DEL AUTOR DE UNA NOVELA SOBRE CRISTEROS

DEL AUTOR DE UNA NOVELA SOBRE CRISTEROS
Señor director:
Me refiero a la crí tica sobre mi novela, De Los Altos, aparece en la revista Proceso, No 790, p59, en la que el señor Jorge Munguía Espitia, crítico de la misma, incurre en algunas inexactitudes históricas que me gustarla aclarar
Dice el señor Munguía Espitia: De Los Altos “no trata los arreglos que la Iglesia y su alta jerarqu a, en México y Roma, tuvo con el gobierno de Calles y que fue determinante para la derrota de los cristeros”
El gobierno de Calles no tuvo ningunos arreglos con la Iglesia ni su alta jerarquía Los así llamados “arreglos” fueron convenidos el 21 de junio de 1929 por el Presidente Emilio Portes Gil, firmados por él en su condición de Presidente Provisional, siete meses después de que Plutarco El as Calles dejara el poder Calles se arregló, en cambio, con los petroleros extranjeros, pues demasiado tarde se dio cuenta que pelearse con la Iglesia y el capital extranjero, era demasiado pelearse
Cito: De Los Altos “apunta someramente el papel demagógico y burócrata de la liga nacional de la defensa de la libertad religiosa en el apoyo de recursos a los rebeldes”
La Liga no tuvo ningún papel preponderante en la organización, jefatura y conducción de la rebelión rural Si lo tuvo, en cambio, en el medio urbano En el medio (cristero) ruralés lo tuvieron cierta trascendencia ideológica y logística la Unión Popular (UP), que encabezaba Anacleto González Flores, y las Brigadas Santa Juana de Arco El resto de las organizaciones, como la ACJM o el mismo Centro Unión no fueron esenciales para el movimiento cristero de Los Altos de Jalisco, como equivocadamente se ala el señor Munguía Espitia
“Chao Ebergenyi parece contenido por los resquemores jacobinos y catálicos que le impiden narrar lo épico y radical de la cristiandad, así como indicar el papel de las jerarquías eclesiásticas en la derrota política que no militar de los insurrectos Por lo que De los Altos resulta ser un retrato pálido de la rebelión llevada a cabo por los cristeros”
De Los Altos es épica en toda su andadura si nos atenemos a lo que como tal define el Diccionario de la Lengua, que describe como epopeya la poesía —en este caso prosa— heroica, que no debe confundirse con la prosa panfletaria tan común en la novela cristera y anticristera El señor Munguía Espitia cae en el lugar común de los que enjuician la literatura épica a travás de la sobadísima fórmula de muchachos buenos vs muchachos malos
En cuanto al “papel de las jerarquías católicas en la derrota política que no militar de los insurrectos” el señor Munguía Espitia ve las cosas exactamente al revès de como acontecieron y acontecen
Los cristeros fueron vencidos en los militar, no en lo político
El ayuntamiento de Tepatitlán, Jalisco, por ejemplo, estuvo en manos de alteños opositores al sistema de 1983 a 1985, y esta actualmente (1988-1992) en manos de esa misma oposición También lo esté el ayuntamiento de Arandas, Jalisco (1988-1992) y lo estuvieron los de Lagos de Moreno (1983-1985) y, con Concejo Municipal, (1985-1988), y los de Encarnación de Díaz y San Juan de Los Lagos, Jalisco; también: León, Celaya, Salamanca, San Francisco y varios más de Guanajuato
En Los Altos, la oposición, como se verá es el sistema, y no puede atribuirse derrota política a quien gana las elecciones y toma el poder, a no ser que se ignore la historia y la vida contemporánea de esa región En cambio, sí hubo una derrota militar, acontecida en 1929 quince días antes de la firma de los “arreglos” de Portes Gil con el arzobispo Ruiz y Flores y el obispo Pascual Díaz
Junto con la palidez de retratista que el señor Munguía Espitia me atribuye (después de decir que mi relato es vigoroso), le quedo reconocido tanto por la publicación de la crítica cuanto por la aclaración que se hace en las presentes líneas
Atentamente:
Guillermo Chao Ebergenyi