Quienes son
Francisco Ponce
Siempre me he preguntado qué clase o qué tipo de héroe queremos o necesitamos Porque, si son buenos, qué tan buenos; y si son malos, qué tan malos Es decir: ¿dónde está escrito, qué manual o qué libro de historia o diccionario, nos permite nuestra razón de ser?
Desde luego, hablar de si existe o no la verdad, es un asunto más que complicado: nadie, tradicionalmente, ha asumido esa responsabilidad Hay personas que nunca hubieran querido que se escribieran sus biograrías
Como Babe Ruth o Juan Antonio Samaranch, aunque son historias diferentes
Al “Bambino” —sin las estrofas de The Natural, sin fuegos pirotécnicos ni el enloquecimiento de la tribuna— le llegó su final cinematográfico cuando conectó sus últimos tres homeruns sin el alarido en el estadio
Estoy seguro que no era necesario un final esplendoroso La vida de The Babe ilusionó a millones de americanos Y le dio una razón más de ser deporte y, en este caso, al beisbol
Seguramente el director Arthur Biller —basado en la historia de John Fusco—, no le hace ningún favor a Ruth, como tampoco el actor John Goodman Presentan a un Babe vigoroso y vulgar Pero al fin y al cabo, al hombre y beisbolista
En ninguna historia habría existido un héroe sin ser hombre
Y es, precisamente, lo que quiere el señor aristócrata —otro más, qué miedo— del olimpismo
Se llama Juan Antonio Samaranch, quien pretende descalificar a los periodistas Simson y Jannings, por haberlo descubierto como fascista Claro, debemos pensar también que puede tratarse de un fascista renegado, por qué no La fotografía de Samaranch, de hinojos y a los pies del generalísimo Franco, distribuida por Reuter, es inobjetable
La historia y la película titulada El señor de los anillos por el nombre a Samaranch le repatea, pues este señor olímpico pudo haber sido retratado en un pasado al estilo de los personajes tormentosos de Lovecraft
Si no lo es, ya los tribunales le restituirán su buena o mala tradición aristocrática Qué le vamos a hacer
Ruth está muerto y no puede quejarse de cómo lo tratan ahora los medios de comunicación Samaranch, en cambio, como está vivo y desde luego todavía no es héroe —hay tantas cosas que debemos agradecerle al Señor—, pues está muy molesto
Ya escribiré otro día por qué y en qué se parece a otro ser lovecraftiano que ronda nuestro fútbol y cuya biografía todavía nadie la ha escrito, porque no me imagino que no valdría la pena








