Nada podrá sustituir a la amistad de los dos presidentes

Nada podrá sustituir a la amistad de los dos presidentes
La gestión económica de Salinas, atada al destino electoral de Bush
Carlos Puig
WASHINGTON, D C— La voluntad de cambio de los votantes estadunidenses y el descontento ante la situación económica de su país podría, este martes 3, sacar de la Casa Blanca a quien se ha convertido en uno de los principales apoyos económicos y políticos del gobierno de Carlos Salinas de Gortari, su amigo George Bush
Dos días después de que Carlos Salinas rinda su cuarto informe de gobierno, último antes de que la fiebre de la sucesión se apodere del país, su amigo y aliado enfrentará la más difícil batalla electoral de su vida política, en la que todas las encuestas lo señalaban como perdedor
Por la inquietud que ha surgido en México ante la posible elección de Bill Clinton a la Presidencia de Estados Unidos, Salinas de Gortari comenzó a explicar: “Quien sea que resulte electo, sabremos crear las condiciones para una relación positiva y cordial” Asimismo, dijo que la relación con EU no se basa en la afinidad entre dos mandatarios Sin embargo, en los últimos tres años la amistad entre Salinas y Bush “el espíritu de Houston”, como le llaman sus propagandistas, ha sido el que ha permitido transformar la relación bilateral
Bush, cuya característica principal en política exterior es lo que él llama diplomacia personal —de hecho ha sido un tema constante en su campaña: su habilidad para establecer relaciones personales con líderes de países extranjeros, hablando constantemente con ellos por teléfono, invitándolos a Washington o viajando a sus países—, ha encontrado en Carlos Salinas de Gortari su contraparte ideal, y en apenas cuatro años los dos mandatarios tuvieron tiempo para reunirse en nueve ocasiones, un récord en la relación bilateral, en la que generalmente los presidentes se encontraban una vez por año
Rompiendo reglas no escritas, según las cuales las visitas se alternaban —una en EU y una en México—, Bush ha viajado una vez a Monterrey y Salinas ha visto a su contraparte ocho veces en diferentes ciudades de Estados Unidos y en París
Aunque ahora el gobierno mexicano pretenda reducir la importancia de la relación personal entre ambos mandatarios, declaraciones de funcionarios de los dos gobiernos a lo largo de estos años señalan que el “nuevo clima” se basó precisamente en esa relación El embajador Gustavo Petricioli, por ejemplo, en varias ocasiones, en distintos foros públicos, se ha referido a la “excelente relación personal” de ambos Presidentes
Bush ha tenido deferencias únicas en el mundo con Salinas, como invitarlo a él y su esposa a pasar la noche en la residencia de descanso de Campo David y referirse a Salinas públicamente como “mi buen amigo” En más de una ocasión, Bush ha mencionado su “identificación” con el mandatario mexicano y lo ha puesto como ejemplo de modernidad y habilidad económica
La relación se ha extendido ya a las familias El hermano del presidente, Raúl Salinas, mantiene una cordial relación con Jeb Bush, el hijo del presidente Bush que vive en Miami
DE HOUSTON A SAN ANTONIO
La transformación de la relación bilateral se produjo después de que vivió una de sus mayores crisis, a partir de 1985, con el asesinato del agente de la DEA Enrique Camarena, y la presencia del embajador John Gavin en México, quien causó más de una molestia al gobierno mexicano
Los últimos años de Ronald Reagan y de Miguel de la Madrid estuvieron marcados por la tensión Congreso y gobierno estadunidenses denunciaron públicamente la corrupción en México y las ligas entre los narcotraficantes y los políticos Miembros del PAN fueron recibidos por altas autoridades de la administración estadunidense Los procesos de “certificación” de la lucha antinarcóticos se convirtieron en luchas abiertas El embajador Gavin no dejó de hablar y de criticar públicamente al gobierno mexicano
Después de las elecciones de 1988 en México, las más reñidas de la historia moderna, pues estuvieron cerca de poner en la Presidencia a un candidato no priísta, la estrategia de la Casa Blanca cambió “Creo que hubo consenso en que, de alguna manera, la estrategia anterior había colaborado a la desestabilización en México y que eso era peor que cualquier otra cosa para los intereses del país”, dice al corresponsal un funcionario del Departamento de Estado, ligado a México
Siendo presidentes electos Salinas y Bush, pero todavía en medio de la controversia electoral mexicana, los dos viajaron a Houston, Texas, ciudad en la que Bush mantiene su residencia oficial y donde nació el “espíritu de Houston”, que subraya la amistad e identificación entre ambos mandatarios
Sin embargo, no era la primera vez que George Bush trataba con los Salinas de México
Como coincidencia en la vida de las élites políticas de los dos países, 34 años antes, cuando sólo era un empresario texano, Bush había escuchado el apellido del que hoy es Presidente de México
En 1954, Bush se convirtió en presidente y cofundador de Zapata Offshore Drilling, y después de Zapata Internacional, compañías de servicios petroleros ligadas a Zapata Petroleum Corporation Una de las primeras actividades de Bush en el extranjero fue abrir una pequeña representación en México
En aquellos años, el secretario de Industria y Comercio era Raúl Salinas Lozano, padre del presidente Salinas, encargado de regular la presencia de empresas extranjeras, como la de Bush, en México
Las ligas de Bush con México se ampliaron después, con su sociedad con Jorge Díaz Serrano
En Houston, Salinas ya sabía quién sería su próximo embajador ante la Casa Blanca, y esta decisión también incluyó las relaciones personales
Gustavo Petricioli, sin carrera diplomática, pero buen amigo de James Bacera, el mejor amigo y más cercano asesor de Bush —con quien había pasado muchas horas negociando asuntos de deuda externa cuando él era secretario de Hacienda y Bacera del Tesoro— viajó en secreto a Washington un mes antes de que Salinas tomara posesión, para comenzar a preparar su llegada a la embajada, en 1989 En privado, Bacera, hoy secretario de Estado, llama “Gus” al embajador mexicano
Desde ese momento, las relaciones entre ambos gobiernos cambiaron radicalmente, en comparación con lo que había sido con Reagan y De la Madrid Salinas explicó en días pasados:
“Es cierto que existe una relación cordial y positiva con el gobierno de los Estados Unidos; deliberadamente la he promovido, porque, como he explicado en otras ocasiones, al término de la Guerra Fría sólo una de las superpotencias sobrevivió, y resultó ser nuestro vecino”
La estrategia, según dijo Salinas y antes han explicado Fernando Solana y Gustavo Petricioli, es no dejar que los puntos álgidos de la relación la “contaminen” Desde la Casa Blanca, la estrategia fue doble: por un lado desoír las críticas que por narcotráfico, derechos humanos o democracia se habían hecho hasta entonces, y, por el otro, llenar las arcas del gobierno mexicano y darle acceso a nuevos créditos internacionales
Para esto se emplearon dos estrategias: comenzó la renegociación de la deuda externa, con el Plan Brady, y mediante créditos gubernamentales para la exportación y préstamos directos del Tesoro estadunidense, Bush logró que Salinas tuviera recursos
Tan sólo en el año fiscal de 1989, primero de Salinas y de Bush en el poder, México recibió 70 millones de dólares de ayuda directa del gobierno estadunidense Tres veces y media lo que había recibido en 1988 y cuatro veces lo que había obtenido en 1987
En dos años, México se convirtió en el principal deudor del Eximbank y de los programas de promoción de exportaciones agrícolas
Pero a pesar de la garantía del gobierno estadunidense, los mercados de dinero en el mundo seguían cerrados para México La estrategia se dirigió hacia las organizaciones multilaterales, en las que, en un par de años, México rompió récords por el dinero recibido y se convirtió en el deudor número uno de varias instituciones
Nada de esto hubiese sucedido sin el apoyo de George Bush y su gobierno al gobierno salinista
Del Banco Mundial, por ejemplo, México ha recibido en los años fiscales 89-92, 27 préstamos por más de 8,000 millones de dólares Hace unos meses, en un boletín de prensa, el Banco anunció que México se había convertido en su principal deudor Del Banco Interamericano de Desarrollo, México también se ha convertido en el principal deudor: desde diciembre de 1988 se aprobaron nueve créditos por 2,100 millones de dólares Hay un préstamo, pendiente de aprobación, por 200 millones para fines de este año
En el verano de 1989, cuando después de meses de negociación en Nueva York, el grupo de banqueros acreedores de México y los negociadores mexicanos, encabezados por José Angel Gurría, estaban a punto de romper las pláticas, la Casa Blanca intervino directamente
Después de varias conferencias telefónicas entre Salinas y Bush, Nicholas Brady y James Bacera organizaron una “encerrona” en Washington Llamaron a Pedro Aspe, que se trasladó de urgencia a esta ciudad, y advirtieron a los banqueros estadunidenses que era necesario llegar a un acuerdo por razones de seguridad nacional e interés económico estadunidense Un domingo, en la noche, se concretó el acuerdo La relación Bush-Salinas seguía funcionando
A pesar del alivio económico que la renegociación y los préstamos enviados desde Washington daban al gobierno de Salinas, los mercados internacionales aún no abrían sus carteras; esto lo comprobó Salinas en su viaje a Europa, en 1990 De regreso, —y a pesar de que tanto él como Jaime Serra Puche habían descartado un acuerdo de libre comercio apenas dos meses antes, argumentando la “desigualdad de las economías”—, en febrero de 1990 Salinas envió a su principal asesor, José Córdoba, a hablar con Bush y sus asesores sobre la posibilidad de atraer más inversiones a México mediante la negociación de un tratado de libre comercio
ACTITUD BENEVOLENTE
Bush, el amigo de Salinas, inmediatamente dijo que sí y, como se ha informado en Proceso, la decisión fue principalmente política, basada en el interés de Bush en apoyo a Salinas y lograr la estabilidad mexicana, más que en una decisión económica
El espíritu de Houston también se reflejó en otras áreas Por ejemplo, desde que Salinas subió al poder, organizaciones independientes de derechos humanos han dado a conocer informes severamente críticos sobre la situación en México, pero el Departamento de Estado, en sus informes anuales ha sido benévolo con México, minimizando los casos de violaciones de los derechos, y confiando en “las reformas del presidente Salinas”
En la lucha contra el narcotráfico también ha funcionado ese espíritu Durante el último año de Ronald Reagan, en 1988, México no pasó el proceso de “certificación” en la lucha antinarco Al año siguiente, a pesar de que todos los datos indicaban que la producción de drogas seguía incrementándose en México, el informe del Departamento de Estado fue mucho más bondadoso
Aunque el argumento mexicano en estos años ha sido que las áreas problemáticas de la relación no deben contaminar a las otras, el gobierno de Carlos Salinas sabe que la cooperación en aspectos como la lucha contra el narcotráfico hace más sencilla la relación global con Estados Unidos Desde que Salinas asumió el poder cambió el sentido de la lucha antinarco mediante una mayor cooperación con Estados Unidos, relegando el discurso sobre la protección a la soberanía nacional
Así lo explica la Corporación Rand, uno de los centros de investigación más influyentes en el gobierno estadunidense, en su reporte La lucha por la integridad: El tema de la droga entre México y EU en los ochenta Sus autores son Peter Reuter y David Ronfeldt
“En 1988, el presidente Miguel de la Madrid anunció que el tráfico de drogas erosionaba las instituciones políticas y sociales de México y lo declaró una amenaza a la seguridad nacional Esta visión ha sido repetida y reforzada por el presidente Salinas de Gortari
“Para México, éste fue un importante cambio conceptual, institucional y político En los Estados Unidos el lenguaje de seguridad nacional se asume como normal En México este lenguaje se ha evitado por décadas México siempre ha preferido el lenguaje de la soberanía
“Exactamente qué convenció a México a definir las drogas como un problema de seguridad nacional, es poco claro Lo que esta definición significa y sus consecuencias, también son poco claras”
Algunos signos, sin embargo, están ahí En un discurso sobre política antinarco, en 1989, Carlos Salinas insistió en el problema de seguridad nacional que implica el narcotráfico, pero también dijo que, para afrontar “al enemigo común, México apoyará cualquier acuerdo unilateral o bilateral cuyo objetivo sea tener un programa en todos los países”
La mayor participación de los militares en este esfuerzo permitió que el Ejército Mexicano reciba incrementos sustantivos en ayuda, equipo y entrenamiento estadunidenses
Desde hace dos años Estados Unidos participa en la formación del Equipo de Respuesta Rápida de la Procuraduría General de la República, el cual utiliza aeronaves rentadas en EU y datos proporcionados por equipos de inteligencia de EU, situados tanto en la frontera como en la embajada estadunidense en México
Perdida en un informe sobre una visita de trabajo de congresistas a México y Panamá, se encuentra la verdadera dimensión de la buena cooperación antinarco:
“México está involucrado en una serie de esfuerzos de cooperación con las actividades antinarcóticos estadunidenses La naturaleza de estos esfuerzos, sin embargo, no puede ser discutida públicamente debido a preocupaciones mexicanas Diferentes reglas de participación se aplican en el nivel oficial y en el extraoficial Cuando las reglas prácticas de la cooperación son mayores de lo que parece, representan significativas complicaciones para dependencias que técnicamente deben operar de acuerdo con reglas oficiales”
Aunque la mayor parte de las operaciones conjuntas son todavía secretas, tienen un carácter masivo En 1993 México recibirá la mayor ayuda para la lucha antinarcóticos de su historia, unos 27 millones de dólares, y la presencia de la DEA en el país es la mayor del mundo
Cuatro años después de su primera reunión oficial en Houston, Salinas pagó parte de los favores a Bush, cuando apareció con él en San Antonio para atestiguar la “inicialización” del Tratado de Libre Comercio El acto fue considerado simbólico y preparado más para ayudar a Bush en su campaña electoral, lo que erosionó la relación entre Salinas y Bill Clinton
Mediante Bill Richardson y otros hispanos, el gobierno de Salinas ha intentado establecer comunicación con el gobernador de Arkansas, pero la reunión de más alto nivel es la sostenida entre Herminio Blanco y uno de sus asesores económicos
Clinton y Salinas apenas se conocen, aunque el candidato demócrata a vicepresidente, Al Gore se reunió con Salinas cuando era senador y ha declarado públicamente su admiración por el Presidente mexicano
Nada, sin embargo, podría sustituir la amistad entre Salinas y Bush Si el espíritu de Houston, que tanto ha dado a Salinas, muere en las urnas este martes, difícilmente podrá renacer en Arkansas