Simón, Simón
Francisco Ponce
Antes de que terminen los Juegos Deportivos Panamericanos de Cuba, se asomarán por la rendija de la frivolidad los acusadores de lo ajeno
Persistirá el costumbrismo: maltratarán a nuestros atletas Les dirán hasta de qué se van a morir
Y no bastará: arremeterán contra el máximo dirigente en turno del deporte Y por cierto, hoy le toca, y qué lamentable, a uno de los mejores competidores en la historia de la Federación Internacional de Atletismo, como lo designó esta organización internacional
Sí, ese caminante quién aparentemente nada tiene que ver con el Mayab, tuvo en su momento el apoteótico beneficio del agradecimiento popular
Y ni hablar: ahora que es político, como diría sabiamente mi abuelita, para qué se metió
Podría haber sido un dirigente de la Federación Mexicana de Futbol Allí, son, han sido y quién sabe, intocables El prestigio nacional ha sido vapuleado por el tri futbolístico
Son las derrotas honrosas del pasatiempo llamado futbol, con sus futbolistas pagados y castrados, ante el temor atroz de la FIFA —¡uyuyuy!—, que convierte a los muchachos de la cancha en peteretes con alambres de plata
Nadie escapa ante esta señora tentación de la mentira
Bueno, tenemos que reconocer, que al final, son seres pagados por dinero que no han entregado o que deben a la Secretaría de hacienda Y, sobre todo, ahora que dicen vendrá —otro más— el período duro del Presidente Salinas, en cuanto a impuestos
Sencillo; que le cobren al futbol profesional y a sus dirigentes, los impuestos que deben A ver, si de paso, procuran un buen espectáculo
Y que se den por bien servidos estar fuera de la cárcel por haber abusado internacionalmente del escudo nacional
En todo caso, que reclamen a los políticos protectores de todo este su sistema en el que los mismos políticos están entrampados con algunos dirigentes civiles
¿Letargo de amor?
Lo importante es lograr que nuestros atletas reciban, sigan recibiendo un apoyo total
Por si debido a las crueles circunstancias deportivas no pueden alcanzar su metas, sería ingrato enjuiciarlos Sencillamente, porque desde ningún punto de vista se les ha dado el apoyo como el que reciben los atletas de países más avanzados Porque por eso son avanzados: por su autocrítica y sus caricias a los que vienen con espíritu ganador
Simón Bolívar procuró, aunque nunca logró como Benito Juárez realidades
Sin embargo, en este tan desigual estadio deportivo panamericano, me parece oportuno enviarle un recado al libertador: Simón: ¡qué padre que Cuba nos da otra oportunidad!








