41 procesos electorales, 23 con violencia: el PRI insatisfecho; la oposición frustrada
Con Salinas, cuatro años de una conducción política coyuntural y arbitraria
Pascal Beltrán del Río
Tras de casi cuatro años de proclamarse victorioso en cuanta tarea ha emprendido, el presidente Carlos Salinas de Gortari se encontró con la realidad y, en la víspera, tuvo que aguar la fiesta de su informe
En un discurso en que reconoció públicamente haber metido mano en procesos electorales de carácter estatal, y que en su gobierno la política marcha a la zaga de la economía, Salinas aseguró: “Mantendremos el poder por la política, pero no por la fuerza; no lo soltaremos por el poder de la fuerza No rendiremos la plaza ¡No la abandonaremos!”
Esta frase, una de muchas que pronunció fuera del texto distribuido a la prensa, fue el remate forzado del desayuno de la unidad priísta, que antes siempre se celebraba días después del informe de gobierno, pero que esta vez se efectuó con semana y media de anticipación y con sólo dos días de convocatoria Fue esa, sin duda, la consigna que quería oír la élite del partido en el poder —reunida en Los Pinos, el miércoles 21—, aunque en los hechos de los últimos catorce meses difícilmente encuentre acomodo
Desde las elecciones federales del 18 de agosto de 1991, cuando el PRI obtuvo una victoria electoral que auguraba el retorno a la era del partido único, los priístas no han visto la suya Menos de dos semanas después de alcanzar la cumbre y espantar los fantasmas de 1988, comenzó su debacle: millón y medio de votos perdidos, en quince estados que han tenido elecciones locales desde aquella fecha; dos gobiernos estatales más —amén del de Baja California, que el PRI dejó ir hace más de tres años— en manos de la oposición, y catorce de los 43 principales municipios del país gobernados por partidos distintos del oficial
Una “política política” —como la llamó el Presidente en el desayuno de Los Pinos, para diferenciarla de la económica y la internacional que no ha dejado satisfechos a los miembros de su partido, que, a juzgar por las palabras de Salinas, exigían un trato más duro para la oposición
Pero que tampoco ha complacido a ésta, cuyos militantes han tomado hasta ahora unos 150 palacios municipales, entre otros actos de protesta, para exigir respeto a lo que consideran triunfos electorales que les corresponden
Unos y otros han responsabilizado de la frustración de sus aspiraciones a la conducción política del gobierno federal, casi siempre demasiado laxa o demasiado dura, según los enfoques de cada parte, y rara vez “prudente y conciliadora”, como la definió Salinas en el desayuno El hecho es que de los 41 procesos electorales de carácter estatal que se han celebrado desde julio de 1989, en 23 ha estallado la violencia o, cuando menos, se han dado fuertes muestras de inconformidad con el desarrollo y los resultados oficiales
En su discurso, pronunciado en privado —a diferencia de lo que solía ocurrir en ese tipo de encuentros—, Salinas aceptó haber “ejercido la autoridad cuando el interés nacional lo ha reclamado” y alabó la “capacidad conciliatoria del gobierno de la República frente al conflicto” En el texto de su intervención, difundido públicamente, no mencionó por sus nombre a los estados de Michoacán y San Luis Potosí, donde, dijo, hubo “recientes acontecimientos políticos”
Y aunque fuera del texto sí habló específicamente de esos dos estados —lo que se supo únicamente por versiones de columnistas de la prensa nacional—, el Presidente nunca dijo que la “conciliación” había llegado a esos lugares sólo después de largos días de tensión y confrontación, cuya autoría la oposición atribuyó a la escasa visión política del gobierno federal
Según los navistas, en San Luis, y los perredistas, en Michoacán, la solución que se aplicó finalmente en cada una de esas entidades obedeció más a las movilizaciones de protesta que a la voluntad presidencial Para los priístas michoacanos y potosinos, así como para los de Guanajuato, las caídas de los gobernadores Eduardo Villaseñor y Fausto Zapata, del mandatario electo Ramón Aguirre y del aspirante a la gubernatura Gonzalo Martínez Corbalá, fueron obra de la “intromisión del centro” y de la “violación de la soberanía” estatal Y en esas tres entidades los priístas redondearon su coraje en una frase: “El pueblo votó, Salinas negoció”
Pero el Presidente, que con su discurso quiso dar por terminado el “octubre negro” priísta, dijo a sus compañeros resentidos que “hay profundos y razonados argumentos que tendrán que entender” Afirmó que el PRI, “incansable constructor de la democracia”, no podía seguir sujeto a la “tesis del inmovilismo”, aunque tampoco cedería ante la noción (no dijo de quién) de “promover coaliciones entre partidos y facciones como forma de cogobierno”
Ante unos 650 “miembros distinguidos” del PRI —gobernadores, dirigentes nacionales y estatales, senadores, diputados locales y federales—, Salinas aseguró que los “hechos recientes” eran las “excepciones” que “siempre tiene que haber” En política —continuó, en un desusado discurso— “no puede haber reglas rígidas ni inflexibles, pero sí principios y comportamientos básicos” Pidió tiempo para ubicar al partido en “el nuevo esquema” del país y manifestó que la reforma del PRI, segunda en su sexenio, tiene por objeto “mantenerlo en el poder y no debilitarlo”
Los comensales habían oído eso antes, cuando en la clausura de la XIV Asamblea Nacional del PRI, el 3 de septiembre de 1990, Salinas había dicho: “Frente a la reforma del PRI no puede haber equívocos Los cambios son, y se están dando, para fortalecer nuestra organización política y no para destruirla No son cambios para satisfacer a los adversarios que, como es natural, con sus propuestas buscan debilitarlo Son cambios para la victoria y no para obsequiar el poder”
Por eso, cansados de batear de sacrificio, celebraron en pie cuando Salinas les dijo en Los Pinos: “Aquí están en este acto los candidatos a las gubernaturas, Manuel Bartlett, de Puebla; de Sinaloa, Renato Vega; Manuel Cavazos, de Tamaulipas; José Antonio Alvarez Lima, de Tlaxcala El próximo mes de noviembre los electores decidirán y, al vencer, ellos gobernarán!”
Y siguieron parados, aplaudiendo, mientras el Presidente continuaba: “Y aquí están también los gobernadores electos Patricio Chirinos, de Veracruz; Diódoro Carrasco, de Oaxaca, y Otto Granados, de Aguascalientes ¡Ellos ganaron! Asumirán el poder el primero de diciembre ¡Ellos gobernaran! Y aquí están los candidatos a elecciones de Hidalgo, Jesús Murillo Karam; en Guerrero, Rubén Figueroa; en Baja California Sur, Guillermo Mercado Romero, y en Quintana Roo, Mario Villanueva Son claros favoritos para vencer en sus estados ¡Ellos ganarán y ellos gobernarán!”
El anuncio, dijeron varios priístas notables a la salida de la residencia presidencial, los reconfortó
Los resultados electorales, no obstante, hablan de otra manera En todo el sexenio de Miguel de la Madrid, la oposición, en su conjunto, no pudo ganar más de 50 municipios; su triunfo reconocido más importante de entonces fue en Ciudad Juárez, un municipio de 800,000 habitantes, según el último censo
Pero en los 47 meses del gobierno de Carlos Salinas de Gortari se han disputado poco más de 2,700 alcaldías, de las que la oposición ha ganado 256 Actualmente gobierna en 241 municipios, divididos como sigue: PRD, 98; PAN, 96; PFCRN, 18; PARM, catorce; PPS, seis; Partido del Trabajo, dos, y PRT, una En seis municipios más triunfaron, y aún gobiernan, coaliciones de partidos; y en 21 municipios se anularon comicios, por inconformidad de la oposición, y se convocó a elecciones extraordinarias, de las cuales algunas están pendientes, como es el caso de Tlahualilo y Pueblo Nuevo, en Durango
Tampoco habían gobernado partidos opositores a tantos mexicanos al mismo tiempo Actualmente, unos doce millones de personas tienen autoridades, estatales o municipales, pertenecientes a partidos políticos distintos del PRI De los 43 municipios más poblados del país, la oposición ya es gobierno en la tercera parte
El PAN lo es en diez de esos municipios: Tijuana, Ensenada, Saltillo, Ciudad Juárez, León, Celaya, San Nicolás de los Garza, San Luis Potosí, Mazatlán y Mérida; el PARM, en dos: Matamoros y Reynosa (aunque las autoridades de esos lugares ya no pertenecen a ese partido); el Partido del Trabajo, en la capital de Durango, y el PRD, en Morelia Todas esas demarcaciones tienen 250,000 habitantes o más León, con una población de más de 900,000 personas, es la principal conquista municipal de la oposición
El número de espacios perdidos por el PRI en el sexenio bien podría aumentar en los próximos dos meses cuando Tamaulipas, Sinaloa, Puebla, Oaxaca y Michoacán celebren comicios municipales, y Durango, extraordinarios En Tamaulipas y, en menor medida, en Sinaloa, el partido oficial ve peligrar su triunfo en la elección de gobernador, por lo que en esos estados podría ponerse a prueba la afirmación del presidente Salinas de que ahí ganarán y gobernarán priístas
Ese doble aspecto de la lucha política —ganar y gobernar—, deslizado por Salinas en su discurso, es ya moneda de uso común: una cosa no implica la otra De los 31 gobernadores actuales, nueve no llegaron al puesto mediante el voto ciudadano En lo que va del sexenio se han realizado 16 elecciones de gobernador; doce candidatos ganadores tomaron posesión, tres están en vías de hacerlo, y uno, el guanajuatense Ramón Aguirre, no llegó a su asunción De lo doce que llegaron al poder, tres ya fueron reemplazados: el potosino Fausto Zapata, el jalisciense Guillermo Cosío Vidaurri y el michoacano Eduardo Villaseñor
En los últimos cuatro años, quince gobernadores interinos han tomado posesión, en doce entidades Algunos estados han tenido más de dos mandatarios desde el l¼ de diciembre de 1988, cuando Salinas de Gortari tomó posesión y ofreció modernizar la vida política del país: Michoacán y San Luis Potosí han sido gobernados por cuatro personas cada uno; Jalisco, Sonora, Zacatecas y Baja California, por tres
En suma, de los 27 gobernadores que han jurado guardar y hacer guardar la Constitución federal, la Constitución de su estado y las leyes que de ellas emanen, en ceremonias protocolarias casi idénticas, solamente doce han obtenido su cargo por la vía del voto
De los quince gobiernos interinos instaurados, nueve tuvieron como origen conflictos políticos vinculados directamente con procesos electorales
Así llegaron al poder Genovevo Figueroa, en Michoacán; Oscar Baylón, en Baja California; Ignacio Pichardo, en el Estado de México; Dulce María Sauri, en Yucatán; el panista Carlos Medina Plascencia, en Guanajuato; Gonzalo Martínez Corbalá, en San Luis Potosí; Manuel Gurría Ordóñez, en Tabasco, y Ausencio Chávez, en Michoacán En San Luis Potosí, Teófilo Torres Corzo tomó posesión como mandatario interino cuando Gonzalo Martínez Corbalá intentó ser postulado candidato a la gubernatura, cosa de la que tuvo que desistir ante la presión de la oposición local
Frente a la élite priísta, Carlos Salinas sostuvo: “En algunos procesos electorales, desenlaces circunstanciales han generado preocupaciones en diversos sectores Ello es un reflejo de un país que cambia Se tienen que hacer ajustes, superar conflictos, encontrar los términos de la justa solución de los problemas políticos Si se logran estos propósitos, se fortalece a México”
Pero lejos de aparecer como decisiones largamente meditadas para procurar la tranquilidad social, las medidas políticas en torno de los conflictos electorales han resultado verdaderas divagaciones entre la mano dura y la concesión a regañadientes A veces las soluciones se han dejado en manos de las autoridades locales, pero no ha sido raro que en casos de apremio el gobierno federal arrebate a éstas las riendas
Las soluciones de fuerza caracterizaron, en el terreno político, la primera mitad del sexenio salinista Salvo la elección de gobernador en Baja California, donde se reconoció rápidamente el triunfo de Acción Nacional, y los comicios en estados con poca o nula presencia de la oposición, las votaciones fueron siempre causa de inconformidad, cuyas manifestaciones generalmente contuvo la fuerza pública
Lo mismo pasó con perredistas, en Michoacán, Oaxaca, Estado de México Y Guerrero, que con panistas, en Sinaloa, Guerrero y Yucatán, que con parmistas, en Campeche, que con miembros del extinto Comité de Defensa Popular, en Durango
El saldo de los enfrentamientos del gobierno con la oposición, en los procesos electorales de esos casi tres años, fue de medio centenar de muertes, cerca de 500 heridos y varias decenas de militantes opositores encarcelados
La culminación del operativo gubernamental para disminuir a la oposición, sobre todo la de izquierda, que en 1988 impugnó duramente el ascenso de Salinas al poder, se manifestó en las elecciones federales de 1991 El PRI volvió por sus fueros y dejó a la oposición en los niveles de influencia que había tenido una década atrás El partido oficial acaparó 141 millones de votos, lo que significó 614% de la votación nacional El PAN consiguió oficialmente 177% del total, y el PRD, 826%
La diferencia con lo que ocurrió en 1988 se notó en la formación de la nueva Legislatura federal De las 66 diputaciones de mayoría relativa que la oposición había ganado tres años atrás, sólo quedaron diez, todas en manos de Acción Nacional El PRI pasó de 263 diputados a 334
La oposición se inconformó con los resultados y argumentó que el fraude había sido tan grande que “hasta se les pasó la mano” Once días después de los comicios, el gobierno enmendó parcialmente el exceso, en el proceso electoral de gobernador de Guanajuato Este culminó el mismo día de las elecciones federales, el 18 de agosto El 29 de ese mes, Ramón Aguirre, que había ganado oficialmente los comicios, con más de 200,000 votos de ventaja, anunció que no acudiría a tomar posesión de la gubernatura
Su principal contrincante, el panista Vicente Fox, se había dicho robado y había encabezado movilizaciones de protesta en todo el estado Eso no importó al presidente Salinas, quien el 22 de agosto había declarado a The New York Times que la oposición era portadora de muchas quejas, pero de “muy, muy escasas pruebas” El apoyo presidencial hacía suponer que la victoria del exregente de la ciudad de México estaba asegurada Pero en una semana su suerte cambió El 29 de agosto, otro diario neoyorkino, The Wall Street Journal, sugirió que revirtiera el triunfo de Aguirre a fin de que se diera la “confirmación de que México se encuentra gobernado bajo nuevas y genuinas reglas”
La caída de Ramón Aguirre marcó el inicio de una nueva actitud del gobierno hacia los conflictos políticos Obtenida la mayoría que necesitaba en el Congreso de la Unión para llevar adelante las reformas económicas que apuntalarían su proyecto económico, el gobierno federal se desentendió relativamente de las elecciones locales En Guanajuato, si bien dispuso del cargo de Aguirre y accedió a que un panista estuviera al frente del Ejecutivo estatal, no hizo nada por modificar los resultados de los comicios federales
En San Luis Potosí, obligado por la marcha del candidato opositor Salvador Nava, aceptó nuevamente que un priísta que había ganado las elecciones no gobernara Sin embargo, ese priísta, Fausto Zapata, ya había tomado posesión, teniendo como invitado de honor al propio Presidente de la República; catorce días después de su asunción y cuando la caminata de Nava a la ciudad de México amenazaba con empañar el tercer informe presidencial, Zapata renunció a la gubernatura, horas después de que Nava se comunicó telefónicamente, desde su campamento en la carretera federal 57, con el regente Manuel Camacho Solís, y minutos después de entrevistarse con Salinas
Hasta los casos de San Luis Potosí y Guanajuato, que ocurrieron con pocos días de diferencia, las caídas de gobernadores en el período de Salinas fueron más ajuste de cuentas interno que concesión a opositores Así fue en el caso del michoacano Luis Martínez Villicaña, del bajacaliforniano Xicoténcatl Leyva, del mexiquense Mario Ramón Beteta y del yucateco Víctor Manzanilla Pero a partir de Guanajuato y San Luis, en 1991, las cosas cambiaron
UN MAL SABOR DE BOCA
El relevo del tabasqueño Salvador Neme Castillo, si bien tuvo como propósito aparente retirar a un gobernador que no pudo domar a la oposición, se efectuó después de que el PRD —segunda fuerza política en ese estado— y la Secretaría de Gobernación entablaron negociaciones
Una concesión mayor al PRD, principal oponente político del gobierno federal, se veía francamente difícil de lograr En la elección de gobernador de Michoacán, el gobierno y el PRI hicieron lo posible para derrotar en su feudo al PRD y sepultarlo bajo una avalancha de votos Los pronósticos fallaron y el PRI, oficialmente, apenas pudo obtener 420,000 de los 738,000 sufragios que se había propuesto captar
El PRD se movilizó prácticamente desde el día siguiente de las elecciones Exigió, primero, que se reconociera su triunfo, mediante una “limpia” del proceso electoral Luego, cuando el candidato priísta Eduardo Villaseñor fue nombrado gobernador electo, demandó al gobierno federal que aquél no tomara posesión Con la presencia de Salinas, Villaseñor asumió el poder y el PRD pidió que el Senado de la República declarara desaparecidos los poderes El 6 de octubre, después de casi dos meses de protestas diarias, en que los perredistas impidieron gobernar a Villaseñor, éste pidió licencia a su cargo, una modalidad de renuncia que el PRD había planteado como “solución mínima” para detener sus movilizaciones
Varias versiones existen en torno de la caída, aparentemente definitiva, del exalcalde de La Piedad Algunos dicen que su solicitud de licencia obedeció a que el gobierno federal no le permitió hacer uso de la fuerza contra los perredistas Otra sugiere que el gobierno federal por fin optó por acceder a algunas demandas del PRD, a cambio de que este partido se sentara a negociar con él
Lo cierto es que la salida de Villaseñor estuvo precedida por pláticas entre el PRD y Gobernación Y Salinas, en el desayuno de la unidad priísta, reforzó la última especie: “En los hechos recientes se han dado muestras de que nuestro propósito no es impedir la presencia, ni impedir la exclusión de ninguna fuerza política en el régimen de partidos” En diversas ocasiones, el PRD aseguró que Salinas había intentado infructuosamente aniquilarlo en Michoacán
Paralelamente a las elecciones en ese estado, se celebraron comicios en Chihuahua Ahí, sin más, el PRI reconoció el triunfo del panista Francisco Barrio —quien unos meses antes había ido a Los Pinos a entrevistarse con Salinas— y dejó ir su tercera gubernatura en tres años
Si bien las caídas de Aguirre, Zapata y Villaseñor, así como las derrotas en Baja California y Chihuahua, tuvieron repercusiones políticas para el PRI, también retumbaron en lo económico Se calcula que en esas cinco entidades el PRI gastó unos 320,000 millones de pesos, en una época en que se pregona la restricción financiera Finalmente, el gasto resultó inútil, porque ninguno de los cinco estados es gobernado por la persona que el PRI nominó para ocupar el cargo
En San Luis Potosí se escribió el más reciente capítulo de las relaciones entre el gobierno federal y la oposición El viernes 9 se destapó al todavía gobernador interino, Gonzalo Martínez Corbalá, como candidato a gobernador La oposición acusó al PRI de intentar una reelección y al gobierno federal de cobijarla También desconoció al gobernador interino, designado por siete meses, Teófilo Torres Corzo
Los opositores, agrupados en el Frente Antirreeleccionista Nacional, realizaron acciones de resistencia civil contra el intento de “utilizar a San Luis Potosí como laboratorio experimental para pulsar el grado de rechazo a las ideas reeleccionistas” En su primera movilización, un plantón frente a las puertas del Palacio de Gobierno de la capital potosina, chocaron con priístas cuando el gobernador interino Torres Corzo intentó ingresar en el edificio El incidente dejó una veintena de lesionados
Martínez Corbalá insistió en seguir adelante en su empeño de ser candidato en las elecciones extraordinarias del próximo 30 de abril Dijo que las protestas de la oposición se limitaban al kiosko de la Plaza de Armas y que en el resto del estado había “paz y tranquilidad” No obstante, el sábado 17, el precandidato Martínez Corbalá presentó al Consejo Político estatal del PRI su renuncia a la nominación
El anuncio provocó manifestaciones de rechazo en el partido oficial: 55 de los 56 alcaldes de la entidad —el otro fue el panista Mario Leal, de la capital del estado— dijeron que solicitarían licencia indefinida a sus cargos, en apoyo de Martínez Corbalá Lo mismo advirtieron los diputados locales del tricolor Un grupo de mujeres priístas se apostó a la entrada del Palacio de Gobierno El miércoles 21, Martínez Corbalá debió convencer telefónicamente a los alcaldes para que desistieran de sus acciones
Manifestaciones similares habían efectuado priístas de Michoacán, Guanajuato y del mismo San Luis, cuando cayeron Villaseñor, Aguirre y Zapata El mal sabor acumulado llegó hasta los niveles nacionales del partido Alguien tenía que pagar los platos rotos
El lunes 19, la mayor parte de los priístas gobernadores, los dirigentes estatales, los diputados locales, en fin, la élite del PRI, fue avisada del desayuno de la unidad, que este año sería adelantado En Los Pinos, el miércoles 21, Salinas nunca mencionó por su nombre los estados donde había sufrido descalabros su partido, pero sí los catalogó como excepciones
Eso fue en el discurso que se conoció oficialmente, porque fuera de él, en el salón “Adolfo López Mateos”, al que no tuvo acceso la prensa, el Presidente pidió aplausos y reconocimientos para el dirigente nacional del PRI, Genaro Borrego, para Eduardo Villaseñor y para Martínez Corbalá
De la candidatura de éste en San Luis, calificada de reelección, dijo, según un columnista, que era “legal y posible”, aunque aceptó que afectó al exembajador en Chile y a él mismo, “a pesar de que yo, clara y tajantemente he declarado desde hace más de un año que no habrá ninguna reforma en ese sentido” Lo cierto es que en una ocasión, cuestionado directamente sobre el tema por una reportera, el Presidente dijo que no deseaba hacer comentarios De hecho, esa fue su primera reacción al respecto, después de que una asociación de comerciantes de La Laguna hizo una propuesta formal de modificación del articulo 83 constitucional, en agosto del año pasado
Y aunque prometió a los priístas llevar a cabo “un eficaz manejo de la política”, también asignó nítidamente a ésta su lugar en el proyecto gubernamental “Teniendo clara la línea económica —dijo—, no puede haber duda en la línea política”








