DEMANDA SEGURIDAD EN CIUDAD UNIVERSITARIA

DEMANDA SEGURIDAD EN CIUDAD UNIVERSITARIA
Señor Director:
El viernes 5 de abril de 1991 siendo las siete y media de la noche, Pedro Fernández Nuñez y su novia Laura, omitimos su apellido por razones que pueden entenderse, salían de su escuela, uno de la Facultad de Ingeniería y la otra de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México
Al estarse acomodando en sus respectivos asientos, se acercaron por la ventanilla del chofer un par de individuos, quienes pistola en mano amenazaron a Pedro; él abrió la portezuela de la camioneta en la que viajaba y bajó de ella con las llaves en la mano diciéndoles:
“Aquí están las llaves, aquí está el dinero que traigo; llévenselo todo pero respeten a mi novia”
“Ahora verás que sí la vamos a respetar”, contestó uno de los sujetos Al darse cuenta de las intenciones de ellos, Pedro dijo a su novia: “Bájate y córrele”
Inmediatamente otro de los asaltantes corrió hacia la otra puerta para cerrar el camino a Laura: acto seguido ella subió nuevamente a la camioneta poniendo el seguro; viendo esto Pedro subió también a la camioneta, lo cual originó que el asaltante le disparara a quemarropa un tiro en la cara, atravesándole la cabeza, lo cual originó su muerte instantánea
¡Cómo es posible que en nuestra máxima casa de estudios sucedan estos hechos tan deplorables! ¡Cómo es posible que las autoridades universitarias cierren los ojos a lo que a diario acontece! ¡Cómo es posible que la autonomía universitaria sirva para alojar en su impunidad a esas bestias, pues la policía no puede entrar por esa mal entendida autonomía! ¡Cómo es posible que habiendo en CU cientos de autos que dicen “Auxilio UNAM” no puedan auxiliarse ni ellos mismos! ¡Cómo es posible que los estacionamientos de la UNAM no tengan luz! ¿Por qué las casetas de las facultades no tienen teléfonos?
¿Nadie conocerá a estos tipos que a diario se pasean tranquilamente por los campos de CU sin que nadie haga nada por reconocerlos? Por favor que atrapen a todas esas bestias Si el sacrificio de Pedro Fernández Núñez hace el milagro de que las autoridades de la Universidad se humanicen y tomen cartas en el asunto habrá ayudado a salvar no sabemos de cuántas violaciones a sus compañeras
María Eugenia Núñez de Sánchez