LA PROCURADURIA DE LA REPUBLICA SE ENMARAÑO EN SUS CONTRADICCIONES
Carlos Marín
El presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, Adolfo Suárez Rivera, al hablar ante el secretario de Gobernación y los obispos que acudieron a la misa de cuerpo presente del cardenal Juan Jesús Posadas, exigió una explicación “clara y creíble” por parte de las autoridades acerca de lo que ocurrió en el aeropuerto internacional de Guadalajara
Perspicaz, el prelado sugirió “no apresurar juicios y señalar culpables irresponsablemente”
Era jueves, 27 de mayo, y el titular del Episcopado hablaba desde el atril de la Catedral Metropolitana de la capital jalisciense
La opinión pública, razonó, debía tener una visión nítida de “éste y otros hechos, que no siempre han sido bien aclarados”
En esos momentos y con esas palabras Adolfo Suárez Rivera pasaba al costo al gobierno —en la persona de González Garrido, responsable de la política interior—, la desconfianza que suscitó en la jerarquía católica la versión oficial del martes 25 (un día después de la balacera), según la cual la pandilla de los hermanos Arellano Félix intentó asesinar a Joaquín Guzmán Loera, El Chapo, y Luis Héctor El Güero Palma, y en el enfrentamiento se cruzó el automóvil en que llegó Posadas para recibir al embajador del Vaticano, Jerónimo Prigione
De acuerdo siempre con los informes de los procuradores general de la República y de Jalisco, así como del gobernador del estado, algunos de los sicarios huyeron hacia Tijuana en un vuelo regular de Aeroméxico
El mismo Prigione —no la presidencia del Episcopado—, el jueves 3 de junio, después de participar en una reunión privada del procurador general de la República, Jorge Carpizo, con los obispos, fijó la línea de Roma: “Habrá una postura única”
Pese a la complacencia de la Iglesia (reforzada con llamadas y mensajes de Juan Pablo II y Carlos Salinas de Gortari), la tesis oficial sobre la balacera en el aeropuerto, la sorpresiva variación de los detalles y, sobre todo, el ocultamiento de información en torno de lo que hicieron y dejaron de hacer agentes judiciales federales y estatales en esos sucesos, apuntalan dudas elementales y revelan que el gobierno hilvana una investigación a partir de haber ya, paradójicamente, hallado a los culpables:
PIFIAS, GAZAPOS Y CONTRADICCIONES
Dos días después de la balacera, el gobierno anunció una recompensa de cinco millones de dólares a quien facilite la captura de Javier, Ramón y Benjamín Arellano Félix, así como de El Chapo Guzmán y El Güero Palma
Según el texto de la exhortación, las procuradurías General de la República y de Justicia del Estado de Jalisco “determinaron con absoluta certeza” la responsabilidad de esos sujetos en la muerte del cardenal
En los días subsecuentes, por distintos medios y hasta con el procurador general Carpizo explicándola como juego de nintendo en televisión, la tesis central de “los culpables” ha sido siempre la misma
En este punto, sobresale una afirmación insostenible: la de que El Chapo y El Güero no tienen responsabilidad alguna en el suceso de referencia
De El Chapo Guzmán, el primero de junio, el procurador Jorge Carpizo dijo en televisión, textualmente:
“Se trataba de matar a El Chapo, y tan es así que después de los disparos que acabamos de ver, El Chapo sigue circulando y le siguen, indudablemente, tirando () El Chapo pasa toda esa línea En ese momento le han destrozado los cristales, a pesar de que están blindados; pero ellos se han agachado También ya en este momento le han logrado ponchar las llantas delanteras, el coche todavía logra avanzar 300 metros y enfrente está un taxi Se bajan los cuatro aquí, entre ellos El Chapo Guzmán y suben con el taxista, a quien lo amenazan El taxista ya nos declaró absolutamente todo Es el número 30 del estacionamiento del aeropuerto de Guadalajara, y el nos hace ver y nos dice que una de esas cuatro personas va herida”
Independientemente de lo que depare el destino al taxista amenazado a raíz de la delación espontánea, lo dicho por el procurador no retrata en El Chapo a un presunto coautor de los homicidios, sino a una persona que escapa heroicamente de un atentado contra su vida
En ningún momento y en ningún otro informe, el procurador o algún otro funcionario gubernamental han afirmado que El Güero Palma hubiera siquiera estado en el lugar de la balacera, de donde resulta falsa la afirmación de que el gobierno de la República y sus procuradurías tengan “certeza” alguna de que los dos rivales de los hermanos Arellano Félix hayan sido los asesinos por los que se ofrece la recompensa
EL GRAN ESCAPE
El escape de la banda de los Arellano Félix —”abordaron un avión de Aeroméxico, el vuelo 110, y ahora la tripulación los ha reconocido plenamente”, dijo el procurador Jorge Carpizo— deja a la intemperie omisiones clave de la versión oficial y acrecienta las suspicacias respecto del papel que jugaron agentes gubernamentales
Es un hecho que el avión en que llegaba Prigione quedó parado en la pista casi tres horas, debido a que las operaciones aeroportuarias fueron suspendidas
No obstante, de acuerdo con la confirmación de Carpizo, los mafiosos, a punto de que saliera su avión (y por lo tanto en la sala interior del aeropuerto), pudieron enterarse de que su ansiado objetivo estaba llegando al estacionamiento, y lograron, en unos cuantos minutos:
Correr la distancia entre la sala de espera y el estacionamiento, deshacerse de las armas, entregar su pase de abordar, y volar a Tijuana en vuelo comercial, con el aeropuerto “cerrado” y el embajador del Vaticano varado
Para colmo, a ninguna autoridad gubernamental —de acuerdo con la versión del procurador Carpizo— se le ocurrió hacer retornar el avión o investigar a los pasajeros que llegaron a Tijuana en un vuelo tan inmediatamente cercano al asesinato del cardenal
“CASUALIDAD” OFICIAL, MENTIS OFICIAL
El 31 de mayo habían transcurrido seis días de la balacera, y un boletín suscrito por las procuradurías General de la República y de Justicia de Jalisco, fechado en Guadalajara, dio cuenta “de nuevos avances” en las averiguaciones
De acuerdo con esta versión, la balacera en el aeropuerto fue un hecho casual
En síntesis, el comunicado hablaba de cómo ambas instituciones, basadas en declaraciones de testigos oculares y detenidos, lograron saber:
—Que los Arellano Félix, a través de Alfredo Araujo Popeye, habían contratado hacía tres meses a unos 14 pistoleros
—Que los presuntos matones, luego de participar en varias reuniones donde estuvieron los hermanos Javier y Benjamín Arellano Félix y “ya que no habían encontrado el objetivo”, decidieron retornar a Tijuana, donde tuvieron un enfrentamiento con la gente de El Güero Palma y El Chapo Guzmán (Según las procuradurías, el detenido Jesús Alberto Bayardo Robles declaró que “mi jefe Ramón nos dijo que nos alistáramos para regresarnos, ya que no se había hecho el jale, no obstante que teníamos todos los datos y referencias sobre las personas que íbamos a matar por órdenes tanto de mi jefe Ramón como de su hermano Javier Arellano Félix”)
—Que el cardenal y su chofer fueron confundidos con los narcos
—Que otro detenido, Bartolo Pineda Medrano, éste de la banda de El Chapo, declaró que el capo y su familia, habiendo estado hospedados en un Holliday Inn hasta poco antes de las tres de la tarde del lunes 24 de mayo, iban a viajar a Puerto Vallarta junto con otros miembros de la pandilla, en distintos vehículos, pero que “más tarde” El Chapo Guzmán llamó a Pineda para pedir que le llevara (no se dice a dónde) una camioneta blindada, porque las cosas se iban “a poner de la chingada pues habían matado a un cura en el aeropuerto”
—Que al Chapo Guzmán, al Güero Palma y a los hermanos Javier, Benjamín y Francisco Arellano Félix se les ha acusado por su probable responsabilidad —independientemente de lo del aeropuerto— en la comisión de los delitos de “portación de arma de fuego exclusiva para el uso del ejército y fuerzas armadas, acopio de armas y explosivos, transportación de armas y explosivos, almacenamiento de las mismas, introducción clandestina de armas y explosivos al país, daño en propiedad ajena, ataque a las vías de comunicación, asociación delictuosa con la agravante de pandillerismo, uso de insignias y uniformes del ejército y delitos contra la salud”
Entre las dificultades de comprensión lógica que tiene este boletín, en el último punto sobresale que los capos, reales o presuntos, no estén acusados por homicidio, pese al enorme historial que las mismas procuradurías han divulgado acerca de matanzas en discotecas y otros enfrentamientos de las dos pandillas
En lo que tiene que ver con el resto del documento, se advierte:
a) Los matones, para cazar a su presa, anduvieron en reuniones, pero no en las que estuvieron El Chapo o El Güero sino sus contratantes, los hermanos Arellano Félix
b) Fracasado el intento, tuvieron la suerte inconcebible de “coincidir” en el aeropuerto con el capo sentenciado
c) El cardenal fue asesinado, “no obstante que teníamos todos los datos y referencias sobre las personas que íbamos a matar”, según dicen las procuradurías que dijo a su vez el detenido Bayardo Robles(De éste, por cierto, Carpizo celebró en red nacional —24 Horas, Canal 2— que hubiera “confesado” estando fuertemente drogado)
TODO PLANEADO: CARPIZO
El boletín de las dos procuradurías apareció en los diarios el primero de junio Por la noche, Jorge Carpizo apareció en la tele y afirmó:
“Esta fue una operación extraordinariamente bien planeada”
Razonó:
“Estos señores tenían, los dos grupos, nueve vehículos, muchos de ellos blindados Por el arsenal que recogimos en esos vehículos, lo que se preparaba era una verdadera guerra La cantidad de fusiles de los llamados cuernos de chivo, la cantidad de granadas, el equipo de telecomunicaciones que tenían, todo, estaba preparado para una pequeña guerra de el aeropuerto”
El procurador, con esas palabras, echaba por la borda lo que la institución a su cargo, junto con la correspondiente de Jalisco, habían suscrito el día anterior
Sin embargo, su director de Comunicación Social, Alfredo Otamendi, fue más explícito acerca de la súbita nueva versión Acerca del encuentro “casual” de los mafiosos, en una carta dirigida a La Jornada y que fue publicada el 2 de junio, afirmó que las procuradurías General de la República y de Jalisco:
“han desechado esa hipótesis, debido a que el grupo de técnicos que se ha encargado de valorar los hechos y las pruebas referentes a ellos han concluido que ese supuesto no tiene bases que lo sustenten”
Así, el vocero de la PGR dio a conocer que hay comunicados oficiales de la institución —cuyo titular, constitucionalmente, es el abogado general de la Nación—, que se emiten sin el sustento de peritos calificados El diario de referencia publicó una respuesta en la que transcribe la “casualidad” en palabras del subprocurador general Antonio García Torres
Una última pero medular contradicción:
Siete días después de la balacera en el aeropuerto de Guadalajara, a donde llegaron tropas del ejército para reforzar el cerco policiaco, el secretario de Gobernación, Patrocinio González Garrido, afirmó que en México no se militarizará el combate al narcotráfico
Sin embargo, la noche del jueves 3 de junio —dos días después de aquella aseveración—, al término de otra balacera en un lujoso suburbio de Zapopan, el “retorno al orden” requirió, de nuevo, la presencia militar
La claridad que exigió el Episcopado, la credibilidad a que exhortó, el no apresuramiento de juicios ni el señalamiento irresponsable de culpables, se suman a los muchos pendientes que viene acumulando este gobierno








