Corazones rotos
Francisco Ponce
En sus ojos se asomaban latidos, latidos decepcionados
Se trata del equipo femenil de basquetbol que se quedó a la orilla del camino y no irá a los Juegos Panamericanos
Un equipo joven, con promedio de 21 años de edad, al que se le alimentó la ilusión de ir a Cuba
Y, finalmente, desde el punto de vista técnico, se le descalificó
Precisamente porque carece del nivel del superrendimiento que se exige para competir contra Estados Unidos, Cuba, Canadá o Brasil
Raúl González invitó a las muchachas a una comida, en la que se establecieron dos aspectos fundamentales:
1) Técnicamente, las posibilidades reales de nuestras jugadoras, frente a las de Estados Unidos, Cuba, Canadá y Brasil, son nulas
2) Precisamente por ello, Argentina y México desistieron de participar Y si bien se establecía la necesidad de ganar un sitio para el preolímpico de Barcelona, mejor hacerlo en México y no exponer a las muchachas a marcadores deplorables
César Osuna, exseleccionado nacional de volibol en los Juegos Olímpicos de 1968, y miembro de la comisión de selecciones nacionales, le explicó al entrenador:
—Dime una cosa: ¿con cuántos puntos nos gana Cuba, Estados Unidos o Brasil? Dímelo honestamente
—Con 20
—No: seamos realistas Nos ganarían con 40 puntos ¿Y sabes lo que significaría para nuestras muchachitas? Retiralas del deporte Y queremos conservar a este equipo para el futuro
El presidente de la Federación Mexicana de Basquetbol, Julio Ortiz, otro destacado atleta, comentó en una antesala en la Comisión Nacional del Deporte:
—Llevamos al equipo hasta los límites Pero no sabíamos que el requisito era ganar
Surgió otra pregunta: ¿en tan poco tiempo, desde que llegó Raúl González a dirigir el deporte nacional, menos de dos años, nos exigen ganar?
Responde el “Pollo” Osuna:
—No es eso debemos ser conscientes: imagínate si a una representación nacional la arrastran por el suelo ¿en qué papel quedamos nosotros y las muchachas?
La discusión siguió, aunque la determinación estaba tomada
El problema es que siempre, el deporte es cruel
Si no hay resultados positivos, somos perdedores
Y ya basta, dicen los dirigentes
Tenemos paciencia, pero al final de estos momentos internacionales, reclamamos: se está haciendo tarde
Y finalmente, los dirigentes deben darse prisa para que nuestros jóvenes eviten la frustración de los recientes sexenios








