DE UN PILOTO DE AEROMEXICO
Señor director:
Me dirijo a usted como un trabajador, sin representación de ningún grupo, ni sindical ni patronal, para hacer pública mi indignación ante el nuevo ataque que los pilotos aviadores recibimos de las facciones arribistas a esta industria y que patrocinan el lamentable periodismo “desorientado” que subsiste Mis puntos por exponer son los siguientes:
1 Soy testigo activo del proceso de quiebra y cesión de Aeroméxico a sus actuales dueños, y puedo certificar que nunca en la historia de una empresa aérea ha existido tanta entrega de sus trabajadores para la recuperación de ésta, pese a no haber recibido jamás un reparto de utilidades, ya que éstas sólo han sido dedicadas al engrandecimiento de un “trust” ajeno a los mismos
2 La presunción de haber contratado más personal tiene el absurdo de atribuir al aumento de la productividad un regalo a los desempleados, como si éstos no fueran necesarios para incrementar los ingresos del patrón
3 Se aduce, mañosamente, la baja productividad de los pilotos mexicanos en comparación con los de países más desarrollados, ocultando al público dos factores importantes, como son los créditos que en empresas de primer nivel se dan a servicios que aquí no se aplican como: reservas de más de seis horas, traslado como pasajeros, adiestramientos, compensaciones por vuelos nocturnos y transatlánticos, etcétera Y segundo, la limitación que por su deficiente estructura de itinerarios no permite el aprovechamiento más completo de una tripulación que no tiene ningún interés en permanecer lejos de su hogar, y a los que se les envía a un destino donde no existe regreso hasta días después; por poner un ejemplo
4 El notable engrosamiento de empleados que rodean al pequeño grupo de pilotos impide ver las deficiencias administrativas y la carga laboral, lo cual hace que “históricamente” los glamorosos, vistosos y paseadores pilotos sean los culpables de una quiebra, y no los libros, cifras, la deficiente administración, la pésima comercialización y las fugas provocadas por un crecimiento sin control ni planeación
Por último, deseo aclarar que no se puede volar más de 24 horas, porque el día no tiene más; que no se puede omitir el mínimo descanso con que los derechos humanos protegen a toda la humanidad, y que es inadmisible que se siga achacando a quienes mantienen los aviones volando la culpa de una administración en picada
Este negocio comenzó con un piloto y un avión, y fue llenándose de gente; cuando se reduzca a su mínima expresión, terminará con un piloto y un avión
Atentamente
Capitán Angel G Lascurain








