés actual es de 30% a 34% anual, y por eso prefieren mantener la cartera vencida, bien garantizada, pues cobran tasas de vale
Este es tan sólo un ejemplo de la voracidad brutal de algunos bancos
Respecto de los demás comentarios en que pide que al emitirse un juicio periodístico “se acuda a la fuente real de los acontecimientos y se transmita a la opinión pública lo auténticamente sucedido”, creo que basta leer dicho reportaje, al que critica, pues el señor Ortega Pizarro citó más de cuatro fuentes de información, no sólo lo declarado por un servidor Además, me consta que los funcionarios de Bancomer-Tampico nunca aceptaron una entrevista con el reportero ni lo recibieron
Para terminar, quiero dejar bien claro que nuestro problema es con Bancomer
Como mexicano, en pleno goce de las garantías consagradas en nuestra Constitución general, el único motivo de esta aclaración y de mis declaraciones anteriores es el firme propósito de defender el patrimonio de mi familia, que proviene del esfuerzo y el trabajo honrado de más de cuatro generaciones Por ningún motivo o razón voy a permitir que seamos despojados en forma arbitraria y con prepotencia de nuestros derechos legítimos Después de seis años de transitar por diferentes juzgados y múltiples juicios, además de entrevistar a muchos funcionarios de Bancomer y múltiples abogados que han conocido este asunto, estoy plenamente convencido de que nos asiste la razón y confío en que la justicia nos será favorable
Atentamente
Alberto Herrera Rodríguez
Las copias fotostáticas proporcionadas por el señor Alberto Herrera son: Cheque de Bancrecer expedido por el ingeniero Andrés Herrera en favor del señor Juan Miranda Valdez por 4 millones 500,000 pesos, el 29 de noviembre de 1983 Recibo firmado por el licenciado Carlos Yñigo de Gortari, del 8 de mayo de 1984, en el que acepta haber recibido del ingeniero Andrés Herrera Garza “testimonio de la escritura número 883, volumen 23, expedido por el licenciado César Reyes Iza, a cargo de la Notaría Pública número 148, de Tampico, Tamaulipas, cuyo contenido es:
Contrato de compraventa, celebrado por el señor Juan Miranda Valdez y su esposa Lina Contreras de Miranda, como `vendedora’, y la señora Margarita Gómez Huesca como `compradora’
Cuatro hojas membretadas del licenciado César Reyes Iza, notario público número 148, de Tampico, con las relaciones de gastos de las operaciones de compraventa celebradas por “el señor ingeniero Enrique Salinas de Gortari, como comprador, y el señor Juan Manuel González Viejo, como vendedor”; por Juan Miranda Valdez, como vendedor, y la señora Margarita Gómez Huesca, como compradora; y por el mismo Juan Miranda Valdez y la señora Carmen María Vélez de Herrera
Plano divisorio de un terreno, en el que se señala: lote número uno, Andrés Herrera Garza; lote número dos, Enrique Salinas de Gortari; lote número tres, Raúl Salinas de Gortari; lote número cuatro, Carlos Yñigo de Gortari (La redacción)