OTRA REPLICA DEL AUTOR DE LA NOVELA “DE LOS ALTOS”

OTRA REPLICA DEL AUTOR DE LA NOVELA “DE LOS ALTOS”
Señor director:
Una vez más hago uso del derecho de réplica para responder algunos comentarios que el señor Jorge Munguía Espitia hace sobre el contenido de mi novela De Los Altos, y de algunos de sus pareceres sobre mi versión histórica de los hechos relativos a la Guerra Cristera
Repreciso lo que me parece una inexactitud no sólo de cita y rigor histórico, sino de la “concepción crítica”, como le llama el sagaz señor Munguía a sus versiones
1- Aclaré que Calles no tuvo ningún arreglo con la Iglesia, como lo afirmó el señor Munguía en la edición de Proceso 790, Pág 59; que quien los tuvo fue Portes Gil, el 21 de junio de 1929 (Proceso 791, Págs 64 y 65); ahora el señor Munguía (edición 792, Pág 58), dice que “detrás del presidente provisional, que reinaba sin gobernar, estuvo Calles”
Voy a valerme de la “concepción crítica” que el señor Munguía recomienda a los novelistas como yo para que se nos quite lo ingenuo, para demostrar que detrás de Calles, y antes que él, los arreglos del gobierno con la Iglesia los había iniciado Alvaro Obregón, con lo que nuevamente, la versión del señor Munguía vuelve a pisar el terreno de la inexactitud
En el mes de julio de 1927, Alvaro Obregón envió a Aarón Sáenz a San Antonio Texas donde estaban refugiados los más de los obispos de la Iglesia Católica mexicana La misión de Sáenz era negociar la paz (The Washington Post, julio 12 de 1927 También puede consultarse The National Archives and Record Administration, Department of State, the Diplomatic Branch Washington DC rollos de microfilmación del 143 al 147, registro 812248-812404/25 en adelante)
Enterado Calles de tales negociaciones, por reporte del jefe mexicano de migración en San Antonio señor Fernando de la Garza, quien en realidad era un agente de inteligencia del gobierno de México (ver Memorias Gonzalo N Santos, Edit Grijalbo Págs 327, 328, 351), hizo declaraciones (ver Excélsior, agosto 9 de 1927) en el sentido de que no creía que tales negociaciones se estuvieran llevando a efecto El 15 de agosto en el mismo cotidiano, Aarón Sáenz, para entonces jefe de la campaña electoral de Obregón, negó haber participado en las conversaciones de San Antonio, descubiertas por The Washington Post, negativa que resultó ser falsa pues, en efecto, participó y llegó a un acuerdo sustancial a nombre de Obregón, ya que desde el 10 de agosto de 1927 comenzaron a regresar a México los obispos desterrados por Calles
Así las cosas, el primer paso hacia los arreglos no fue dado por Calles, sino por el candidato presidencial Alvaro Obregón; los arreglos tampoco fueron culminados por Calles, sino por el presidente provisional, Emilio Portes Gil
Calles, desde luego, no se opuso; pero tampoco se impuso Pudo iniciar los arreglos y Obregón se le adelantó; pudo culminarlos, pero lo único que cedió fue a admitir, en su informe de gobierno del primero de septiembre de 1928, que en México era necesario hacerle un espacio a la minoría Así se le debe juzgar por más “concepción crítica” que uno le quiera echar al caso
Es el mismo error de “concepción”, en todo caso, que se comete con Juárez, a quien se le atribuye el incluir como texto constitucional las Leyes de Reforma, cuando en realidad tal decisión fue de Lerdo, en 1873, un año después de haber muerto don Benito
No obstante, estoy de acuerdo con el sagaz señor Munguía, quien dice que detrás de los arreglos estaba Calles Sí Estaba detrás demasiado detrás Fue el gran atrasado
2- La Liga Nacional para la Defensa de las libertades religiosas, en efecto y como dije, no tuvo ningún preponderante dentro de la guerrilla cristera de Los Altos de Jalisco que, como ya expliqué, estaba influida por un movimiento civil urbano más maduro, más profundo y más político que el de la Liga, llamado Unión Popular, y un ensayista y filósofo más serio y coherente que René Capistrán Garza, llamado Anacleto González Flores Anacleto era un campeón de la protesta civil y murió en coherencia con sus dichos y escritos al hacer del martirologio un recurso político, pero en una época en que aún no se ponían de moda ni marchas ni éxodos ni concertaciones por la democracia
El sagaz señor Munguía debe recordar que antes que la Liga significara algo en política de resistencia civil, la UP ya existía, también debe recordar que ese movimiento y asociaciones paralelas habían alcanzado un triunfo rotundo durante las elecciones de 1911, al ganar el Partido Católico Nacional las doce bancas más las doce suplencias del Congreso del estado de Jalisco, o sea, lo que ahora se llama un “carro completo”, victoria electoral que se reiteró durante las elecciones de 1912, con resultado tan desproporcionado en favor de los candidatos del PCN, que la legislatura saliente aprobó una Ley decretando los diputados por representación proporcional en favor de un candidato del Partido Antireeleccionista, y otro del Partido Liberal, sistema que posteriormente adoptó el PRI El resultado de esa elección fue así: de 53,133 votos computados, 42,994 (81%) fueron para el Partido Católico; 5,986 (106%) para el Partido Liberal y 4,243 (79) para el Partido Antireeleccionista
La Liga, ciertamente, recomendó y obtuvo contra la opinión de la mayoría de los jefes guerrilleros alteños, a Enrique Goroztieta para que jefaturara el movimiento; pero tal aconteció 18 meses después de iniciado el conflicto militar y diez y seis años después del conflicto político, y si a Goroztieta lo hicieron preso y mataron en Michoacán, a lontana distancia de Los Altos —y más si se camina, como entonces, a caballo—, no es difícil concluir, echando siempre mano de la “concepción crítica”, cuán alejado andaba el general en jefe de los trompones entre alteños y federales
3- El señor Munguía dice que sigue sosteniendo que los cristeros fueron derrotados en lo político y no en lo militar No voy a discutir lo segundo porque me parece que tal aseveración no resiste el menor análisis
Pero sí discutiré lo primero, pues como señalé en mi respuesta anterior el movimiento vencido militarmente, se rehizo en lo político y, asimilado en partidos de otras nomenclaturas (la Constitución prohíbe en su artículo 130 el uso de términos que revelen asociación con un culto), ha gobernado durante varias décadas más de una docena de ayuntamientos
Al respecto, el señor Munguía dice que “pensar que () controlar administrativamente ciertos municipios, bajo el modelo de la oligarquía gobernante, es una victoria política de la oposición, habla de la candidez en la visión que de la lucha por el poder tiene el señor Chao”
Yo prefiero mi candidez al apresuramiento de juicios tan epidérmicos como éste del sagaz señor Munguía, que llama “ciertos municipios a 3 millones de mexicanos —12 por ciento de total nacional, según el INEGI— gobernados por la oposición en Los Altos y El Bajío En cuanto a que se controlan esos municipios “bajo el modelo de la oligarquía gobernante”, aquí sí me doy por vencido, pues no sé si tomar la frase como una limitación del país para comprender al señor Munguía, o una limitación del señor Munguía para comprender e país En todo caso, da la impresión que el señor Munguía no conoce más allá de la caseta de cobro de Palmillas
En las elecciones de emergencia de 1911 las “regulares” de 1912, el 90% de los ayuntamientos de Jalisco fueron ganados por los candidatos del Partido Católico Nacional (Historia de Jalisco, Tomo IV José María Muriá y otros autores), cuando la Liga aún no existía Ahora, ochenta años más tarde, muchos dr esos ayuntamientos siguen en manos de opositores al sistema Tal vez, como dice el sagaz señor Munguía, políticamente estén derrotados El problema es que ellos no se han dado cuenta
Por su amabilidad y la reproducción de esta aclaración, le quedo reconocido
Guillermo Chao Ebergenyl