Pronasol, compraventa de políticos, violencia, todo
Mil días bastaron a Salinas para machacar a sus opositores de 1988
Pascal Beltrán del Río
Cortos para hacer sentir al grueso de la población las mejorías que, según se afirma, vendrán gracias al plan de apertura económica del gobierno federal, los primeros mil días de administración del presidente Carlos Salinas de Gortari resultaron más que suficientes para derrotar, humillar y ridiculizar a la oposición que, tres años atrás, había cuestionado duramente la legalidad de su ascenso al poder
Más allá de las acusaciones de fraude en 1988 —que, junto con los paquetes electorales de ese año, quedarán, cuando mucho, para la dilucidación de la historia—, el PRI tuvo que otorgar entonces importantes espacios de poder a las dos principales fuerzas de oposición, el PAN y el ahora desaparecido Frente Democrático Nacional
Con dificultad, en reto a Pitágoras, el Partido Revolucionario Institucional consiguió entonces hacerse de apenas 260 de los 500 asientos en la Cámara de Diputados A Acción Nacional correspondieron 101 diputados y a la izquierda cardenista, 139 Asimismo, el PRI tuvo que admitir la derrota de cuatro de sus candidatos al Senado, al que llegó igual número de miembros del FDN
Ante estos últimos, Salinas se comprometió, en su toma de posesión, el 1o de diciembre de 1988 —pocos días después de un nuevo pleito electoral, en Tabasco—, a “ampliar la vida democrática” de los mexicanos
“La garantía más urgente en el ámbito político es la transparencia de los procesos electorales Comparto esa inquietud ciudadana Garanticemos a todos que su fuerza política, cabalmente medida en la libre decisión de los votantes, será contada y reconocida por todas las partes Nos urgen confianza, apertura y aceptación de los otros” Eso dijo Salinas a todos O eso quiso que escucharan, porque unos minutos antes los legisladores de izquierda abandonaron el recinto para “no avalar” la asunción presidencial
Otro abandono, 994 días después: Jesús Ortega, representante del Partido de la Revolución Democrática en el Consejo General del Instituto Federal Electoral, apenas dejó que se instalara la sesión del organismo, el miércoles 21 y manifestó: “En la jornada electoral del pasado domingo (18 de agosto), no sólo se repitieron los viejos métodos que en elecciones anteriores sirvieron para violentar la voluntad popular, sino también se pusieron en práctica procedimientos modernos con el mismo propósito ¿Se puede confiar en compromisos de apertura democrática y de contienda imparcial cuando quien los establece compromete, sin rubor alguno, toda la fuerza, todo el poder y los recursos del Estado a favor del partido oficial?”
Y se contestó, antes de anunciar que el PRD saldría temporalmente de todos los organismos electorales: “Nadie, si es honesto, puede hablar de avance Nadie, si es congruente, puede siquiera hablar de desarrollo democrático Frente a lo que pasó en Haití, ese pequeño país del cuarto mundo, simplemente debemos avergonzarnos Imposible pensar que estamos ante un proceso de transición democrática (pues) se ha soslayado lamentablemente la necesidad de que la sociedad recupere la credibilidad en los comicios como vía para la renovación democrática de los poderes del Estado”
Entre ambos hechos, casi 33 meses en los que el juego político en el país dio un vuelco
De las 66 diputaciones de mayoría, de un total de 300, ganadas por la oposición de izquierda y derecha hace tres años, apenas se renovó una sexta parte en estos comicios federales Los nueve y medio millones de votos obtenidos en 1988 por el conjunto de la oposición se redujeron, el 18 de agosto, a menos siete millones El PRI, en cambio, pasó de 96 millones de sufragios a más de trece millones y su porcentaje de votación, 5036%, subió cerca de quince puntos Asimismo, salvo en Baja California, recuperó su mayoría en las entidades donde perdió tres años atrás
Tres años en que, lenta pero firmemente, fue restaurada la “época de partido prácticamente único”, que el todavía candidato Carlos Salinas de Gortari dio por terminada un día después de las votaciones del 6 de julio de 1988 Cuando aún no se daban a conocer datos oficiales de esos comicios, Salinas celebró parcamente su “triunfo indudable” y dijo: “La información permite observar que las oposiciones muestran fuerza mayoritaria en varios distritos del país Es la nueva realidad política de la nación y con la cual habremos de convivir de manera armónica y respetuosa”
Lejos de eso, la relación entre gobierno y oposición ha sido francamente hostil Sobre todo en lo que se refiere al PRD, partido para el que Salinas no ha perdido ni perderá el “sello de ilegitimidad” con el que asumió la Presidencia y que reclama el asesinato de un centenar de sus militantes por razones políticas Pero también en el de los panistas, que si bien han mantenido, a través de sus dirigentes nacionales, contacto directo con el mandatario, recibieron bárbaras golpizas con motivo de conflictos postelectorales en Sinaloa, Guerrero y Yucatán
ROMPER Y CORROMPER
Con el propósito aparente de romper o corromper a todo posible rival político, el gobierno consiguió neutralizar, desarticular y disminuir la oposición, al grado de dejarla en los niveles de influencia que tenía hace una década De acuerdo con los resultados del 85% de las casillas, dados a conocer por el IFE en la noche del jueves 22, el PAN alcanzaría 17% de la votación y el PRD alrededor del 9% Las cifras corresponden, aproximadamente, a los porcentajes obtenidos en la elección presidencial de 1982 por Acción Nacional y el conjunto de los partidos de izquierda, en ese orden
Pero, ante todo, abatió las expectativas de la oposición, sobre todo del PRD, cuyo antecesor, el FDN —una coalición de cuatro partidos— consiguió oficialmente el 3112% de la votación en 1988 y ganó las elecciones presidenciales en Michoacán, Morelos, Estado de México y el Distrito Federal Aunque también del PAN, que en esa ocasión triunfó en 38 distritos electorales, cifra que se redujo a diez en estos comicios En ese rubro, el mayor tropiezo panista ocurrió en Jalisco, estado en el que Acción Nacional perdió las ocho diputaciones que tenía, correspondientes a la zona metropolitana de Guadalajara
Terrenos fértiles a los conflictos y la desunión, PAN y PRD dieron buenas cosechas a quienes sembraron en ellos la discordia De entrada, las relaciones con el gobierno fueron objeto de disputas en estos partidos En Acción Nacional fueron duramente criticadas las buenas relaciones que la dirigencia se propuso establecer con el gobierno, mientras que en el PRD ganó terreno la idea de que era incorrecta la posición de rechazo en que se han mantenido los líderes principales del partido respecto de los funcionarios públicos Magnificadas hasta cierto punto por la prensa, las peleas internas derivaron en la creación de corrientes disidentes y la renuncia de militantes
Pero el gobierno fue más allá de la intriga y logró atraer a su bando a dirigentes del FDN, como Evaristo Pérez Arreola y Arturo Martínez Nateras El primero, líder histórico del sindicato universitario, fue nombrado asesor de la Presidencia por Salinas de Gortari y después pasó a ocupar la alcaldía de Ciudad Acuña, Coahuila, su terruño, a la que accedió tras de ganar las elecciones postulado por el PFCRN Martínez Nateras se desligó de la coalición cardenista investido como asesor de los gobiernos de Michoacán y Guerrero Peleó una diputación local por el primer estado, que perdió, aunque se repuso ganando la presidencia municipal de Tuxpan, su pueblo natal Ahí recibió en tres ocasiones al presidente Salinas, cuyo brazo alzó en público, como quien declara triunfador a un púgil En mayo pasado se convirtió en candidato plurinominal del PRI
Antes, el gobierno había dado el campanazo logrando que Rafael Aguilar Talamantes, líder del PFCRN, se desligara del FDN, con lo que consiguió fracturar la coalición Aguilar Talamantes, quien no tuvo empacho en llamar a Cuauhtémoc Cárdenas presidente electo, desde entonces no ha parado en elogios para Salinas de Gortari Incluso lo acompañó en uno de sus viajes internacionales y su partido ha hecho frente común con el PRI en varias elecciones estatales
Sin duda la defección que mayor azoro causó fue la de Ignacio Castillo Mena, líder, hasta el 8 de agosto pasado, de la fracción parlamentaria del PRD en la Cámara de Diputados y, como tal, miembro del Consejo Nacional y del Comité Ejecutivo Nacional de ese partido Según trascendió, el presidente Salinas, nombró a Castillo Mena embajador en Ecuador El anuncio, diez días antes de las elecciones del domingo 18, provocó irritación en la dirigencia perredista, que consideró el hecho como una “sucia maniobra electorera”
De los anuncios tronantes, en vísperas de elecciones, ha hecho estilo el gobierno Entre mediados de 1989 y 1991 no hubo elección local competida que no fuera precedida por cuantiosas promesas de inversión —generalmente incumplidas— o el descongelamiento súbito de casos judiciales
Así pasó, por ejemplo, en Michoacán, donde, de haberse sustentado los ofrecimientos económicos con letras de pago, la Federación se habría convertido en tributaria de esa entidad O en el Estado de México, donde pocos días antes de las elecciones del 11 de noviembre pasado se apresó y acusó de peculado al exalcalde de Naucalpan, Agustín Leñero Bores, cuya corrupción en el municipio había sido largamente denunciada por los partidos de oposición El juicio acaba de ser sobreseído, el martes 20, por decisión de la mayoría priísta en el Congreso local
También han ido a la cárcel militantes de oposición y, aunque en torno de sus detenciones y careos no ha faltado la espectacularidad, casi ninguno ha sido sentenciado En prácticamente todos los casos las autoridades han tenido que desistirse de los cargos, aunque siempre tardíamente Ilustra el caso de Salomón Mendoza Barajas, alcalde perredista de Aguililla, Michoacán, quien estuvo detenido en el Reclusorio Oriente entre mayo y diciembre de 1990, acusado de narcotráfico Presentado ante la prensa como peligroso delincuente, Mendoza salió libre por sobreseimiento de su caso También fueron liberados, paulatinamente, los cerca de 30 miembros del PRD apresados como consecuencia de los conflictos postelectorales en Michoacán y Guerrero
DESCALIFACION POR SISTEMA
Arena por excelencia de los enfrentamientos entre el sector oficial y la oposición, los procesos electorales estatales sirvieron de marco para exhibir la debilidad e indefensión de los contendientes del PRI Con excepción de lo conseguido por el PAN en Baja California y, relativamente, en Yucatán, los comicios locales representaron reveses para la oposición de acuerdo con las expectativas y con sus actuaciones anteriores Esto fue particularmente evidente en el Estado de México, donde el PRI dio las primeras muestras del aplastamiento que redondearía en las elecciones federales
Frecuente fue que se descalificara al PRD, comparando los resultados de este partido recién creado con los del Frente Democrático Nacional Así, por ejemplo, el diario gubernamental El Nacional fue muy claro en sostener que en las elecciones locales del Estado de México “el PRD perdió cerca de un millón de votos” frente a la votación que obtuvo Cuauhtémoc Cárdenas en esa entidad en 1988
De la “cerrazón” en Michoacán a la “ingeniería electoral” en el Estado de México, según consideraciones de la oposición, la tónica de los comicios estatales fue el empequeñecimiento de los rivales del PRI Con el acuñamiento de términos como “ratón loco”, la oposición pretendió dar cuenta de las estrategias oficiales que, elección tras elección, fueron reduciendo sus posibilidades de éxito
Reconocidos por el PRI como su laboratorio electoral, las elecciones de julio de 1989 en Chihuahua fueron escenario para poner a prueba tácticas de recuperación política que se aplicaron posteriormente en otras entidades Entre ellas, el resguardo del “voto cautivo”, que, aunado a una elevada abstención, dio buenos resultados en las elecciones estatales de Coahuila y Morelos La oposición ha añadido a esa lista la manipulación selectiva del padrón electoral, que ha conseguido probar, infructuosamente, en varios casos
Y aunque sea expresión del gobierno que la política marcha a la zaga de la economía en su lista de prioridades, en la práctica ha dado muestra de tener idéntico interés en ambas materias Eso sí, con resultados más rápidos, o al menos más tangibles, en lo político:
La consecución de una reforma electoral —con más avances que retrasos, según el PAN, partido que apoyó los cambios con su voto en el Congreso; con más rezagos que logros, según el PRD, que se opuso a las modificaciones a la Constitución y al nuevo código en la materia— y la recuperación de una mayoría parlamentaria suficientemente amplia para el PRI, que, a decir del dirigente nacional de ese partido, Luis Donaldo Colosio, servirá para “ejercer la acción legislativa en beneficio del proyecto modernizador”
Pero, ya sea por lo limitado de la acción legislativa o del proyecto modernizador, el plan de apertura económica del gobierno apenas ha sido esbozado: un Tratado de Libre Comercio en ciernes y una privatización a la que sólo ha apoyado legalmente una reforma constitucional, la de la desnacionalización bancaria
SOLIDARIDAD PARA VOTAR
A falta de los beneficios que, asegura, vendrán con la consolidación de su programa económico, el gobierno ha respondido con Solidaridad Principal proyecto sociopolítico de la administración federal, el Programa Nacional de Solidaridad (Pronasol), originalmente denominado Comisión para el Fomento del Bienestar Popular, se creó ante la advertencia presidencial de que no era posible “esperar a la recuperación de la economía y del empleo para actuar en beneficio de quienes viven en la pobreza”
Sin embargo, las primeras acciones de Pronasol se aplicaron en regiones donde el voto no favoreció al PRI en las elecciones federales de 1988, particularmente en Michoacán, La Laguna y el Valle de Chalco Esto hizo dudar de la imparcialidad del programa, especialmente a la oposición política Reforzó las críticas la elección del logotipo de Solidaridad, al que se encontraron suficientes semejanzas con el del PRI como para establecer una simbiosis, cuando menos visual
Negando siempre el uso selectivo de los recursos del programa, el Presidente ha realizado innumerables giras de trabajo en que ha inaugurado obras hechas por cuenta de Solidaridad Lo mismo carreteras, que hospitales, que escuelas, que redes de energía eléctrica y agua potable han sido edificadas con dinero de Pronasol Intensificado en ya varias etapas preelectorales, el trabajo presidencial ha sido calificado por la oposición como “activismo político” y son usuales, en México y en el extranjero, las afirmaciones de que el triunfo del PRI en las elecciones federales se debe más a la imagen del Presidente que a la del partido
Lo cierto es que a seis de cada diez pesos que gastó el gobierno federal en lo que va del 1991 se les puso la etiqueta de Solidaridad, hecho que no tiene precedentes Según informó la Secretaría de Programación y Presupuesto, el miércoles 21, 596% de los dos billones 480,000 millones de pesos que se destinaron a “inversión física” se canalizó a través del programa En su financiamiento, dijo SPP, “concurren tres factores que han permitido liberar recursos para fines de carácter social: la exitosa renegociación de la deuda externa, la venta de empresas paraestatales no estratégicas ni prioritarias y la mayor captación de recursos fiscales”
En el Valle de Chalco, la inversión inicial de 180,000 millones de pesos, con los que se dotó de servicios básicos a decenas de miles de personas que habitan ese polvoriento cinturón de miseria de la ciudad de México comenzó a dar resultados para el PRI con una contundente voltereta electoral Mientras que en 1988 el PRI perdió ahí tres por uno, los resultados ahora favorecen al partido en el gobierno por una proporción aún mayor, tendencia que comenzó a marcarse en los comicios estatales mexiquenses
Para la oposición, los cambios de preferencia política en ésa y otras regiones del país, al margen de los “trucos electorales” que denuncian, se deben al condicionamiento de la realización de las obras Según acusaron los representantes del PAN y el PRD ante el Consejo General del IFE, los candidatos priístas advirtieron en diversas comunidades que la prosecución de obras públicas dependía del voto favorable al PRI, hecho que calificaron de “inmoral”
“Nostálgicos de 1988” llamó el senador priísta Bulmaro Pacheco Moreno a los legisladores de oposición que llevaron el debate sobre las elecciones a la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, el miércoles 21
“1991 no es 1988 —aseguró Pacheco, desde la tribuna— ni son las mismas circunstancias, ni son las mismas condiciones, ni es la misma legislación electoral, ni es, incluso, la misma ciudadanía, ni los mismos candidatos Es evidente, y a pesar de interpretaciones o de juicios que en diferentes medios académicos se hagan, que el país ha experimentado un cambio real a partir de 1988 y que son muy diferentes las condiciones en que se desarrolla el proceso electoral de 1991 cuando menos en lo que concierne a los trabajos, a las actividades y a las estrategias del PRI Ni en lo económico ni en lo político ni en lo social es el mismo país, por si acaso todavía existen quienes sienten nostalgias de 1988”
En realidad fue necesario que el legislador sonorense enmendara, un poco trastabillante, la intervención de la diputada priísta Rosario Guerra Díaz, quien de plano confesó, sorprendida que los resultados de los comicios: “El triunfo electoral que obtuvimos fue, efectivamente, mucho mayor al que nosotros esperábamos” Y añadió: “Yo creo que existe una crisis de legalidad y de legitimidad del sistema electoral Y creo que esto se debe fundamentalmente a una crisis de los partidos políticos Y creo que esto nos debe poner a reflexionar a todos los partidos políticos Creo que es una hora para la autocrítica”
“Rudeza innecesaria”, “volvió por sus fueros la aplanadora”, “se les pasó la mano”, fueron algunas de las argumentaciones de opositores igualmente sorprendidos, en ése y otros foros, para explicar los resultados electorales, que no fueron oficiales sino 150 horas después del cierre de las casillas Y conforme transcurría ese lapso, se robustecía una versión, en principio insostenible: “Están haciendo tiempo porque les asusta su propia votación”








