YA SIN EL AMPARO DE SU SINDICATO, LOS PETROLEROS PADECEN LO QUE PEMEX QUIERA
Salvador Corro
Con el pretexto de acabar con el quinismo y reestructurar la empresa, el sindicato petrolero, encabezado por Sebastián Guzmán Cabrera, y Petróleos Mexicanos han modificado tanto las relaciones entre ellos que si hace algunos años era orgullo y daba tranquilidad y la garantía de un buen futuro, por la estabilidad en el empleo, hoy causa zozobra trabajar en la industria más importante del país
En tres años, la situación se ha invertido El sindicato perdió poder y presencia ante la empresa, líderes y delegados sindicales están sometidos a las disposiciones de los jefes de personal y por eso dejaron de desempeñar el papel de gestores En la actualidad sólo acatan órdenes Los salarios y las prestaciones se han desplomado y los despidos continuarán, “hasta cuando la empresa quiera”
En contrapartida, Pemex ha ganado terreno En cada revisión el contrato colectivo ha sufrido tantas modificaciones que el vigente ya tiene nada que ver con el de hace tres años El personal de confianza no sólo ha aumentado, sino que cada vez perciben salarios más elevados Si en la época de La Quina un sindicalizado ganaba tanto o más que uno de confianza, hoy el que más gana está lejos de alcanzar al de confianza más mal pagado
Trabajadores despedidos, jubilados y en activo, investigadores y hasta los resultados de algunas encuestas, coinciden en que “no queda claro en qué va a beneficiar al país y a los trabajadores petroleros la reestructuración de la industria”
Prácticamente desde que La Quina fue encarcelado Pemex adoptó una política de “economizar recursos”, “hacer más eficiente al personal” y “elevar la producción” Desde la primera revisión contractual con Sebastián Guzmán Cabrera, en julio de 1989, de las 271 cláusulas del CCT, por lo menos 82 fueron modificadas También entonces se inició la incorporación de los Técnicos y Profesionistas al régimen de confianza para dejar de ser sindicalizados, proceso que concluyó con la revisión de agosto del año pasado
La cláusula 22 decía: “El patrón no podrá reducir puestos ni suprimir departamentos sin comprobar previa y plenamente al sindicato que ha disminuido o se ha agotado la materia de trabajo que dio lugar a emplear a los trabajadores”
Fue sustituida por otra: “EL patrón tendrá amplias facultades para modernizar sus instalaciones y simplificar sistemas o métodos de trabajo que permitan un efectivo incremento en la productividad El patrón no podrá reducir puestos ni suprimir departamentos, sin suprimir previamente (antes decía sin comprobar)”
Ya entonces se temía que hubiera despidos masivos y ahora se está cumpliendo Se calcula que más de 100,000 petroleros se han quedado sin empleo de 1989 a la fecha
También se materializó la posibilidad de que la empresa contratará al personal de confianza que quisiera
Se eliminó la cláusula 42, que obligaba a la empresa a dar las órdenes verbales y por escrito en español En la actualidad es requisito indispensable dominar el inglés Para ello han impartido infinidad de cursos de ese idioma Del contrato se eliminaron por lo menos 16 cláusulas
El año pasado Pemex completó su dominio sobre el sindicato En la revisión de agosto de 1991 las modificaciones al Contrato fueron descritas por el director de la paraestatal, Francisco Rojas, como el rescate por la administración de atribuciones que le son propias Y para el sindicato fue la adecuación del contrato colectivo a las necesidades de la empresa
Los petroleros están desilusionados de sus dirigentes y de la empresa “EL que entraba a trabajar a Pemex era para jubilarse”, dice Juan Revolín, con tristeza y disgusto “Teníamos buenas prestaciones, servicio médico, un buen salario Los técnicos y profesionales llegamos a alcanzar a los de confianza y en ocasiones ganábamos hasta más Esto significaba que el sindicalizado llegaba a ocupar importantes posiciones dentro de la empresa Cuando se nos presentaba la alternativa de escoger entre sindicalizado y de confianza, nadie lo dudaba, querían ser del sindicato
“Ahora la situación es distinta Ya nadie quiere ser sindicalizado El de confianza cobra un cheque trimestral (bono de actuación) que es por lo menos por el doble de su salario base Cobra un porcentaje por el Tiempo Extra Ordinario (TEO), que varía de acuerdo con el nivel Cobra, también, Tiempo Extra Adicional Un cheque mensual que puede ser una compensación hasta de un poco más de un millón de pesos Suponiendo que tenga nivel 34, el petrolero de confianza se está llevando cerca de siete millones de pesos mensuales, en promedio A eso se agregan la renta del carro, la bonificación de puntos para casa y préstamos hipotecarios”
Al trabajador sindicalizado hasta le han disminuido el salario Su poder de compra se ha deteriorado considerablemente
Una de las conquistas anuladas que más han resentido es la de que ya no pueden recomendar a sus familiares para que ingresen en la empresa Eso fue acordado en la última convención del sindicato, en enero pasado Fue anulada, se explicó, porque creaba muchos problemas “ya que hay miles de demandas en la Junta Federal de Conciliación de quienes quieren hacer valer ese derecho cuando la plaza se ha adjudicado a otro trabajador de mayor capacidad
“En la actualidad Pemex investiga si el que solicita el empleo tiene algún familiar dentro y, en caso de que así sea, no lo acepta Esa era una conquista que se estableció desde los orígenes del sindicato, para evitar que empresas extranjeras se posesionaran de la mayoría de las plazas El petrolero consideraba un patrimonio el poder recomendar a su familiar Más que un empleo era como un patrimonio Era muy difícil que una vez estando dentro hubiera algún despido”
Los petroleros fueron considerados, hasta antes del “quinazo”, la aristocracia del sindicalismo El sindicato fue el más poderoso de la CTM, económicamente hablando Ocupaba un lugar que se reflejaba en las posiciones que obtenía en el comité ejecutivo nacional de la central En la nueva directiva, elegida el 25 de febrero, Sebastián no figura en ningún cargo Solamente un petrolero figura, y en una posición secundaria En su tiempo, La Quina llegó a decir: “Fidel
Velázquez tiene el poder político y yo el económico”
Entre los petroleros había una élite que integraban los marineros, quienes, para empezar, cobraban en dólares Un primer marinero ganaba hasta nueve millones de pesos al mes Ahora no llega ni a los cuatro millones También los que laboraban en las plataformas obtenían buenos ingresos
“Hoy Pemex, dice un grupo de trabajadores, ya no paga salarios, quiere elevar la productividad y lo está haciendo La fórmula es muy sencilla: ahora que está despidiendo a miles de trabajadores continúa sacando la producción de antes”
En noviembre pasado, un grupo de petroleros ordenó la elaboración de una encuesta entre los trabajadores Los resultados pueden dar una idea de lo que está pasando en la industria más importante del país, antes de los despidos masivos de enero y febrero “Los trabajadores opinan que están más desunidos que unidos, que Pemex tiene exceso de personal, que el sindicato de Pemex es corrupto, que no existe democracia sindical y que los líderes actuales no representan los intereses de los trabajadores”
Esa misma encuesta consigna otras dos cosas, “que en general los trabajadores no sienten haber recibido beneficios del sindicato o sólo pocos beneficios” y la “opinión de la actuación de Sebastián Guzmán Cabrera es desfavorable”
Una vez sometido el sindicato, coinciden los trabajadores, el proceso de privatización de la industria petrolera es un hecho La empresa se impone ya sin subterfugios, cediendo terreno a la iniciativa privada, dejando espacios a la inversión extranjera, en suma, abriéndose a un contratismo que había sido contenido








