EL TLC DEPENDE DE LO QUE OCURRA EN LA RONDA URUGUAY DEL GATT; MEXICO, DE LO QUE PASE EN ESTADOS UNIDOS

EL TLC DEPENDE DE LO QUE OCURRA EN LA RONDA URUGUAY DEL GATT; MEXICO, DE LO QUE PASE EN ESTADOS UNIDOS
Enrique Semo
ALBURQUERQUE, NUEVO MEXICO – La suerte del TLC en los Estados Unidos no depende sólo de los intereses que logre convocar Depende también del destino de los otros problemas que están en la agenda del gobierno norteamericano para este año A diferencia de lo que sucede en México, en donde el TLC aparece como el nudo gordiano de la política y la economía del próximo año, en los Estados Unidos sólo es uno de los cinco o seis problemas altamente controvertidos que el Ejecutivo y el Legislativo quieren abordar en los seis meses que faltan para terminar 1993 En nuestro vecino del norte, el Poder Ejecutivo tiene un alcance estrictamente limitado por el Poder Legislativo que, con sus comisiones, representa una rama más estable de gobierno, directamente influida por los intereses particulares que actúan en la sociedad Nadie puede prever el tiempo y el destino de cada uno de los asuntos que componen la agenda para lo que falta del año, y la suerte de todos ellos está indisolublemente ligada entre sí
Alta prioridad tienen los asuntos internos La derrota del plan de estímulos económicos de Clinton en el Congreso y la inminente culminación del plazo de cien días que se fijó para la presentación del proyecto de salud pública por la comisión que encabeza su esposa Hillary, pueden presionar el conjunto de la agenda, relegando otras iniciativas
Pero existen también asuntos relacionados con la política exterior, que pueden arrojar su sombra sobre el futuro del Tratado Algunos de ellos pueden hacer crisis en forma inesperada Tal es el problema de la intervención militar en Bosnia Herzegovina Schlesinger ha advertido ya que Yugoslavia podría ser el Vietnam de Clinton, haciendo fracasar sus planes de reforma interna de la misma manera en que la guerra en Asia hizo zozobrar el proyecto de la “Gran América” de Johnson
Ahora aparece en el horizonte otro tema inesperado, ligado directamente con el TLC Me refiero a la Ronda de Uruguay del GATT sobre comercio internacional y los acuerdos que de ella se esperan Hace un semana, Mickey Kantor, el más alto funcionario en materia de comercio exterior, anunció que el gobierno de Clinton esperaba cerrar un acuerdo tentativo para reducir aranceles y eliminar cuotas entre los países desarrollados a principios de julio Esto podría acelerar los trabajos en el GATT y llevar al Congreso de EU sus acuerdos, para aprobación a finales del año en curso “La noticia —dice el New York Times— refleja el entusiasmo de la administración por un acuerdo global, pero podría complicar los esfuerzos para impulsar el TLC a través del Congreso”
Un acuerdo comercial entre los siete grandes, podría en efecto, despejar el camino para concluir las pláticas que han venido arrastrándose en Uruguay desde 1986 Los norteamericanos esperan que un acuerdo preliminar, sobre todo con Japón, la Comunidad Europea y Canadá en materia de productos agrícolas, industriales y servicios, podría acelerar inesperadamente la firma de un tratado global con los 108 países que participan en la Ronda
En materia de comercio internacional, el GATT es el niño mimado de los Estados Unidos Es la arena en la cual promueve sus iniciativas de liberalización comercial, y sus acuerdo se han transformado en el cuerpo de reglas y prácticas que gobiernan el comercio mundial Regularmente, los Estados Unidos promueven una nueva “ronda” de discusiones, una complicada serie de negociaciones bilaterales y multilaterales, en las cuales los países miembros intercambian concesiones en múltiples frentes Al final, se llega a un acuerdo global
La Ronda Kennedy (1963-1967), por ejemplo, redujo las tarifas arancelarias mundiales en un promedio de 36 a 39% Cada ronda tiene sus propios objetivos, y el número de los participantes ha venido creciendo
Después de una larga resistencia, México ingresó al GATT en 1986
En las pláticas que se iniciaron ese año en Punta del Este, los Estados Unidos promueven la liberalización del comercio agrícola y el establecimiento de reglas internacionales en materia de servicios En ambos posee una ventaja comparativa, y se supone que su aprobación le reportaría un aumento anual de más de 100,000 millones de dólares en las ganancias provenientes de su sector externo
El aspecto agrícola del acuerdo abriría a la competencia la economía rural de los 108 miembros firmantes Los agricultores de los países desarrollados tendrían que competir con campesinos del Tercer Mundo, que tienen ingresos que representan una fracción de los suyos Los mercados de éstos tendrían que abrirse a la importación de granos producidos en condiciones técnicas muy superiores Los acuerdos incluirían la supresión de subsidios y controles en la producción y obligarían a los países miembros a acatar patrones de salubridad fijados por un grupo de expertos en Roma
La idea que orienta a los partidarios del acuerdo es que la liberalización aumentaría en todos lados la productividad y las cantidades producidas, elevando a final de cuentas los ingresos de la población rural El argumento de sus opositores es que todas las políticas nacionales de autosuficiencia alimentaria quedarían vulneradas, que los beneficiarios principales serían los grandes consorcios de la agroindustria y que en muchos lugares la agricultura individual y la tradicional se verían orilladas al aniquilamiento, con graves consecuencias sociales
Desde 1986, las iniciativas de los dos últimos gobiernos norteamericanos en esta materia habían tropezado con una inesperada resistencia de la Comunidad Europea En los últimos dos meses del año pasado, las divergencias tomaron la forma de una abierta disputa En octubre, Estados Unidos declaró que si los países europeos no abolían una serie de subsidios a productos agrícolas, impondrían un arancel del 200% a un grupo de importaciones agrícolas provenientes de Europa, con un valor anual de 300 millones de dólares; fundamentalmente: vino blanco francés Los representantes europeos abandonaron las pláticas, y la amenaza de una guerra comercial entre las potencias económicas se cernió sobre el mundo
Sin embargo, tres semanas más tarde, los europeos decidieron regresar a la mesa de negociaciones e, inusitadamente, 48 horas después, se llegó a un acuerdo: Las superficies dedicadas a semillas oleaginosas en la CE se reducirían en 15% a partir del año que viene, y los Estados Unidos se abstendrían de seguir insistiendo en la reducción de la producción de esos productos La CE disminuía en 21% sus subsidios a las exportaciones agrícolas, y los Estados Unidos renunciaban a sus demandas, que eran mucho más drásticas Además, la CE aceptaba recortar los subsidios a la producción agrícola para consumo interno en la misma proporción en que Estados Unidos lo había hecho El gobierno norteamericano saludó el acuerdo como una gran victoria, y la CE declaró que no había concedido nada que no estuviera ya aplicándose en el interior de la Comunidad
Sea como fuere, el acuerdo destrabó las estancadas pláticas de Punta del Este El director general del GATT, Artur Dunkel, hizo declaraciones en el sentido de que pensaba abrir de nuevo las negociaciones en diciembre, y algunos funcionarios norteamericanos anunciaron de inmediato que, para ser aprobado por la “vía rápida”, el nuevo tratado del GATT debía llegar al Congreso antes del 1o de marzo, fecha en que expiraba la vigencia del permiso para ese tratamiento
Como esto no sucedió, el 6 de abril del presente año Dunkel concedió una entrevista al New York Times en la cual criticó a Estados Unidos por conceder más tiempo y esfuerzos al TLC que a un acuerdo en el GATT Dos días después —y como ha sucedido frecuentemente con el TLC—, el presidente Clinton intervenía para ratificar su apoyo a los avances alcanzados en las negociaciones y declarar que enviaría al Congreso una iniciativa de ley que buscará extender la “vía rápida” para los acuerdos del GATT, para concluir la Ronda de Uruguay con la aprobación de los acuerdos en diciembre del presente año
Algunos economistas señalan que será difícil completar las pláticas de Punta del Este bajo condiciones de recesión mundial, pero Clinton insiste en que este es el momento más adecuado para hacerlo Y existen síntomas de que puede estar en lo cierto Los funcionarios europeos que entraron en el mes de enero en el área de comercio exterior tienen mayores simpatías con el acuerdo agrícola que los anteriores; la administración norteamericana se ha hecho más conciliadora, y las elecciones francesas ya pasaron Quizá a esto se deban los nuevos avances que pueden plasmarse, como lo ha dicho Kantor recientemente, en un acuerdo global entre las potencias para el mes de julio
Más importantes aún que los acuerdos sobre productos agrícolas, son los que pretenden controlar las exportaciones de servicios y la propiedad intelectual, tales como películas, programas de televisión, patentes y derechos tecnológicos Estos beneficiarían a todos los países desarrollados, pero sobre todo a Estados Unidos, que tiene en esa área grandes ventajas sobres sus competidores
El TLC ha estado ligado desde el principio con las pláticas de la Ronda de Uruguay Los Estados Unidos lo han usado para indicar que, en caso de fallar éstas, recurriría a acuerdos bilaterales, que incluirían las demandas que le eran negadas u obstruidas en el GATT Desesperado por conseguir inversiones extranjeras y la firma del Tratado, México ha aceptado la inclusión de todas las demandas en materia agrícola y de derechos intelectuales que Estados Unidos le ha pedido Es más, ha procedido unilateralmente a reducir sus subsidios a los productos agrícolas en una proporción mayor a la de los Estados Unidos y anticipado el proceso de desregulación del campo con la aprobación de las reformas al artículo 27 constitucional Por otra parte, en caso de que el progreso en las negociaciones del GATT se materialice, los Estados Unidos perderían buena parte de su interés inmediato en el TLC Y el vocero de prensa de la Casa Blanca lo ha dejado bien claro: “Apoyaremos el TLC —dijo— en la medida en que sea un paso en el avance de las conversaciones de la Ronda de Uruguay” Además, si los acuerdos del GATT son llevados al Congreso, obligarían a un nuevo realineamiento de las fuerzas que apoyan al TLC, ya que en varios renglones sus efectos serían diferentes
La nueva contingencia exhibe una vez más la creciente dependencia de la economía mexicana de la coyuntura interna y la política internacional de Estados Unidos