Las dudas sobre la verdadera reserva de crudo retrasa un préstamo del Eximbank
Bush y Carta Hills fueron claros con Salinas: hay que lubricar el Tratado de Libre Comercio con petróleo
Carlos Puig
WASHINGTON, D C- A pesar de la discusión sobre la real cuantía de las reservas petroleras mexicanas, desatada por las declaraciones del ex subdirector de Pemex, Francisco Inguanzo, y su efecto en el Eximbank, que está a punto de garantizar un préstamo a Pemex por mil millones y medio de dólares, la Casa Blanca dejó clara al presidente Carlos Salinas, que la manera de que pase un TLC en el Congreso en 1992 —año electoral— será que vaya lubricado con crudo mexicano
Los primeros signos de que la verdadera negociación del TLC de Norteamérica había comenzado aparecieron después de la visita de Carlos Salinas a Washington, el fin de semana pasado, cuando Carla Hills y otros funcionarios declararon que las restricciones constitucionales mexicanas no deberían ser obstáculo para explorar la liberación de todas las áreas relacionadas con el petróleo, incluidas la prestación de servicios al público, donde Pemex tiene el monopolio; estos son: gasolinerías, transportación y otros
Al mismo tiempo, el Eximbank sigue retrasando la aprobación final del préstamo anunciado por el secretario del Tesoro, James Brady, el año pasado, en parte porque Pemex pidió al banco el préstamo para colocar bonos en la bolsa neoyorquina, operación que contraviene las reglas del banco, y en parte por las nuevas dudas acerca de la cantidad de petróleo que México tiene en reservas explotables
“Este préstamo ha causado muchos problemas desde su anuncio en México —confió al corresponsal un funcionario del banco—; mucha gente aquí lo sintió como una imposición política que, económicamente, tiene riesgo”
EL FORCEJEOS POR EL PETROLEO
Ante la prisa de tener un borrador del TLC para febrero y el apuro mexicano por firmarlo antes de las elecciones presidenciales de 1992 en este país, los estadunidenses han comenzado a tratar de extraer concesiones de México, particularmente en la industria petrolera A pesar de que Carla Hills dijo el viernes 13 que no esperaba que los presidentes “se involucraran en negociaciones particulares, para eso estamos los secretarios”, notas de prensa aseguran que fue el mismo Bush quien pidió a Salinas que cediera en sus posiciones
El sábado 14, en Washington, Salinas anunció, antes de partir a México después de reunirse con Bush en Campo David, que “el tratado va, y lo más pronto mejor” Pero después de leer el comunicado se negó a responder preguntas de los reporteros nacionales y extranjeros en la base Andrews
Otros funcionarios de su gabinete guardaron silencio; la oficina de prensa de la Presidencia fue especialmente cuidadosa en la redacción de las palabras del Presidente para que no hubiese contradicción con las de la Casa Blanca, pero a la mañana siguiente el New York Times publicó: “En las conversaciones en Campo David Bush le dijo a Salinas que serían necesarias concesiones mexicanas para obtener un acuerdo políticamente aceptable, según un funcionario de la Casa Blanca que insistió en permanecer anónimo
“El funcionario dijo que los dos presidentes y sus consejeros habían estado en desacuerdo particularmente en qué tan amplia sería la liberación de la industria de servicios petroleros a la competencia norteamericana”
El funcionario citado por el Times agregó que Bush indicó que quería un acuerdo lo antes posible y advirtió a Salinas que alcanzar un acuerdo “requerirá de mucho trabajo y concesiones de la parte mexicana”
Al otro día —lunes 16— Carla Hills volvió a reunirse con la prensa para detallar las pláticas de Campo David y ahí introdujo el concepto que ahora permea el discurso estadunidense acerca de las posibilidades del TLC: “un buen acuerdo”, refiriéndose a uno que incluya la industria petrolera y por lo tanto sea vendible al liderazgo demócrata
Reiteró la idea de tener un vaciado de textos o borrador en corchetes para finales de enero y después habló de petróleo y de cómo, a pesar de la Constitución, habrá que llevar su interpretación hasta el límite:
—Embajadora, ha habido informes de que el presidente Bush había pedido al presidente Salinas ciertas concesiones en la industria petrolera
—¿En qué industria?
—-Petróleo Quería saber si podría decir qué es lo que exactamente está tratando de negociar Estados Unidos en materia petrolera y si se ha hecho algún avance en esa área
—Nosotros respetamos las restricciones constitucionales relativas a la propiedad de la reserva petrolera, pero creemos que hay otras áreas en que sería en beneficio mutuo que tuviéramos más oportunidades El petróleo constituye el 25% del comercio entre los tres países Energía es 25% de nuestro comercio Y es eso lo que estamos explorando No tengo por el momento ningún anuncio que hacer, pero el Presidente —lo ha dicho públicamente— es respetuoso de las restricciones constitucionales mexicanas, pero no debemos creer que la prohibición constitucional nos impide hacer un esfuerzo constructivo en áreas gue no toquen las restricciones constitucionales
—¿Está usted hablando de servicios relacionados con la industria, como por ejemplo que se permita a compañías como Exxon, Mobil, Shell, vender gasolina en México? ¿Es esto algo en lo que ustedes están interesados?
—-Lo que quisiéramos es lograr tanta liberación como podamos No estoy preparada para decirles qué es lo que estamos negociando, creo que es prematuro Es suficiente con decir que somos respetuosos de la prohibición constitucional, pero que quisiéramos tener tantas oportunidades en este sector, que constituye la cuarta parte de nuestro intercambio, como en otros, y que es tan importante para todo nuestro país
Los negociadores mexicanos en el grupo de energía han querido, a lo largo de las discusiones, ampliar la interpretación constitucional respecto a hidrocarburos, que ahora Hills quiere minimizar Serra Puche, por ejemplo, dijo en entrevista con Jorge Alcocer que la posibilidad de tener gasolinerías de la Exxon o la Mobil en México “me parece muy difícil, porque eso es parte de la comercialización, que está íntimamente ligada al abasto del producto básico y refinado, que cae dentro de la primera etapa de transformación y por ende de la prohibición constitucional” (Proceso 753)
Fuentes cercanas a la negociaciOn confirmaron al corresponsal el intento estadunidense de reinterpretar la Constitución mexicana para quitar a Pemex algunos de sus monopolios, pese a la resistencia mexicana Hace unos meses Julius Katz había dicho a la prensa que pensaba convertirse “en un experto en la Constitución mexicana”, para asegurar que nada que no se prohibiera allí quedara fuera de discusión
En conferencia de prensa con el cuerpo de corresponsales extranjeros eh esta ciudad, el jueves 19, Bush reafirmó su intención de seguir adelante con un “buen TLC”
Bush dijo que quería un acuerdo tan pronto como fuera posible e insistió que un TLC sería benéfico para los trabajadores estadunidenses No dijo nada del petróleo
Pero asesores de congresistas clave, que han recomendado a la administración que posponga el TLC para no ponerlo en riego durante 1992, como Lloyd Bentsen o Jim Kolbe, dijeron al corresponsal que la variable del petróleo podría cambiar el panorama de los votos y hacer mucho más sencilla su ratificación
“Un texto con petróleo incluido no sólo atraería la fuerza del lobby de la industria petrolera de este país, sino que pocos legisladores podrían dejar pasar esa oportunidad, si es que se les presenta”, comentó al corresponsal un asesor de uno de los congresistas opuestos al TLC
EL FORCEJEO CON EXIMBANK
Al tiempo que el petróleo regresa al papel protagónico en las negociaciones del TLC, Pemex sigue buscando maneras de financiar las inversiones proyectadas para los próximos años y rebatir la información dada a conocer por Francisco Inguanzo, respecto a que Pemex ha mentido sobre sus reservas petroleras reales, que no pasan de 30,000 millones
Las revelaciones de Inguanzo (Proceso 788), han complicado aún más el proceso de negociación de la garantía de préstamo que el secretario del Tesoro de EU, James Brady, anunció en noviembre del año pasado en Monterrey
La garantía por 1,300 millones de dólares aprobada preliminarmente en marzo de este año comenzó a tener problemas cuando el FBI y la GAO investigaron al Eximbank por fraudes en sus garantías a países que comercian con Estados Unidos, incluido México Además, algunos funcionarios del banco no estaban de acuerdo con que la garantía a Pemex, que convertía a México en el acreedor número uno del Exim, sólo tuviera como garante a la empresa y no al gobierno mexicano (Proceso 758)
Los problemas no acabaron ahí Aunque el primer desembolso de dinero tendría que haberse hecho en septiembre u octubre de este año, no ha sucedido, ya que Pemex le cambió la jugada al banco En septiembre pasado, en lugar de llegar al Eximbank con una propuesta de bancos y prestadores de servicios para lograr la garantía, Pemex propuso que los 1300 millones de dólares fueran utilizados para colocar bonos en los mercados financieros estadunidenses Los préstamos de la banca comercial llevan 10% de interés, mientras que en los bonos es del 75%
La propuesta de Pemex sorprendió al banco, que nunca ha realizado este tipo de transacciones Un funcionario de banco dijo al corresponsal que “aquí hay muchas dudas sobre la viabilidad de la propuesta y si ésta se atiene a las reglas del banco Hay miedo entre algunos de nuestros analistas de que perderíamos control del dinero prestado y de cómo lo utilizaría Pemex”
En Wall Street se dice que los bonos tendrían mucho éxito, dado el respaldo del gobierno federal “Serían casi como bonos de tesorería”, dice un corredor Pero la Secrities and Exchange Comision, organismo regulador de los mercados accionarios y financieros, aún está analizando la propuesta de Pemex y del banco y al final de cuentas será la junta directiva del Exim la que decida si la propuesta de Pemex es viable o no
En esta junta se encuentran, entre otros, el secretario de Comercio, Robert Mossbacher, Carla Hills y James Baker, secretario de Estado, quienes han dado la luz verde a todo proyecto que signifique inyectar capitales a la economía mexicana
Pero las objeciones sobre las reservas mexicanas han preocupado a más funcionarios del banco: “Exim está dando una garantía basada sólo en Pemex y ahora resulta que sus datos no son confiables, esto no puede funcionar bien”
Gente cercana a la transacción dice que “no se trata de si Pemex cubre o no la garantía, sino que 30,000 millones de barriles es muchísimo petróleo, es un problema de credibilidad de quien recibe la garantía”
La intención de Pemex de emitir bonos y la discusión sobre reservas han repercutido en el Congreso, por donde toda la transacción tendrá que pasar para ser aprobada Un asesor del Comité de Bancos de la Cámara baja dijo al corresponsal que “hay un sentimiento entre algunos legisladores de que con tal de apoyar a Salinas se están haciendo demasiadas tonterías, hasta poner en riesgo la salud financiera del Exim, al utilizarlo como un instrumento político”








